Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Depresión

Tiempos de Covid: en las manos de Dios

D espués de casi cinco meses de presencia del Covid-19, imaginar el futuro puede ser motivo de ansiedad para muchas almas. ¿Saldremos bien librados de la peste? ¿Quiénes más irán a morir, víctimas de coronavirus? Nos preguntamos, como Judas en la Última Cena; "¿acaso seré yo, Maestro?" No lo sabemos. Hay incertidumbre. Si el futuro puede causar ansiedad, recordar el pasado es también fuente infecta de preocupaciones y tormentos. Recordar las injurias que hemos sufrido o los pecados que están en las páginas negras de nuestra historia suele ser tormento para el corazón. Dios es el Señor del tiempo pasado, presente y futuro. El libro de Isaías describe la ocasión en que Ezequías, al ver que se terminaban los días de su vida, imploró a Dios por vivir un tiempo más sobre la tierra y Dios, en su generosidad, le concedió 15 años extras. Luego Ezequías pidió una señal de que podría subir a la Casa del Señor y Dios, como signo, hizo retroceder diez grados la sombra en el reloj de Ajaz...

Mi columneja

Resurrección y mar de la muerte ¡Qué gracia enorme tenemos los cristianos en esta Pascua al haber subido al navío de la misericordia de Dios! En Cuaresma nos arrojamos a los brazos de Jesús para ser perdonados y ahora sentimos que navegamos resucitados con Cristo hacia la Casa del Padre. Pensaba yo en estas cosas, en medio de mi alegría pascual, cuando recibo una llamada telefónica de un conocido que, desesperado, me pide ayuda. Desde hace años no deja de meterse cocaína por la nariz y alcohol por la boca. Sale exhausto de trabajar y no hace otra cosa más que alimentar a las empresas cerveceras y al monstruo del narcotráfico con sus sesenta dólares diarios de consumo. De esa manera, como un zombi, vive su vida, destruyéndose lentamente. Abandonado por su esposa y su propia familia, este hermano ha tocado fondo y me suplica que le tienda la mano. De pronto en la conversación me pregunta: "¿Qué estamos celebrando hoy, padre?". "La Resurrección de Jesús", le ...

Hizo reír y murió en la tristeza

Murió el gran actor Robin Williams. Dicen que fue un suicidio. Una vida que tenía tanto para ser feliz –profesión exitosa, familia, cariño del público– no lo era. Williams era una persona depresiva, envuelto en drogas y alcohol. Quien hizo reír a tantos, murió de tristeza. Hoy la depresión es un mal extendido en las sociedades materialistas. Si ayudamos a los deprimidos a percibir la ternura de Dios, a integrarlos en una comunidad de fe donde se sientan acogidos, comprendidos, amados… Si los llevamos a contemplar a Jesús y a dejarse mirar por él, será una experiencia –decía Pablo VI– que los abrirá a la esperanza y los impulsará a elegir la vida. Oramos para que Cristo, habiendo escuchado el grito de Robin Williams en medio de la tormenta, haya estado a su lado para tenderle la mano, en el último segundo, y guiarlo al puerto del perdón.

Suicidios en la era de Feisbuk y Tuiter

Con tinta verde quedó escrito el mensaje póstumo de Cynthia, la mujer que a balazos quitó la vida a sus dos hijos para después suicidarse. Casi con la brevedad de un mensaje de Tuiter decidió grabar en un espejo la causa que la empujó a cometer su locura: “Porque tengo depresión, porque estoy siempre triste, porque tengo que gastar miles de pesos en antidepresivos, porque tengo esta enfermedad que no me deja vivir, porque nadie me ayuda, porque se burlaron de mi depresión”. Cynthia no es la primera que lo hizo. En menos de dos meses suman tres los casos de madres homicidas que luego se quitan la vida. Las tasas de personas suicidas han aumentado en un 60 por ciento a nivel mundial. El suicidio es hoy una de las tres primeras causas de muerte entre personas de 15 a 44 años. En México es la segunda causa de defunción para este grupo, y las cifras no incluyen los intentos de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado. ¿Qué orilla a una person...