Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Amor de Dios

Cuatro signos del amor de Jesús

Con el corazón agradecido con Dios por habernos permitido celebrar un año más las fiestas de Navidad, termina hoy este tiempo litúrgico precioso de los misterios de la Encarnación. Nos quedamos con una alegría sobrenatural en el alma por lo que nuestros ojos han visto y contemplado, por Jesucristo, el Verbo de la Vida, que hemos tocado. Después del Domingo del Bautismo del Señor nos adentraremos al tiempo ordinario para contemplar con orden litúrgico –por eso el término "tiempo ordinario"– los misterios de la vida pública del Señor en los que manifestará su amor por los hombres. En este Año Jubilar 2025, que nos llama a ser peregrinos de esperanza, hemos de nutrir esa esperanza experimentando la cercanía de Jesús y su amor por nosotros. Es impresionante la cantidad de personas que sienten lejano a Dios en su vida, que no se sienten amados ni acompañados por Él, que no saben que tienen un Dios tan personal y tan cercano que cuida de ellos. ¿Cómo revelarles a ellos la esperanza...

Ecología integral

Sin duda la Jornada Mundial de la Juventud fue muy positiva. Una de las intervenciones de catequesis en lengua española que más aplaudí fue la de José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela Alicante. Habló a los jóvenes sobre la ecología, tema que, francamente, a muchos nos resulta poco atractivo cuando pensamos en explicaciones sobre cómo salvar ballenas, ahorrar agua y contaminar menos el aire. Sin embargo Munilla se centró en lo que se llama una "ecología integral". Te comparto algunas de sus ideas. Ecología o ideología Muchas organizaciones internacionales que pretenden salvar el planeta tienen una visión distorsionada de la defensa del medio ambiente. Carecen de una ecología integral porque no tienen como punto de partida la altísima dignidad del ser humano. De esa manera esas instituciones, en su lucha contra el calentamiento global o el cambio climático, suelen ser apasionadas defensoras del aborto y la eutanasia. ¿Qué clase de ecología es aquella que pretende desaparecer...

Tiempos de Covid: en las manos de Dios

D espués de casi cinco meses de presencia del Covid-19, imaginar el futuro puede ser motivo de ansiedad para muchas almas. ¿Saldremos bien librados de la peste? ¿Quiénes más irán a morir, víctimas de coronavirus? Nos preguntamos, como Judas en la Última Cena; "¿acaso seré yo, Maestro?" No lo sabemos. Hay incertidumbre. Si el futuro puede causar ansiedad, recordar el pasado es también fuente infecta de preocupaciones y tormentos. Recordar las injurias que hemos sufrido o los pecados que están en las páginas negras de nuestra historia suele ser tormento para el corazón. Dios es el Señor del tiempo pasado, presente y futuro. El libro de Isaías describe la ocasión en que Ezequías, al ver que se terminaban los días de su vida, imploró a Dios por vivir un tiempo más sobre la tierra y Dios, en su generosidad, le concedió 15 años extras. Luego Ezequías pidió una señal de que podría subir a la Casa del Señor y Dios, como signo, hizo retroceder diez grados la sombra en el reloj de Ajaz...

Cristo resucitado te conoce por tu nombre

La Octava de Pascua es una bellísima ocasión para encontrarnos con Cristo resucitado. La Magdalena, en un inicio, no reconoce a Jesús. Sólo cuando la voz poderosa del Cristo glorioso pronuncia el nombre "María", ella lo reconoce y responde diciendo "Rabbuní". Para el Señor nadie fue fabricado en serie, como producto industrial. Al crearnos, Él nos sacó de la nada y nos puso en la existencia dándonos un nombre concreto. Nos conoce por nuestro nombre. "Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan", dijo un día a su amiga de Betania. "Lázaro, sal de ahí", y Lázaro, al escuchar su nombre, salió de la tumba. Al hijo de Jonás le dijo: "Tú eres Pedro", dándole una vida nueva y una misión particular. Cuando fuimos bautizados se preguntó a nuestros padres y padrinos cuál sería nuestro nombre. Y ahí, en las aguas bautismales, el Resucitado pronunció por primera vez nuestro nombre, dándonos una vida nueva y una misión concreta. ¡Qué...

Covid-19, nuestras miserias y excelencias

U na de las enseñanzas de la famosa novela llamada "La peste", de Albert Camus, publicada en 1947, es que en las situaciones de crisis aflora lo peor o lo mejor del hombre. En la obra, el autor describe que con la epidemia, aparece de la rapiña y la generosidad, la excelencia y la infamia que hay en el corazón humano. De manera análoga, la peste actual del Covid-19 se encarga de exhibir lo que los seres humanos somos. No nos extrañemos de que se cumpla lo que dice san Pablo: "Llevamos nuestros tesoros en vasijas de barro, que al primer tropezón se parten". Durante estos días de destierro en nuestros propios hogares muchos sacerdotes están aprovechando sus horas en orar y en estudiar más; han despertado su inventiva pastoral para hacerse cercanos a sus comunidades de feligreses a través de retiros espirituales y conferencias en línea. La oferta de misas y horas santas por internet ha tenido una explosión nunca antes vista. El coronavirus ha empujado a los sacerdot...

El que sabe gobernar

H acia 1800, Haití era colonia de Francia. En la isla había 20 mil blancos, 30 mil mulatos libres y 800 mil esclavos que trabajaban en plantaciones de azúcar, café, cacao, tabaco y algodón. En una de las pocas adineradas familias, había una chica francesa, blanca evidentemente, que vivía con sus padres y hermanos. Eran diez de familia y tenían a su disposición una servidumbre de cien esclavos negros.  La muchacha era muy observadora. Miraba el respeto y la elegancia con que les servían en todo; su trabajo lo hacían muy bien y, al servir, hasta inclinaban un poco la cabeza en señal de cortesía. Sin embargo ella veía algo en los ojos de los esclavos que la hacía sentir incómoda. Los ojos no pueden engañar. En ellos se percibía rechazo, rencor acumulado durante años de sometimiento. Era como si con la sola mirada le dijeran que por ahora ellos eran esclavos, pero que llegaría el día en que la suerte cambiaría, y que serían ellos quienes tendrían el poder. La chica sentía que, en...

Sembrar vida donde huele a muerte

H ay algo profundamente inspirador que hemos de aprender de quienes murieron en Walmart por el ataque terrorista de un gatillero que disparó en la tienda con el propósito de matar hispanos. Repasemos algunas de estas historias. Jordan y Andre Anchondo tenían un año de casados cuando dejaron a su hija mayor en un entrenamiento y fueron a Walmart, con su bebé de dos meses, para comprar materiales del nuevo curso escolar. Cuando empezaron los disparos su reacción inmediata fue proteger al niño, y eso les costó la vida. Elsa Mendoza, residente en Ciudad Juárez, era maestra de educación especial que había sobrevivido al cáncer. Como todos los fines de semana fue a visitar a sus familiares en El Paso. Su esposo y su hijo no se bajaron del coche aquel día para esperarla fuera de Walmart mientras ella iba a hacer una compra rápida. Juan de Dios Velázquez, originario de Zacatecas, su mudó a El Paso. Cuando el asesino empezó a disparar en la tienda, Juan de Dios trató de proteger a su espos...

Mi columneja

Lecciones de AMLO y la Conquista Después de la tormenta mediática que provocó AMLO en su exigencia a España para pedir perdón por las arbitrariedades cometidas durante la Conquista de México hace 500 años, me quedan claras tres lecciones. Primero, "Honra a tu padre y a tu madre". Hoy el socialismo indigenista insiste en que sólo la Malinche, la parte indígena y madre de este pueblo, debe ser honrada, mientras que Hernán Cortés debe ser repudiado. Eso es inducir a los mexicanos el odio contra su origen español, además de causar vergüenza y confusión en su identidad. El pueblo mestizo debe sentirse orgulloso de su sangre española e indígena, de su herencia, su lengua y su cultura. Segundo: "No juzgues y no serás juzgado". Y mucho menos podemos juzgar con criterios del siglo XXI los hechos que ocurrieron hace siglos. Es lo que se llama caer en un pecado de anacronismo. Toda civilización es fruto de mezclas, conquistas y eventos que nunca fueron pacíficos. Ha...

Llorar

H ace muchos años, cuando yo era un adolescente, tuve una pequeña crisis existencial. Recuerdo bien –tendría 13 o 14 años– que por primera vez tuve una sensación de desamparo; la soledad y el vacío me sacudieron. No era por cuestiones familiares o afectivas, pues siempre fui afortunado en tener una familia integrada. Por primera vez me asombré seriamente ante el misterio de la vida y me pregunté dónde estaba Dios. Hubo angustia y llanto. Hace unos días escuché a una mujer cuyo marido fue asesinado, aquí en Ciudad Juárez, por un asalto a su negocio, como ocurre tantas veces en nuestro país. En un abrir y cerrar de ojos la vida de la familia se trastornó brutalmente. Los niños, tan necesitados de la figura del padre, conocieron la orfandad paterna. Con crueldad el misterio de la iniquidad les abría una herida que aún sigue sangrando, sobre todo en un hijo que no quiere saber nada de Dios. Así caminan muchas familias de nuestro país, humilladas y heridas por la violencia. Sinsabore...

Dios y el diablo después del temblor

L os temblores en el centro y sur del país invocaron a Dios y al diablo. Lo mejor y lo peor de los corazones de los mexicanos quedó de manifiesto. Ha sido admirable la entrega de miles de personas que, movidas por amor a los hermanos atrapados entre los escombros, se volcaron a las calles para salvar el mayor número de vidas posible. Maravilloso ha sido ver el México solidario que dejó ver sus raíces cristianas. Pareciera que la frase de Jesús: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”, resonó en el inconsciente colectivo y movió corazones y manos a la obra. Conocemos historias heroicas de laicos, pero estas son algunas de sacerdotes que no salieron en los periódicos. Cuenta Felipe Pozos Lorenzini, obispo auxiliar de Puebla, que hubo curas en aquella arquidiócesis que expusieron sus vidas por salvar a los fieles: el padre Humberto Victoria, mientras celebraba la misa en Coyula con templo lleno, esperó a que todos salieran...

El sufrido pueblo de Venezuela

Comentario a la Palabra de Dios, sábado XIV del tiempo ordinario, Mt 10, 24-33) Los venezolanos atraviesan una situación muy difícil: hambre, enfermedades, escasez de bienes materiales, rapiña, inseguridad y violencia. Las protestas, que llevan más de cien días, han dejado una estela de muertos y desolación por todas partes. Hay muchos católicos en aquel país hermano que tratan de sobrevivir y vivir el Evangelio para fortalecer su esperanza. Tengo algunos amigos por aquellas tierras del Orinoco, uno de ellos es obispo. Se trata de Víctor Hugo Basave, con quien compartí la vida del Seminario en Roma. Como obispo, Víctor Hugo debe estar sufriendo mucho al ver las heridas de su pueblo y de la porción del rebaño que Dios le pidió pastorear. ¿Cómo consolar a un pueblo tan lastimado, como es el venezolano? Jesús nos dice hoy en el Evangelio: "¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que...

El amor y la ley

Comentario a la Palabra de Dios: Domingo XIV del tiempo ordinario, año A Rubén Padilla tiene 29 años y vive en Ciudad Juárez. En su temprana juventud empieza a ingerir alcohol. Muere su abuela y, en vez de refugiarse en Dios, busca consuelo en la mariguana, luego la coca y la piedra. Finalmente en el cristal y se quiere morir. Pasa por cuatro rehabilitaciones, no puede dormir y pesa sólo 60 kilos. Rubén Padilla y su esposa Viene el nacimiento de su hijo, y Rubén tiene un despertar espiritual. Descubre a Dios en el milagro de la vida humana y lucha por liberarse de las fauces de la cultura de la muerte. Con la gracia divina transforma su hogar en casa de oración y hoy sirve en su parroquia, lejos de las drogas, donde ha formado un coro de niños. Muchos, como Rubén, han creído que la felicidad se puede encontrar siguiendo sólo los instintos, sin ley alguna que norme la vida. Los gobiernos, desafortunadamente, creen hoy que le hacen un favor a los pueblos liberándolos de toda ...

El papa en la cárcel

L os internos del Cereso –y nosotros con ellos– nos sentimos expectantes. La visita del papa Francisco al penal estatal en Ciudad Juárez mostrará la cercanía del pontífice a quienes están en prisión para darles una palabra de consuelo y esperanza. Sin embargo, que el papa visite la cárcel local no puede reducirse a un gesto conmovedor para los católicos en esta frontera. Es un signo que nos interpela y nos pide entrañas de misericordia –en este Año– santo hacia los internos del Cereso y la pastoral penitenciaria. Es muy significativo que el Santo Padre, en algunos de sus viajes, haya visitado las cárceles. Particularmente en la de Palmasola, en Bolivia. Ahí su misma presentación ante los internos fue de profunda humildad: “Quién está ante ustedes? Podrían preguntarse. Me gustaría responderles la pregunta con una certeza de mi vida, con una certeza que me ha marcado para siempre. El que está ante ustedes es un hombre perdonado. Un hombre que fue y es salvado de sus muchos pecados”. F...

El amor en la vida de Francisco

E l papa Francisco, que en febrero visitará México y Ciudad Juárez, mantuvo ocultas por un tiempo a 80 mujeres, que trabajaban como prostitutas. Lo hizo cuando era el arzobispo de Buenos Aires, y las escondió en diversos conventos y apartamentos de personas de su confianza para protegerlas, porque todas eran mujeres víctimas de la trata. El cardenal Jorge Mario Bergoglio fue valiente, no sólo para hablar sino para denunciar, con caridad cristiana, el problema de la prostitución, los proxenetas y el tráfico de esclavas sexuales en Argentina. Así lo relata Armando Rubén Puente en su libro ‘La vida oculta de Bergoglio’. Cuenta también el autor que el cardenal arzobispo de Buenos Aires, en una ocasión, tuvo que mandar llamar a un sacerdote párroco que había expulsado de su comunidad parroquial a una pareja del mismo sexo. Tras aquel acto que juzgó de discriminación, el cardenal se entrevistó con la pareja para después hablar con el párroco y pedirle que no les cerrara las puertas de la ...

Misterio de condenación, misterio de amor

E l demonio, al querer ser como Dios, se separó de la fuente misma del amor. Así degradó su existencia y se precipitó en el abismo de su miseria. Dios respetó su libertad, tomó en serio su elección y por eso lo conserva en la existencia. "El Señor hace surgir su sol sobre buenos y malos" (Mt 5,45). Es más, porque Dios es amor, Él continúa amando al demonio y a todas sus criaturas extraviadas y las mantiene en la existencia y en su libre elección, aun cuando éstas lo combatan y se opongan a Él. ¡Qué misterio tan grande! Misterio de la condenación y, al mismo tiempo, misterio de amor. Lo mismo sucede conmigo. Cuando quiero darme mi propia ley y digo a Dios 'no serviré', Dios respeta mi decisión y no me destruye, sino que me deja en mi degradación profunda. Aún lejos de Él, Dios sigue siempre enviándome sus avisos, señales y gracias para hacerme reaccionar y atraerme con lazos de amor. Y continuará amándome aunque yo decida caminar por el sendero degradante de la le...