El aspecto más distintivo del cristianismo sobre otras religiones es la encarnación de Dios en la raza humana. Las demás religiones se escandalizan del hecho de que Dios, en la persona del Verbo, haya asumido la carne. A diferencia de los templos católicos donde veneramos las imágenes de los santos, el islam, por ejemplo, no admite en sus mezquitas ninguna figura humana; los musulmanes representan la trascendencia de Alá con figuras geométricas. Para ellos afirmar que Jesús es Dios es decir una blasfemia. Los gnósticos y las religiones orientales tampoco creen que la encarnación es posible. Piensan que Jesús es sólo un maestro, un iluminado, un yogui. Ven al cuerpo humano como la cárcel del alma. A través de una serie de reencarnaciones, el hombre debe hacer lo posible para liberarse de esas ataduras de la materia y fundir su alma en la conciencia cósmica universal, y alcanzar el nirvana. Los cristianos protestantes y evangélicos, aunque creen en Jesucristo como Dios, tampoco toman en ...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos