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Mostrando las entradas con la etiqueta Consuelo de Dios

Tiempos de Covid: en las manos de Dios

D espués de casi cinco meses de presencia del Covid-19, imaginar el futuro puede ser motivo de ansiedad para muchas almas. ¿Saldremos bien librados de la peste? ¿Quiénes más irán a morir, víctimas de coronavirus? Nos preguntamos, como Judas en la Última Cena; "¿acaso seré yo, Maestro?" No lo sabemos. Hay incertidumbre. Si el futuro puede causar ansiedad, recordar el pasado es también fuente infecta de preocupaciones y tormentos. Recordar las injurias que hemos sufrido o los pecados que están en las páginas negras de nuestra historia suele ser tormento para el corazón. Dios es el Señor del tiempo pasado, presente y futuro. El libro de Isaías describe la ocasión en que Ezequías, al ver que se terminaban los días de su vida, imploró a Dios por vivir un tiempo más sobre la tierra y Dios, en su generosidad, le concedió 15 años extras. Luego Ezequías pidió una señal de que podría subir a la Casa del Señor y Dios, como signo, hizo retroceder diez grados la sombra en el reloj de Ajaz...

Nuestra unión con Dios también es física

E rick es una persona que vivió durante mucho tiempo una vida disoluta. Marcado por un odio de largos años contra su padre, perdió su capacidad de dormir. Padeció insomnio crónico durante más de diez años, llegando a descansar solamente un par de horas durante las noches. Hubo noches que nunca concilió en sueño, y hasta llegó a permanecer en vela durante cuatro días seguidos, con sus noches. Cuando Erick fue tocado por la gracia de Jesucristo e inició su conversión mediante un proceso de reconciliación e integración con la Iglesia, hizo una confesión general de su vida con el sacerdote, recibió la absolución y tras un camino de meses, logró perdonar a su padre ante quien se pudo desahogar y abrazar. Hoy Erick duerme entre siete y ocho horas por las noches, y ha dejado las pastillas para dormir que antes tomaba. Además participa en parroquia en un grupo de oración, formación y espiritualidad cristiana. La unión del hombre con Dios es no sólo espiritual sino también física. Cuando una...

Consuelo de Seitz, desconsuelo de Trump

"C omo ministro, estoy llamado a estar presente para todos los que sufrieron este ataque y a sus familias. Necesito hacerlo con un sentido de compostura. Pero cuando visité a las víctimas y a sus seres queridos mi corazón se quebraba dentro de mí. Sus preguntas también son las mías". Estas son las palabras de un líder cercano a su pueblo. Monseñor Mark Seitz, obispo de El Paso, ha tenido que dar la cara y el corazón para consolar al pueblo devastado por la tragedia de Walmart. Es el pastor que en los momentos más difíciles debe de sostener la fe de su gente. Habrá muchas dudas en algunos, coraje y maldiciones contra Dios en otros, pero el obispo ha estado ahí para sanar y confortar los corazones heridos de sus hijos espirituales, incluso en una vigilia de oración que hicieron miembros de varias religiones el domingo 4 de agosto. En las antípodas del liderazgo del obispo apareció Donald Trump, el máximo líder de Estados Unidos cuya visita a El Paso no trajo ni una sola...

Nuestra Iglesia llora

Una de las escenas más conmovedoras del Evangelio es el llanto de Jesús sobre la ciudad santa de Jerusalén. Conmovido hasta lo más profundo del alma porque aquellos judíos no reconocieron la presencia del Mesías, el Señor lloró. En ese llanto divino también estábamos nosotros. El Señor lloraba por los hombres de todos los tiempos, por las heridas a su Cuerpo, la Iglesia, a lo largo de los siglos. Si nos jactamos de ser discípulos de Jesús, hemos de seguirlo en todo, aún en sus lágrimas, en su manera de llorar. El Evangelio llama hoy felices a los que lloran y les promete la dicha (Lc 6, 21). Nuestra Iglesia hoy está llorando. Aquí y allá aparecen situaciones de mucho dolor que nos dejan desconcertados y confusos. La gran tentación es tratar de escapar de las realidades que nos hieren, y buscar cubrirlas o disimularlas. El espíritu mundano, con su máxima de buscar lo placentero y evitar todo dolor, nos enseña a mirar hacia otra parte cuando el sufrimiento aparece.  Sin embargo ...

Llorar

H ace muchos años, cuando yo era un adolescente, tuve una pequeña crisis existencial. Recuerdo bien –tendría 13 o 14 años– que por primera vez tuve una sensación de desamparo; la soledad y el vacío me sacudieron. No era por cuestiones familiares o afectivas, pues siempre fui afortunado en tener una familia integrada. Por primera vez me asombré seriamente ante el misterio de la vida y me pregunté dónde estaba Dios. Hubo angustia y llanto. Hace unos días escuché a una mujer cuyo marido fue asesinado, aquí en Ciudad Juárez, por un asalto a su negocio, como ocurre tantas veces en nuestro país. En un abrir y cerrar de ojos la vida de la familia se trastornó brutalmente. Los niños, tan necesitados de la figura del padre, conocieron la orfandad paterna. Con crueldad el misterio de la iniquidad les abría una herida que aún sigue sangrando, sobre todo en un hijo que no quiere saber nada de Dios. Así caminan muchas familias de nuestro país, humilladas y heridas por la violencia. Sinsabore...

Manifestaciones de Dios (comentario a la Palabra de Dios)

Los presidentes de Estados Unidos suelen visitar a sus tropas en batalla en fechas importantes como el Día de Gracias o la Navidad. Esto anima a los soldados a darlo todo por su país. En el año 597 a. C. el pueblo judío vivía el exilio en Babilonia. Aquellos hebreos se sentían alejados de la providencia del Señor. El destierro era como un velo entre Dios y ellos, por lo que había desaliento y desesperación. Fue entonces cuando Dios visitó a su pueblo a través de una visión del profeta. Ezequiel, profeta y sacerdote del templo, que también estaba desterrado, tiene una visión. Yo miré, y vi un viento huracanado que venía del norte, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de ella; y de adentro, de en medio del fuego, salía una claridad como de electro.En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes, que por su aspecto parecían hombres. (cfr. Ez 1,2-5.24-28). Con esta visión, Dios se manifestaba del lado de los desterrados. Su presencia era ánimo ...