sábado, 9 de agosto de 2014

Domingo, día del Señor

Los apóstoles atravesaban el lago -símbolo de la peligrosa travesía por la vida-, en su barca,  -signo de nuestra pobre y frágil vida. Cuando soplaba un viento fuerte, tuvieron miedo. Vieron entonces a Jesús que caminaba sobre el agua, y el miedo se apoderó aún más de sus corazones. Pero Jesús combatió el miedo y vino a infundirles la seguridad de una presencia llena de amor. Hoy en nuestra sociedad predomina el miedo. Quizá estos sean tiempos de grandes miedos: a uno mismo, a crecer, a la soledad, a formar una familia, al sacrificio, al compromiso, a la fidelidad, a la guerra, al futuro. Sin embargo estamos llamados, los cristianos, a vencer el miedo en el nombre de la fe. Solos, absolutamente nada podremos, pero todo es posible en Aquel que nos dio la fuerza. ¡Buen domingo!

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