Comentario a la Palabra de Dios, martes XIV, año 1 La vida del sacerdote nunca es aburrida, y lo peor que le puede ocurrir a un cura es andar de ocioso. Eso también nos enseñó san Benito. Decía el santo que en la jornada del monje no hay lugar para el ocio, que causa tantos desórdenes; el monje puede dedicarse a cualquier tipo de trabajo manual o intelectual, mientras que no impida la vida comunitaria y la vida de oración. Cuando un ministro del Señor no tiene nada qué hacer, el diablo lo tienta de múltiples formas, y al poco tiempo anda resbalándose de abismo en abismo. A san Benito le quedaba claro que la vida cristiana tiene una parte de lucha espiritual que no podemos dejar de lado. La Palabra de Dios nos dice que Jacob, luego de que obtuvo la bendición de su padre Isaac, -bendición que le correspondía a su hermano Esaú- tuvo que enfrentar a su hermano que venía a él con 400 hombres. Jacob tenía temores y angustias, y se echó a dormir. En su sueño tuvo que combatir contra un p...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos