D ice el salmo 123: "Las aguas nos hubieran sepultado, un torrente nos hubiera llegado al cuello, un torrente de aguas encrespadas. Bendito sea el Señor, porque no permitió que nos despedazaran con sus dientes". La pandemia de Covid-19 llegó a nuestro mundo y ciudad como olas de aguas encrespadas, llegando al cuello de muchas personas. El coronavirus ha causado enfermedad y destrucción de vidas humanas, dejando también a miles de familias sin trabajo ni sustento. Sin embargo "Nuestra ayuda es invocar al Señor", continúa el salmista. El texto nos recuerda aquel pasaje en el que los apóstoles navegaban en el Mar de Galilea cuando se levantaron los vientos y las olas provocándoles el miedo mientras Jesús dormía en la popa. Y despertaron al Señor: "¿no te importa, Señor, que perezcamos?". Fue cuando el Señor, luego de reprocharles su falta de fe, calmó la tempestad. Ante el grito que pide auxilio de una comunidad golpeada por la carestía, Jesús también se ha d...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos