Amar el domingo como día principal de la semana, encontrar a la comunidad de discípulos, celebrar juntos la Eucaristía, escuchar la Palabra de Dios, recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesús como prenda de su victoria sobre el mal y la muerte. Así nuestro paso por la tierra se vuelve una experiencia gozosa, los días adquieren sentido por la cercanía de Jesús resucitado, y el sol de Dios brilla sobre nuestras cabezas como el mediodía.
viernes, 4 de julio de 2014
Fiestas religiosas
Amar el domingo como día principal de la semana, encontrar a la comunidad de discípulos, celebrar juntos la Eucaristía, escuchar la Palabra de Dios, recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesús como prenda de su victoria sobre el mal y la muerte. Así nuestro paso por la tierra se vuelve una experiencia gozosa, los días adquieren sentido por la cercanía de Jesús resucitado, y el sol de Dios brilla sobre nuestras cabezas como el mediodía.
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