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Mostrando las entradas con la etiqueta Arte y belleza

Trigo y cizaña

Belleza que cautiva Hace unos días, millones de personas creyentes y no creyentes fueron testigos de ceremonias de particular importancia en la Iglesia Católica como los funerales del papa Francisco, el cónclave para elegir a un nuevo pontífice, el saludo de León XIV desde el balcón de San Pedro a los fieles en la plaza sampetrina y la inauguración del pontificado. Las ceremonias litúrgicas, el orden, el decoro, el respeto, los ornamentos, la música, el arte de la Capilla Sixtina y la arquitectura de los escenarios cautivaron, desde el punto de vista estético, a las generaciones jóvenes. Con su despliegue de belleza en sus protocolos y construcciones, la Iglesia Católica es la religión que tiene más atractivo estético en el mundo. El cuidado de la estética y el orden en la Iglesia no es sólo un menester decorativo, sino que es parte fundamental del mensaje cristiano: Dios es la Belleza, la Verdad y el Bien que salva. Mientras que el mundo postmoderno ha optado por la fealdad en el arte...

Malestar del arte contemporáneo

Mario García Torres: "Tú eres parte esencial de algo hermoso", toner sobre pintura vinílica sobre tela. Hace unos días visité la ciudad de Monterrey por motivos de la celebración de un matrimonio. Aproveché el tiempo libre de la mañana para visitar el Museo de Arte Contemporáneo donde se exhibe parte de la obra de un famoso artista del norte mexicano. Después de recorrer las salas donde el autor expone su arte a través de imágenes fotográficas, videos, películas, textos, instalaciones de audio y letreros, confieso que la exposición no me dejó ninguna emoción estética; al contrario, terminé con una sensación de malestar existencial y un sentido de vacío.  Algo ha sucedido en el mundo del arte que se ha vuelto cada vez más lejano e incomprensible para la mayoría de las personas. Si el cometido del arte es hacer una radiografía del hombre, de la sociedad y de la época, a través la estética de las formas, entonces gran parte del arte contemporáneo es una exaltación de lo feo y un...

Paso del Norte

Tom Lea es uno de los más grandes artistas que la ciudad de El Paso Texas ha dado al mundo. Cuando visites esta ciudad podrás contemplar este mural llamado “Paso del Norte”, que fue pintado por el artista en 1938. Se encuentra en el Edificio Federal de la Corte, en el número 511 de la calle San Antonio, en el centro de El Paso. Esta es sólo una parte del mural, el cual en su totalidad presenta a los grandes hombres y mujeres que dieron origen e historia a nuestra región: los indígenas que habitaban estas tierras, los españoles, los frailes franciscanos, el ranchero mestizo y los colonizadores anglosajones de Norteamérica. En el centro del mural en la parte superior hay una leyenda que emociona a quienes nacimos en la región de Paso del Norte: “¡Oh Paso del Norte! Ahora los antiguos gigantes han desaparecido. Nosotros, hombres pequeños, vivimos donde los héroes, una vez, caminaron en la tierra inviolada”. 

El mundo caótico de Pablo Picasso

M uchos tenemos la impresión de que el arte va a la deriva. Si las antiguas pinturas religiosas nos arrancaban emociones estéticas, hoy lo feo y lo grotesco, el caos y el sinsentido se han apoderado de lienzos y murales. Admiré mucho tiempo a Pablo Picasso. Todos decían que era un genio de la pintura del siglo XX, creador del cubismo. Quizá lo admiré por dejarme arrastrar por los aplausos que se deben dar a los famosos, aunque la mayoría no entienda sus obras y les parezcan absurdas. Pablo Picasso fue un hombre de enorme talento para pintar. Pero está lejos de ser un genio de la humanidad. A Picasso nunca le gustó estudiar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando donde se estudiaba pintura clásica. Él prefirió ser un espíritu libre y terminó rompiendo todas las reglas de la pintura, al grado de escandalizar al público de su época. Se juntó con anarquistas en Barcelona, se hizo comunista y supo bien plasmar en sus lienzos sus desórdenes internos. Picasso llevó una vida pe...

A la muerte de David Bowie

C on la muerte de David Bowie, ocurrida el domingo pasado, he recordado que, cuando era adolescente, algunos de mis amigos gustaban a ir a conciertos de rock en El Paso Texas. Escuchaba sus comentarios sobre grupos como ‘Rolling Stones’, ‘The Who’, ‘Black Sabbath’, ‘Judas Priest’, ‘Kiss’, ‘AC DC’, ‘Led Zeppelin’ o ‘Pink Floyd’. Nunca quise acompañarlos simplemente porque jamás sentí el mínimo atractivo por el rock. De hecho hasta hoy, en mi vida nunca ha podido escuchar completa una canción de ese género. Cuando sintonizo alguna estación de radio y comienza a sonar algo de rock and roll, cambio de estación instintivamente. Lo hago porque hay algo en el ritmo que me repugna. Decía Platón en La República que la música es un instrumento más poderoso que cualquier otro, que el ritmo y la armonía llegan hasta lo profundo del alma donde poderosamente se sujetan. Y ahí la música puede impartir gracia; a la persona educada la hace atractiva y elegante. La música –señalaba el filósofo– es un...

Si fuéramos como los tigres

Hace unos años imprimirse un tatuaje era costumbre relacionada con los presidiarios, pandilleros o estrellas de rock, pero en pleno siglo XXI los tatuajes se han convertido en un sector prominente de la industria estética. Solo en Estados Unidos este negocio mueve 2300 millones de dólares al año. ¿Hacen los tatuajes más estéticos nuestros cuerpos? Si viéramos que los tigres se borraran sus bonitas rayas, o que los osos polares se disfrazaran manchando su pelaje con pintas negras o que las cebras cambiaran su blanco y negro por verde y azul… pensaríamos que degradan su ‘tigridad’, su ‘osopolaridad’ o su ‘cebridad’. Y los seres humanos, ¿no degradamos nuestra humanidad cuando grabamos en nuestros cuerpos dragones, estrellas o letras chinas? Porque la guapura luce, más bien, en el vestido y arreglo personal, y el cuerpo humano resplandece de belleza tal como es, al natural, sin pintas que lo envilezcan. Es fácil, para los animales, ser plenamente animales, pues ellos no altera...

Arte como martirio

Entre 1936 y 1939 aconteció la Guerra civil española. Un aspecto desconocido de ese gran conflicto fue el uso del arte moderno como instrumento de tortura. José Milicua, historiador del arte, ha descubierto evidencias de que algunas celdas se construyeron trasponiendo ciertas técnicas del arte moderno a un espacio en tres dimensiones. Las camas tenían un ángulo descendente de 20 grados en las que era imposible dormir, ladrillos que sobresalían del suelo e impedían andar por el suelo y dibujos surrealistas en las paredes, inspirados en obras de Kandinsky o Dalí. Dichos dibujos estaban diseñados para confundir y estresar a los presos. Quedan claras dos cosas: la crueldad inaudita de las mentes perversas de aquellos años, y la deshumanización del arte moderno. Ahora sé por qué me dolía la cabeza siempre que asistía a una exposición de pintura abstracta.

Urge la belleza

Los diarios y telenoticieros está llenos de malas noticias que hacen la vida tensa y, a veces, pesada. ¿Dónde podemos hallar un oasis para descansar? Benedicto XVI se preguntaba qué es lo que puede volver a darnos entusiasmo y confianza, qué nos puede animar a encontrar el camino y soñar una vida digna de nuestra vocación. Es la belleza. Nos sentimos a gusto en lugares bellos, nos agrada encontrar personas que cuidan su estética, nos inspiran los paisajes hermosos, la liturgia bien cuidada, los lugares ordenados, las ciudades limpias y la gente amable. Y es que donde hay belleza ahí se refleja la presencia de Dios. El encuentro cotidiano con lo bello aleja la oscuridad y trae luz a la vida, hace vivir con la esperanza en alto y llena el corazón de entusiasmo. Con razón decía Kafka que “Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece”.