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Mostrando las entradas con la etiqueta Conciencia

El Estado como dueño de las conciencias

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, una vez más, ha cometido un grave atropello contra la dignidad humana. Después de haber despenalizado el aborto el pasado 7 de septiembre, ahora los ministros han invalidado el derecho a la objeción de conciencia que tienen los médicos y personal de salud para no practicar el aborto, cuando consideran que dicha práctica contradice el juicio de su conciencia personal. La objeción de conciencia es la negativa de una persona para cumplir con un mandato jurídico cuando este se opone a sus creencias fundamentales.  Vivir según nuestras convicciones sobre el bien y el mal es un derecho primordial que protege nuestra dignidad y libertad. Es un derecho que todos tenemos y que ahora ha sido  revisado por la Corte, para ser remitido a las cámaras legislativas y que sean estas las que establezcan sus límites. Saben que si permiten el derecho a la objeción de conciencia como está hoy estipulado en la ley, la mayoría del personal sanitario en Méxi...

¿Acaso seré yo, Maestro?

"Ayer me fui con prostitutas y me metí cocaína en la nariz. Hoy no tengo paz, se alejó de mí el gozo. Dios retiró su voz de mi vida, y se hizo un gran vacío en mi alma. Me siento confuso y miserable. Dios no golpeó mi cabeza con un rayo. Simplemente me retiró su paz". (Anónimo) ¿Acaso seré yo, Maestro?, preguntó Judas a Jesús. "Tú lo has dicho", respondió el Señor. Judas abrió un resquicio de su corazón al diablo y sabía que estaba haciendo mal. Por si no estaba enterado, Jesús aclaró el estado de su alma. La misericordia de Dios no sólo se muestra perdonando al pecador ni dando de comer al hambriento. Su amor misericordioso se muestra a través de la luz de la conciencia que nos previene del pecado. Cuando vivo con la conciencia despierta, es Dios que me cuida, que me abraza, que me dice que mi vida vale mucho y me muestra los peligros de hacer pactos con las tinieblas. La Virgen María experimentó la misericordia preventiva de Dios que la preservó del pecad...

Tres enfermedades del alma: Comentario al Evangelio del Domingo XXIII del tiempo ordinario: Mc 7, 31-37)

No tengas miedo

El miedo domina nuestros días. Hay violencia en las calles, terrorismo en ciertos países, epidemias y enfermedades. Y para muchos existe el miedo a la muerte. ¿Cómo podemos vencer nuestros miedos? Las personas creyentes en Dios son, según estudios que se han hecho, personas que suelen caminar por la vida con más confianza y seguridad. Hay una fuerza interior que los sostiene y los hace capaces de vencer toda clase de pruebas. Las personas que ponen su confianza en Dios se sienten como pájaros cuyo nido son las manos de un Padre amoroso que cuida sus vidas. Si tienes miedo de que otras personas te juzguen y te critiquen, preocúpate mejor de lo que Dios piensa de ti; busca tener tu conciencia en paz y trata de agradar a Dios con tu conducta. Si tienes miedo a los que matan el cuerpo, es decir, a la violencia en las calles, a los accidentes, a la enfermedad, a la vejez o a la muerte, no te concentres demasiado en estas cosas, y recuerda que tienes un alma inmortal que debes cul...

Confesionario (sin absolución): Quiero confesarme muy seguido

Pregunta: Padre, buen día, tengo una pregunta. Soy una persona que se confiesa cada vez que comete pecado venial o mortal. Creo que decir una mentira piadosa es cosa de debe confesarse. Mi hijo me aconseja que debo de confesarme cada mes, y me pide que me ponga a trabajar en esos errores pequeños que cometo, pero no lo entiendo bien. Quisiera que usted me diera un consejo. Le mando un saludo. Padre Hayen: La Iglesia nos invita a que, cuando perdemos la gracia santificante por el pecado grave o mortal, y estando sinceramente arrepentidos, vayamos a confesar esos pecados al sacerdote. En cuanto al pecado venial, no es absolutamente necesario confesarlos. Por ellos podemos pedir perdón a Dios en nuestros corazones, y el Señor nos perdona. Recordemos que, al inicio de la Eucaristía, en el acto penitencial, pedimos a Dios perdón por esos pecados que no son graves. Acudir al sacramento de la confesión cada vez que cometemos un pecado venial puede ser principio de una enfermedad espi...