Dos actitudes extremas suelen provocar la victoria y la derrota en el mundo deportivo. Una es la euforia por el triunfo; la otra, la desesperación por el fracaso. Miguel ‘el piojo’ Herrera, el entrenador mexicano, es ejemplo de explosión, extroversión y delirio ante los goles de su equipo. La actitud opuesta la mostraron algunos brasileños y argentinos con violencia callejera cuando sus equipos probaron la amargura de ser eliminados. Aristóteles decía que la virtud está en el término medio. Ni el frenesí por ganar, ni la furia por perder. En ese sentido la escuadra alemana dio al mundo una lección, no sólo de talento, eficacia y de juego en equipo, sino de ecuanimidad después de los goles. Recordar los triunfos templa el sufrimiento de las derrotas, y temer las calamidades hace moderar la alegría de los éxitos. Bien merecida tienen los germánicos la Copa Mundial.
Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude. Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tien...
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