El pasado 10 de junio un juez federal decretó la suspensión de las corridas de toros en la Plaza México por tiempo indefinido. Grupos como Tauromaquia Mexicana –asociación civil conformada por empresarios, ganaderos, veterinarios, toreros y aficionados– y las empresas taurinas que organizan las corridas preparan la defensa de una fiesta que ha sido tradición de 500 años en México. Mientras que el coso capitalino cierra sus puertas para los aficionados, al menos quince lugares –entre clínicas y hospitales– continúan realizando abortos legales a las mujeres que lo demanden. Se ha cerrado la plaza de toros más grande del mundo -lugar del sacrificio de animales– y se han multiplicado las plazas donde son sacrificados seres humanos inocentes. Se calcula que durante 76 años –desde su inauguración en el año 1946–, la Plaza México ha visto morir alrededor de siete mil cabezas de ganado bravo; en cambio desde que se despenalizó el aborto en la Ciudad de México, hace 15 años, alrededor de 250 mi...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos