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Mostrando las entradas con la etiqueta Pudor

Proteger a los niños de la porno

Los productores de pornografía necesitan adictos, y van por los niños. Así como los narcotraficantes acechan en las escuelas para asegurar su clientela en el futuro, la industria del porno busca gente que se enganche con sus materiales a edades tiernas para ganar más dinero. Muchos padres de familia se asombran por las capacidades que tienen sus niños al operar la tecnología electrónica. Si los mayores han dado un teléfono celular a su hijo a edad temprana, no deberían asombrarse de que su pequeño, a los ocho años de edad, ya haya visto material pornográfico. El daño que esto provoca es enorme. Un niño es introducido al porno en internet a través de anuncios en ventanas emergentes que los llevan a páginas porno. Hay muchos videojuegos que son, además de violentos, pornográficos. Hay niños que descubren la pornografía porque la encuentran por casualidad en alguna computadora de algún familiar, y otros niños son llevados al porno por sus amigos. Algunas estadísticas provenientes de Estad...

Podcast: El valor del pudor

 https://anchor.fm/eduardo-alfonso-hayen/episodes/21--El-valor-del-pudor-e1ec1tn

Un guardián llamado pudor

Serena Fleites era una estudiante sobresaliente de 14 años que se enamoró de un muchacho algo mayor que ella. Nunca había tenido novio y el chico le pidió que se tomara un video desnuda y se lo enviara. Ella se sintió halagada, se tomó el video y se lo envió. Su vida cambió dramáticamente. En su clase sus compañeros comenzaron a verla con rareza; y es que el muchacho había compartido el video con otros de sus amigos. Uno de ellos subió las imágenes a uno de los sitios web de pornografía más grandes del mundo, del cual fue imposible retirarlo. Serena cayó en drogas y en una fuerte depresión, y pensó: "Ya no valgo nada porque ahora todos han visto mi cuerpo". ¿Por qué Serena se sintió tan afectada, hasta el punto de sentirse sin valor como persona? Por la sencilla razón de que el cuerpo humano no fue creado para que los demás lo vieran con ojos perversos. Todos tenemos un instinto que se llama "pudor". Se trata de una vergüenza natural por exhibir las partes íntimas d...

Pudor y buen vestir

Entró aquella mujer a la iglesia durante la celebración de una boda. Portaba una minifalda de piel negra, bien ajustada a las piernas. Llevaba blusa blanca con un escote descomunal y llamaba la atención el ruido de sus tacones de agujas altísimas. ¿Qué quería aquella muchacha vestida así? Se creía muy atractiva pero, en realidad, era pordiosera. Mendigaba que la vieran. Se hacía la ilusión de que atrayendo las miradas sobre algunas partes de su cuerpo la mirarían a ella. Exhibiéndose así se estaba dejando poseer y manipular por los ojos de los demás, al vender lo que debía ser guardado en la intimidad. Despertaba la lujuria de algunos y el rechazo de la mayoría. Mientras tanto el Crucifijo parecía susurrarle desde la cruz: “Si te vistieras mejor, hija mía, lograrías retener lo que siempre has dejado escapar”.