Dicen que Nemesio Oceguera Cervantes, el capo del narcotráfico más peligroso del mundo era un devoto católico. En la cabaña de lujo, donde el Ejército Mexicano lo cazó, no se encontraron figuras de la muerte ni nada que tuviera que ver con rituales de brujería. El Mencho tenía un pequeño altar dedicado a la Virgen de Guadalupe, a san Judas Tadeo –santo de las causas imposibles–, a san Charbel –santo libanés muy venerado por los enfermos como el mismo Oceguera, que andaba mal de sus riñones. Además había veladoras encendidas, flores y otros objetos de devoción. Oceguera Cervantes había escrito una carta a Dios que dejó junto al altar donde había escrito con su puño y letra el salmo 90, que es uno de los salmos más rezados por muchos católicos para pedir protección contra los peligros y toda clase de males: "No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda... caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones" (Sal 90, 10.13). Un mes después de l...
E Este año 2026 se conmemora el centésimo aniversario del inicio de la resistencia católica en México, conocida también como la Cristiada o la guerra cristera. El tema ha quedado prácticamente oculto en la enseñanza escolar mexicana y también, durante muchos años, hubo silencio de parte de la Iglesia. La situación fue tan dolorosa y políticamente tan peliaguda que los archivos del Vaticano estuvieron cerrados durante décadas. Los católicos sabemos que fue la "Ley Calles", promulgada en julio de 1926, la que detonó el conflicto armado después de que los obispos mexicanos ordenaron la suspensión del culto en todas las iglesias del país. Esto desencadenó una reacción de profunda frustración en el laicado contra el gobierno y la creación de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa que buscó justicia a través del movimiento armado. La suspensión del culto fue uno de los principales detonantes del levantamiento armado. Célebre fue el grito "¡Viva Cristo Rey y ...