Ser cristiano tiene una fascinación: seguir a Jesucristo que nos llama a la santidad y nos promete la vida eterna. A nadie le pone Jesús un camino fácil para llegar al Cielo; es necesaria la conversión y por eso el Señor inició su ministerio con un llamado: "El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia" (Mc 1,15). Más adelante dirá a sus seguidores: "El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí" (Mt 10,38). Les señaló que el bien de la salvación es arduo: "Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán" (Lc 13,24). El cristiano siempre deberá ser un combatiente esforzado, ayudado por la gracia divina, para avanzar en su santificación. Hoy, en torno a la teología moral se propone un cambio de modelo para resolver los dilemas en que muchas veces se encuentra la conciencia frente a las decisiones que debe tomar para hacer el bien y evitar el m...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos