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Mostrando las entradas con la etiqueta Dolor

Nuestros cuerpos sufrientes

A medida en que pasan los años nos vamos haciendo personas más vulnerables en nuestra dimensión física. Aparecen nuevas dolencias, se manifiestan enfermedades, debemos de cuidarnos más de las caídas. A los sacerdotes, nuestro ministerio nos pone, con frecuencia, en contacto con el dolor del cuerpo humano. En la visita a los hospitales, sobre todo a los que son públicos, encontramos personas accidentadas, baleadas, intubadas, enfermos terminales; muchos de ellos compartiendo la misma habitación. A veces mirar los estertores de la muerte es escalofriante, y hay que pedir a Dios que, ante la sangre y el sufrimiento, nos conceda serenidad, temple y, sobre todo, mucha caridad. Nuestra labor sacerdotal en el confesionario y en la dirección espiritual a veces es difícil. Ahí nos encontramos con el sufrimiento que conlleva, muchas veces, el tener un cuerpo sexuado. Hay personas que sufren por traumas sexuales, por confusión de género, por deseos oscuros y adicciones. Vemos constantemente los e...

Cuando la pandemia nos toque

H ay luto en la ciudad. La muerte ha visitado a numerosas familias. El rostro sombrío del Hades ronda especialmente en los hospitales donde también médicos y enfermeros, que luchan por salvar vidas, han terminado contagiados y algunos de ellos han perdido la batalla. Para las personas que mueren en casa no hay funeraria que los atienda y los cadáveres se pueden quedar hasta dos días dentro del hogar. Hay miedo a contaminarse, miedo a presentar dificultades para respirar y de que no haya hospital con camas disponibles. El dolor se multiplica cuando a un contagiado de Covid-19 se lo llevan al sanatorio. Muchos ya no regresan y se marchan sin tiempo para la despedida. A la familia se le avisa del estado del paciente y cuando les dan la noticia de que le será colocado un respirador, las esperanzas se derrumban porque saben que sólo dos de cada diez personas intubadas viven para contarlo. Los enfermos mueren solos, deseando quizá que algún médico o enfermera les brinde alguna palabra de ali...