En una encuesta en mi cuenta de Twitter pregunté esta semana si las personas creían en la existencia de los fantasmas, entendiendo por "fantasma" el espíritu de una persona muerta que se aparece o se manifiesta en el mundo de los vivos. De 1277 votos, el 54% dijo que sí cree, el 31% dijo que no, y el 15% dijo que no estaba seguro. La historia que ahora describiré es real. La encontré en un artículo de la revista Crisis escrito por Mary Cuff, quien es doctora en literatura estadounidense y que publica en algunas revistas del género. La veracidad de la historia la respalda quien fue el secretario particular arzobispo de Baltimore, James Gibbons, muerto en 1921, y quien fue editor de Catholic Review. En 1794, en Middleway, West Virginia, para pedir refugio, una persona extraña llamó a la puerta de la casa campestre de Adam Livingston, quien era un granjero. Durante la noche, el forastero enfermó y pidió un sacerdote católico. El señor Livingston, quien era luterano y de fuertes ...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos