El domingo pasado muchas mujeres conmemoraron el Día Internacional de la Mujer con las marchas feministas en cientos de ciudades del mundo. Al anochecer de aquel día rastros de amargura quedaron en calles, plazas, edificios públicos e iglesias: pintas y grafitis, roturas de vidrios en bancos y negocios, daños en la infraestructura urbana, intentos de quemas en algunas iglesias y presidencias municipales. En redes sociales se hizo viral la imagen de algunas feministas radicales que intentaban prender fuego a la puerta del templo de San Francisco en Querétaro. Aunque no todas las mujeres de las marchas están de acuerdo con estos actos destructivos contra los templos ––muchas de ellas son católicas––, la comunidad se pregunta la razón de la agresión feminista contra los lugares de culto particularmente contra los que son católicos. Hay varios motivos. El primero tiene que ver con el respeto al derecho a la vida. La Iglesia Católica es de las pocas instituciones que enseña que el aborto es...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos