E n el artículo "Vacunas y aborto" que publiqué la semana pasada, escribí sobre la legitimidad que significa, para un católico, ponerse la vacuna contra el Covid-19, cuando se sabe que las inoculaciones tuvieron su origen el líneas celulares provenientes de dos embriones humanos abortados hace 50 años. La conclusión fue que aplicarse la vacuna es moralmente legítimo, incluso conveniente, aunque queda en la libertad de la persona vacunarse o no. Quien se vacuna no peca. Así lo ha manifestado la Congregación para la Doctrina de la Fe y así lo han puesto en práctica, haciéndose vacunar, el papa Francisco y Benedicto XVI. Yo también lo haré a la brevedad posible. Desde hace meses estamos siendo bombardeados, a través de las redes sociales, por múltiples mensajes –provenientes incluso de gente de la Iglesia– que denuncian que la vacuna contra el Covid-19 es una estrategia de los poderosos del mundo –el nuevo orden mundial– para controlar a la población en esta "nueva normalid...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos