Ir al contenido principal

Padre e hijo en discusión

“Papá, tú no puedes pretender que Jesucristo, que vivió y murió hace dos mil años, sea el salvador de los hombres de todos los tiempos”. La frase del muchacho de 22 años dejó perplejo a su padre. Desde hacía varios años habían tenido fuertes discusiones sobre el tema religioso. El chamaco, cuando fue niño, había sido monaguillo, pero creció y se hizo rebelde, sobre todo en cuestiones de fe. De pronto no quiso ir a la iglesia pero fue el ambiente universitario el que lo llevó a alejarse aún más de su catolicismo.

Una de las discusiones más fuertes que padre e hijo habían tenido fue en torno a dos amigas del joven. Ellas eran pareja. Un día revelaron a su círculo de amigos el amor que se tenían y se fueron a vivir juntas. “¡Eso es contra la naturaleza!”, decía el padre. “¿Qué tiene de malo? –respondía el hijo– si ellas así lo sienten, lo importante es que se amen”. “¡Nuestro Señor hizo tuercas para los tornillos –replicó el progenitor–, tuercas con tuercas es un pecado contra natura!”.

El muchacho, que perdía la paciencia, subió el tono de voz: “¿Qué es eso de contra natura, papá? ¿Quién entiende tu lenguaje? ¡Hablas como un viejo anticuado, como un retrógrada!”. “¡Y ya te he dicho miles de veces –habló más fuerte el papá– que te quites los aretes que te pusiste y te cortes esos pelos; al rato tú también te vas a voltear!”. Le dijo su hijo: “¡Tú crees que la felicidad se consigue viviendo en el orden que tú dices que Dios estableció! Perdóname papá, pero estás equivocado. La felicidad es que cada quien siga sus sentimientos, sus emociones y realice su vida según sus deseos. Si a mí me da la gana ponerme aretes y largarme a vivir con mi novia, ¿a ti qué? Además los chilangos en el DF ya dejan casarse a hombres con hombres y mujeres con mujeres. Y si la ley lo permite es porque se trata de algo bueno, ¿no?”

“¿Ah sí? –espetó el padre, furioso– ¿Tú crees que el aborto es algo bueno sólo porque esos políticos del DF lo aprobaron? ¡Es el asesinato de un inocente! No se te olvide nunca que Dios diseñó el cuerpo de la mujer para la maternidad”. “Pues esa es tu interpretación –contestó el muchacho–; las políticas de género dicen que tenemos derechos sexuales y reproductivos y que no estamos ligados a nuestro sexo biológico; podemos ser lo que queremos ser, y además hay muchos tipos de matrimonio y familia”.

Respondió el padre: “Matrimonio sólo hay uno, el natural. En el principio –dice la Biblia– Dios los hizo varón y mujer, hombre y mujer los creó”. “Andas mal, papá –dice el joven– ¿Y por qué en algunas culturas de África existe la poligamia? ¡Para que veas que el matrimonio varía de cultura en cultura! Ahí está mi tía Liviana, que se ha casado tres veces y tiene hijos de sus dos primeros maridos”. Contestó el padre: “La vida de tu tía Liviana ha sido caótica; siempre fue una mujer hueca, quiso ser artista y tú sabes que en ese medio hay mucho degenere, la gente se casa y se descasa”. “¡Basta papá –dijo fastidiado el chamaco– definitivamente tú y yo somos de planetas diferentes y de épocas muy diversas”, y dando un portazo se marchó, dejando a su padre masticando su frustración.

Este choque entre padre e hijo es reflejo de la dificultad que hoy tienen millones de católicos para entender que existe un orden creado por Dios, es decir, una ley natural. No terminan de comprender por qué el hombre debe ordenar su vida a un plan divino inscrito en el corazón del hombre. No queda claro, sobre todo para los jóvenes, que para todos existe un proyecto divino para la naturaleza humana, el cual podemos conocer por la fe y la recta razón. La cultura, la ciencia, la economía, los derechos humanos, las leyes, las universidades, las artes, los medios… en todos los ambientes se proclama hoy que no existe la Verdad ni un proyecto divino para el hombre, sino que cada quien puede construir su vida sobre sus sentimientos y emociones espontáneas. Si el hombre se hace a sí mismo y se dicta su propia ley moral, la convivencia entre seres humanos será cada vez más difícil y la sociedad terminará por hundirse en las arenas movedizas del relativismo.

Como Iglesia de Jesucristo, creemos que existe la Verdad y el Bien, que existe un proyecto divino para el hombre de todos los tiempos y que sólo a la luz de esa verdad y viviendo en el bien podremos realizar nuestra vocación. En el próximo Sínodo de la Familia, la Iglesia deberá buscar nuevas maneras de explicar estos conceptos a sus fieles con mayor claridad, y buscar adecuar su lenguaje a los tiempos actuales. De otra manera, padres e hijos difícilmente se entenderán y millones de católicos seguirán confundidos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Confesionario sin absolución: a mi san Judas se le rompió la cabeza y estoy asustado

Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude. Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tien...

380 cadáveres

El hallazgo de más de 380 cadáveres apilados en un crematorio de Ciudad Juárez, esperando durante varios años el servicio de cremación de algunas funerarias que subcontrataron dicho servicio, suscita algunas preguntas. El macabro descubrimiento hace que muchas personas pongan en tela de juicio si las urnas con cenizas que entregan las funerarias a sus clientes contienen las cenizas reales de su ser querido difunto, o si son cenizas de alguien o de algo más. Al despedir después de una ceremonia religiosa o de la velación en la capilla ardiente a un ser querido que ha muerto, los deudos confían en que la funeraria cremará el cadáver y les entregará las cenizas verdaderas. Pero todo puede resultar ser una farsa. Es importante reclamar el cuerpo de un ser querido difunto. Cuando Sara, esposa de Abraham, murió, éste reclamó el cadáver a los descendientes de Het y les dijo:"Aunque yo no soy más que un extranjero residente entre ustedes, cédanme en propiedad alguno de sus sepulcros, para...

Izaguirre y el príncipe del mundo

Los acontecimientos del rancho Izaguirre, en el municipio de Teuchitlán Jalisco, ponen la pregunta sobre el enigma del mal. Tales campos de entrenamiento para el sicariato, narcopanteones y hasta hornos crematorios –reminiscencia de aquellos hornos en que los nazis calcinaban a sus prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial– nos habla de los niveles tan extremos de podredumbre que puede alcanzar el corazón del hombre. México se ha convertido en un gran cementerio donde deambulan –como fantasmas a los que nadie hace caso– las madres y padres de las personas desaparecidas."Que mi súplica llegue hasta ti, inclina tu oído a mi clamor", es la aflicción del salmista que bien podemos poner en los labios de tantos familiares angustiados que buscan a su pariente cuyo paradero permanece ignoto. La Sagrada Escritura nos habla de los niveles de maldad que alcanzan niveles sociales: opresión de los pobres, injusticia en los tribunales y adoración de ídolos acompañada de sacrificios hum...