Hacia el final del semestre escolar vienen a mi mente las trampas que algunos estudiantes pueden hacer para pasar los exámenes: acordeones debajo de la manga, intercambio de hojas del examen al menor descuido del profesor, escribir en las palmas de las manos... Nada de eso servirá para el examen final de la vida. Es más, ni siquiera se nos harán preguntas de fe o de conocimiento del misterio de Dios. “Tuve hambre y me diste de comer” es la verdadera materia de nuestro examen final. “Lo que hiciste a uno de mis hermanos más pequeños, a mí me lo hiciste”, agregó Jesús. Si estas palabras son verdaderas –y lo son– entonces Dios está increíblemente más cerca de lo que nos imaginamos. Hoy mismo, si queremos, podemos dar de comer a Dios, consolar a Dios, confortar a Dios, acompañar a Dios, curar a Dios. Así estaremos acumulando puntos buenos para la hora en que estemos frente al divino Profesor.
Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude. Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tien...
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