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Mostrando las entradas con la etiqueta Milagros

Señales poderosas de Dios

Hoy los judíos preguntan a Jesús: ¿Qué signo vemos que haces para que creamos? La fe no es producto de un razonamiento mental o de una costumbre social. La fe es fruto de una señal de Dios en nosotros. Algo obra Dios que cambia la vida y hace distinta la historia. Y eso es más poderoso que muchas palabras. En el siglo II –siglo del primer amor– los paganos se convirtieron al cristianismo por ver las señales que Dios hacía en los seguidores de la nueva religión. Veían que los cristianos tenían la firme esperanza de resucitar y cómo iban a la muerte seguros de esta promesa divina. Descubrían que los discípulos de Jesús tenían una brújula moral muy alta que guiaba y ordenaba sus vidas, como por ejemplo en el recto uso que hacían de la sexualidad y cómo eran capaces de vivir, muchos de ellos, en el celibato y la virginidad consagrada. Observaban que a los niños, las mujeres y los esclavos eran tratados con la misma dignidad y respeto; escuchaban que al esclavo lo llamaban "herman...

Superstición, fe y milagros

L a superstición está muy presente en nuestra cultura. A una crisis de salud o a un descalabro económico, muchas personas acuden a curanderos buscando el remedio de sus males. Hay lugares famosos, como el mercado de Sonora en la Ciudad de México, donde se ofrece magia china, macumba del Brasil o ritos caribeños de palo mayombe. Aquí en Ciudad Juárez la gente no es tan sofisticada; en la zona del centro histórico se ofrece sólo lectura de cartas y limpias con hierbas o huevo. Buscando un poco más, también se puede encontrar santería. Se pudiera creer que de los estratos sociales más pobres y con menos educación es donde está la clientela más recurrente de los curanderos, pero no es así. Personas de niveles medio y alto acuden con frecuencia a los magos y chamanes en búsqueda de poderes mágicos, sólo que deben desembolsar más dinero. Las personas que se involucran en estas prácticas esotéricas se aferran a cualquier cosa que le dé esperanza. El pecado es desconfiar de Dios y manipul...

Misterios del reino del espíritu: Hostia se convierte en niño

Mayores cosas has de ver (Jn 1,50) C uando ocurrió el milagro eucarístico de Braine, muchos no católicos vivían en aquella ciudad, que se localiza en la arquidiócesis de Soissons, en Francia. Inés de Braine, una condesa fervientemente católica que vivía en un castillo de la ciudad, intentaba convertir a muchos de aquellos no católicos, y sus esfuerzos los concentró en una hermosa niña judía. Aquella niña constantemente rechazaba creer en la Sagrada Eucaristía, y permaneció escéptica a pesar del entusiasmo de la condesa. Resuelta a conquistar a la niña para la fe católica, la condesa se la llevó a vivir al castillo, donde fue contratada como camarera y dama de compañía. En el año 1153, el Arzobispo de Soissons celebró una Misa solemne y una procesión por la ciudad de Braine para festejar la fiesta del Espíritu Santo. A las ceremonias acudió toda la gente de la ciudad, incluyendo los no católicos, quienes asistieron por respeto a la persona del Arzobispo, y también por la curiosid...

Misterios del reino del espíritu: Santa Teresa levitaba, las monjas no podían detenerla

Mayores cosas has de ver (Jn 1,50) El Papa Benedicto XIV explica que la auténtica levitación no puede ser explicada por fuerzas naturales, y que cuando ésta ocurre en la vida de los santos, se trata de una anticipación de aquella característica que tienen los cuerpos glorificados. ¿Quién mejor que alguien que ha tenido esta experiencia puede hablar de este fenómeno por el que el cuerpo humano se eleva en el aire por causas sobrenaturales? Dejemos que santa Teresa de Ávila (+1582) hable de su experiencia. Muchos otros santos experimentaron en su vida la levitación, pero ella es una de las pocas que describe la experiencia con detalles. La santa nos dice como ocurre el éxtasis: “…sin prevenir el pensamiento ni ayuda ninguna, viene un ímpetu tan acelerado y fuerte, que ves y sientes levantarse esta nube o esta águila caudalosa y que te coge con sus alas”. Monjas no podían detenerla Fray Diego de Yepes, biógrafo contemporáneo de la santa, escribió que, en una ocasión, cuando el Ob...

Misterios del reino del espíritu: la bilocación

Mayores cosas has de ver (Jn 1,50)  La bilocación es el fenómeno en el que una persona se encuentra en un lugar y, en el mismo momento, por una misteriosa presencia, está en otro lugar distante, donde un testigo imparcial lo escucha hablar y lo ve moverse con naturalidad. Científicos y filósofos explican que la bilocación es físicamente imposible, contraria a todas las condiciones de la materia conocidas por nosotros. Sin importar cómo se explica, o sin importar que se crea en ella o no, la bilocación ha sido atestiguada en las vidas de numerosos santos. Dios concede este don místico, no para vanagloria de la persona, sino para que él mismo ayude a otra persona a realizar alguna tarea, como asistir a los moribundos o hacer una obra de caridad. San Alfonso María de Ligorio (+1787) Fue visto varias veces durante su vida en dos lugares diversos al mismo tiempo, una vez estando en el confesionario mientras que predicaba un sermón en esos momentos. En otra ocasión fue visto en ...

Misterios del reino del Espíritu: Milagro de Lanciano

Era el año 700 de la era cristiana. En el monasterio de san Longino, un sacerdote-monje de la Orden de san Basilio celebraba el Santo Sacrificio de la Misa. Decían que aquel sacerdote era un hombre ilustrado en las ciencias del mundo, pero ignorante de los asuntos de Dios. Habiendo tenido dudas frecuentes sobre la transubstanciación (la transformación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo), apenas terminó las solemnes palabras de la Consagración cuando la hostia se transformó en un círculo de carne, y el vino se convirtió en sangre visible. Desconcertado por el prodigio, el sacerdote fue recobrando su compostura y, mientras lloraba de emoción, habló a su congregación: “¡Somos testigos afortunados, a quienes Dios, para desconcertar mi incredulidad, quiso revelarse visiblemente a nuestros ojos! ¡Vengan y maravíllense de nuestro Dios, tan cercano a nosotros! Contemplen la carne y la sangre de nuestro amadísimo Señor Jesucristo!” La congregación corrió hacia el altar y...