En la madrugada del 3 de enero, Delta Force de Estados Unidos, un comando de élite, capturó al dictador Nicolás Maduro en su residencia en Caracas y se lo llevó a Nueva York para ser juzgado. Se le acusa de dirigir una organización criminal catalogada como narco-terrorista que afecta los intereses de Estados Unidos. Han sido, por una parte, días de alegría y júbilo para millones de venezolanos y latinoamericanos que festejan la caída de una narcodictadura, mientras que para otros se trata de una violación al derecho internacional y una injerencia inmoral de una potencia en un país extranjero. ¿Qué criterios los católicos debemos de tener en cuenta para orientar nuestra opinión ante un asunto de tanta importancia, sobre todo para América latina? A quienes piden que los sacerdotes no hablemos de asuntos políticos sólo les decimos que, cuando se trata de asuntos que tocan la moral social, los obispos y sacerdotes tenemos el deber de ofrecer orientación a la luz de la Doctrina Social de la...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos