Por el lugar en donde vivo pasan muchos predicadores evangélicos. Les gusta instalar sus bocinas por las calles y plazas para pregonar su mensaje, que puede ser resumido en esta frase: "acepta a Cristo en tu corazón y serás salvo". Muchas veces les he escuchado predicar que para salvarse no es necesaria una religión porque el único que salva es Jesucristo. Sus prédicas tienen un estilo muy eufórico, lleno de arrebatos y gritos, que buscan emocionar a la audiencia. He visto a algunos tratando de expulsar al demonio de alguna persona que se siente mal, y así convierten en espectáculo cuestiones tan delicadas como el exorcismo. Mi intención no es hacer una crítica malsana –mucho menos una burla– a los protestantes tradicionales y a los innumerables grupos evangélicos que se van desprendiendo unos de otros, sino buscar comprender esa mentalidad religiosa –tan diferente a la católica–, que busca la salvación personal únicamente a través de Jesucristo prescindiendo de la Iglesia. P...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos