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Mostrando las entradas con la etiqueta Ambrosio y Lucrecia

Ambrosio y Lucrecia: ¿Es penoso hablar de sexo?

Q uerida Lucrecia, te preguntas por qué cuando aparece en la televisión una escena de sexo y están tus padres y tus hermanos presentes, sientes pena o vergüenza y quieres cambiar de canal. Es normal que esto suceda. Yo recuerdo haber ido al cine con mis padres y, cuando salía alguna escena con sexo explícito, yo sentía una gran incomodidad. No te preocupes, no hay nada raro en ti ni en mí por experimentar esos sentimientos de pudor. Hace tiempo escuché a una madre de familia que me decía, con mucho pesar, que su niña de ocho años de edad se sentía muy mal cuando algún maestro, en clase de sexualidad, les hablaba del uso del condón. ¡Pobres criaturas! Mira que a esa edad escuchar esos temas no es sino violentar la conciencia de los niños y destruirles, en parte, su infancia. Pero bueno, Lucrecia, te decía que sentir vergüenza es normal porque así nos hizo Dios. Hablar de sexo abiertamente es penoso porque el sexo es algo privado. Y es privado porque tiene algo de sagrado. La palabra ...

Ambrosio y Lucrecia: Hacer el amor

L ucrecia, ya viene el 14 de febrero, día del amor y de la amistad. Seguramente escucharás que algunas de tus amigas se irán con sus novios esa noche para ‘hacer el amor’. No sientas envidia por ellas. Más bien siente un poco de pena porque eso se llama ‘fornicación’ y daña las relaciones de los novios. Tú decidiste permanecer virgen hasta el matrimonio y eres una persona que busca a Dios con sinceridad de corazón. Ambas cosas son estupendas, pero déjame explicarte lo que es, en verdad, hacer el amor. El sexo es algo maravilloso. No existe una relación física en el mundo comparable, en dignidad, a la unión sexual del hombre y de la mujer. Dios creó ese sistema para que la gente naciera en el mundo. La mayoría de los que poblamos este planeta hemos sido concebidos por la unión sexual de un hombre y una mujer. Sólo unos cuantos fueron concebidos en probetas de laboratorio, pero ellos también están llamados, al igual que todos, a compartir con Dios la vida eterna. Dios se inventó un si...

Ambrosio y Lucrecia: ¿Dónde encuentro el amor?

A mbrosio, últimamente te he visto inquieto. Supe que te fuiste dos días a hacer un retiro espiritual a las montañas con un grupo de personas que practican algunas disciplinas orientales. Dijiste que ese retiro sería para encontrarte a ti mismo. Ambrosio, recuerda que eres católico y que nuestra fe es incompatible con religiones orientales. La manera en que los cristianos nos encontramos a nosotros mismos no es a través de una introspección obsesiva centrada en nuestro yo. Nunca nos encontraremos a nosotros mismos poniendo nuestra mente en blanco, lejos de la civilización como si fuéramos monjes budistas. La Iglesia Católica enseña que el hombre es la única criatura de la tierra que Dios ha querido por sí misma, y que el hombre se encuentra plenamente a sí mismo cuando se dona a los demás, cuando se preocupa por cuidar a otras personas y se ocupa de que esas personas tengan lo mejor. ¿Recuerdas, Ambrosio, cuando hace algunos años estabas en un grupo de tu parroquia y juntos fuer...

Ambrosio y Lucrecia: Mi pareja, ¿me ama o me utiliza?

T e preguntarás, querida Lucrecia, cómo saber si tu pareja te ama o te utiliza. Debes recordar que traemos esa herida del pecado original que nos hace egoístas. Fue lo que les sucedió a Adán y Eva. Desde la desobediencia a Dios, nuestros padres en el paraíso iniciaron una relación difícil. Ella utilizaba el arma de la seducción; él, el recurso a la violencia y al dominio sobre ella. A partir de ese momento las relaciones entre el hombre y la mujer se hicieron difíciles para las parejas porque se utilizaba a la otra persona sólo para satisfacer deseos egoístas y sin importar lo que pudiera ocurrirle. Ciertamente no te gustaría a ti, Lucrecia, ser amada de esa manera, utilizada solamente para que tu novio se procurara un placer contigo. Todos queremos sentir que existen otras personas a nuestro alrededor que se preocupan por nosotros y que quieren lo mejor para nosotros. Es doloroso, por eso, descubrir que una persona nos está utilizando para su propio provecho. Muchas parejas de no...