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Mostrando las entradas con la etiqueta Divina Providencia

Jubileo y espacio en la tierra

El Año Jubilar 2025 nos recuerda que somos peregrinos de esperanza y y nos invita a ser pregoneros de buenas noticias. Los profetas de desventuras –algunos ecologistas, ambientalistas, animalistas y veganos– insisten en que la tierra está sobre poblada, y que los 8 mil millones de personas que la habitamos estamos haciendo que nuestro planeta colapse. Estas posturas son propias de pájaros de mal agüero. Después de que en 1991 un huracán llegó a Bangladesh, uno de los ambientalistas más famosos del mundo, Jacques Cousteau, dijo: "No culpemos al mar. La verdadera tragedia de Bangladesh son los hombres, una población incontenible. Cuando poblemos el mundo unos 700 millones de habitantes, entonces la tierra será paradisíaca". Se nos dice incansablemente que 8000 mil millones de habitantes en la tierra es una locura y que el mundo está super mega archi poblado. ¿Por qué nos creemos tan fácilmente esta mentira? Quizá porque muchos de nosotros vivimos en ciudades densamente pobladas...

Año nuevo: contemplemos a los ángeles

¡Feliz año 2024! Hoy podemos pedir a Dios, en este inicio de año 2024, la ayuda de los ángeles para que sea un tiempo de gracia, bendición y mejores relaciones con Dios y los hermanos. De eso depende nuestra felicidad hoy, y nuestro destino eterno, mañana. El mundo invisible que nos rodea, es decir, el mundo angélico, es un mundo que se relaciona con otras dimensiones de la realidad, concretamente con la realidad natural en la que vivimos los seres humanos, y con la realidad sobrenatural, que es Dios mismo. Aprendamos de los ángeles. Si ellos anunciaron el Evangelio a la Virgen María, a san José y a los pastores, ¿por qué a nosotros no? ¿Cómo interactúan los ángeles? Lo hacen con Dios contemplándole (Mt 18,10), adorándole y sirviendo a sus designios (Sal 103, 20). Se relacionan con nosotros, los seres humanos vivos, cuidándonos y pastoreándonos para que alcancemos nuestra salvación eterna (Tob 5,4). Por revelaciones privadas creemos que se relacionan con los difuntos, pero no con quie...

Tiempos de Covid: en las manos de Dios

D espués de casi cinco meses de presencia del Covid-19, imaginar el futuro puede ser motivo de ansiedad para muchas almas. ¿Saldremos bien librados de la peste? ¿Quiénes más irán a morir, víctimas de coronavirus? Nos preguntamos, como Judas en la Última Cena; "¿acaso seré yo, Maestro?" No lo sabemos. Hay incertidumbre. Si el futuro puede causar ansiedad, recordar el pasado es también fuente infecta de preocupaciones y tormentos. Recordar las injurias que hemos sufrido o los pecados que están en las páginas negras de nuestra historia suele ser tormento para el corazón. Dios es el Señor del tiempo pasado, presente y futuro. El libro de Isaías describe la ocasión en que Ezequías, al ver que se terminaban los días de su vida, imploró a Dios por vivir un tiempo más sobre la tierra y Dios, en su generosidad, le concedió 15 años extras. Luego Ezequías pidió una señal de que podría subir a la Casa del Señor y Dios, como signo, hizo retroceder diez grados la sombra en el reloj de Ajaz...

Medicina ayer, medicina hoy

L a medicina es una profesión que se ha abierto camino en la historia de la humanidad gracias a la aparición de enfermedades. Si no hubiera males que curar no existirían los médicos. La historia de la medicina ha avanzado entre grandes aciertos y errores garrafales. Los éxitos se han obtenido, en variadas ocasiones, con una buena dosis de salvajería. Imaginemos una cirugía antes de 1842, año en que se inventó la anestesia. Los cirujanos van a amputar una pierna. Deben trabajar a toda velocidad con sus filosos cuchillos e instrumentos rudimentarios para que no se desangre el paciente. Mientras tanto, algunos sujetan con fuerza al enfermo que se retuerce entre alaridos de dolor. Por cierto, santa María Goretti tuvo que soportar una cirugía de vientre abierto y sin anestesia, antes de su último suspiro. Durante la Edad Media y el Renacimiento, a las personas con fracturas en el cráneo en los campos de batalla se les practicaban unos procedimientos llamados trepanaciones. Estas las ...

La orza y la alcuza

O rza y alcuza son palabras muy castellanas. La primera indica la vasija para guardar conservas y la segunda significa el contenedor para el aceite. En términos espirituales hacen alusión a la providencia de Dios que a veces nos pone a prueba y quizá hasta en situaciones extremas. Dios, por medio del profeta Elías, ha cerrado los cielos y no habrá lluvia en la región como escarmiento por tanta idolatría. La profecía fue para todos y el profeta Elías sufre también las consecuencias. Se refugió en un torrente que se secó. Casi muerto de hambre y sed camina hasta encontrar a una mujer viuda y a su niño. Ellos sólo tienen un poco de harina en la orza y una pequeña cantidad de aceite en la alcuza. Saben que les espera la muerte. (1Re 17,7-16) Cuando llega Elías a esa casa, la mujer lo reconoce como un hombre de Dios y cree todo lo que él le dice. Le pide que le prepare un pan y que él comerá primero. Luego comerán ella y el niño. La mujer, en un acto enorme de fe, confía en esas pal...