Cómo vivir una vida cristiana equilibrada, es la pregunta que puede estar en el corazón de los catecúmenos y adultos que se preparan para recibir los sacramentos de iniciación cristiana. A veces los fieles desarrollan un gusto fuerte por la liturgia; les gusta la misa cuidando que la música y los cantos sean los adecuados y que las ceremonias luzcan impecables en el cumplimiento de las rúbricas. Otros, en cambio, están inclinados a cuestiones sociales y al compromiso con los pobres de su parroquia pero descuidan la parte celebrativa y otros aspectos de la moral. También hay quienes tienen una preferencia por la catequesis y la docencia y minimizan las cuestiones sociales. No podemos ser cristianos cojos, cristianos de una religiosidad que sólo busque una dulce paz interior y sea gratificante, desligándonos de los mandamientos divinos. Tampoco podemos llenarnos la cabeza de datos bíblicos o teológicos pero sin saber ponernos de rodillas ante el misterio que celebramos. No funciona un ca...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos