Hace unos días hice una pequeña encuesta en mi cuenta de Twitter en donde preguntaba cuál es el mayor problema de la Iglesia Católica. La inmensa mayoría respondió que no son los abusos sexuales ni el Sínodo de Alemania, sino la crisis de fe que se vive a nivel mundial. El papa Benedicto XVI señalaba que, en efecto, la crisis que tenemos en nuestra civilización una crisis de fe. La pérdida del sentido de Dios ha socavado los cimientos de toda civilización humana y abierto las puertas a la barbarie totalitaria, decía. La tentación de la duda asecha a los cristianos de hoy. ¿En qué ha quedado la promesa de la venida del Señor? Vemos que el mundo va de mal en peor y que muchos dicen que no necesitan a Dios para ser felices. El enemigo se ensaña contra los cristianos y amenaza derribarlos de su fe. En este contexto no es fácil ser un católico coherente en el mundo. Profesar la fe en Cristo vivo es ir contracorriente con el riesgo de ser señalado, ridiculizado o discriminado; y mientras que...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos