El Espíritu Santo derramado el domingo pasado en Pentecostés nos prepara para elegir el próximo domingo 6 de junio a nuestros próximos gobernantes en México. Hay una relación entre el Espíritu de Dios y las elecciones. Es el Espíritu el que nos hace conocer el proyecto de Dios y nos ayuda a amoldar a él nuestra vida; y nos lleva a discernir aquello que es conforme al plan divino y aquello que le es contrario, o menos conforme. Los futuros gobernantes pueden o no colaborar con el Espíritu de Dios para hacer que la sociedad progrese, no sólo en el orden material sino, sobre todo, en el orden espiritual. Ahí radica la guía y el motor del verdadero desarrollo. Por eso es importante elegirlos bien en estas elecciones. Hoy vivimos en México una lucha encarnizada contra los valores perennes del Evangelio. El respeto a la vida humana no nacida es amenazada por el aborto, y el cuidado de la vida nacida se ha vuelto muy vulnerable ante la presencia del crimen organizado y la legalización de las ...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos