miércoles, 29 de junio de 2022

Hasta el Cielo, don Renato


Después de una prolongada enfermedad, a los 83 años de edad, ha muerto nuestro querido obispo emérito de Ciudad Juárez, don Renato Ascencio León. El padre espiritual que Dios puso al frente de esta porción de su grey como pastor, fue llamado a la presencia de Dios el pasado lunes 27 de junio, memoria de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Encomendamos su alma a la protección maternal de la Virgen, siempre dispuesta a socorrer a sus hijos, especialmente en el momento último viaje hacia la vida eterna.

En estos días posteriores a su fallecimiento, vienen a la memoria innumerables recuerdos vividos con don Renato, recuerdos que nos llenan de gratitud a Dios por su vida y ministerio en nuestra comunidad, ejercido durante veinte años, de 1994 hasta 2014. Como hijos agradecidos con aquel a quien Dios puso al frente de su pueblo como padre y pastor, reconocemos aquellas cosas buenas que don Renato llevó a cabo en su vida, damos gracias por aquello que él, como obispo, nos dio, y bendecimos al Creador por todo lo que monseñor recibió de sus manos.

Lo mejor que Don Renato realizó en su vida fue haber respondido a la vocación a la que Dios lo llamó en diversos momentos de su historia para ser sacerdote y, posteriormente, obispo. La vocación divina para ingresar al Seminario de León culminó con el don precioso de su ordenación sacerdotal en 1965. A partir de ese año su vida ya no le perteneció. Quedó sujeto a la obediencia a Jesús, su buen pastor, para bien de la Iglesia. Veintitrés años más tarde, en 1988, Dios lo llamaba al episcopado para confiarle responsabilidades más altas, primero como obispo de la Prelatura de Madera y después, en 1994, como obispo de Ciudad Juárez.

Las respuestas generosas de don Renato al plan de Dios nos han traído un cúmulo de bendiciones. Su correspondencia a las mociones del Espíritu hoy nos permite palpar frutos muy concretos que son riqueza de nuestra Iglesia. La Diócesis de Ciudad Juárez tiene un Seminario completo con todas sus facultades, desde el Seminario Menor hasta la facultad de Teología. Además impuso las manos a 72 sacerdotes para conferirles el sacramento del Orden, que son hoy la mayor parte del clero juarense; muchos de ellos fueron enviados a universidades pontificias para hacer especialidades y servir mejor a la diócesis.

Don Renato supo también promover al episcopado a un hombre inteligente y de toda su confianza, al padre Gerardo de Jesús Rojas López, quien fue su secretario canciller y que hoy es obispo de Tabasco. Respetuoso siempre de la historia de la diócesis, el señor obispo supo integrar el plan diocesano de su antecesor, don Manuel Talamás Camandari(+), a un nuevo plan diocesano de pastoral que impulsó la vida diocesana desde su promulgación en 1998. Don Renato tuvo también el acierto de erigir 35 nuevas parroquias y dividir la geografía de las comunidades parroquiales en decanatos.

Su labor evangelizadora a través de los medios de comunicación fue decisiva para llegar a miles de hogares con la fuerza de la Palabra de Dios. Además de impulsar el periódico Presencia que don Juan Sandoval, su antecesor, había fundado, don Renato fue quien, con el padre Hesiquio Trevizo(+), instauró la Eucaristía dominical a través del Canal 44 y creó Radio Guadalupana.

Dios puso en manos de don Renato el don sublime del episcopado. Podemos decir con alegría que hoy la Iglesia está viviendo un momento histórico muy bello y privilegiado en lo que al servicio de los obispos se refiere. Antiguamente recibir la mitra era una especie de privilegio por el que el prelado pasaba a ser el señorón de una diócesis y a vivir como tal. En la actualidad es todo lo contrario: los obispos son hombres de trabajo con el delantal del servicio bien puesto, que viven generalmente con sencillez y que están al servicio del Pueblo de Dios.

Recibió de manos del papa Juan Pablo II la misión de evangelizar, santificar y gobernar la Diócesis de Ciudad Juárez, en la que don Renato se sintió feliz, a pesar de la complejidad de la situación social y familiar en que se vive en la ciudad. Muchas veces manifestó su alegría por tener un presbiterio generalmente trabajador y comprometido, y admiró el amor y el compromiso que tienen los laicos juarenses con su Iglesia. Don Renato fue un obispo de vida sencilla, un servidor y trabajador que se gastó por su diócesis y por la Iglesia en México, con una gran labor realizada al servicio de los migrantes cuando fue presidente de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia episcopal.

Aunque tuvo el privilegio de recibir la unción del crisma sobre su cabeza, también supo abrazar la cruz que viene con ella. Hoy en día aceptar el don del episcopado es aceptar una vocación martirial. Don Renato fue un hombre que también sufrió como obispo y abrazó muchas veces la cruz. Le dolía especialmente la deserción y la muerte de algunos sacerdotes. Durante sus últimos años sus fuerzas físicas fueron disminuyendo, y así Dios lo fue preparando para la última etapa de su entrega a Dios a través del sufrimiento en la enfermedad.

Nuestro obispo emérito pasó el epílogo de su vida junto a su querida familia en León Guanajuato, donde tuvo las atenciones y los cuidados para su ancianidad. Aunque nos separaron muchos kilómetros de distancia, su corazón siempre estuvo con su amada diócesis juarense. Las fuerzas de su cuerpo fueron mermando, y así Dios lo hizo avanzar en su santificación a través del dolor, del amor y el sacrificio. "Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes", dijo muchas veces durante la consagración de la Eucaristía, y así vivió hasta el último día en donación, ofreciendo el cáliz de su vida, unido al Señor, por amor a nosotros.

Como buenos hijos, agradezcamos a Dios por el don de la vida de don Renato Ascencio León, ofrenda de amor sacerdotal por la vida de los más débiles, y oremos para que podamos un día reconocerlo en las verdes praderas de la eternidad, donde el buen pastor será alegría perpetua para los elegidos.

miércoles, 22 de junio de 2022

Jesuitas asesinados


Las noticias que llegaron el lunes 20 de junio desde la Tarahumara han sacudido de espanto y horror al país. Un grupo de 20 turistas fue secuestrado por agentes del crimen organizado en el hotel Misión Cerocahui. Pedro Eliodoro Palma, guía de turistas que logró escapar, aterrado buscó refugio en la iglesia del poblado mientras que era perseguido por sicarios. Dos sacerdotes jesuitas que escucharon detonaciones –los padres Javier Campos y Joaquín Mora–, salieron a darle ayuda pidiendo al sicario que no disparara, pero el desalmado abrió fuego contra el perseguido y los jesuitas. En una acción de maldad inexplicable los asesinos escaparon llevándose los cuerpos de sus víctimas. Hasta hoy estos son los datos conocidos.

La noticia ha causado una conmoción muy grande por lo que representan los sacrificados: un guía de turistas secuestrado y dos sacerdotes miembros de una de las órdenes religiosas más influyentes de la Iglesia, la Compañía de Jesús, fundada en el siglo XVI por san Ignacio de Loyola, a la cual pertenece el papa Francisco. Si no se tratara de dos sacerdotes asesinados, el caso hubiera pasado inadvertido en un mar de violencia normalizada. 

Los jesuitas han tenido presencia misionera en la Sierra Tarahumara desde el siglo XVII con la Misión Chínipas en 1621. Desde entonces estos hombres consagrados a Dios han entregado sus vidas a la evangelización de los tarahumaras y otras tribus indias en una de las regiones más pobres de México. La labor jesuita ha sido heroica y sigue siendo admirable.

Las misiones en la baja y alta Tarahumara han costado numerosas vidas a la orden de san Ignacio. Desde el martirio de los padres Jesús Pascual y Manuel Martínez en 1632, muchos jesuitas han sido asesinados por los mismos indígenas a través de emboscadas y de abiertas rebeliones en su resistencia a las exigencias del Evangelio. Morir en la evangelización, incluso llegar a formar parte de las Actas de los Mártires, es una posibilidad muy real para los misioneros de todo el mundo. La agencia Fides –órgano de información de las obras misionales pontificias– reporta que en 2021 fueron asesinados en el mundo 22 misioneros, entre sacerdotes, religiosos y laicos.

Las causas de los asesinatos se deben, generalmente, a intentos de robo perpetrados con mucha fiereza, a secuestros, o bien los misioneros se ven envueltos en tiroteos o en actos de violencia en los contextos en los que trabajan, marcados, sobre todo, por la pobreza económica y cultural, por la degradación del medio ambiente, por una atmósfera donde la violencia y el desprecio por la vida es el aire que se respira. Ninguno de los misioneros asesinados en el mundo suele realizar hazañas llamativas, sino que comparten la vida cotidiana de la mayoría de la población, dando testimonio del Evangelio. Así fue con los padres jesuitas víctimas del narcotráfico en la Tarahumara.

En México el ambiente de inseguridad se ha degradado tanto por la creciente presencia del crimen organizado y, al mismo tiempo, por la incapacidad de los tres niveles de gobierno para frenarlo, que hemos regresado a épocas de barbarie donde la saña y la crueldad son verdaderamente inauditas. El padre José Neumann –misionero belga jesuita en la Tarahumara en el siglo XVII– describía así a los indios tobosos, vecinos de los rarámuris:

"Viven como bestias salvajes. Van completamente desnudos, pintan su rostro de un modo horrible, de modo que parecen más demonios que hombres; sus únicas armas son arcos y flechas envenenadas. Comen carne humana y beben la sangre. No tienen lugar fijo para vivir; casi cada día cambian de residencia con el objeto de no ser descubiertos. Invaden los caminos, atacan a los viajeros y con sus gritos salvajes llegan a espantar a las mulas y a los caballos". No está lejos esta descripción del padre Neumann del modo en que actúan los narcos y sicarios de hoy en todo el territorio nacional.

Así estamos viviendo, entre tribus de salvajes que descuartizan y decapitan, entre seres más parecidos a demonios que personas humanas; en medio de hordas que siembran terror por todas partes y con un gobierno que les brinda un trato respetuoso, amistoso, caballeroso, más para damas que para criminales enemigos de la sociedad. Vivimos nuevamente en aquel antiguo barbarismo que resistía al Evangelio.

Los hechos trágicos ocurridos en la sierra Tarahumara de Chihuahua representan un triste capítulo esa lucha mortal entre el cielo y el infierno, entre barbarie y evangelización, entre decadencia y civilización, entre odio por la vida y amor por elevarla a su más alta dignidad. Dios conceda la gloria del cielo a los padres jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, héroes de las misiones, que pagaron con su vida el precio de vivir sembrando el amor de Cristo Jesús entre sus hermanos indígenas para darles vida digna. Que desde el cielo rueguen para que México, convertido hoy en un cementerio, se transforme en hogar de paz para todos.

martes, 21 de junio de 2022

El cisma


En la Iglesia hay un cisma no formal, pero real, desde hace varias décadas. Desde que en 1968 el papa san Pablo VI publicó su encíclica Humanae vitae se abrió una brecha entre la conciencia de los fieles católicos y el Magisterio de la Iglesia, brecha que se ha ido haciendo más espaciosa, en la medida en que han avanzado las consecuencias de la "revolución sexual" iniciada en aquella década. La rotura comenzó con el rechazo del uso de anticonceptivos por parte del Magisterio y el rechazo a esta enseñanza del Magisterio por muchos fieles católicos.

Habiéndose quebrado la unidad objetiva e inseparable del acto conyugal en la conciencia de los laicos –en sus aspectos unitivo y procreativo– la sexualidad quedó desvinculada de la transmisión de la vida y del amor conyugal, para convertirse en un contenedor vacío y abierto a todo tipo de experiencias y fines subjetivos. La grieta se fue haciendo cada vez más grande entre las enseñanzas de la Madre Iglesia y la manera en que los católicos ejercían su sexualidad. El sexo se practicó antes y fuera del matrimonio; con las técnicas de reproducción asistida el acto sexual se hizo innecesario para traer hijos al mundo; pero luego, con la ideología de género, quedó desvinculado el ejercicio de la sexualidad de la naturaleza humana. Finalmente la moda transgénero quebrantó la identidad de la persona con su naturaleza biológica.

Mientras que la sociedad ha tomado este camino descendente, con repercusiones graves para las personas, las familias y millones de vidas humanas que se han perdido por la práctica del aborto –consecuencia más trágica de este proceso–, en el campo de la moral sexual católica se han encendido nuevas luces y esperanzas; se ha llegado a nuevas profundidades de comprensión de la doctrina del Magisterio, sobre todo con la teología del cuerpo de san Juan Pablo II y otras aportaciones; la ciencia ha hecho posible el desarrollo de nuevos métodos naturales para regular la fertilidad; se han hecho nuevos estudios psicológicos sobre la homosexualidad, la disforia de género, la pornografía y nuevas reflexiones espirituales para su tratamiento. Podemos decir que Dios en su Providencia nos facilita vivir las enseñanzas morales de la Iglesia.

Una buena parte de los católicos se esfuerza en seguir este camino que nos traza el Magisterio, porque sabemos que se trata de la verdad que viene de Jesucristo: "El que los escucha a ustedes, me escucha a mí –dijo el Señor a sus discípulos–; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió" (Lc 10,16). Es, además, la realización de la promesa de Jesús: "Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad" (Jn 16,12-13).

Por el contrario, otra parte de la Iglesia ha sido seducida por el espíritu del mundo y busca vivir bajo una nueva moral de la sexualidad y de la vida. De ello, el Sínodo de Alemania es la muestra más clara. Obispos, sacerdotes, teólogos, religiosos y laicos de aquel país piden la apertura de la Iglesia a las relaciones sexuales fuera del matrimonio, a los divorciados vueltos a casar, a la aceptación de prácticas homosexuales, a la adopción de niños de parejas del mismo sexo, a la ordenación sacerdotal de mujeres, incluso al aborto y la eutanasia. Ellos afirman que no obedecerán al papa y pondrán por obra todas estas prácticas.

Sin embargo esta actitud cismática no es únicamente de los alemanes. Los resultados de las asambleas sinodales de algunas diócesis que se han dado a conocer expresan la misma actitud de rebeldía contra la autoridad de Roma. En España, diócesis como Barcelona y Zaragoza han llegado a conclusiones y peticiones muy en sintonía con lo que reclama el sínodo alemán. Se preguntaba el padre Santiago Martín: "¿Y si Roma no se los concede, qué va a suceder? ¿y si se los concede? ¿Será posible mantener la unidad de la Iglesia? ¿Existe esa unidad?"

No vayamos tan lejos. Mientras que en Estados Unidos el padre jesuita James Martin se ha convertido en defensor del estilo de vida gay, en México se ha formado la Red Arcoíris, integrada por católicos LGBTQ, que piden ser escuchados y acompañados por la Iglesia en un camino espiritual. Fue el obispo emérito del Saltillo, monseñor Raúl Vera, quien inició un diálogo con ellos. A través de las redes sociales he podido ver sus encuentros en los que algunos sacerdotes los acompañan, pero nunca he escuchado que les exhorten sobre la necesidad de abandonar el pecado de las prácticas homosexuales para vivir en castidad. Si este diálogo no se hace con la clara enseñanza moral de la Iglesia y la promoción de la virtud de la castidad, sentarse a la mesa con ellos será como recibir en la Iglesia a un caballo de Troya que podría abrir aún más la brecha cismática entre los progresistas y los católicos fieles a la enseñanza de Cristo. Lo que ocurre en Alemania podría ocurrir también en América Latina.

El cisma está en marcha, sin duda, y hay que orar para detenerlo. Como católicos Dios nos llama a cerrar la brecha obedeciendo al Magisterio de la Iglesia y no a los dictámenes del relativismo y de la moda secular. La verdadera unidad de la Iglesia no se construye aceptando el espíritu del mundo que Jesús condenó –pues dejaríamos de ser sal de la tierra–, sino en un camino de conversión permanente y en la fidelidad a la Verdad revelada.

martes, 14 de junio de 2022

Toros y vida humana


El pasado 10 de junio un juez federal decretó la suspensión de las corridas de toros en la Plaza México por tiempo indefinido. Grupos como Tauromaquia Mexicana –asociación civil conformada por empresarios, ganaderos, veterinarios, toreros y aficionados– y las empresas taurinas que organizan las corridas preparan la defensa de una fiesta que ha sido tradición de 500 años en México.

Mientras que el coso capitalino cierra sus puertas para los aficionados, al menos quince lugares –entre clínicas y hospitales– continúan realizando abortos legales a las mujeres que lo demanden. Se ha cerrado la plaza de toros más grande del mundo -lugar del sacrificio de animales– y se han multiplicado las plazas donde son sacrificados seres humanos inocentes. Se calcula que durante 76 años –desde su inauguración en el año 1946–, la Plaza México ha visto morir alrededor de siete mil cabezas de ganado bravo; en cambio desde que se despenalizó el aborto en la Ciudad de México, hace 15 años, alrededor de 250 mil vidas humanas han sido sacrificadas.

El dato comparativo de cantidades de muertes de animales y de personas no nacidas lo pongo en la mesa para aquellas personas que consideran que las vidas humanas y las de los animales tienen el mismo valor. Si esas personas que son tan sensibles al bienestar animal fueran más sensatos –abortistas y animalistas– se horrorizarían de la diferencia de la cifra. Pero no es así. A ellos les duele más el sacrificio de un animal que el de un ser de su propia raza. Y les duele porque tienen un concepto muy bajo de sí mismos, tan bajo que consideran a los animales como seres iguales o superiores al hombre.

En realidad no podemos equiparar aborto de seres humanos con sacrificios de animales. Hay un abismo de diferencia entre sacrificar un toro y dar muerte a un ser humano. Por más cabezas de ganado que sean, nunca valdrán juntas lo que una sola vida humana. La vida animal es sólo vida sensitiva. La vida humana, en cambio, es vida sensitiva pero, sobre todo, espiritual. Es la espiritualidad o racionalidad la que hace que la vida del hombre tenga un valor incomparable. Su apertura a la búsqueda de la verdad, del bien y de la belleza y, más allá, la búsqueda de Dios como la Fuente de estos valores, hace que la vida humana tenga un valor absoluto, bastante por encima de la de los animales.

Desde el punto de vista ecológico y del cuidado de la creación, la decisión de cerrar la Plaza México no fue una decisión inteligente. Prohibir es una manera de acabar con una raza de ganado bovino del todo especial que, gracias a los encastes –el cuidado y a las cruzas que hacen los ganaderos–, se ha preservado durante siglos. El toro bravo, uno de los animales más bellos del mundo, preserva los ecosistemas en los que es criado y su supervivencia en el planeta se debe solamente a los espectáculos taurinos. Si estos dejaran de existir, nadie se interesaría en criar toros bravos con otro objetivo que no fuera su combate en los ruedos. Acabar con las corridas es meter el verdadero estoque al toro de lidia, es condenarlo a su extinción. Podría suceder lo que con la prohibición de animales en los circos, que por querer salvarlos, los dejaron morir.

En la historia de la Iglesia las corridas de toros han sido tema de controversia. Se dice que el papa Alejandro VI –de sangre española– introdujo la tauromaquia en Italia y Julio II era buen aficionado. En su Historia de los Papas, Ludivico Pastor afirma que el lunes de Carnaval de 1519 se celebró una gran corrida de toros en la plaza de san Pedro, en la que estuvo presente León X. Sin embargo en 1567 el papa san Pío V, con la bula "De salute Gregis", decretó la prohibición a los cristianos de asistir a las corridas de toros bajo pena de excomunión, castigo que fue abolido por su sucesor Gregorio XIII. La bula de san Pío V nunca se publicó en España y en la segunda mitad del siglo XVI ya las corridas de toros se celebraban en México donde los indios eran buenos aficionados. El Tercer Concilio Mexicano debatió las prohibiciones sobre los toros, pero la eficacia de estas prohibiciones quedó en papel, como en España.

El punto de controversia en la Iglesia sobre las corridas de toros nunca fue el maltrato animal, sino las numerosas muertes de seres humanos que había en los ruedos. Pío V argumentó la prohibición diciendo que la Iglesia estaba llamada a alejar de los fieles los peligros del alma y del cuerpo. El Concilio de Trento había prohibido los duelos entre cristianos bajo pena de excomunión, justamente por exponer la vida de una manera tan banal. El mismo argumento se utilizó para prohibir los festejos taurinos. Era la vida del hombre la que se defendía y se exaltaba, y no la vida del toro.

Observa Francis Wolff que, si en aquellos siglos pasados pelear contra un toro degradaba al hombre, hoy en día la crítica es al revés: es el combate del hombre el que degrada al toro. Hoy las condenas de la corrida se hacen en el nombre del respeto a los animales, no en el respeto a la vida humana. La argumentación moral está centrada exclusivamente en el animal. Es lo que se llama "animalismo". Dígame usted si no: hoy en día, cuando en España un torero es herido o muerto por un toro en el ruedo, los antitaurinos festejan en las redes sociales como si se tratara de una victoria de su equipo favorito de futbol. Vivimos en un mundo que exalta el valor de los animales mientras que rebaja y degrada la vida de los hombres.

Actualmente no existe una postura oficial de la Iglesia sobre la moralidad de las corridas de toros. Si bien el Catecismo de la Iglesia llama a no maltratar innecesariamente a los animales, los defensores de la tauromaquia afirman que el trato a los animales debe ser según su especie. Hay animales de compañía –las mascotas– que merecen nuestro cariño y cuidado; hay animales de crianza que deben matarse para servir de alimento a los hombres; otros animales deben ser preservados en su hábitat y deben matarse en caso de que sea necesario –pensemos en plagas que desequilibran los ecosistemas–. Y hay animales como el toro de lidia que deben morir en los ruedos respetando su naturaleza brava.

¿Inmorales y pecaminosas las corridas de toros? Depende del cristal con que se miran. Juan Manuel Albendea en su artículo "La Iglesia Católica y los toros" dice: "¿Se puede pensar en cierta malicia intrínseca que tenga el toreo? Quienes opinaban contra las corridas decían que el regocijo del que se sigue tal carnicería y muerte de tantos hombres, es más de gentiles que de cristianos, inhumano es por cierto y diabólico, y se debe desterrar de las repúblicas cristianas. Y quienes defendían la fiesta decían: ciertamente si se asiste a los toros con esa perversa intención de ver heridas y muertes, sería, de verdad, espectáculo de demonios, no de hombres. Pero si se asiste por ver y gozar de la destreza de los toreadores, de la velocidad de las fieras, de la gallardía en el herir de los jinetes, entonces no es espectáculo de demonios sino espectáculo español".

El juez federal y los antitaurinos prohibicionistas deberían de pensar dos veces antes de querer acabar con un espectáculo que no les gusta –ni tiene por qué gustarles–, pero que tampoco hace daño a nadie. Por querer salvar al toro podrían acabar extinguiéndolo. Es más humano mirar hacia el verdadero holocausto –el crimen del aborto– y horrorizarse por esa sangre que nadie ve, pero que clama al cielo.

martes, 7 de junio de 2022

Frente a la imposición del orgullo

Jason Adam, lanzador de los Tampa Bay Rays

Junio es el llamado mes del orgullo. El movimiento LGBTQ+ despliega en estos días toda su propaganda y ejerce su presión para imponer su agenda ideológica sobre gobiernos, empresas, sistemas educativos, medios de comunicación y organizaciones civiles. Las marchas del orgullo se extienden por más ciudades del mundo. El gobierno federal de Estados Unidos exhibe sin ningún respeto la bandera del arco iris en su embajada ante la Santa Sede, e incluso los tentáculos de este movimiento entran en ciertos ambientes de Iglesia por medio de algunos sacerdotes que simpatizan con la causa. Estamos en una batalla cultural –en un combate espiritual– de grandes magnitudes en la que nuestra fe católica nos llama a actuar con prudencia. 

Ni siquiera los equipos deportivos pueden sustraerse a la imposición ideológica. Algunos clubes del futbol mexicano como el América, Pumas, Xolos, Pachuca y Querétaro han modificado sus escudos con los colores del arco iris en apoyo al mes del orgullo. Muchas empresas y marcas se publicitan como "gay friendly" y hay lugares de trabajo que fomentan la inclusión de la diversidad sexual. Sin embargo también hay famosos que han manifestado su desacuerdo con la ideología de género. Eduardo Verástegui, Manny Pacquiao, Steffano Gabbana, Rafael Correa, los actores James Woods y Rupert Everett, la actriz peruana Caty Caballero y el cantante Emmanuel son algunos de ellos, además de un sinnúmero de organizaciones católicas y cristianas, así como los gobiernos de Polonia, Rusia, Hungría y Rumania.

La postura de un católico que trabaja en una empresa que apoya la diversidad sexual debe ser, a mi juicio, la que nos manda la caridad cristiana, que es el absoluto respeto y trato caritativo a quienes no piensan como nosotros, pero con la firmeza de nuestras convicciones católicas sin ocultarlas. En estas sociedades plurales y neopaganas no todos percibimos el mundo de la misma manera. Si defendemos la libertad de expresión tenemos que tolerar que exista la diversidad de opiniones y estilos de vida que no son como el nuestro. Sin embargo también los católicos formamos una comunidad grande dentro de la sociedad y tenemos el derecho de expresar nuestras ideas y vivir con el estilo de vida que Jesucristo nos enseñó.

Como católicos no estamos llamados a vivir encerrados en un ghetto, sino que hemos de tener una buena socialización con las personas que nos rodean sin disimular nuestras convicciones. Recuerdo que aquí en mi ciudad hace unos años un grupo LGBTQ+ me abordó en la plaza frente a la catedral para hacerme algunas preguntas que, con gusto, respondí. Pero cuando quisieron tomarse una fotografía conmigo y regalarme un globo, como para respaldar su causa, les dije con cortesía que yo no podía aceptar su invitación. Creo que podemos convivir e interactuar con una pluralidad de personas, pero cuando se trata de alentar el estilo de vida de la ideología de género hemos de retractarnos. Lo cortés no quita lo valiente.

Este año el equipo de las grandes ligas de béisbol, los Tampa Bay Rays, quiso apoyar la diversidad sexual cambiando los colores de su uniforme, pero dieron a los jugadores la opción de poder quedarse con el uniforme regular. El lanzador del equipo Jason Adam –un cristiano que no oculta su fe– rechazó usar los colores del arco iris y declaró en una entrevista: 

"Es una decisión difícil porque, en última instancia, todos dijimos que lo que queremos es que sepan que todos son bienvenidos y amados aquí. Pero cuando lo expresamos en nuestros cuerpos, creo que muchos muchachos decidimos que, aunque no menospreciamos a nadie, no queremos alentar ese estilo de vida si creemos en Jesús, quien nos ha animado a vivir un estilo de vida que se abstenga de ese comportamiento. No estoy juzgando ni mirando a nadie hacia abajo. Es simplemente el estilo de vida que Él nos enseñó para nuestro bien. Pero nuevamente lo digo: amamos a esos hombres y mujeres, nos preocupamos por ellos y queremos que se sientan seguros y bienvenidos aquí".

Lo que dijo Jason Adam es coherente con su fe cristiana y caritativo con quienes celebran el orgullo gay. Sin embargo el beisbolista puso en riesgo su carrera: pudo ser expulsado de los Rays o forzado a irse a un equipo de ligas menores. Su ejemplo nos ilumina y alienta para no avergonzarnos nunca de las enseñanzas y estilo de vida de Jesús y, al mismo tiempo, mantener una actitud de caridad y respeto hacia quienes no piensan como nosotros, aunque sin apoyar su estilo de vida al que consideramos dañino y pecaminoso. Quien dice la verdad, ni peca ni miente.

Hay sacerdotes que buscan conciliar el estilo de vida de Jesús con el estilo de vida homosexual y dan su apoyo a la causa LGBTQ. Buscan la conciliación y la paz. Algo parecido quiso hacer Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI cuando quiso conciliar el catolicismo con el protestantismo. No se podía. Su doctrina fue llamada "irenismo" o pacifismo, que es una búsqueda de una falsa paz. Sus enseñanzas fueron condenadas por la Iglesia por poner en peligro las enseñanzas de Cristo.

La actitud de aceptación de la ideología de género puede ser calificada como "irenismo", que es una búsqueda de consenso, de diálogo, de relativismo que hace que las verdades de nuestra fe católica pasen a un segundo plano para convivir todos en falsa paz. El irenismo tiende la mano hacia posturas progresistas y no es capaz de señalar errores ni de afirmar las verdades que enseña la Iglesia. Una actitud irenista que deja en el error no es una solución. Cuidado con las posturas de James Martin y sus aliados. El que con niños se acuesta, meado se levanta.

El mundo llama al mes de junio "mes del orgullo". Nosotros los católicos lo llamamos "mes del Sagrado Corazón". Sea Jesús nuestra bandera y nuestro orgullo, y en nadie nos gloriemos sino en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, quien dijo que el Reino de los Cielos sufre tensión, y solamente será arrebatado por quienes son capaces de vencerse a sí mismos sin ceder a las presiones del mundo.

miércoles, 1 de junio de 2022

Emociones del sexo


Aquel chico me decía que estaba super enamorado de su novia. Se habían conocido en un antro y desde la primera noche de noviazgo habían tenido relaciones sexuales. Él era muy detallista con ella. Llevaban algunos años de novios, el sexo formaba parte de su romance y todo parecía marchar bien, hasta que él descubrió que ella lo había engañado con un amigo. Fue un verdadero drama. El mundo se le vino abajo y lloró durante semanas como una Magdalena. "¿Por qué, por qué –se preguntaba– si todo iba muy bien y teníamos planes de casarnos?"

En sus clases de educación sexual escolar le habían informado muy bien del uso del condón, de los métodos anticonceptivos, de las principales enfermedades venéreas, de la responsabilidad que debían tener para no procrear hijos durante el noviazgo. Pero nunca le hablaron de la castidad ni de las consecuencias emocionales de llevar una vida sexual activa. Jamás le dijeron que cuando un hombre y una mujer se relacionan sexualmente, se forma entre ellos un poderoso vínculo –como un super pegamento emocional– que provoca el querer estar juntos y ponerse una venda en los ojos del corazón para no verse los defectos uno al otro.

Las relaciones sexuales no son algo que se hace con el cuerpo mientras que el cerebro se queda allá lejos, fuera de la habitación. El sexo crea una hormona llamada oxitocina que, en sus efectos, provoca un apego, fuera de toda explicación lógica, a la otra persona. La misma hormona se produce cuando la madre, en su período de lactancia, amamanta a su bebé, y se crea también ese super vínculo emocional entre los dos, dificilísimo de romper.

En el caso del chico super enamorado de su novia, ellos, a través de mantener relaciones sexuales, crearon la oxitocina que los vinculó fuertemente, y por ese motivo la ruptura fue una experiencia tremendamente dolorosa. El vínculo emocional o apego al otro funciona maravillosamente en el matrimonio. Dios creó esa hormona con el propósito de mantener unidas a las parejas casadas. Pero cuando la hormona se crea en el noviazgo al mantener una vida sexual activa, la relación fácilmente puede desembocar en un desastre. Nadie tiene la fuerza para impedir la acción de ese super pegamento. Es algo que ocurre en la psique de las personas a niveles profundos, de manera inconsciente y es extremadamente poderoso.

Es falso creer que los varones no experimentan ese vínculo emocional. Si bien es cierto que las mujeres se sienten más vinculadas, los hombres también lo hacen, y las experiencias de ruptura suelen dejarlos devastados. He conocido jóvenes varones que estuvieron a punto del suicidio cuando
 la novia decidió cortar la relación.

Algunos jóvenes que piden consejo a los sacerdotes nos comentan que ellos no han tenido relaciones sexuales con sus parejas en el noviazgo, pero que se han ido deslizando por una pendiente de tocamientos cada vez más permisivos hasta casi llegar al sexo completo. ¿Qué sucede en esos casos? ¿Se crea el vínculo emocional? Si bien es cierto que el apego a la otra persona es más poderoso cuando las relaciones sexuales son totales, un vínculo creado por tocamientos permisivos o besos muy apasionados es suficientemente fuerte para estropear el noviazgo.

Chicas y chicos que tuvieron relaciones sexuales –incompletas o completas– con sus parejas jamás olvidarán a ese "primer amor" de su vida que los dejó marcados para siempre.

Dios no es el aguafiestas de la juventud al prohibir a los solteros abstenerse de relaciones sexuales. La ley moral de Dios es sabia y por eso establece que el sexo es exclusivo del matrimonio. Es en la vida de casados donde el hombre y la mujer hablan un lenguaje que es "para siempre", y donde ese vínculo emocional que se crea con la hormona oxitocina, funciona muy bien. En cambio no funciona bien en el noviazgo, donde no existe el compromiso total y donde la inmadurez afectiva suele estar presente. 

Estas consecuencias emocionales del sexo prematrimonial nadie las enseña, ni las quieren enseñar en las clases de educación sexual escolar. En las aulas sólo se informa sobre condones y anticonceptivos, y así se establecen las bases para que ocurran futuros desastres emocionales.

martes, 24 de mayo de 2022

Censura a Nancy Pelosi



Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha incurrido en una situación tan escandalosa por su creciente apoyo público al aborto, que su pastor, monseñor Salvatore Cordileone, arzobispo de San Francisco, jurisdicción a la que ella pertenece, tuvo que tomar la grave decisión de prohibirle la recepción de la Eucaristía el pasado 19 de mayo. La pena canónica que el arzobispo ha impuesto sobre la señora Pelosi ha sido una decisión ejemplar y valiente que pocos prelados se atreven a hacer. No se trata de una excomunión formal –la pena más severa de la Iglesia–, sino de una censura pública que le prohibe el acceso a la Comunión eucarística.

Imponer una pena canónica públicamente a una de las líderes del mundo político con más influencia y poder en Estados Unidos es una acción que tuvo que ser largamente meditada y con disposición a asumir el sufrimiento por los efectos que pueda tener sobre el arzobispo, su arquidiócesis y sobre la Iglesia norteamericana. Pero además es una decisión que aumenta la polarización que vive la sociedad estadounidense por la posible derogación de la ley federal del aborto en junio de este año.

Prohibir recibir la Comunión sacramental es una pena canónica severa que puede imponer la autoridad de Iglesia Católica sobre un bautizado. Si bien no es una declaración formal de excomunión de la Iglesia, la pena de entredicho es una censura que no permite acercarse al reo a recibir los sacramentos. Es una pena que supone una ofensa gravísima y que es de carácter medicinal. No se trata de un castigo como si fuera una venganza por un mal comportamiento sino, más bien, es una sanción correctiva, es decir, con el objetivo de que la persona castigada reflexione, recapacite, reconozca su error y salga de él para la propia salvación de su alma y la de otras personas afectadas.

El arzobispo Cordileone en 2021 publicó una carta pastoral llamada "Desde antes de formarte en el útero te conocí", en la que reflexionaba sobre la santidad de la vida humana y las razones por las que un político católico pro aborto no debe recibir la sagrada Comunión. En una entrevista con el periodista Eric Sammons, el arzobispo Cordileone manifestó su frustración y decepción por el apoyo público y radical que Nancy Pelosi había dado al aborto durante décadas, pero dijo que antes de tomar una decisión de censurarla, era necesario hablar con ella sobre la gravedad de sus acciones. Dejó pasar un año después de la publicación de la carta pastoral; hubo varios intentos de entablar comunicación con la Pelosi; ella endureció su postura abortista y jamás mostró arrepentimiento. Estas circunstancias llevaron finalmente a Cordileone a imponer la pena canónica. Sobre aviso no hay engaño.

Durante su vida pública, Nancy Pelosi se ha declarado devota católica y, al mismo tiempo, es una rabiosa promotora del aborto. Ella asiste regularmente a la Iglesia de la Santísima Trinidad en Georgetown en DC donde recibe la Comunión. Y mientras ella seguía comulgando, su obispo Cordileone explicaba en su carta pastoral que durante dos mil años quienes reciben la Eucaristía profesan públicamente su fe católica y se esfuerzan por vivir según las enseñanzas morales de la Iglesia; que aquellos que rechazan la enseñanza de la Iglesia sobre la santidad de la vida humana se ponen en contradicción con la comunión de la Iglesia, y por eso no deben recibir el sacramento de esa comunión que es la Eucaristía. Señalaba además el arzobispo que además de poner en peligro su bien espiritual, está el peligro del escándalo. Por su falso testimonio otros católicos pueden llegar a dudar de la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto, la Sagrada Eucaristía o ambos.

Cordileone ha señalado también los pasos que debe seguir Nancy Pelosi para regresar a la Sagrada Comunión: "no debe presentarse para la Sagrada Comunión y, si lo hace, no debe ser admitida a la Sagrada Comunión, hasta que repudie públicamente su defensa de la legitimidad del aborto y confiese y reciba la absolución de este grave pecado en el sacramento de la Penitencia".

Muchos católicos agradecemos la claridad de las enseñanzas de monseñor Cordileone y apoyamos la pena impuesta a Nancy Pelosi. De ninguna manera vemos en este castigo una venganza hacia ella ni deseamos que Dios la condene. Al contrario, por ser una hija de Dios que ha proclamado el error y promovido el pecado grave de manera pública, con gran confusión y escándalo para los católicos, era necesaria una acción severa, pero al mismo tiempo llena de caridad pastoral, para mostrar la luz de la Verdad; y de esa manera evitar que su alma se pierda y que otros católicos la sigan hacia por el camino que puede conducir a la reprobación eterna. Es necesario orar por ella y por los políticos católicos que promueven la cultura de la muerte.

Reacciones contrarias a la pena impuesta a Nancy Pelosi no se han hecho esperar dentro de la misma Iglesia. Algunos sacerdotes afirman que ellos no pueden negar la Comunión a nadie, ya que los sacerdotes no están para condenar sino para mostrar cercanía y ternura en todo momento, con el estilo de Dios. Este estilo pastoral, sin embargo, es contrario al Evangelio y al estilo de Dios. Jesús mismo nos habló de la corrección fraterna en privado, y si la persona corregida "no te hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso a la comunidad considéralo como un pagano o un publicano" (Mt 18,15-20). Un castigo mira siempre al bien de la persona y a salvar a la comunidad de caer en el mismo error. Hay que dar gracias a Dios cuando nos corrigen, pues más vale tener pastores un poco severos que nos conducen por el camino estrecho, a contar con pastores blandos que sólo nos miman, pero que ni salan la tierra ni son luz para sus ovejas.

La prohibición de comulgar a la señora Pelosi es un llamado a una seria reflexión para todos aquellos católicos que públicamente se declaran a favor del aborto, entre ellos el presidente Joe Biden. Si se ha puesto en entredicho a una poderosa mujer quien apoya públicamente el asesinato de inocentes, los políticos católicos pro aborto deben de recapacitar sobre su postura y pedir la luz al Espíritu para que ilumine su conciencia, les descubra la sacralidad de la vida humana y los haga crecer en su formación como discípulos de Jesús. No es la agenda de los partidos políticos la que salva, sino la fidelidad a la enseñanza de Jesucristo que se recibe a través de la Madre Iglesia.

martes, 17 de mayo de 2022

Sexo no tan seguro


En marzo de 2009 el papa Benedicto XVI volaba hacia Camerún en uno de sus viajes apostólicos. Un periodista francés le recordó que uno de los problemas más graves de salud del continente africano es la difusión del sida, y le dijo que la postura de la Iglesia Católica sobre la lucha para erradicarlo no se considera realista ni eficaz. El papa Ratzinger respondió: "Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades... Yo diría que nuestras dos fuerzas son éstas: renovar al hombre interiormente, darle fuerza espiritual y humana para un comportamiento correcto con respecto a su propio cuerpo y al de los demás, y esa capacidad de sufrir con los que sufren".

Las críticas llovieron al papa provenientes, sobre todo, de la industria anticonceptiva y de la progresía mundial, quien vio afectados sus intereses por la declaración del pontífice. La razón estaba del lado de Benedicto. Las personas convencidas de que se trata de un método efectivo para prevenir las enfermedades de transmisión sexual están engañadas. Los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social dicen que el condón tiene una efectividad del 85%. Si las parejas monógamas donde hay un partner infectado de VIH deben utilizar los condones con mucho, mucho cuidado, imaginemos a los adolescentes y jóvenes ebrios que saliendo de una fiesta se van a un motel a tener sexo. Por supuesto que en ellos la efectividad del latex es mucho menor.

Nadie en su sano juicio compraría un boleto de avión a una aerolínea en la que el 15% de sus aviones se caen. Así tampoco nadie en sus cabales debería de tener sexo utilizando un artefacto que es efectivo en un 85%. Contraer el virus del sida es algo muy serio. A un amigo mío con atracción al mismo sexo se le vino el mundo abajo cuando supo que tenía VIH. Sus compañeros de trabajo lo discriminaron hasta que lo hicieron renunciar, y en su casa algunos familiares le dieron la espalda. Él describe las consecuencias de su contagio como una pesadilla. Por ello confiar en un objeto de latex que se coloca entre la persona y el caos es una conducta de alto riesgo, una verdadera tontería.

Contagiarse con el virus del sida no es la única posibilidad para quienes creen en el mito del "sexo seguro". Tampoco los condones son cien por ciento efectivos para prevenirse de otras enfermedades. Los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades en Georgia, EEUU, indican que "el uso del condón no puede brindar una protección absoluta contra ninguna enfermedad de transmisión sexual (ETS). Las formas más confiables de evitar la transmisión de ETS son abstenerse de la actividad sexual o tener una relación mutuamente monógama a largo plazo con una pareja no infectada. Sin embargo, muchas personas infectadas pueden no ser conscientes de su infección porque las ETS a menudo son asintomáticas y no se reconocen".

El condón fracasa para prevenir enfermedades por algunas razones. Primero, el latex es un objeto que no es completamente sólido. Tiene vacíos o agujeros microscópicos que son parte del proceso de fabricación. Aun cuando el ojo no puede detectarlos, están ahí, y cualquier virus puede pasar a través de ellos, como el VIH que mide una quinceava parte de una micra, o el virus de la clamidia, la gonorrea o la tricomoniasis que también son de tamaños similares. Estas enfermedades se transmiten a través de los fluidos genitales. En el caso de enfermedades como la sífilis, el herpes, el virus del papiloma humano y el chancroide, las cuales se contagian por el contacto piel con piel, también el condón falla porque no cubre todas las áreas infectadas.

En las marchas del orgullo y en asociaciones para tratar a personas contagiadas de VIH se distribuyen condones a diestra y siniestra como si fuera la panacea para evitar los contagios. Cuando pasan dichas marchas por las iglesias arrojan los condones a granel, como si creyeran que con ello insultan a los católicos. ¿Qué podemos decirles? Que se pongan todos los condones que quieran, pero que no tengan sexo –ni con condón ni sin condón– porque ello les traerá consecuencias físicas, emocionales y espirituales. El condón podrá ofrecerles cierta protección física, pero nunca debe ser llamado "sexo seguro" por las razones que he expuesto, pero además por las costosas facturas psicológicas y espirituales que se deberán de pagar.

El mensaje de este artículo no es que las parejas tengan sexo sin utilizar condón. El mensaje es que la única manera de estar seguros de no infectarse es abstenerse de relaciones sexuales hasta el matrimonio, casarse con una persona no infectada y que ambos permanezcan fieles uno al otro. Esto es posible con una evangelización de la sexualidad, como dijo Benedicto XVI en la entrevista en el avión a Camerún, para "renovar al hombre interiormente, darle fuerza espiritual y humana para un comportamiento correcto con respecto a su propio cuerpo y al de los demás".

En un mundo que está pagando cada vez más caro el precio del "sexo seguro", volver a la castidad antes y durante el matrimonio es la única opción para vivir una vida saludable en todos los órdenes. Esta virtud brinda protección al cien por ciento, no sólo física sino también emocional y espiritual.

Apéndice: Es una verdadera pena que algunas asociaciones católicas que acompañan a enfermos de sida les distribuyan condones con la excusa del mal menor. En vez de disuadirlos y educarlos para que no se involucren en conductas de alto riesgo, los ponen en peligro de sufrir las consecuencias físicas, emocionales y espirituales que tiene el uso del latex.

viernes, 6 de mayo de 2022

Abortistas encienden la alarma


Es de sumo interés lo que ahora está sucediendo en Estados Unidos. Nunca en la historia de ese país se había filtrado a la prensa un documento de la Suprema Corte de Justicia como ocurrió hace unos días. El documento es un borrador que expresa la opinión de la mayoría de los nueve jueces de la Corte sobre el aborto, y en él se define como "error flagrante" la histórica decisión de la Corte Suprema en 1973 de legalizar el aborto en el famoso caso "Roe vs Wade". Esto ha armado la pelotera en grande y desatado la furia de la progresía estadounidense que ve muy cerca el final del derecho al aborto.

La Suprema Corte confirmó el martes 3 de mayo que el documento filtrado es auténtico, pero aclaró que no es la decisión definitiva de la Corte ni la postura final de ninguno de los miembros. Efectivamente, el documento tiene únicamente valor de estudio y está sujeto a nuevas discusiones y argumentos antes de dar el fallo definitivo, el cual se espera a más tardar en junio de este año.

La consecuencia inmediata de la filtración ha sido la enorme presión que comenzó a ejercerse contra los jueces a través de protestas y actos violentos frente a sus casas, al grado que uno de ellos tuvo que huir con su familia a un lugar secreto. Pero además, y debido a que algunos jueces son católicos, los abortistas arremetieron contra diversas parroquias interrumpiendo la celebración de la Eucaristía con actos violentos y dejaron pintas en las paredes.

La pregunta es ¿por qué el documento se filtró a la prensa? El delito es gravísimo. El mismo juez de la Corte John Roberts calificó la filtración como una "atroz ruptura de la confianza" y ordenó abrir una investigación. 

Según Pablo Muñoz Iturrieta, politólogo experto en política estadounidense, la filtración puede tener dos motivos. El primero es que, debido a que la sentencia final sobre la derogación del derecho al aborto no ha sido dada y la información filtrada ha sido un escándalo gigantesco, esto puede hacer que el Congreso cierre el año de la Suprema Corte, así todos tengan que irse a casa y se posponga la sentencia final debido a la falta de consenso.

El segundo motivo es el más terrible: que mientras mandan a los jueces a su casa el Congreso tenga tiempo para tratar de sacar una ley federal que proteja el derecho al aborto en toda la nación. Es la intención que tiene el muy "católico" presidente Biden. De lograrse esto, la causa pro vida sería la gran perdedora ya que sería mucho más complicado que se declarara inconstitucional esa ley.

Así que las cosas no están fáciles, y menos con la filtración del documento, que ha puesto el agua progre a hervir antes de tiempo. Lo cierto es que si en junio se llega a eliminar el derecho al aborto en Estados Unidos, se dará el golpe más duro al negocio del aborto en nuestro vecino país y también en otros países. Al menos 22 estados de la unión norteamericana impondrían muchas restricciones al aborto y, lo mejor para nosotros en latinoamérica es que se prohibiría a grupos económicos y asociaciones abortistas como Planned Parenthood financiar a grupos promotores del aborto en Hispanoamérica. No sólo eso. La llegada de un presidente norteamericano pro vida a la Casa Blanca podría exigir a países que reciben ayuda financiera de Estados Unidos –México entre ellos– que dejara de promover el aborto en su país a cambio de tener esa ayuda.

El ambiente en Norteamérica está más polarizado que nunca. Se trata de dos posturas irreconciliables que reflejan dos manera de interpretar el derecho. Por un lado quienes juzgan y entienden la Constitución con el espíritu con el que fue escrita y, por otro, quienes afirman que la Constitución debe adecuarse a los tiempos actuales.

Algunos funcionarios de primer nivel, visiblemente enojados, azuzaron la furia de los demócratas abortistas, como la vicepresidenta Kamala Harris: "¿Cómo se atreven  a decirle a una mujer lo que puede hacer con su propio cuerpo? ¿Cómo se atreven a tratar de evitar que determine su propio futuro? ¿Cómo se atreven a negar a las mujeres sus derechos y libertades?" 

A la progresía le han clavado banderillas negras. Están fúricos al grado de que algunos sitios católicos han comenzado a dar consejos e instrucciones de cómo los feligreses pueden defender sus parroquias de la hordas abortistas.

En las antípodas del progresismo estamos los pro vida que afirmamos que los abortos niegan todos los derechos y libertades a los bebés por nacer, ya que son seres humanos vivos e insustituibles desde el momento de su concepción; que el derecho a la vida de un inocente prevalece sobre otros derechos que reclamen las mujeres; y que la grandeza y el futuro de una nación democrática está en la protección a toda vida humana desde el vientre materno.

Mientras llega la decisión final de la Suprema Corte –que será hacia finales de junio y esperemos que sea a favor de la vida– quienes defendemos la dignidad de la persona humana debemos seguir orando; porque esta es una batalla, ante todo, espiritual, un choque frontal entre la luz y las tinieblas. La escalofriante cifra de más de 63 millones de bebés que han sido sacrificados en abortos en Estados Unidos desde 1973 podría empezar a detenerse, y Norteamérica podría representar un futuro de esperanza para muchas naciones.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Sexo casual y enfermedades


Hace tiempo recibí una carta de una mujer joven, entre 25 y 30 años, que solamente quería compartir conmigo su profundo dolor. En años pasados de su vida había tenido relaciones sexuales con algunos hombres y contrajo una enfermedad de transmisión sexual que la había dejado permanentemente estéril. La muchacha, que había soñado con casarse y formar una familia, sintió que sus sueños jamás se harían realidad. Creía que nadie aceptaría casarse con una mujer con una enfermedad venérea incurable e incapaz de dar hijos en el matrimonio. ¡A veces las lecciones de Dios son muy duras!

Siempre aconsejo a todos los solteros y parejas de novios, tengan la edad que tengan, que se abstengan de tener relaciones sexuales si no están casados. Son muchas las razones que les expongo, y una de ellas –la más obvia– es el peligro de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Hace algunas décadas eran los marineros los que se contagiaban con las prostitutas en los puertos, y en su mayoría esas enfermedades eran curables con antibióticos. Hoy las enfermedades de transmisión sexual se contagian en el ambiente de las preparatorias y universidades.

Según las cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada día en el mundo un millón de personas contrae una enfermedad venérea. En México, el IMSS revela que para el año 2021 el 30 por ciento de los jóvenes entre 18 y 30 años tenía o había tenido alguno de estos males. Muchas de estas enfermedades son incurables y algunas, mortales. En los Estados Unidos una de cada dos personas sexualmente activas habrán contraído una enfermedad cuando lleguen a los 25 años de edad. Es difícil proporcionar estadísticas ya que éstas cambian continuamente, pero lo cierto es que cada año la situación es más grave que el año anterior.

Recuerdo con mucha pena la visita que un joven abogado me hizo a mi parroquia, hace ya varios años. El muchacho lloraba sin consuelo y solamente quería ser escuchado. El abogado no era de esta ciudad, pero había llegado hasta aquí para escapar de la vergüenza y el estigma social que en su ciudad tenían los contagiados de VIH. Él era homosexual y se había infectado durante sus noches de diversión y sexo con otros hombres; y no quería regresar con su familia porque no tendría "cara" para jugar con sus sobrinos, sabiendo que todos en su casa estaban enterados de su padecimiento. Escucharlo me dolió profundamente.

El sida es una enfermedad que provoca terror. Ha sido una de las epidemias más graves que ha infectado a la humanidad, y es causada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el cual se transmite por el intercambio de fluidos corporales, principalmente la sangre y el semen. Millones de personas –muchas de ellas son celebridades del mundo del espectáculo– han muerto a causa de esta enfermedad, y las víctimas no paran. En Estados Unidos el 40 por ciento de los nuevos casos de infección ocurren en jóvenes entre 15 y 24 años de edad.

El herpes genital es una enfermedad relativamente nueva. Uno de cada seis norteamericanos mayor de doce años está infectado con el virus del herpes. Esta enfermedad es incurable, causa ampollas dolorosas en áreas íntimas del cuerpo y es extremadamente contagiosa. Se transmite por contacto sexual con una persona infectada.

El virus del papiloma humano, si no fuera por la difusión que tiene el sida, sería tema de grandes noticias. Se trata de un virus que causa verrugas genitales, y no sólo ello. Lo peor es que muchas de estas verrugas son causa de cáncer en el aparato genital. Es una enfermedad mortal que ha cobrado la vida de millones de mujeres heterosexuales y se difunde rápidamente. Un estudio de la Universidad de Berkeley mostró que el 46 por ciento de las mujeres estudiantes salieron positivas después de hacerse la prueba de este virus.

La clamidia, a diferencia de las otras enfermedades de transmisión sexual, es una infección causada por una bacteria. Como toda bacteria, la clamidia es curable por medio de antibióticos. Muchas veces no se presentan síntomas en las mujeres, pero ahí está actuando en ellas de manera silenciosa. La clamidia puede causar un daño permanente al sistema reproductor. Una mujer infectada tiene el 25 por ciento de probabilidad de quedar permanentemente estéril.

La sífilis es la enfermedad de transmisión sexual más común en México cuyos primeros síntomas son llagas en las zonas genitales, pero pueden pasar inadvertidas. Si no se detectan se puede pasar a una segunda fase en la que diversas erupciones se manifiestan en varias partes del cuerpo, que más tarde pueden degenerar en ceguera, demencia y finalmente provocar la muerte.

Son muchas las víctimas de la atmósfera del sexo casual en que vive el mundo. Muchos jóvenes contagiados con alguno de estos padecimientos, si hubieran sabido antes de los riesgos a los que se exponían, si hubieran estado más informados y hubieran tenido una educación moral y religiosa, no habrían participado en conductas de promiscuidad sexual, no hubieran tenido relaciones fuera del matrimonio y hubieran permanecido vírgenes para entregarse únicamente a la persona con la que se comprometieran a amar para el resto de sus vidas. 

martes, 26 de abril de 2022

Niños nacidos, en peligro


La codicia de la industria del aborto no tiene límites y la barbarie busca expandirse. Hace unas semanas comenzó a discutirse en California un proyecto de ley para legalizar el infanticidio. Es la ley AB 2223 que dice: “la persona no será sujeta de responsabilidad civil o penal, o privada de sus derechos, sobre la base de sus acciones u omisiones con respecto a su embarazo, o resultado real, potencial o presunto del embarazo, incluyendo aborto involuntario, muerte fetal, aborto, o la muerte perinatal”.

Muerte perinatal quiere decir que a los bebés se les podría matar una vez nacidos y el período podría extenderse, según algunos juristas, hasta los dos años de vida. El período perinatal no está bien definido. Algunos médicos lo señalan hasta la cuarta semana después del nacimiento, pero en algunos sitios de internet dicen que puede abarcar hasta las 18 o 24 semanas.

En respuesta a estas preocupaciones, la asambleísta Buffy Wicks, autora de la iniciativa de ley, habría aceptado modificar el proyecto de ley para especificar que sólo se aplica a las muertes perinatales derivadas de causas relacionadas con el embarazo.

Pero mientras tanto, la duda permanece en torno a esta propuesta de ley que sería monstruosa, pues intentaría ampliar los "derechos sexuales y reproductivos de la mujer" más allá del nacimiento de su hijo y permitirle que ella pudiera dar marcha atrás al proyecto de ser madre. Debemos esperar a ver cómo se desarrollan las cosas.

No se satisfacen las abortistas con haber logrado el "derecho" a asesinar a un bebé de nueve meses en el momento del parto –lo que se llama "aborto por nacimiento parcial"–, sino que ahora quieren que no se les criminalice por dejar morir de hambre o sed a un niño que no cumpla sus expectativas. Ellas piden el derecho a no ser madres después de haber dado a luz. Es realmente diabólico.

California es el estado económicamente más rico de los Estados Unidos y semillero de ideas progresistas. Ahí hacen nido las feministas socialistas, los partidarios más radicales de la ideología de género alentados por Disney, los adoradores de la izquierda de Hollywood, una pléyade de ateos y agnósticos en Silicon Valley, así como activistas ambientalistas. Es en el "Estado dorado" donde se intenta suprimir el pasado cristiano y manipular la historia, derribando las estatuas de san Junípero Serra, fundador de sus misiones, para constituirse lo que llaman "un santuario abortista".

Cuando la sociedad sólo mira su propio ombligo y no quiere quitarse las orejas del ratón Miguelito que le ha puesto Disney, entonces se queda dormida y empieza a planear su suicidio masivo. Crece la depravación. Cuando se cree que la vida espiritual es algo del pasado y la búsqueda de lo sagrado es medieval, ya nada importa, salvo las apetencias y caprichos –comida, bebida y diversión– y entonces se quiere eliminar a quien estorbe. Así se va la vida, solamente de fiesta en fiesta, de viaje en viaje, sin tiempo para horizontes más profundos y alegrías que perduran.

Dice el cardenal Robert Sarah: "Me sorprende el talento que ha desarrollado el hombre moderno para ensuciar lo que toca. Fíjese en el espacio: la belleza de las imágenes de los planetas y los astros es sobrecogedora. Cada cosa ocupa su lugar. El orden del universo rezuma paz. Fíjese en el mundo, las montañas, los ríos, los paisajes; todo rezuma una serena belleza. Fíjese en el rostro de un niño que ríe a carcajadas, en el rostro de un anciano arrugado por los años. Dios ha creado a su criatura con tanto amor que siempre emana de ella una impresión de nobleza y belleza. ¡Y ahora fíjese en lo que hace el mundo moderno!"

"La modernidad desfigura la belleza del Creador reflejada tanto en el rostro de los niños como en el de los moribundos. Ese reflejo le resulta tan insoportable que quiere deformarlo. Ese reflejo es un incesante reproche que no puede tolerar. Quiere envilecerlo". Si la ternura de un bebé en gestación resultaba incómoda para los partidarios de la muerte, ahora la belleza y la inocencia de un niño nacido se vuelve tan inaguantable que hay que destruirlo.

Parece increíble que los hombres y mujeres de nuestro tiempo, tan preocupados por sacarle el máximo provecho posible a los encantos de la vida, luchen por eliminarla. En el fondo se trata de odio a la vida, odio al amor, odio a la belleza. ¿De qué sirve tanta educación universitaria, tanto bienestar económico, tanto progreso material cuando nos estamos convirtiendo en seres cada vez más malvados y perversos? Decía el cardenal Sarah: "La cultura de la muerte es obra de una contracultura de muertos vivientes".

Estas iniciativas de ley no tardarán en tocar a las puertas de nuestras legislaciones. El espíritu humano puede llegar a niveles inauditos de deshumanización. Hemos de defender a los no nacidos y a los niños para que estas leyes criminales no se extiendan por el mundo. Y hemos de fortalecer nuestra Iglesia, que por hoy es el único reducto que nos queda para conservar la dignidad y vivir una vida auténticamente humana, la vida de los hijos de Dios.

martes, 19 de abril de 2022

Pascua y crisis mundial de fe


Hace unos días hice una pequeña encuesta en mi cuenta de Twitter en donde preguntaba cuál es el mayor problema de la Iglesia Católica. La inmensa mayoría respondió que no son los abusos sexuales ni el Sínodo de Alemania, sino la crisis de fe que se vive a nivel mundial. El papa Benedicto XVI señalaba que, en efecto, la crisis que tenemos en nuestra civilización una crisis de fe. La pérdida del sentido de Dios ha socavado los cimientos de toda civilización humana y abierto las puertas a la barbarie totalitaria, decía.

La tentación de la duda asecha a los cristianos de hoy. ¿En qué ha quedado la promesa de la venida del Señor? Vemos que el mundo va de mal en peor y que muchos dicen que no necesitan a Dios para ser felices. El enemigo se ensaña contra los cristianos y amenaza derribarlos de su fe. En este contexto no es fácil ser un católico coherente en el mundo. Profesar la fe en Cristo vivo es ir contracorriente con el riesgo de ser señalado, ridiculizado o discriminado; y mientras que nosotros proclamamos que Cristo murió y resucitó, el diablo grita que todo fue una mentira.

¿Cómo la Pascua puede revitalizar y afianzar nuestra fe católica? El padre –hoy cardenal– Raniero Cantalamessa en sus meditaciones del Viernes Santo, cita un texto del libro del Apocalipsis que fue como una gran inyección de fe para los cristianos del primer siglo y también puede ser para nosotros los cristianos del siglo XXI. Es un texto que escribió san Juan como comentario a la Pasión de Cristo. San Juan lo escribió en la isla de Patmos, donde había sido desterrado. Dice el texto:

"Uno de los Ancianos me dijo: «No llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David, y él abrirá el libro y sus siete sellos». Entonces vi un Cordero que parecía haber sido inmolado: estaba de pie entre el trono". (Ap 5, 5-6)

"Ha triunfado", ha vencido el león de la tribu de Judá. Es el grito de la Iglesia a través de todos los siglos. Con el apelativo "león de la tribu de Judá" Jacob, en el libro del Génesis, hablaba del Mesías. San Juan estaba diciendo que el acontecimiento había llegado, después de muchos siglos de espera. Ya no era posible dar marcha atrás. A partir de ese momento la historia cambió su centro de gravedad y alcanzó su punto culminante. Con la muerte de Cristo se había cumplido la plenitud de los tiempos.

Por más que los poderes del mundo se dediquen a intentar borrar el cristianismo, estos poderes no pueden negar que no haya sucedido lo que sucedió: que Cristo murió y resucitó, que los hombres están redimidos, que la Iglesia fue establecida, que los sacramentos fueron instituidos, que el Reino de Dios quedó fundado. Todo ello gracias a que Cristo aceptó su muerte en obediencia total al Padre y por amor a los hombres.

Es cierto que el Viernes Santo, cuando murió el Señor, sucedieron fenómenos portentosos como un eclipse, y hubo muertos que resucitaron. Sin embargo luego la vida continuó en Jerusalén y los hombres continuaron comprando y vendiendo por toda la tierra. Aparentemente nada había cambiado... aparentemente. En realidad muchas cosas cambiaron con la muerte y resurrección de Cristo. Años más tarde la misma historia trasladó su punto central y su culminación en la vida de Jesús de Nazaret. Todo llegó a ser antes o después de Cristo.

El Apocalipsis se escribió para una Iglesia perseguida y necesitada de una gran inyección de fe. ¿Pero en qué época de la historia los católicos no hemos sido perseguidos? A veces aparecen persecuciones cruentas, otras veces más sutiles, pero siempre persecuciones. Hoy nuestra Iglesia necesita una gran descarga de fe. Muchos se desaniman cuando ven que aparecen divisiones dentro de la Iglesia, herejías, pactos con las costumbres morales del mundo y escándalos. La crisis de fe se ha hecho mundial y podemos tener la tentación de creer que el cristianismo ha sido una farsa, mentira.

La Iglesia del primer siglo tenía estas tentaciones y debía encontrar su amor primero; así nosotros los cristianos católicos del siglo XXI debemos seguir proclamando; "ha triunfado", "ha vencido". Esta es nuestra más íntima convicción. Es la visión que los cristianos tenemos del mundo, y que los hombres sin fe, por más eruditos que sean, ni siquiera sospechan de su existencia. Es como cuando celebramos la Eucaristía que, para los incrédulos, es un acto de culto como en cualquiera de las religiones. Pero sabemos que no es así. La Eucaristía es el lugar donde el tiempo parece detenerse para que se manifieste el Eterno, el Resucitado.

El Misterio Pascual de Cristo nos hace verlo todo bajo una luz nueva. San Juan estaba totalmente empapado de esta idea y la sigue transmitiendo a la Iglesia con toda su fuerza profética.

Cantalamessa nos enseña que cada vez que por la fe hacemos nuestras esas palabras de san Juan: "Ha vencido el león de la tribu de Judá", y las repetimos con convicción, Satanás se precipita como un rayo y tiembla el poder de las tinieblas. Son palabras que proclaman que todo ha sido redimido, incluso hasta el pecado y la misma muerte. ¿Cómo dudar de la presencia y el poder de Cristo resucitado? "Te aseguro que si crees, verás la gloria de Dios", le dijo Jesús a Marta mientras el cadáver de Lázaro yacía frío en su tumba. Lo mismo nos lo dice a nosotros.

Celebremos las fiestas de Pascua abrazando en nuestra alegría a todos que luchan contra el mal, a todos los que dudan o son incrédulos. Y mostremos al mundo que el Cordero muerto y resucitado –el león de la tribu de Judá– ha vencido y seguirá siendo el centro y el fin de la historia.

lunes, 11 de abril de 2022

Afianzar a los niños en su sexo


A Manuelito le gusta ponerse los tacones de su mamá. El niño tiene siete años y le llama la atención cómo ella se pinta las uñas y se maquilla. Él le pide que le enseñe a hacer lo mismo. La madre de Manuelito se queda desconcertada y no sabe cómo actuar. Ella tuvo dos hijos varones y siempre soñó con tener una niña. Su tentación es permitir a Manuelito que se maquille y se pinte las uñas obedeciendo al deseo de haber tenido una hija a quien enseñarle las conductas propias de las mujeres. ¿Qué debe hacer esta madre de familia?

Hace algunas décadas los varones y mujeres tenían muy bien definido su comportamiento, su manera de hablar y de vestir. Era impensable que un hombre llevara aretes o que usara maquillaje, y que una mujer dijera malas palabras y vistiera con pantalones de mezclilla rotos. La ideología de género enseñó que era necesario borrar la frontera entre los sexos, y que varones y mujeres podían adoptar conductas y formas del sexo contrario. Hoy cada vez son más frecuentes los adolescentes varones que se maquillan y adoptan conductas afeminadas, así como mujeres masculinizadas que visten y se comportan como hombres.

La creciente moda transgénero o transexual es hija de la conducta unisex de hace algunos años, y hoy ha adquirido tintes políticos. Se está adoctrinando a las nuevas generaciones para que emigren al sexo contrario a base de tratamientos hormonales y hasta cirugías, con los riesgos, desequilibrios y enfermedades mentales que pueda traer, y que ya explicamos en el artículo anterior. Muchos padres se quedan perplejos ante su niña que les dice que quiere ser hombre, y muchas veces no saben qué hacer. Otros insensatamente consienten que su hijo pueda convertirse en una persona del sexo contrario, si así él se siente cómodo.

¿Cómo afianzar a un hijo en su propio sexo? Ricardo Sada Fernández en su libro sobre educación sexual a niños, adolescentes y jóvenes, explica que un niño, entre los dos y tres años, sabe perfectamente cuál es su sexo. Se lo han revelado por la manera en que lo visten, le cortan el cabello y por el tipo de juguetes que le han proporcionado. Ha escuchado que los demás lo tratan con el pronombre "él" si es niño, o "ella" si es niña. Por eso la ideología de género busca modificar el lenguaje, introduciendo palabras como "todes" o "compañeres", –que además de destruir el idioma– crean conflictos de identidad en las nuevas generaciones.

Sin embargo, si los padres quieren procurarle salud mental a sus hijos y una personalidad equilibrada, es importante que los afiancen en su propio sexo. ¿Cómo lograrlo? Deberán de educarlos dándoles ejemplo en su manera de comportarse. Los niños aprenden a ser varones observando a su papá, y las niñas a su mamá. Si el padre muestra a su hijo características varoniles como la firmeza, el vigor, el emprendimiento, la conquista del espacio, el dominio y la capacidad para afrontar retos, el ser fuerte, justo, emprendedor, el sentido de conquista y aventura, sabrá preparar a su hijo a comportarse como hombre.


Una madre que quiera educar a su niña en la feminidad deberá transmitir para ella características como la intuición, la cercanía a las personas y a las situaciones; el conocimiento a través del corazón sintiendo lo que siente el otro; el ser cobijo para todos y dar calor de hogar a su familia. De esa manera su hija desarrollará virtudes como la ternura, la abnegación, la renuncia y el amor por su familia.

Tener ejemplos claros de masculinidad y feminidad hará que los niños se afiancen en su sexo, sintiéndose felices y seguros. Cada uno de los cónyuges deberá proyectar una imagen adecuada sobre la masculinidad y la feminidad.

Regresemos al caso de Manuelito. Afortunadamente la madre de este niño que siente curiosidad por hacer ciertas cosas de mujeres, ha sabido reaccionar adecuadamente, y sabe encauzar el comportamiento de su hijo para afianzarlo en su sexo. No lo regaña por la petición del niño de maquillarse como ella, sino que mejor lo invita a ponerse espuma de afeitar en su rostro para hacer un ensayo de lo que será su vida cuando se rasure, como su papá, o a vestirse varonilmente como su padre.

Los niños entre dos y seis años logran la identificación con su progenitor del mismo sexo. Por eso la ideología de género busca intervenir en la educación de los niños desde la etapa preescolar creando confusión en su identidad sexual. Los padres deben estar muy atentos a lo que ocurre en la escuela y oponerse con firmeza a cualquier iniciativa educativa que lleve a sus hijos a comportarse como el sexo que no son.

Los padres deben también cortarles el cabello varonilmente a sus niños, y femeninamente a sus niñas; han de procurarles juguetes a los niños como balones, herramientas, coches, espadas o máscaras de luchador; y a las niñas muñecas, casitas, accesorios para la cocinita, o para pintarse. Es importante que los niños tengan juegos varoniles con su papá con cierta brusquedad, y las niñas participen en actividades femeniles más delicadas con su mamá. Y que también los encaucen hacia su identificación sexual diciéndole, por ejemplo, la madre a su niño: "camina rápido como tu papá" o "cómete tus verduras como tu papá" o "ponte tus botas como tu papá". Y el padre a su niña: "cambia el vestido a tu muñeca como tu mamá" o "qué bonito te arreglaste tu cabello, como tu mamá".

Cuando en la familia falta el papá, es conveniente invitar a tíos, cuñados o algún varón cercano que conviva con el niño para ayudarle a su identificación con su mismo sexo. Si falta la madre, el proceso de identificación de una niña es más fácil ya que, por lo general, no faltan las abuelas y las tías que les facilitan el proceso.

Mientras la ideología de género avanza, no debemos permitir que los niños sufran la confusión de su identidad sexual. Hemos de facilitarles  la identificación con su sexo biológico para que, de esa manera, puedan crecer seguros, fuertes y felices.

miércoles, 6 de abril de 2022

Creciente moda "trans"


A la ideología de género no le gustan los estudios de las diferencias sexuales entre varones y mujeres. Para el lobby LGBTQ los varones y las mujeres nacen con género neutro, y cada persona puede elegir, a lo largo de su vida, el género con el que se sienta más cómodo. Existen numerosos estudios sobre las diferencias biológicas, físicas y psíquicas que las personas poseen desde su nacimiento y que son muy singulares en cada sexo. Estos estudios indican que, antes de lo que la cultura puede enseñarles a las personas sobre la manera de comportarse según su sexo, existen condiciones antropológicas propias del varón y la mujer que no dependen de la cultura.

A nivel físico existen diferencias en la constitución de las formas corporales masculina y femenina, así como en la distribución del vello y la grasa corporal; de los órganos genitales externos e internos, y de desarrollo mamario. Las diferencias biológicas entre sexos se distinguen por el tono de voz, la potencia muscular, la capacidad respiratoria, la resistencia al alcohol, la función reproductora y la secreción láctea de las mamas. En el plano psicológico cada sexo tiene una particular forma de sentir, de hacer las cosas y de ser. Los hombres somos más racionales, abstractos, impulsivos y resolutivos. La mujeres son más afectivas, comunicativas, concretas e intuitivas.

Si desde hace algunas décadas la ideología de género estaba obsesionada con homosexualizar a la sociedad, hoy su fijación está en transexualizar a los niños. Joanna Williams en su informe "El impacto corrosivo de la ideología transgénero" define al transgenderismo como "un movimiento ideológico que cuestiona los derechos basados en el sexo y propaga la idea de que el género de una persona no tiene relación con su anatomía".

Hace algunos años la mayor parte de las personas que tenían disforia de género –sentir que se tiene un alma masculina atrapada en un cuerpo femenino o viceversa– eran mayores de 50 años. Hoy estamos ante una explosión de casos de menores –sobre todo de chicas– que dicen que su psicología no corresponde a su sexo biológico. En Estados Unidos y Europa es como un contagio. Algunos psicoterapeutas como James Caspian –citado por Williams– dicen que los menores se plantean la posibilidad de una transición hacia el sexo contrario a causa del influjo de las redes sociales donde abundan los mensajes de cambio de sexo como una opción atractiva. Además los programas de educación sexual escolares son favorables a la transexualidad. 

La obsesión de los gobiernos y organizaciones liberales por transexualizar a los niños es una muy grave injusticia con efectos destructivos que pueden ser para toda la vida. Se les están proporcionando bloqueadores de la pubertad y tratamientos con hormonas del sexo contrario sin saber de sus efectos a largo plazo, lo que es una verdadera violencia a la identidad de la persona y un abuso sexual. Dice el refrán: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Por más cirugías e tratamientos hormonales que reciba una persona, siempre sus cromosomas hablarán por sí mismos. Muchos de ellos, que han hecho el experimento de hacer la transición al sexo contrario, se han arrepentido, y son muchos los trastornos psíquicos que se desarrollan en los transgénero así como mayor es el índice de suicidios.

Los efectos sociales del transgenderismo han empezado a brotar. Uno de ellos es la destrucción del deporte femenil. Caso emblemático es el de William Thomas, nadador transgénero de la Universidad de Pensilvania, que se convirtió en Leah Thomas y que ahora está haciendo picadillo a todas las mujeres que compiten con él en la piscina. Lo curioso es que los liberales aplauden a la musculosa "Leah" mientras levanta triunfante su trofeo de primer lugar, en tanto que las otras esbeltas chicas subcampeonas deben conformarse con segundos y terceros lugares. Es una contradicción de la ideología de género que, por un lado, celebra a esta mujer "trans" por abrazar su auténtico yo, pero al hacerlo ignora el arduo trabajo y las oportunidades de las mujeres reales.

Algunos dirán que este lenguaje es de odio. Los católicos no podemos promover el odio a las personas que tienen disforia de género. Simplemente afirmamos que el transgenderismo o transexualismo es un gran engaño, que nadie puede cambiar de sexo –por más cirugías y tratamientos que se haga– y que quienes presentan la enfermedad psíquica de no identificarse con su sexo biológico deben ser tratados con psicoterapia para lograr esa identificación. Los católicos jamás hemos de tratar con desprecio a estas personas sino con caridad. Lo cierto es que nunca debemos enredarnos en la mentira de llamar pan al vino y vino al pan. La verdad nos hace libres.

miércoles, 30 de marzo de 2022

No todos los errores vienen de Rusia


En la tercera de las apariciones de la Virgen María en Fátima a Jacinta, Francisco y Lucía en 1917, Nuestra Señora advirtió: "Si atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia". Y añadió: "El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz".

Los errores a los que la Virgen se refería fueron, sin duda, la difusión del comunismo –doctrina basada en una visión materialista del hombre, de la sociedad y del sentido de la vida– doctrina que fue esparcida en el mundo por el siniestro imperio de la URSS, y que causó millones de muertos en los lugares en que se impuso. En el genocidio más grande de la historia, innumerables mártires cristianos dieron su vida abrazados a la Cruz de Cristo frente a los regímenes totalitarios del este europeo y soviético. 

Según datos del Proyecto Emaús, en 1989 sólo el 17 por ciento de los rusos profesaban la fe cristiana ortodoxa mientras que el 75 por ciento se declaraban ateos. Hoy en Rusia, donde el 70 por ciento se declara creyente, se construyen mil iglesias cada año, mientras que en Moscú existen más de 600 templos y el Patriarcado contempla la construcción de otros 200. ¿Podemos interpretar que con esta inversión de marcha del ateísmo ruso hacia la fe cristiana la profecía de la Madre de Dios se cumple? Sin duda alguna.

Mientras que en Rusia se levantan templos, en la Unión Europea se cierran iglesias y se convierten en antros y otros negocios. Por algo muchos la llaman Unión Euroatea. Hoy los errores no vienen de Rusia sino de Europa y Estados Unidos que imponen el aborto y la ideología de género. Recientemente la UE retuvo 45,000 millones de euros a Polonia y Hungría por sus políticas provida y contrarias a las políticas LGTBI. 

En 1978 el filósofo ruso Alexander Solzhenitsyn fue invitado a dar un discurso en una graduación en la Universidad de Harvard, alocución que se hizo célebre por poner el dedo en la llaga. Entre otras cosas, esto fue lo que dijo:

"Si alguien me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es en la actualidad, como modelo para mi país, francamente respondería en forma negativa. No. No recomendaría nuestra sociedad como un ideal para la transformación de la nuestra. A través de profundos sufrimientos, las personas en nuestro país han tenido un desarrollo espiritual de tal intensidad que el sistema occidental, en su presente estado de agotamiento, ya no aparece como atractivo". 

Y en su libro "El error de Occidente" escribió: "El mundo occidental llega a un momento decisivo. En los próximos años se va a jugar la existencia de la civilización que la creó. Pienso que no es consciente de ello. El tiempo ha erosionado su noción de libertad. Se han quedado con el nombre y fabricado una nueva noción. Han olvidado el significado de la libertad. Cuando Europa la conquistó en torno al siglo XVIII, era una noción sagrada. La libertad desembocaba en la virtud y el heroísmo. Y lo han olvidado. Esa libertad que para nosotros sigue siendo una llama que ilumina nuestra noche se ha convertido para ustedes en una realidad mustia y a veces decepcionante porque está llena de oropeles, de abundancia y de vacío. 

Ya no son capaces de sacrificarse ni de comprometerse apenas por ese fantasma de la antigua libertad. Tienen la impresión de que las democracias pueden durar siempre. Pero no es así. La voluntad interior es más importante que la política... la batalla no se libra entre ellos y ustedes, si no entre ustedes y ustedes mismos".

Las palabras de Solzhenitsyn nos ponen frente al espejo para ver que nuestra cultura occidental, que se jacta orgullosamente de su libertad, en realidad vive en el más grosero libertinaje, en una degradación moral sin precedentes y es víctima de las peores esclavitudes que ella misma ha creado. La guerra en Ucrania no es otra cosa más que la guerra por expandir nuestra cultura, tan vacía y decadente, hacia las fronteras con Rusia. 

Si bien es condenable la invasión de Vladimir Putin a Ucrania, pido a nuestra Madre Santísima que fortalezca la fe cristiana de los rusos. Que el cristianismo los levante y su santo temor de Dios los convierta en una nación grande. Que ahora sean ellos los que nos estimulen a resistir espiritualmente y a recuperar nuestras raíces cristianas –y con ella la verdadera libertad– a quienes vivimos en Occidente.

Hasta el Cielo, don Renato

Después de una prolongada enfermedad, a los 83 años de edad, ha muerto nuestro querido obispo emérito de Ciudad Juárez, don Renato Ascencio ...