Hoy existe la tendencia a ver a la familia como un bien de consumo. La familia se vuelve como un coche, un refrigerador o una computadora. Se usa mientras nos sirve y después se desecha. Es decir, la ley del gozo y del capricho rigen hoy a muchas familias. Nos preguntamos, ¿qué sentido tiene entonces la indisolubilidad y la fidelidad en el matrimonio? ¿Qué sentido tiene el matrimonio cuando nadie se quiere comprometer? Tengamos claridad: quienes no creen en la familia cristiana no deben casarse por la Iglesia. Y no debemos tampoco obligar a alguien a casarse en el Señor cuando no se cree en el matrimonio religioso. Es cuestión de honestidad y de respeto a la verdad.
Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude. Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tien...
Muy bueno, se dijo lo que se tenía que decir. También hay que educar a las personas en que el matrimonio es un sacramento y no un compromiso social que uno debe cumplir llegado a cierta edad. Todavía falta mucho por hacer en materia de matrimonio.
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