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Mostrando las entradas con la etiqueta Confesión

Sentarse a confesar

Hace muchos años, cuando estudiaba en Roma, escuché la historia en torno a una dura decisión que tomó un obispo italiano de negar la ordenación sacerdotal a un candidato al sacerdocio. La razón fue que durante más de ocho años en que el muchacho estuvo en el Seminario, nunca acudió al sacramento de la Confesión. El obispo tenía una razón de peso para negar las Órdenes sagradas: un sacerdote que no tenía aprecio por tener la experiencia de recibir la misericordia de Dios, no estaría en condiciones de ofrecerla a sus feligreses. El obispo sabía que ese candidato al sacerdocio, por nunca haberse confesado, tendría una vocación muy quebradiza e inconsistente. Sin la experiencia de haber sido perdonado durante sus años de formación en el Seminario, ya siendo sacerdote, fácilmente podría acostumbrarse a una doble vida moral, lo que también derivaría en un eventual escándalo para los fieles de su parroquia. El aprecio del sacerdote por confesar él mismo sus pecados, con frecuencia, fortalece ...

Podcast: La confesión y los pecados contra la castidad

https://anchor.fm/eduardo-alfonso-hayen/episodes/20--La-Confesin-y-pecados-contra-la-castidad-e1e6l5o 

Trauma post aborto

Hace años, cuando servía en mi primera parroquia, recuerdo que una tarde llegó una chica hecha un mar de llanto y dado gritos de desesperación. Inconsolable y profundamente arrepentida la mujer, quien tendría unos 20 años de edad, vino directamente a la iglesia luego de haber abortado a su bebé en una clínica de la vecina ciudad de El Paso Texas. Era tan aguda su consternación que me pareció que podría compararse a la de una madre que ve que un coche atropella a su bebé. Jamás olvidaré su llanto y su sentido arrepentimiento. Hay mujeres que después de haber abortado no se atreven a acercarse a un confesionario por el temor de ser rechazadas o juzgadas. Creen que del aborto cometido Dios no las puede perdonar; sienten que sido un pecado tan grave que ni ellas mismas se pueden perdonar. Ciertamente ha sido un pecado muy grave –no hay que ocultarlo– puesto que una vida inocente ha sido sesgada. Sin embargo esas mujeres ignoran que sus sentimientos o tormentos de culpa, aunados a su arrepe...

Mi columneja

Lecciones de AMLO y la Conquista Después de la tormenta mediática que provocó AMLO en su exigencia a España para pedir perdón por las arbitrariedades cometidas durante la Conquista de México hace 500 años, me quedan claras tres lecciones. Primero, "Honra a tu padre y a tu madre". Hoy el socialismo indigenista insiste en que sólo la Malinche, la parte indígena y madre de este pueblo, debe ser honrada, mientras que Hernán Cortés debe ser repudiado. Eso es inducir a los mexicanos el odio contra su origen español, además de causar vergüenza y confusión en su identidad. El pueblo mestizo debe sentirse orgulloso de su sangre española e indígena, de su herencia, su lengua y su cultura. Segundo: "No juzgues y no serás juzgado". Y mucho menos podemos juzgar con criterios del siglo XXI los hechos que ocurrieron hace siglos. Es lo que se llama caer en un pecado de anacronismo. Toda civilización es fruto de mezclas, conquistas y eventos que nunca fueron pacíficos. Ha...

Confesionario sin absolución: lucho contra pecados que no son mortales

La pregunta: Hola padre, qué tal, tengo una pregunta: ¿durante cuánto tiempo el sacramento de la confesión nos mantiene en gracia, apoyados por la oración del “Yo confieso” de la misa? Para que se entienda lo que quiero explicar pondré mi ejemplo. Yo me confieso, en promedio, cada tres semanas, sin embargo cometo pecados por “inercia” durante ese período; es decir, no lo hago con intención de hacer algo malo, y estos pecados son por lo general pensamientos de soberbia, mencionar el nombre de Dios en frases comunes como son “ni lo mande Dios” durante conversaciones mundanas. Son pequeños detalles que al hacerlos, siento un espinita en el corazón al instante, señal de que no lo debí haber dicho o hecho. También tengo actitudes de enfado cuando sucede alguna injusticia. No reacciono de manera violenta nunca, tampoco insulto, pero sí me da mucho coraje y pienso cosas malas. ¿Eso me quita la gracia para comulgar? Gracias padre, un abrazo, ¡paz y bien! Padre Hayen: gracias por tu preg...

Confesionario sin absolución: creo que puedo morir y temo por mi familia

La pregunta: Buen día padre, desde Argentina, feliz Pascua. Hace unos meses estoy aquejado por una enfermedad respiratoria. Todos me alientan, hasta mi médico, pero uno sabe mejor que nadie cómo se derrumba todo por dentro. Nunca antes tuve la percepción del final como ahora. La depresión, el dolor, la angustia y el enojo me ha superado y ha arrastrado a mi familia. Luché mucho por conseguir un empleo digno, y en febrero pasado recibí como regalo de Dios un puesto en una organización prestigiosa de mi ciudad, con un sueldo digno que sacaría de pobres a mis hijas y... pum, el golpe: mis vías respiratorias empezaron a deteriorarse, quizá sin retorno. No disfruto de mis hijas ni de mi trabajo tan ansiado. Se ha desatado mi miedo a la muerte, a la oscuridad, al olvido y al purgatorio. Lo que más temo es dejar a estas hermosas niñas sin sustento y empujadas a la pobreza. Soy sustento también de mis padres. Si me voy los dejaré a ellos, a mis hijas y a mi mujer en la situación más penosa...

Confesionario (sin absolución): Quiero confesarme muy seguido

Pregunta: Padre, buen día, tengo una pregunta. Soy una persona que se confiesa cada vez que comete pecado venial o mortal. Creo que decir una mentira piadosa es cosa de debe confesarse. Mi hijo me aconseja que debo de confesarme cada mes, y me pide que me ponga a trabajar en esos errores pequeños que cometo, pero no lo entiendo bien. Quisiera que usted me diera un consejo. Le mando un saludo. Padre Hayen: La Iglesia nos invita a que, cuando perdemos la gracia santificante por el pecado grave o mortal, y estando sinceramente arrepentidos, vayamos a confesar esos pecados al sacerdote. En cuanto al pecado venial, no es absolutamente necesario confesarlos. Por ellos podemos pedir perdón a Dios en nuestros corazones, y el Señor nos perdona. Recordemos que, al inicio de la Eucaristía, en el acto penitencial, pedimos a Dios perdón por esos pecados que no son graves. Acudir al sacramento de la confesión cada vez que cometemos un pecado venial puede ser principio de una enfermedad espi...

Perdón al aborto, confesores y respeto a los muertos

Año de la Misericordia, última llamada

L as cinco puertas de la Misericordia de la diócesis pronto se cerrarán. Dentro de 35 días habrá terminado el año jubilar extraordinario decretado por el papa Francisco. En la catedral, en el Santuario San Lorenzo y las parroquias El Señor de la Misericordia, María Reina del Universo y Nuestra Señora de Guadalupe en el Valle de Juárez  han llegado las peregrinaciones de fieles que piden perdón por sus pecados y cruzan la puerta como signo de renovación espiritual. Y es que si no se cruza la Puerta Santa rogando a Dios por un cambio en la vida, de poco sirve. Hace unos días una señora me decía que ella no se confesaba ni comulgaba porque veía la doble vida de muchos católicos que, a unos días después de recibir el Cuerpo del Señor, continuaban sus vidas con comportamientos vergonzosos para un cristiano. Traté de animarla diciéndole que en la Iglesia había ciertamente algunos católicos que vivían sin dejar actuar a la gracia divina, pero que muchos –la mayoría de quienes es...

Confesiones del clero alemán

Un análisis del ministerio de los sacerdotes en Alemania publicado por la Conferencia Episcopal de ese país, revela que sólo el 54 % de los sacerdotes germanos se confiesa una o ninguna vez al año, y que sólo el 58 % de los sacerdotes hacen oración. Las cifras son para llorar. Con estos datos es más fácil entender por qué una buena parte de la Iglesia alemana tiende a separarse de la ortodoxia católica y acercarse a las fronteras de la apostasía, y también entendemos por qué los sacerdotes alemanes se hacen de la vista gorda con el adulterio y se refugian en una muy particular visión de la misericordia. Los confesionarios donde raramente está el sacerdote nos hacen entender por qué en aquel país todos comulgan y poquísimos se confiesan. Admiro mucho a la Iglesia alemana que, sin duda, ha dado grandes santos y muchas aportaciones para la vida de la Iglesia. Pero hoy, ¿qué pueden dar al pueblo cristiano los sacerdotes que no rezan y no se confiesan? En el fondo viven como los protesta...

Líbranos del mal

“N o robo, no mato, no vendo drogas y, por lo tanto, no me confieso”. Así piensan muchos católicos que rehúsan acudir al sacramento de la reconciliación. Nos preguntamos, ¿de qué se sienten culpables los hombres de hoy? Sin duda que, en estos tiempos, el sentido de culpabilidad es mayor cuando se trata de trasgresiones que afectan la vida pública, como los secuestros, la trata y los asaltos. Pero aquellos pecados del ámbito privado como los insultos al prójimo, la gula, la pereza, la crítica venenosa, la envidia o los deslices lujuriosos ya no tienen gran peso sobre la conciencia en el grueso de la población. El hombre no puede suprimir del todo la conciencia porque es parte de su naturaleza espiritual. Sin embargo el mundo actual trata de hacer sentir culpable al hombre por otros motivos, y no por el tradicional ‘ofender a Dios’ que utilizamos los cristianos. ‘Ofender a Dios’, ‘pecar contra el Señor’ o ‘trasgredir los mandamientos de la Ley divina’ son términos que, fuera de la...

Dios te viene a buscar

E s bellísimo cuando cerca de la Navidad se escuchan, en el susurro del confesionario, los pecados más oscuros. A mí me da especial alegría, en esta época en que nos preparamos para el nacimiento de Jesús, escuchar esas confesiones donde se muestra la pus que forma parte de la vida humana. El gusto me da, no porque me complazca en las infecciones del corazón humano, sino porque ahí en el confesionario compruebo que Jesús nació para hacer pedazos nuestras maldades y darnos la paz. Hace tiempo un chico de 26 años había vivido una ‘vida loca’ –así le llamaba a los excesos y vicios– hasta que sintió un insoportable disgusto consigo mismo. Un día se atrevió a abrir su corazón en el sacramento de la confesión. Con lágrimas en los ojos recibió la absolución. Durante muchos años creyó que confesar los pecados era una pesada carga para los católicos, y no se daba cuenta de que la carga era, justamente, el peso de sus pecados acumulados. Gran misterio es el regreso del hombre a Dios. A ve...

Raíces malignas de la corrupción

Hace tiempo leí a un periodista local que acusaba al cristianismo de haber fabricado el concepto de ‘pecado’ en la historia de la humanidad. Señalaba que la Iglesia es la responsable de manipular las conciencias de los feligreses para crearles un sentido de culpabilidad que no existe y así ejercer una forma de control sobre la población. Me pregunté: si a ese escritor le hubieran robado su casa y asesinado a su esposa, ¿seguiría pensando que sólo se cometieron dos delitos de orden jurídico y que nunca se violó un orden moral y espiritual? Hace unos días volvió a ocurrir un hecho de extrema violencia en la ciudad: un policía mata a sus dos hijos y después él se quita la vida. ¿Se puede llamar eso únicamente una infracción legal? Sobornar a un agente de tránsito o desviar millones de pesos fondos públicos a cuentas privadas, ¿es sólo un delito o también un pecado? El pecado es la raíz de toda corrupción; es una realidad incuestionable que ha convertido al mundo en un enorme h...

De las tinieblas a la luz

"¿Cuál es tu nombre?", preguntó Jesús al poseso de Gerasa. "Legión es mi nombre, pues somos muchos", respondió. Esa respuesta del demonio revela que existe una oposición organizada contra Dios. Pero es una unidad negativa, confusa y destructora, cuya acción es la decadencia, la degradación y el caos. Así como hay una jerarquía ascendente de la santidad, existe una jerarquía invertida, descendente, de la maldad. Y así como Dios está en la cumbre de la escala de la perfección, en su reino de amor y luz, en el fondo del abismo está la perversión absoluta de Satanás, reino del Mal y de tinieblas. En estos días he sentido que las tinieblas me quieren envolver. No lo soporto. Cuando me parece que las redes del abismo se lanzan sobre mí, y una nube tenebrosa me rodea, acudo al sacramento de la Confesión para recuperar la armonía, el orden, la paz y la alegría. "Yo te absuelvo de tus pecados", fueron las palabras que hoy escuché de un santo sacerdote. Fueron ...

Benditos confesionarios

Una menor mantenía relaciones sexuales con un adulto en el estado de Luisiana. La niña lo dijo en confesión a un sacerdote y éste, sin violar el secreto del sacramento, intentó disuadir al adulto de que dejara a la niña en paz. El hombre abusador murió y ahora los padres de la niña, asesorados por abogados, están demandando al sacerdote y a la diócesis de Baton Rouge por no haber denunciado a aquel hombre a la policía. El sigilo sacramental es el deber absoluto del sacerdote de callar todo lo que un penitente revela en el ámbito del sacramento. Si los sacerdotes estuvieran obligados a denunciar los pecados que escuchan en confesión, los fieles perderían toda confianza y el sacramento caería en desuso. El ámbito sagrado para abrir la conciencia, con la esperanza de tener el perdón divino y sin temor a ser denunciados, es justamente el confesionario católico.