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Mostrando las entradas con la etiqueta Gnosis;Cristianismo;Encarnación;Navidad

El catolicismo y la carne

El aspecto más distintivo del cristianismo sobre otras religiones es la encarnación de Dios en la raza humana. Las demás religiones se escandalizan del hecho de que Dios, en la persona del Verbo, haya asumido la carne. A diferencia de los templos católicos donde veneramos las imágenes de los santos, el islam, por ejemplo, no admite en sus mezquitas ninguna figura humana; los musulmanes representan la trascendencia de Alá con figuras geométricas. Para ellos afirmar que Jesús es Dios es decir una blasfemia. Los gnósticos y las religiones orientales tampoco creen que la encarnación es posible. Piensan que Jesús es sólo un maestro, un iluminado, un yogui. Ven al cuerpo humano como la cárcel del alma. A través de una serie de reencarnaciones, el hombre debe hacer lo posible para liberarse de esas ataduras de la materia y fundir su alma en la conciencia cósmica universal, y alcanzar el nirvana. Los cristianos protestantes y evangélicos, aunque creen en Jesucristo como Dios, tampoco toman en ...

Cristianismo gnóstico o cristianismo encarnado

Muchos cristianos católicos miran a Cristo Jesús solamente como un gran maestro. Conozco personas que acuden a terapias extrañas para sentirse mejor, se quitan el estrés dándose golpecitos en la cabeza y la cara; otros más buscan cursos de "coaching" y otras terapias. Reducen su relación con Jesús a un estado psicológico para sentirse mejor y poder funcionar más felices en el mundo.  El gnosticismo ha acompañado al cristianismo de manera paralela durante 21 siglos de historia. Los gnósticos son personas que buscan conocimientos ocultos para salvarse, reservados y revelados para unos cuantos. Jesucristo y el Evangelio no tienen ese propósito. El fin del Evangelio no es adquirir un conocimiento psicológico o una terapia de superación personal para desenvolverse mejor en la vida.  San Juan en su primera carta nos acompaña en estos días de la octava de Navidad, y nos revela a Jesús hecho hombre en la carne. Es el Verbo que puso su morada entre nosotros; pero esa car...