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Mostrando las entradas con la etiqueta Fortaleza

Carácter cristiano

Jesús no fue primero "sí" y luego "no"; en él todo se ha convertido en un "sí" (2Cor 1, 18-22) En su libro "El joven de carácter" describe Tihamer Toth que durante el gobierno comunista en Hungría estaba prohibido rezar en las clases. En una de las escuelas de Budapest llegó un profesor del régimen y pidió a los alumnos que se sentaran. Ellos siguieron de pie. "¿Qué sucede? ¡Siéntense!", les ordena el catedrático. Los muchachos le contestan: "¡No hemos rezado todavía y queremos hacerlo!" Lleno de rabia el profesor les grita: "Ya saben que no está permitido rezar". "¡Todavía no hemos rezado!", repite el coro. "Recen, pues", fue la respuesta. La anécdota es un potente testimonio de carácter cristiano. Esos muchachos húngaros estaban convencidos de su fe católica y querían permanecer fieles a ella, a pesar de la persecución. Sabían que el primer deber del discípulo de Jesucristo es amarlo a Él por en...

A la memoria de Octavio Murguía Chávez

Si hay un misterio que tiene la vida es el del sufrimiento. Octavio Murguía fue un joven, como cualquiera, alegre, deportista y simpático durante su infancia y adolescencia. En la escuela lo llamábamos 'el coruco'. El nombre coruco se refiere a un pequeño parásito que vive en las aves domésticas como las gallinas, y que ocasionalmente ataca al hombre. Sepa Dios por qué le llamaban así, seguramente que por inquieto y travieso. Recién terminada la secundaria, Coruco empezó a desarrollar una extraña enfermedad. Su cuerpo se fue paralizando. Poco a poco fue perdiendo sus facultades motoras y su capacidad de hablar. Pero mientras que su físico se iba lentamente atrofiando, crecía su lucidez y sus ganas de vivir. De un buen humor habitual, se fue convirtiendo en un maestro de vida para su familia y para muchos que lo conocimos. Le gustaban las bromas. Recuerdo en una ocasión en que, en su silla de ruedas, lo saqué a pasear. Fuimos a un restaurante y con señas me dijo que quería...

Marcados por la sangre del Cordero (artículo)

L as noticias de las últimas semanas nos están mostrando los dramáticos problemas que se viven en Medio Oriente. Por una parte el conflicto entre Israel y Palestina, que no tiene todavía solución desde 1948, cuando se creó el estado judío, y que se recrudece cada cierto tiempo. Y por otra parte lo que gran parte de la prensa calla: el éxodo de los cristianos en Siria e Irak, que inició bajo las amenazas del gobierno islamista radical y que ahora amenaza su expansión a toda la región. Los cristianos están en la disyuntiva de cambiar de religión y pagar impuestos muy altos, o bien huir de la propia tierra sólo con la ropa puesta, o la última opción, ser reos de muerte. En un artículo llamado ‘La marca de los cristianos hoy’, el profesor de teología Dusty Gates, de la Diócesis de Wichita Kansas, habla de la situación trágica que viven nuestros hermanos ‘nazarenos’. Gates nos hace la pregunta: contemplando el horror de los cristianos de Siria e Irak, ¿podemos nosotros ser señala...

Fuerza y hombría de la Iglesia

Palabras de san Ignacio de Antioquía a los romanos, camino a su martirio: “Escribo a las iglesias para dejar la firme impresión de que he de morir voluntariamente por Dios. Les pido por favor que no me demuestren una benevolencia inoportuna. Dejen que sea pasto de las fieras, ya que ello me hará posible alcanzar a Dios. Soy trigo de Dios y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo. Halaguen, más bien a las fieras, para que sean mi sepulcro y no dejen nada de mi cuerpo. Entonces seré de verdad discípulo de Cristo, cuando el mundo no vea ya ni siquiera mi cuerpo”… Los antiguos mártires cristianos contradicen la moderna noción de que el cristianismo y la moral están reservados para hombres afeminados y mujeres histéricas.