Dios es un tesoro escondido. No lo podemos encontrar tan fácilmente por el camino. ¿Cómo encontrarlo, entonces? Primero, el ardor para buscarlo. Como la cierva busca las corrientes de agua… Como el centinela, en medio de la oscuridad de la noche, aguarda con nostalgia las primeras luces de la aurora… Pero además, si queremos sentir la fascinación de haber hallado el tesoro o la perla preciosa –Dios– es necesario antes darnos cuenta de nuestra pobreza y fragilidad. Aquellos que están llenos de sí mismos o de basura, no buscarán a Dios. Solamente aquellos que entienden que son pobres, inmediatamente aceleran el paso de la búsqueda humilde y tenaz, y llegan a los brazos de Dios. ¡Buen domingo!
Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude. Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tien...

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