E n este tiempo de pandemia contemplamos, hoy domingo, un banquete sobreabundante preparado por Dios: "Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis". Son palabras que tuvieron su primer cumplimiento en el milagro espectacular de la multiplicación de los panes. Su penúltimo cumplimiento tiene lugar en la mesa de la Eucaristía, en nuestras asambleas dominicales, donde Jesús nos prepara la mesa y parte para nosotros el pan de su Palabra y nos da a comer su carne sacrificada y resucitada. El último y definitivo cumplimiento será en las bodas de la eternidad, cuando Dios sea la parte de nuestra herencia, con los santos en el Cielo. Hoy hacemos énfasis en la virtud de la abnegación. Esta virtud es la capacidad de posponer o negar nuestros propios intereses por ir a la búsqueda de un bien mayor. La abnegación es la virtud de sacrificarnos para que se manifieste la gloria de Dios o para traer un bien al prój...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos