En este inicio de año, los descalabros económicos, las deudas de las fiestas de diciembre y el aumento de precio de tantos productos pueden dificultar la economía familiar. Además, es a principios del año cuando debemos meter la mano al bolsillo para pagar el impuesto vehicular, el predial al municipio y dar el diezmo a la Iglesia, así como para cubrir otros gastos. Todos quisiéramos que el dinero rindiera un poco más, pero si queremos que esto suceda debemos trabajar la vida interior –con sus virtudes y vicios– para cambiar, quizá, algunas actitudes que no ayudan para tener una buena economía. Desterrar la envidia: los gastos innecesarios pueden surgir cuando vivimos muy pendientes de lo que tienen los demás y que nosotros no tenemos. Es una fuente continua de sufrimientos. Cuando nos comparamos con otras personas y deseamos tener el coche que ellos tienen; cuando vivimos en una competencia social y no podemos quedarnos atrás en gastar en restaurantes, ropa, viajes o fiestas, ...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos