Los amores clandestinos siempre son peligrosos. A veces tienen dramáticas consecuencias. Andy Byron y Kristin Cabot trabajaban en puestos directivos en la misma compañía. Ambos tenían sus cónyuges y habían formado sus propios hogares, hasta que en un concierto de Coldplay, en un estadio de futbol de Boston, la "cámara de besos" los captó abrazados y dándose arrumacos. Al verse descubiertos a través de la pantalla del estadio ella, asustada se cubrió el rostro y él, avergonzado, se agachó hacia el suelo. El cantante dijo en el micrófono "Parece que están teniendo una aventura". Quizá los amantes pillados en adulterio se habían dicho uno al otro: "mi esposa no me entiende", "estoy a punto de divorciarme", "sólo tú me comprendes", "nadie me había hecho sentir lo que siento contigo" y tantas otras cosas para justificar lo que hoy tantos llaman "amor". Andy y Kristin se ocultaron de la cámara porque sabían que estaban tra...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos