Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Signos de los tiempos

500 años de autodestrucción

No quiero ser catastrofista ni pájaro de mal agüero. Como sacerdote estoy llamado a comunicar la alegría del Evangelio y la esperanza cristiana. Sin embargo los sacerdotes estamos llamados también a leer los signos de los tiempos para descubrir a Dios que nos habla en los acontecimientos, denunciar el pecado y anunciar la salvación. He leído un inquietante artículo del padre jesuita Robert McTeigue que ha escrito para la revista Crisis llamado "Una breve historia de nuestra aniquilación" (A brief history of our annihilation), en el que describe algunos hechos clave que han conducido a nuestra sociedad por un camino de declive espiritual y moral con efectos estremecedores. Él lo describe como una tendencia de la historia hacia la aniquilación del ser humano. La fractura inició en 1517 con Martín Lutero y el protestantismo que rechazó a la Iglesia. En el año 1789 comenzó el rechazo a Jesucristo con la Revolución Francesa. En el siglo XIX Charles Darwin y Karl Marx rechazaron a ...

Escrutar los signos de los tiempos

El tiempo de Adviento es un momento propicio para tomar el telescopio y mirar a las estrellas, escrutar los misterios del universo y buscar señales de vida. El libro del Apocalipsis es el telescopio que nos proyecta muy lejos, hacia el siglo futuro, hacia la consumación de la historia, más allá del tiempo y del universo creado. Allá aparecen un sinnúmero de personas junto a un mar de cristal, y cantan un cántico nuevo, colmados de gozo espiritual. Son los justos que vivieron un día en la tierra, aquellos que vencieron a la bestia satánica, los limpios de corazón y pobres de espíritu. Todos celebran al Señor, porque ha hecho maravillas en ellos (Ap 3,15). Y mientras el último libro de la Biblia nos proyecta hacia el siglo futuro, el tiempo de Adviento aquí en la tierra nos invita a reconocer la acción de Dios oculta hoy en la historia. Es preciso escrutar los signos de los tiempos. Éstos no son señales de terror ni amenazas contra el género humano, como gustan hacerlo algunos gru...