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Mostrando las entradas con la etiqueta Envidia

Tiempos de envidia

Vivimos tiempos de abundante envidia. La mentalidad progresista y de izquierda que hoy caracteriza a tantas personas es fruto de ese pecado capital simbolizado con el color verde, justamente por ser el color de la bilis que se derrama cuando se afecta al hígado por un coraje fuerte. Curiosamente para crear una sociedad igualitaria, los gobiernos de izquierda se cimientan en la envidia social. Les gusta dividir a los ciudadanos: chairos y fifís, pobres y ricos, revolucionarios y conservadores. Amigos de lo colectivo, los socialistas tienen desconfianza en las jerarquías, en las aspiraciones, en el esfuerzo y el éxito personal, en la creatividad, en el riesgo del propio patrimonio y en las empresas. Su visión de la política está basada en la lucha de clases, que si bien ha dejado de ser aquella contienda entre la clase obrera y los ricos explotadores, hoy se ha convertido en lucha entre hombres y mujeres, homosexuales contra heteros, abortistas contra pro vidas, progres contra conservado...

Mi columneja

Por celos mata a su novia La ciudad ha sido estremecida con el asesinato de Dana, una estudiante universitaria de literatura. Hace unos días fue encontrado su cuerpo sin vida, cerca de la universidad. Aparentemente su novio fue quien le quitó la vida, y solamente por celos, ya que ella lo había dejado y había iniciado una nueva relación amorosa con otra persona. Se dice que al culpable, que apenas tiene 18 años, le esperan al menos 70 años de cárcel. Si las cosas fueron así, Dana fue víctima de su novio. Sin embargo el novio fue víctima de sus propios celos. El muchacho permitió que la envidia y la ira anidaran en su corazón. La envidia suscita sentimientos de odio, siembra divisiones, impulsa la búsqueda desesperada del amor perdido y pone el alma en un estado de turbación extrema. El envidioso no tiene contento mientras no consigue eclipsar y dominar a su rival -en este caso a su ex novia- y padece de una angustia perpetua. La envidia es como un reptil sigiloso que se desl...

Economía del hogar y vicios capitales

En este inicio de año, los descalabros económicos, las deudas de las fiestas de diciembre y el aumento de precio de tantos productos pueden dificultar la economía familiar. Además, es a principios del año cuando debemos meter la mano al bolsillo para pagar el impuesto vehicular, el predial al municipio y dar el diezmo a la Iglesia, así como para cubrir otros gastos. Todos quisiéramos que el dinero rindiera un poco más, pero si queremos que esto suceda debemos trabajar la vida interior –con sus virtudes y vicios– para cambiar, quizá, algunas actitudes que no ayudan para tener una buena economía. Desterrar la envidia: los gastos innecesarios pueden surgir cuando vivimos muy pendientes de lo que tienen los demás y que nosotros no tenemos. Es una fuente continua de sufrimientos. Cuando nos comparamos con otras personas y deseamos tener el coche que ellos tienen; cuando vivimos en una competencia social y no podemos quedarnos atrás en gastar en restaurantes, ropa, viajes o fiestas, ...

Lechones en sus tetas

A propósito de vivir comparándonos unos con otros, lo cual es fuente perenne de sufrimientos, vienen a mi mente estos versos de José Hernández en su obra 'El gaucho Martín Fierro': A nadie tengas envidia que es muy triste el envidiar. Cuando veas a otro ganar a estorbarlo no te metas; cada lechón a su teta es el modo de mamar.

A nadie tengas envidia

L a envidia dentro de nuestras comunidades parroquiales es uno de los obstáculos más serios que impiden a los nuevos conversos integrarse en el servicio de la comunidad. Un día un joven salido de la cárcel daba su testimonio de conversión a un grupo de personas en una parroquia; lo hizo con mucha convicción y con mucha humildad. Al final, una señora se acercó al párroco y le dijo: “¿Cómo es que ahora un delincuente viene a darnos lecciones a nosotros?” El sacerdote, recordando la parábola del publicano y el fariseo, le contestó: “Señora, usted olvida que en el cielo hay fiesta por un pecador que se arrepiente; usted olvida de que aquellos que están en la Iglesia tienen el deber de buscar y de acoger a aquellos que desean entrar movidos por la gracia de Dios”. Lo mismo suele ocurrir cuando una mujer tocada por el amor divino, pero que ha sido madre en su soltería o divorciada, y que ahora quiere integrarse a algún ministerio parroquial, recibe los dardos venenosos de la crítica de su...

Envidia del Maligno

Sara y Agar sacaron lo más bajo de ellas mismas dejando entrar a las envidias y rivalidades (Gen 16, 1-16). La vida del hijo concebido por Agar dejó de importar y sólo pensaron, ambas mujeres, en su resentimiento recíproco. Satanás se apoderó, así, de la casa de Abraham. Hemos de vivir atentos a que las envidias no se cuelen en las obras de Dios. Hay que recordar que cuando decimos 'sí' a Dios estamos dando una pedrada en las puertas del infierno, y los ejércitos del mal se ponen en pie de guerra. Quien dice 'sí' a Dios en su vida debe estar en guardia permanente para no permitir que el Maligno se apodere de la obra de Dios. Renovemos nuestro 'sí' a Dios cada mañana y hagamos diariamente nuestro examen de conciencia.