Fue condenado a cadena perpetua el Mayo Zambada, líder del cártel de Sinaloa, en una corte de New York. Después de tres décadas dedicado al crimen organizado en el cártel más poderoso del mundo, Zambada escuchó su sentencia, y luego pronunció las palabras más sensatas de su vida: "Pido perdón por el daño causado... Si hay algo que puedo decir hoy que tenga valor, es esto: la violencia debe terminar. En México y en otros lugares afectados por este tipo de crimen, se pierden demasiadas vidas, de destruyen demasiadas familias, y demasiados jóvenes quedan atrapados en un ciclo que sólo lleva a la cárcel o a la muerte".
Con su sed de poder, codicia y violencia, el Mayo provocó un infierno en la tierra para muchas personas. Finalmente no pudo escapar de la justicia humana, pero ¿podrá huir de la misericordia divina? Esperemos que no. Para eso tendrá suficiente tiempo cuando contemple, durante el resto de su vida, sólo el techo y las paredes de una pequeña celda, aislado de los demás y con escaso contacto humano. En los largos silencios de esa prisión Dios estará llamando a su corazón para que en Ismael, el Mayo Zambada, cobre vida la parábola del hijo pródigo y vuelva a la casa paterna. Oremos siempre por la conversión de los pecadores, empezando por la nuestra.
Con su sed de poder, codicia y violencia, el Mayo provocó un infierno en la tierra para muchas personas. Finalmente no pudo escapar de la justicia humana, pero ¿podrá huir de la misericordia divina? Esperemos que no. Para eso tendrá suficiente tiempo cuando contemple, durante el resto de su vida, sólo el techo y las paredes de una pequeña celda, aislado de los demás y con escaso contacto humano. En los largos silencios de esa prisión Dios estará llamando a su corazón para que en Ismael, el Mayo Zambada, cobre vida la parábola del hijo pródigo y vuelva a la casa paterna. Oremos siempre por la conversión de los pecadores, empezando por la nuestra.

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