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La muerte de la señora Maynard

A nunció su suicidio con meses de anticipación y cumplió su palabra. Brittany Maynard, una señora de 29 años de Estados Unidos con cáncer cerebral, ingirió el sábado pasado los fármacos letales que le recetó su médico. Planeó su muerte y, para quedar amparada por la ley, se había mudado de California a Oregon, uno de los pocos estados que permite a las personas elegir su manera de morir. Los promotores de la cultura de la muerte han tomado el caso para convertir a Brittany Maynard en una heroína de la mal llamada ‘muerte digna’. Mire usted lo que dijo Sean Crowley, portavoz de Compassion & Choices, organización que lucha para que se aprueben leyes a favor de la eutanasia: “Ella murió como quería, en paz, en su habitación, en los brazos de sus seres queridos”. Nos preguntamos, ¿de verdad será tan dulce esta clase de muerte cuando el moribundo sabe que será devorado por la nada en la que creía? Tendría que ser uno muy ingenuo para creer que alguien ama de verdad a su cóny...

Ante la muerte

Debe ser angustiante llegar a la muerte y saber que ya no tenemos tiempo de hacer penitencia por el perdón de nuestros pecados, de participar en la Eucaristía y el la Confesión, de escuchar la Palabra de Dios, de visitar al Santísimo, de socorrer a los pobres y necesitados, de consolar a los enfermos, de leer salmos y hacer más oración. ¿Quién llegará a la hora final de su vida con la conciencia tranquila, sin remordimientos y con todos sus pecados ya perdonados? ¡Cuánto tiempo perdemos en cosas efímeras y no aferramos lo más importante! Si nos habituamos a encontrar a Jesús en cada acción de la vida. Si cada acto es ofrecido a Él y se vuelve un encuentro con Él, entonces no esperaremos la muerte sino esperaremos a Jesucristo, e iremos serenos y seguros a cruzar el umbral. 

Pueblo que mata a sus hijos

A la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en Guerrero se añade la aparición, por varias partes, de fosas clandestinas sembradas de cadáveres. ¿Quiénes son? ¿Cuántos hay? ¿Cuántas fosas más encontrarán? Si a eso agregamos los debates entre políticos guerrerenses por la despenalización del aborto, el panorama en aquel estado de la república es macabro. Allá la vida no vale nada. Desde el vientre materno empieza la conjura contra la vida. ¿A la sombra de quién los ciudadanos pueden sentirse seguros? Algunos sacerdotes también han sido perseguidos y desaparecidos. Políticos, narcotráfico, policía… todo es una conspiración que obedece a la lógica del maligno, es decir, la de aquél que es homicida desde el principio. Cuando el hombre se rebela contra Dios todo termina en una lucha fratricida del hombre contra el hombre.

Cristianismo, religión militante

La vida cristiana es un combate contra el demonio, el mundo y las pasiones de la carne. Así lo afirmó el papa Francisco en su homilía, el jueves pasado, en Casa Santa Marta. Señaló que no se puede pensar en una vida cristiana sin resistir las tentaciones, sin luchar contra el diablo, sin vestir esta armadura de Dios... Muchos en la Iglesia hoy defienden un cristianismo abierto y plural, sin verdades dogmáticas bien definidas, sin afirmar que la Iglesia católica es el camino ordinario de la salvación, y así se alían con todo tipo de religiosidad humanista. En esta visión sosa del cristianismo el combate carece de sentido. No hay ningún enemigo a enfrentar, no hay alguien a quién convertir, no hay diferencia entre trigo y cizaña. Es un cristianismo sombrío: la tristeza de vivir en la torre de Babel y renunciar a la emoción de vivir en las filas del Señor de los Ejércitos.

En el tren de la vida

H ay una parábola que compara la vida con un tren cargado de viajeros y que corre vertiginosamente hacia su destino. El tren atraviesa valles, cruza ríos, penetra en túneles por las montañas y pasa por las ciudades. Dentro del tren se desarrolla el drama de la humanidad. Viajan en él ricos y pobres, blancos, negros y amarillos, ancianos y niños, hombres y mujeres de toda condición. En su convivencia reina la agitación, el ruido, el movimiento. Muchos luchan por viajar en los mejores asientos y con frecuencia hay riñas por tener los buenos puestos. No todos logran contemplar y disfrutar el paisaje porque el tren corre demasiado rápido. Hay quienes viajan con lecturas, otros juegan cartas, otros más están distraídos en las pantallas y en sus teléfonos celulares. Los más pudientes prefieren el comedor donde hay platillos refinados o el vagón del bar. Unos ríen a carcajadas y parece que disfrutan el viaje, otros son más taciturnos y gustan pasar el tiempo durmiendo. Los cultos van a la ...

El verbo morir

C on el correr de los años nuestra relación con la muerte se va transformando. Recuerdo cuando era niño, la idea de morir me aterraba. Imaginar la muerte de alguno de mis padres llenaba mi alma de angustia. Viene a mi mente la primera vez que miré un cadáver. Había muerto un tío con el que tuve cierta convivencia. Verlo de pronto encerrado en un frío ataúd, con el rostro rígido y un poco desfigurado, me produjo asombro y horror. ¿Por qué tenemos qué morir?, me pregunté muchas veces. Luego fueron partiendo los abuelos de mis amigos. Hoy quienes se marchan son los padres de mis amigos, y no pasarán muchos años para seamos mis amigos y yo los que tengamos que dejar este mundo y atender, puntuales, nuestra cita con el Señor. Como sacerdote he acompañado a muchas personas en el momento supremo de entregar el alma a Aquel que la creó. He visto, de cerca, el verbo morir. No me impresiona tanto la muerte como la manera en que se muere, porque he visto a algunos partir en dulce paz co...

El camino simple a la santidad

¡Qué bello día este de Todos los Santos! Se dice que la santidad es algo inalcanzable para todos, y que sólo es para unos privilegiados. Esto no puede ser, porque la santidad es el fin de la vida, y cuando el hombre lo alcanza consigue la felicidad y se realiza. La felicidad, entonces, es algo accesible para todos, desde el momento en que la deseamos ardientemente. No nos asuste la palabra santidad. Hay que entenderla en su genuino significado. Sin duda hay caminos extraordinarios a la santidad, que se relacionan con misiones especiales para las que Dios da gracias particulares. Muchos santos pueden provocarnos temor por la severidad de sus sacrificios y penitencias, por la profundidad de su doctrina, por las obras realizadas en el campo social y eclesial, o por los milagros que hicieron. Se trata de vocaciones excepcionales, mientras que la mayoría de los fieles estamos llamados a recorrer un camino más simple, que consiste en la práctica de las virtudes humanas y cristianas en e...

Respeto a las culturas

L a semana pasada muchas personas, a través de las redes sociales, protestaron contra mí por haber escrito un artículo sobre los orígenes cristianos de Halloween. Muchos de ellos me dijeron que no celebrarán esa fiesta porque les parece algo ajeno a nuestra cultura. Tienen razón. Es fiesta propia de Estados Unidos. Hay otros que me dijeron que el artículo les pareció sensato y equilibrado porque quita paranoias y les permite catequizar mejor a sus hijos. Pero aquellos que me escribieron diciendo que es una fiesta de origen diabólico y que quien se disfraza o pide dulces proclama hossanas al demonio, siento decirles que están equivocados. Investiguen bien sobre los orígenes cristianos de Halloween. Es cierto que hay actividad satanista el 31 de octubre como también la hay el Viernes santo o el 25 de diciembre. Pero no por ello quien celebra Halloween secunda esas actividades. Satanizar Halloween es, además de ignorar sus orígenes cristianos, una falta de respeto a la cultura nortea...

Monjas en apuros

Las monjitas son gente buena, pero entre la mano y el plato entra el gato. El alto cobro del impuesto predial está orillando a las congregaciones religiosas, con sede en el DF, a disminuir su obra social a favor de los pobres, a vender parte de sus espacios físicos o trasladarse a otros estados de la República. Las religiosas viven de la caridad, no tienen fines de lucro y de alguna manera ayudan al gobierno a combatir el hambre, las adicciones y la violencia, así como a cuidar enfermos, ancianos, niños abandonados y personas desesperadas. Se trata de una labor social importante. Es justo, ciertamente, que paguen predial, pero los cobros excesivos podrían hacer desaparecer monasterios, conventos y espacios destinados a obras de caridad. Para eliminar la vida religiosa no es necesario prender fuego a los conventos o fusilar monjas; basta poner candados fiscales.

El arte del buen vestir

Falleció de cáncer, a sus 82 años, Oscar de la Renta, uno de los más prestigiados modistos internacionales que vistió a artistas y mujeres del mundo de la política. Uno de los más bellos gestos del diseñador fue haber adoptado a un recién nacido que, en el año 1984, una monjas encontraron en un basurero en República Dominicana, su país natal. Cuando se enteró, de la Renta acababa de enviudar y estaba ayudando a un orfanato; decidió entonces adoptar al huérfano y bautizarlo con el nombre de Moisés, que significa ‘el rescatado de las aguas’. Es cierto que telas visten al hombre por fuera y a través de la ropa proyecta su personalidad, pero son los actos de amor a Dios, las virtudes y la caridad lo que va vistiendo al hombre por dentro. En el banquete del reino de Dios no habrá vestidos ni accesorios Oscar de la Renta. Quien no porte el vestido de la caridad, se quedará fuera.

Orígenes cristianos de Halloween

E n mi juventud fui a muchas fiestas de Halloween y me gustaba poner creatividad en mi disfraz. Era bastante divertido. Nunca pensé –ni hoy tampoco lo creo– que lo que hacía era dar culto al diablo o participar en un ritual satánico de dimensiones cósmicas. Nunca escuché hablar de los ‘peligros espirituales’ de Halloween hasta que, entrado en la vida cristiana y sacerdotal, comencé a escuchar algunas voces que daban la señal de alarma. En el Seminario nunca se nos habló de tales riesgos. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos nunca ha dicho una palabra sobre el tema. Ni siquiera los exorcistas alertan sobre el peligro de quedar asediado por demonios al participar en actividades de Halloween. En sus inicios Halloween, según algunos autores, entre ellos el padre dominico Augustine Thompson, era una fiesta cristiana. El nombre deriva de ‘All Hallows Eve’, que significa víspera de todos los Santos. Hacia el año 1000 la Iglesia celebraba el 1 de noviembre la fiesta de Todos los ...

Pablo VI y el demonio

En noviembre de 1972, Pablo VI hizo algunas catequesis sobre el demonio. Ante los hechos de pesimismo que sacudían a la Iglesia después del Vaticano II, el papa dijo: “Una potencia hostil ha intervenido. Su nombre es el diablo, ese ser misterioso del que san Pedro habla en su primera Carta”. Tenía “la sensación de que el humo de Satanás se había colado por alguna fisura en el Templo de Dios”. Y pensaba que la demonología era una parte muy importante en la teología y que hoy estaba muy descuidada. La reacción de la prensa fue ácida y virulenta. Se acusó al papa de regresar a creencias ya superadas por la ciencia y de querer volver al Medioevo. Sin embargo estas fueron las catequesis más lúcidas y valientes de Pablo VI, quien se atrevió desenmascarar al enemigo, el cual, al saberse descubierto, vomitó su furia a través de periodistas inconscientes.

Pablo VI ante a la muerte

En el morir se define lo que seremos por toda la eternidad. Pablo VI escribió, con su puño y letra, en su meditación ante la muerte: “Hombres, comprendedme: a todos os amo en la efusión del Espíritu Santo, del que yo, ministro, debía haceros partícipes. Así os miro, así os saludo, así os bendigo. A todos. Y a vosotros, más cercanos a mí, más cordialmente. La paz sea con vosotros. Y, ¿qué diré a la Iglesia a la que debo todo y que fue mía? Las bendiciones vengan sobre ti: ten conciencia de tu naturaleza y de tu misión; ten sentido de las necesidades verdaderas y profundas de la humanidad: y camina pobre, es decir, libre, fuerte y amorosa hacia Cristo. Amén. El Señor viene. Amén”. El papa pedía al Señor estar en la luz cuando se hiciera de noche, y Dios se lo concedió. Vio la luz de la vida eterna el 6 de agosto de 1978. Era la fiesta de la Transfiguración.

Beato Pablo VI, Confesor de la fe

R ecuerdo a Pablo VI como el papa de mi infancia. Escuché la noticia de su muerte por voz del presentador de televisión Raúl Velasco, aquel  6 de agosto de 1978, un día después de que cumplí 15 años. Nunca imaginé que aquel sucesor de san Pedro fuera el hombre que aferró el timón de la barca de la Iglesia con absoluta firmeza y valentía, en medio de huracán categoría cinco. Escuchaba en aquellos años hablar del movimiento hippie donde la juventud se drogaba y proclamaba el amor libre. También sabía de grandes revueltas estudiantiles en el mundo contra las sociedades burguesas y oía de muertos en Tlatelolco. No imaginaba que estuviera en marcha la revolución sexual, gracias a la creación de la píldora anticonceptiva. Había euforia en millones de parejas que, usando la pastilla, podían tener mayor libertad en su vida sexual. En aquella década turbulenta el gobierno de Estados Unidos, decidido a tomar el control demográfico del mundo, empezaba a comercializar los anticonce...

Sínodo y bodas gay

Aparecen noticias aquí y allá en la prensa secular afirmando que la Iglesia, con el Sínodo de la Familia, aceptará el matrimonio gay. Muchos fieles católicos quedan confundidos, pero son ingenuos por dos motivos. Primero, parte de la prensa secular se dedica a falsificar las noticias del sínodo para crear confusión, contraponiendo una iglesia conservadora y otra liberal. Las noticias auténticas de la Iglesia están en la prensa católica, y no en la secular. Segundo, ningún sínodo –ni siquiera un concilio– puede cambiar la doctrina del matrimonio, y éste es sólo entre hombre y mujer. Quienes se hacen la ilusión de bodas gay en la Iglesia, después del sínodo, quedarán defraudados. Eso sí, del sínodo se esperan líneas de acompañamiento más cercano a las personas con atracción por el mismo sexo, en vistas a una conversión para vivir casta y santamente.