Ir al contenido principal

A la muerte de David Bowie

Con la muerte de David Bowie, ocurrida el domingo pasado, he recordado que, cuando era adolescente, algunos de mis amigos gustaban a ir a conciertos de rock en El Paso Texas. Escuchaba sus comentarios sobre grupos como ‘Rolling Stones’, ‘The Who’, ‘Black Sabbath’, ‘Judas Priest’, ‘Kiss’, ‘AC DC’, ‘Led Zeppelin’ o ‘Pink Floyd’. Nunca quise acompañarlos simplemente porque jamás sentí el mínimo atractivo por el rock. De hecho hasta hoy, en mi vida nunca ha podido escuchar completa una canción de ese género. Cuando sintonizo alguna estación de radio y comienza a sonar algo de rock and roll, cambio de estación instintivamente. Lo hago porque hay algo en el ritmo que me repugna.

Decía Platón en La República que la música es un instrumento más poderoso que cualquier otro, que el ritmo y la armonía llegan hasta lo profundo del alma donde poderosamente se sujetan. Y ahí la música puede impartir gracia; a la persona educada la hace atractiva y elegante. La música –señalaba el filósofo– es una educación que puede hacer más perceptiva el alma y más capaz de detectar las faltas en el arte y en la naturaleza. La buena música tiende a hacer del hombre alguien más noble y bueno.

Pero también Platón señalaba los peligros de la ‘anti-música’, la perversión de los ritmos para estimular los humores del cuerpo y desafiar a las musas. Las consecuencias serían una reacción moral en cadena que desquiciaría a la sociedad e invertiría la virtud. Los antiguos sacerdotes de la diosa Cibeles producían música átona y desordenada cuyo ideal era contrario al ideal de la república. Desde ahí comenzó a incubarse el reino etéreo de David Bowie y Michael Jackson.

El papa Benedicto XVI, reflexionando sobre la música en su libro ‘El espíritu de la Liturgia’, señalaba que mientras la música pop está considerada como fenómeno de masas, el rock desata las pasiones elementales y en el fondo es una oposición al culto cristiano. En los conciertos de rock las personas se liberan de ellas mismas, y mientras que chocan el ritmo, el ruido estridente y los efectos especiales de iluminación los participantes derriban las barreras de su ser individual para tratar de fundirse en el todo mediante un éxtasis de ruido y de masa. Si añadimos las drogas que abundan en esos conciertos, entonces nos damos cuenta de que el rock es capaz de dislocar y anular a la persona.

Puede ser que estas reflexiones no gusten a quienes son amantes del rock. Mi amigo Fernando Calzada, a quien Dios llamó a su presencia en julio de 2015, nunca hubiera estado de acuerdo conmigo. Le gustaba Bob Dylan al cual yo sigo sin soportar. Pero también se fascinaba con Mozart y Bach, y en eso sí coincidíamos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Confesionario sin absolución: a mi san Judas se le rompió la cabeza y estoy asustado

Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude. Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tien...

El ‘rosario satánico’

A lgunos fieles están inquietos por los símbolos de un rosario que está de moda y que les parece satánico. Es de plástico, popular y económico. Detrás del Cristo aparece una serpiente enrollada sobre el madero vertical de la cruz. En realidad la serpiente no tiene que ver con Satanás, sino con la serpiente de bronce que Moisés levantó en el desierto para traer vida y salud. Si el temor es a los pentagramas que aparecen en los extremos de la cruz, nada tiene que ver el diablo; se trata de las cinco llagas del Señor en su Pasión. Los soles en los extremos de la cruz no son símbolos ‘illuminati’, sino recuerdan que Cristo es el sol que nace de lo Alto. Si alguien piensa que si se reza con ese rosario Dios no escuchará, y que las oraciones irán dirigidas al demonio, está equivocado. No existen razones serias para satanizar el objeto ni hay que imaginar al diablo en todas partes.

Católicos y rituales paganos

La nueva presidenta Claudia Sheinbaum, quien dice ser no creyente, empezó su gobierno participando en un ritual de brujería. Hago algunas observaciones con este hecho: 1. Muchos ateos se niegan a creer en el Dios revelado por Cristo debido a que ello exige conversión y compromiso moral, y prefieren dar cauce a su sensibilidad espiritual a través de rituales mágicos de protección contra fuerzas que los puedan perjudicar. Es decir, en el fondo, muchos que se confiesan ateos creen que existe algo que está más allá del mundo natural. ¿Será que la presidenta, en realidad, no es tan atea? 2. Participar en un ritual religioso indígena debería de ser motivo de escándalo para los jacobinos y radicales de izquierda que proclaman la defensa del Estado laico y la no participación de un político en actos de culto público. Ellos deberían de ser coherentes y lanzar sus rabiosos dardos a la presidenta. Si Claudia Sheinbaum hubiera sido bendecida por algún sacerdote con sotana y sobrepelliz a las puert...