sábado, 29 de julio de 2017

Hijos o hermanos muertos en vida

Comentario a la Palabra de Dios: Jn 11, 19-27

Conozco una familia donde uno de los hijos estuvo involucrado en las drogas por mucho tiempo. Dios se manifestó un día al muchacho liberándolo de las drogas, a través de un retiro espiritual. El milagro mayor fue que toda la familia se entregó a servir a Jesucristo con mucha pasión y cariño. Jesús, podemos decir, ha sido huésped de esa familia por mucho tiempo. Sin embargo, sabemos que el Maligno ronda nuestras vidas, como león rugiente, buscando a quien devorar; o buscando que regresen a sus fauces aquellos que había devorado. Y así se ha vuelto a llevar al hijo de esta familia al mundo del vicio.

"Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano", dijo Marta a Jesús. Esa frase expresa el dolor de ver a un hermano presa de la muerte, pero también expresa una esperanza: Marta sabe que lo que Jesús pida al Padre le será concedido. Jesús entonces la consuela afirmando que Lázaro resucitará. "Ya sé que resucitará en el último día", replica Marta, quien no se resigna a la desaparición de su hermano. Entonces Jesús pronuncia unas palabras sublimes que avivan nuestra esperanza y bañan de consuelo el corazón: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre".

Pidamos hoy por esos hijos de nuestras familias, esos hermanos nuestros que han caído en las drogas, el alcohol, los vicios. Oremos por aquellos que no conocen a Jesús y mueren en vida. Y confiemos mucho en que, con la gracia de Dios y el poder de la oración, el Señor los resucitará. Y digamos con santa Marta: "Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que habría de venir al mundo".

viernes, 28 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: mi pareja maltrata a mis hijos

La pregunta: Vivo en unión libre desde hace mas de once años. Al principio era tanta mi insistencia en acercar a mi esposo a la Iglesia, que lo alejé más. Desde hace un año hemos caminado juntos, servimos, aprendemos y nos fortalecemos en comunidad. Pero su violencia, ofensas y su ira no sólo me han afectado a mí, sino ahora a mis hijos que ya no desean vivir con él y me han pedido que nos separemos. En la escuela la directora y maestra me hicieron referencia a las concecuencias del matrato infantil. Sé que su esfuerzo y entrega es meritoria y confío que Dios esta obrando en la familia completa. Pero ¿cómo saber si Dios me pide continuar o salir de esta situación que sólo me aleja de Dios? Gracias por su tiempo y atención. Por favor espero una respuesta.

Padre Hayen: por varios motivos desaconsejo absolutamente la unión libre. Perdona que te hable antes de tu estado civil, pero es parte del consejo que te doy. Te metiste a vivir con un hombre que resultó ser un ogro, y ahora no sabes cómo salir del berenjenal. Entregarse a otra persona sin compromisos con Dios y con la sociedad es no actuar con la cabeza, sólo con el corazón, y las consecuencias suelen ser dramáticas. Pero para todo hay solución.

Si tu concubino está maltratando físicamente a tus hijos, sin más te lo digo: es mejor la separación. Supongo que estamos hablando de violencia física severa, y no de simples nalgadas. Cuando está en peligro la integridad tuya y la de los niños, ¡pies para qué los quiero! Los niños te lo están pidiendo, además. ¿Quiere decir esto que dejarás a los niños sin padre? No exactamente. La separación es únicamente para poner a los hijos fuera de peligro, y para brindarles a ellos una atmósfera más serena.

Considera que la separación puede ser temporal. Sin botarlo de la casa con regaños o humillaciones, hazle saber que debe retirarse. Si tu pareja se pone a trabajar seriamente en su personalidad y llega a ofrecer las condiciones para que tu familia viva tranquila, entonces no veo problema para que puedan retomar la vida en común. El último año que han caminado juntos puede ser clave. Por lo que entiendo, él se ha acercado a la Iglesia y están sirviendo, aprendiendo y fortaleciendo su fe en la comunidad. Aunque no vivan juntos, invítalo a la comunidad para que, en la oración y en el servicio, Dios pueda transformarlo. También te sugiero que lo encamines hacia una dirección espiritual con el párroco o con algún sacerdote que lo ayude a través de sus consejos.

Finalmente debes de cuestionarte: si te separas y un día decides regresar con él, ¿será para continuar viviendo en el pecado de la unión libre? No te lo aconsejo. Por eso pueden tomar este tiempo para conservar la amistad en una especie de noviazgo, sin vivir juntos y sin tener intimidad, y así podrás ir verificando los cambios de tu novio y darte cuenta si es el hombre con quien quieres compartir tu vejez, hasta que la muerte los separe, en santo matrimonio cristiano. Para eso son los noviazgos.

Que el Señor te ilumine y Santa María, la Virgen, interceda por tu familia.

jueves, 27 de julio de 2017

Si quieres ser imagen de Dios, envuélvete en el silencio

Comentario a la Palabra de Dios: Libro del Exodo 19,1-2.9-11.16-20b

¿Cómo escuchar la voz de Dios? San Gregorio Magno dice que cuando tenemos la mente tranquila y reposamos de toda actividad del mundo, cuando silenciamos la mente que deja de ocuparse de las obras exteriores, entonces reconocemos de modo más claro los mandamientos de Dios.

Mientras más escuchamos por fuera, tanto más sordos nos volvemos para nuestros adentros. Cuando Moisés fue 40 días al desierto, pudo escuchar la voz de Dios. En el monte, subió a contemplar realidades elevadas y recibir la Ley de Dios, dejando el tumulto de las cosas del mundo.

Se pregunta el cardenal Robert Sarah, ¿cómo puede el hombre ser verdadera imagen de Dios? Y dice que "el hombre tiene que entrar en el silencio. Envolviéndose en el silencio igual que Dios, que habita en un gran silencio, el hombre se acerca al Cielo; o más bien, deja que Dios se manifieste en él".

Nosotros también, como Moisés, vayamos más frecuentemente al tabernáculo de la oración y allí, en lo secreto, consultemos a Dios para saber lo que debemos hacer en público.

miércoles, 26 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: dígame los pasos para anular un matrimonio

La pregunta: padre buenas tardes. Espero en Dios que esté muy bien. Disculpe por escribirle por este medio. Tengo un pregunta: ¿cuáles son los pasos para anular un matrimonio? No quiero dejar de comulgar pero sé que, tarde o temprano, encontraré otro hombre y estaré viviendo en pecado, y no quiero eso. Pero, debido a mi corta edad, sé que tarde que temprano sucederá. Tengo 32 años y duré 12 años de casada, y yo quiero hacer las cosas bien. De antemano, gracias padre, y que Dios le siga bendiciendo.

Padre Hayen: Tu pregunta es muy genérica y yo no puedo aconsejarte según tu caso particular, porque lo desconozco. Yo no soy especialista en Derecho Canónico, pero si tu caso tiene alguna de las características que te voy a presentar, habla con tu párroco para que él te oriente hacia el Tribunal Eclesiástico. Entonces se podría abrir un proceso de nulidad matrimonial con un juez, presentando pruebas, llevando testigos, contando con un promotor de la justicia y un defensor del vínculo, para realizar una investigación y verificar si tu matrimonio fue válido o inválido. Si mediante ese proceso el juez verifica que tu matrimonio es inválido, entonces el Tribunal Eclesiástico te extenderá un certificado de invalidez de matrimonio que confirma que tu boda, en realidad, nunca se celebró.

Te recuerdo que la Iglesia no tiene poder para anular los matrimonios que han sido celebrados válidamente. Para que tu matrimonio sea válido tuvo que haberse realizado de forma válida, entre personas hábiles y capaces de dar el consentimiento.

¿Por qué puede ser inválido un matrimonio? En general, por tres tipos de motivos. Primero, porque puede haber un defecto en la forma de celebrarlo; segundo, porque puede celebrarse con algún impedimento; y tercero, porque puede haber algún vicio en el consentimiento. El Código de Derecho Canónico clasifica en estos tres tipos de nulidades las causas de invalidez de un matrimonio.

El consentimiento matrimonial pudo haber sido una farsa si existían alguna o varias de estas condiciones. ¿Cuáles son los tipos de nulidades matrimoniales y sus derivados? Veamos. Para más detalles puedes consultar el Código de Derecho Canónico en el sito del Vaticano de internet: http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM

Nulidades derivadas de impedimentos:

Impedimentos que nacen de circunstancias personales:
· Impedimento de edad (en México es de 18 años para el varón y 18 para la mujer): c. 1083
· Impedimento de impotencia sexual antecedente y perpetua: c. 1084

Impedimentos que nacen de causas jurídicas:
· Impedimento de vínculo o ligamen (si existe otro vínculo matrimonial): c. 1085
· Impedimento de disparidad de cultos (cuando la otra persona es de otra religión): c. 1086
· Impedimento de orden sagrado (cuando el que pretende casarse es sacerdote): c. 1087
· Impedimento de voto público y perpetuo de castidad en un instituto religioso (cuando el que pretende casarse es religioso con votos perpetuos): c. 1088

Impedimentos que nacen de delitos:
· Impedimento de rapto (cuando se rapta a la persona para casarse con ella): c. 1089
· Impedimento de crimen (cuando se asesina al propio cónyuge para casarse con otra persona, o al cónyuge con quien se tiene una relación para casarse con él): c. 1090

Impedimentos de parentesco:
· Impedimento de consanguinidad (matrimonio entre padres y abuelos de sangre): c. 1091
· Impedimento de afinidad (matrimonio entre hermanos y primos): c. 1092
· Impedimento de pública honestidad: c. 1093
· Impedimento de parentesco legal: c. 1094

Nulidades por vicio de consentimiento:
· Nulidad por carecer de uso de razón: canon 1095, 1º
· Nulidad por grave defecto de discreción de juicio: canon 1095, 2º
· Nulidad por incapacidad de asumirlas obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica (incapacitas assumendi): canon 1095, 3º
· Ignorancia de las propiedades esenciales del matrimonio: canon 1096.
· Error acerca de la persona: canon 1097 § 1
· Error acerca de una cualidad de la persona directa y principalmente pretendida (error redundans): canon 1097 § 2
· Dolo provocado para obtener el consentimiento: canon 1098.
· Error determinante acerca de la unidad, de la indisolubilidad o de la dignidad sacramental del matrimonio (error determinans): canon 1099.
· Simulación total del matrimonio o exclusión de una propiedad esencial: canon 1101
· Nulidad por atentar matrimonio bajo condición de futuro (canon 1102 § 1) o bajo condición de pasado o de presente que no se verifica (canon 1102 § 2).
· Matrimonio contraído por violencia o por miedo grave: canon 1103.

Nulidades por defecto de forma:
· Matrimonio nulo por celebrarse sin la asistencia del ordinario del lugar o párroco, o sin su delegación: canon 1108.
· Matrimonio por procurador nulo por vicio del mandato: canon 1105.

Te pregunto también si podrás hacer algo para rescatar tu matrimonio. El divorcio no suele ser la mejor solución, y es un deber moral agotar todos los recursos, antes de firmar papeles, para que no ocurra una ruptura definitiva. Te aconsejo nuevamente que te acerques a tu párroco y le expongas todo lo que te ocurrió, pidiendo que ore por ti y te oriente sobre tu siguiente paso. Bendiciones del Cielo.

sábado, 22 de julio de 2017

Libros: La vida cotidiana de los primeros cristianos

"La vida cotidiana de los primeros cristianos", es un libro de Ediciones Palabra, en el que Adalbert G. Hamman, su autor, nos transporta al Imperio Romano del siglo II. El libro es un clásico para quienes quieren sumergirse en el cristianismo de la antigüedad. Con una narrativa amena, salpicada de anécdotas y relatos insólitos, y con una aguda precisión histórica, Hamman nos lleva a conocer el escenario geográfico de las primeras generaciones de discípulos de Jesús de Nazaret; nos describe cómo vivían, cuáles eran sus costumbres, el ambiente social, los métodos que tenían para evangelizar, la situación de la mujer y los motivos por los que el cristianismo fue conquistando adeptos rápidamente.

El autor, quien murió en el año 2000 a los 90 años de edad, fue un sacerdote franciscano francés. Una de sus mayores aportaciones fue la publicación de cerca de cien traducciones de textos patrísticos en francés, en la colección llamada 'Padres en la fe', aunque fueron muchas sus publicaciones litúrgicas y sociales. Hamman está señalado como uno de los mejores conocedores de la antigüedad cristiana. Enseñó en las universidades de Québec y Montreal, así como en el Instituto Patrístico de Roma. Conferencista también en diversas universidades de Europa y América, Hamman contribuyó, con sus escritos, a preparar el caldo de cultivo del Concilio Vaticano II. En este sentido, el concilio es una invitación a retornar a las fuentes, al cristianismo del primer amor para dialogar y hacer la propuesta de la salvación en Jesucristo a una sociedad en crisis.

En sus 250 páginas, "La vida cotidiana de los primeros cristianos" nos sorprende porque nos hace descubrir los paralelismos del cristianismo primitivo con la Iglesia del siglo XXI: el choque de los seguidores del Nazareno con la moral del paganismo; la gnosis como el eterno enemigo del pensamiento cristiano; la aparición de sectas dentro de la Iglesia; la fuerza de la caridad fraterna como elemento clave para la expansión de las comunidades cristianas; las reuniones de los cristianos en las casas; los falsos místicos y hasta los exaltados montanistas, quienes podrían asemejarse a los grupos pentecostales de nuestro siglo. Es por eso que leer este libro no es contemplar un pasado enterrado, sino descubrir un mundo fascinante que hoy recobra vida.

Ya el acoso existía en aquella época. En la escuela de pajes al servicio del emperador había un alumno llamado Alexameno, que era cristiano. Este mozo recibió las burlas de sus compañeros, quienes dibujaron en la pared un asno crucificado con un letrero que decía: "Alexameno adora a su dios". A lo que el joven discípulo de Jesús escribió también: "Alexameno es fiel". Se trata de una anécdota que nos habla del codo a codo en que vivían los cristianos con los paganos, y los abucheos que aquellos recibían por creer en un dios crucificado, algo impensable para un gentil.

El siglo II fue una época de grandes genios del cristianismo como san Justino, el filósofo pagano convertido a la fe; Ireneo, el obispo de Lyon que combatió a los gnósticos con sus maravillosos escritos; Ignacio de Antioquía, el obispo que, por estar al servicio de la Verdad asumió las consecuencias y fue devorado por las fieras en Roma. También aquel siglo fue escenario del martirio de santa Blandina, la esclava que agotó a sus verdugos con indecibles formas de tortura y nunca renegó de su Señor; y de santa Perpetua, quien tomó la decisión de no volver a ver a su hijo y a sus padres antes de apostatar de su fe. Historias heroicas como estas se contaron en las diversas iglesias del Asia Menor y fueron semilla de nuevos discípulos de Jesús.

El libro tiene más de mil citas de pie de página con referencias a textos de la Sagrada Escritura, los Santos Padres de la Iglesia, historiadores antiguos y comentaristas de nuestros tiempos, lo que le hace ser un libro de una fiabilidad científica absoluta.

Adalbert Gautler Hamman (1910-2000)
¿Cómo oraban los primeros cristianos? ¿Dónde se reunían para el culto? ¿A qué horas lo hacían? Hamman nos descubre también la vida íntima de los hombres de aquellos tiempos: los ágapes, las costumbres durante sus comidas, el comportamiento en las mesas, el influjo de los gimnasios, las tabernas y los juegos de azar, las recreaciones de los niños. Por supuesto, también el libro nos revela la importancia del Domingo como día del Señor y su centro, la celebración de la Eucaristía; cómo se celebraba la misa y qué partes tenía.

La obra está dividida en cuatro partes, con dos o tres capítulos en cada una. La primera parte habla del entorno, su marco geográfico, los caminos, medios de penetración y el ambiente social del siglo II en el Imperio Romano. La segunda, nos describe cómo la fe cristiana se separó del judaísmo, y el enfrentamiento de los cristianos con la ciudad. La tercera parte nos relata la organización de las diversas iglesias cristianas diseminadas por Medio Oriente, norte de África, Asia Menor y buena parte de Europa, pero formando parte de la única Iglesia que Jesucristo fundó bajo el primado de san Pedro; la acogida del huérfano y de la viuda como signos de fraternidad cristiana, así como los relatos biográficos de los más grandes testigos de Cristo Jesús en aquella época. La última parte nos narrará cómo transcurría el ritmo de los días y cuáles eran las etapas de la vida cristiana.

Agradezco a Adalbert Hamman su flamante trabajo en "La vida cotidiana de los primeros cristianos". Me ha ayudado a redescubrir mis raíces católicas, a afianzar mi amor por la parroquia y mi adhesión al primado de Pedro. Me ha ayudado a apreciar más el Domingo, día del Señor, y a sentirme en comunión con aquellas primeras generaciones de cristianos a través de la Eucaristía. Pero, sobre todo, me inspira a seguir creyendo en una presencia misteriosa que forma parte de mi vida cotidiana, presencia oculta que me exhorta a creer en medio de la no evidencia y a saber esperar, entre las batallas de la vida, el día en que Él se manifieste.

jueves, 20 de julio de 2017

Hostigamientos contra los venezolanos y las penas de la vida

Comentario a la Palabra de Dios, jueves XV del tiempo ordinario: Ex 3, 13-20; Mt 11, 28-30

El domingo pasado siete millones de venezolanos participaron en una consulta popular. Grupos oficialistas estuvieron disparando contra la gente que tomaba parte en la consulta, muy cerca de una parroquia en la que celebraba misa el cardenal Urosa. Hubo, al menos, un muerto. Ante los hostigamientos, mucha gente tuvo que refugiarse en el templo. Los grupos oficialistas continuaron hostigándolos y tuvieron que cerrar las puertas de la iglesia. Es admirable la labor del cardenal Urosa y de la Iglesia en Venezuela que, en circunstancias tan difíciles, están acompañando a su pueblo.

Moisés comprendió la difícil misión a la que el Señor lo enviaba. Hubiera querido renunciar a esa tarea argumentando que existían muchas dificultades, de parte del faraón como también de parte de su mismo pueblo, que era de cabeza dura. "¿Cómo se llama este Dios que te ha hablado? Dirás a tu pueblo: "Yo Soy" me envía. Ese nombre de Dios manifiesta la infinitud y la plenitud de vida del Creador, pero también su infinita bondad y misericordia hacia su pueblo oprimido.

Así como en Venezuela, Dios mira la sombra del dolor que recorre la tierra. En cada vida humana, en cada familia, pueblo y nación, existen innumerables sufrimientos que pueden hacer difícil la vida. El breve texto del Evangelio invita, dulce y consoladoramente, a quienes viven bajo el peso del sufrimiento, a tener confianza. Jesús ha venido a curarnos de nuestros pecados, cuyas consecuencias son las aflicciones y las penas, de todo tipo, que atormentan a la pobre humanidad.

Hay dolores evitables y otros que son inevitables. El camino para llegar a la paz es aceptar el dolor que no se puede evitar. Jesús nos enseña el camino por el que nosotros podemos encontrar nuestra paz, también en las tempestades que se levantan en nuestra vida: aceptar la propia vida, así como ésta de desarrolla cotidianamente, con un corazón manso y humilde, como Jesús mismo nos da su ejemplo.

Quizá hemos hecho muchas veces la experiencia de que la cruz aceptada con amor, se vuelve dulce y se vuelve menos pesada. Cuando la tomamos con ánimo rebelde, ésta se vuelve un peso insoportable. Si queremos vivir en la serenidad, Jesús nos indica el camino: el de la humildad y la mansedumbre de corazón. Si al peso de las aflicciones le agregamos el peso de la amargura por no poderlas eliminar, viviremos en una permanente desolación.

Hay pesos que pueden oprimirnos en nuestra vida personal. Recordemos que las personas que establecen una relación personal con el Señor, tienen mucha más capacidad de soportar esas cargas. Con Jesús, nuestro yugo se vuelve suave y ligero.

Confesemos con gozo y alegría que sólo Dios es santo, y que en nosotros no hay sino pecado. De esa manera brotará la adoración, la alabanza, el temor filial y el amor a Dios.

Pidamos a Dios vivir con un espíritu de agradecimiento, que contempla a Dios como el origen de todo lo bueno que hay en nuestra vida y en la de los demás, como la Virgen María: "Proclama mi alma las grandezas del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador".

Por último, cultivemos un espíritu de dependencia. Convenzámonos que nada bueno y provechoso podemos hacer con nuestras fuerzas. Así, cada vez que iniciamos una obra, nos pondremos bajo la dirección y el influjo del Espíritu Santo.

miércoles, 19 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: mi sobrina se casará con un protestante y dudamos de ir a la boda

La pregunta: Padre, ha habido algo de controversia en mi familia debido a que una sobrina mía, que es católica, se va a casar en Estados Unidos con una persona protestante. Varios miembros de la familia no están de acuerdo pero, ¡vaya!, no es una decisión de nosotros. La ceremonia, según ella, va a ser presidida por un sacerdote católico y un pastor. Esto nos parece extraño. Algunos familiares, también católicos, argumentan tajantemente que no es válido el matrimonio y prefieren no asistir. Mi esposa y yo hemos estado muy cerca de la pareja y hemos llevado muy buena relación con ellos, procurando, en la medida de lo posible, nuestra unión familiar que, por cierto, está bastante dividida por este tipo de situaciones.

A nosotros nos da la impresión que mi sobrina se inclina un poco más hacia la iglesia protestante; mi esposa le ha dado consejos a ella con respecto al poder de la Eucaristía en el matrimonio según nuestros conocimientos y nuestras vivencias. Mi esposa y yo estamos en un dilema porque creo que podríamos no asistir, pero nos parece un desaire fuerte para ellos; sin embargo, por otro lado, no queremos fallar a nuestra fe católica y ofender a Dios, asistiendo a la ceremonia. Yo argumento con otros miembros de la familia que, por ejemplo, el Papa Francisco se sienta a la mesa a dialogar con pastores de otras iglesias y no por eso falla a su fe católica, pero me dicen que estoy equivocado y que no tengo bien cimentada mi fe, pero yo no estoy de acuerdo. ¿Qué opina usted padre? De antemano le envío un abrazo fraternal.


Padre Hayen: lo primero que debo decirte es que, en la Iglesia Católica, está prohibido el matrimonio entre católicos y personas no católicas. El pueblo es sabio cuando dice "A cordero extraño, no metas en tu rebaño". Sabemos de los quebraderos de cabeza que significa casarse con personas de otras religiones. Pero también en la Iglesia estamos conscientes de que "en queriendo la dama y el pretendiente, aunque no quiera la gente". Por eso, únicamente por motivos razonables, el obispo puede conceder permiso a una persona católica para casarse con alguien que no esté bautizado en la fe católica. Para otorgar este permiso, el obispo debe verificar que se cumplan algunas condiciones. Veamos.

El contrayente católico debe declarar que está dispuesto a evitar cualquier peligro de apartarse de la fe católica, y prometer que hará que sus hijos se bauticen y se eduquen en la Iglesia Católica. El contrayente no católico debe aceptar formalmente este compromiso de su pareja católica. Además, los novios deben ser instruidos sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio, y deben estar de acuerdo con ellos. Es decir, ambos deben aceptar que el matrimonio es entre un hombre y una mujer para amarse y ser ayuda el uno para el otro, en una unión que es indisoluble hasta que la muerte los separe; y además que debe estar abierto a la procreación y a la educación de los hijos.

En segundo lugar, la Iglesia Católica prohibe que, antes o después de la celebración del matrimonio, haya otra celebración religiosa del mismo matrimonio para prestar o renovar el consentimiento matrimonial. Y también la Iglesia prohibe que dentro de la ceremonia del matrimonio, participen juntos un ministro católico y un ministro no católico realizando cada uno de ellos su propio rito para pedir el consentimiento de los contrayentes.

Hijo mío, saca tus conclusiones. Esa parte de tu familia, que está molesta por el matrimonio mixto de tu sobrina, tiene razón en no asistir a la celebración, por la sencilla razón de que el matrimonio será inválido, debido a la participación de un ministro protestante dentro de la ceremonia. La invalidez proviene de la confusión que se crea mezclando dos ritos, y también porque se podría caer en una simulación de sacramento.

Ahora bien, si tú y tu esposa son conscientes de que la ceremonia se realizará con un sacerdote católico y un pastor protestante, ¿avalarían con su presencia un matrimonio inválido? Si por no desairar a tu sobrina se ponen guapos y asisten a la ceremonia, estarían asistiendo a una pantomima, pero no a un verdadero matrimonio. En ese caso, creo que es mejor quedarse en casa. O para que no se queden vestidos y alborotados váyanse al cine, llévala a un restorán o a bailar, pero no a una boda falsa. Y, claro, después le explicas a tu sobrina por qué decidiste no acompañarla.

El argumento que utilizas para justificar tu asistencia, diciendo que el papa Francisco se sienta a dialogar con los evangélicos, no es una buena justificación. Lo que hace el papa es dialogar y tomarse el café o el mate junto a ellos, y también orar con ellos en ceremonias especiales llamadas ecuménicas. Pero una cosa muy distinta es la celebración de los sacramentos. Es aquí donde los católicos pintamos la raya. Te aseguro que el papa no invita a los pastores protestantes a subir con él a la zona del altar donde se celebra la misa para consagrar juntos el Cuerpo y la Sangre de Cristo; ni permite que un pastor evangélico predique la homilía; ni tampoco bautizan juntos, ni casan juntos a las parejas. Dice el refrán, "cada puerta anda bien en su quicio, y cada uno en su oficio".

Te mando también un abrazo fraterno, y que la Virgen te cuide.

martes, 18 de julio de 2017

Salvados para salvar

Comentario a la Palabra de Dios: martes de la XV semana del tiempo ordinario: Ex 2, 1-5

Conozco varios amigos que durante muchos años tocaron fondo en sus vidas. Los vicios, las drogas y las rupturas familiares los habían dejado como náufragos, a la deriva entre las olas de un mar tempestuoso, a punto de ahogarse. Pero la Providencia de Dios los llevó a hacer un retiro espiritual de cuatro días llamado ACTS (Adoración, Comunidad, Teología y Servicio), y fueron rescatados de las aguas de la muerte. Todos cuentan maravillas de estos retiros, de cómo el encuentro con Jesús les cambió la vida, y ahora son servidores en alma y cuerpo para que otros tengan la misma experiencia salvífica.

La historia de Moisés, el libertador de Egipto, comienza cuando él es rescatado de las aguas del Nilo. "Salvado de las aguas" significa su nombre. Más adelante será Moisés quien haga pasar al pueblo hebreo enjuto por el Mar Rojo, hacia la tierra prometida. Tenía Moisés que ser salvado primero para salvar después a su pueblo. Esa cesta en la que fue puesto por su madre en el Nilo era un Arca de Noé, signo de la Iglesia y figura del bautismo.

Dios escuchó los lamentos de su pueblo cuando eran esclavos en Egipto, y se compadeció de él. También escuchó llorar al bebé Moisés cuando flotaba en el Nilo y tuvo compasión. Lo salvó para salvar. De la misma manera Dios obra en nosotros. A veces atravesamos por situaciones muy difíciles, o cometemos faltas muy graves, y Dios se conmueve. Va por nuestro rescate para que nosotros también podamos colaborar con Él en la salvación de nuestros hermanos.

Es maravillosa la experiencia de sentirse salvado por Jesucristo. Puede ser del alcohol, de las drogas, del sinsentido, de una ruptura familiar, de cualquier tipo de vicio o hasta del mismo demonio que daba vueltas, haciéndonos ronda, para devorarnos.

Hoy doy gracias a Dios Padre por la experiencia de la salvación que su Hijo ha traído a mi vida, y me pregunto, ¿qué haré con este don que el Señor me dio? ¿Cómo puedo ser colaborador en su plan salvífico, para que otros no se ahoguen en el lago de la perdición?

lunes, 17 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: ¿se ha introducido el liberalismo en la Iglesia?

La pregunta: Buen día Padre, no tengo el gusto de conocerlo personalmente. Leo su columna en el Presencia y también sus publicaciones en este medio. Quisiera hacerle unas preguntas, para ver si es tan amable de darme su opinión al respecto: ¿Qué opina usted del liberalismo?, ¿El Liberalismo es incompatible con la Doctrina Católica? ¿Cree que el Concilio Vaticano II, tuvo como objetivo poner al día a la Iglesia o dar cabida a ciertas ideas liberales o modernistas? Agradezco de antemano las respuestas que sea tan amable de dar. Saludos.

Padre Hayen: Gracias por escribir. Ubiquémonos primero. El liberalismo es una corriente política, económica y social cuyo centro es el individuo y su libertad. Trata de limitar mucho los poderes del Estado y exaltar las libertades de la persona. Según esta ideología, el Estado no debe violar los derechos individuales de los ciudadanos. Se basa en una visión del hombre donde lo más importante es su libertad. Ésta debe ser absoluta.

El liberalismo enseña que el hombre no debe estar subordinado, sino que debe ser independiente y autónomo. Es una filosofía que no responde a las preguntas últimas de la existencia humana: quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, qué hay más allá de la muerte y si existe una Verdad absoluta a la que todo esté supeditado. Son preguntas incómodas para un liberal. El liberalismo conduce, tarde o temprano, al relativismo moral. El individuo termina por fabricar sus verdades y no se somete a la existencia de una verdad absoluta y definitiva.

El sistema económico del liberalismo es el capitalismo, que apoya la propiedad privada, el libre mercado y el lucro como su motor. El liberalismo adora al dios dinero. Sin una moral que lo regule, el capitalismo es causa de grandes problemas sociales, sobre todo de una desigualdad espantosa entre pocas personas que tienen una superabundancia de bienes materiales y todo el poder, y multitudes de seres humanos que viven en la más absoluta pobreza, y que son manipulados por aquellos.

Mi opinión es que se trata de una ideología, es decir, un sistema simplificado de ideas para ser aplicado a las masas, con fines de poder y de lucro. Se basa en una idea equivocada del hombre; éste, si bien es libre, no se define por ser libertad absoluta, sino que tiene una libertad limitada. El problema mayor del liberalismo está en el campo moral. Cuando el criterio de moralidad es solamente la autonomía de la persona y sus verdades, la sociedad acabará por considerar intolerante a toda persona o grupo que piensen diversamente. Hoy quien defiende a la familia, a la vida y a la naturaleza humana es perseguido por el sistema liberal.

Todo católico debe saber que el liberalismo es anticristiano porque no contempla a Dios en su horizonte. Sin Dios se engendran las más duras injusticias que se vuelven contra el hombre. El ejemplo más claro lo tenemos en los intentos por legalizar el aborto a nivel mundial. Para ello sólo se habla de los derechos de la mujer para decidir sobre su cuerpo, pero no se toma en cuenta el derecho del no nacido. Además el lucro es también el motor de esta industria de muerte porque el aborto legal es un asqueroso negocio. A gloria huele el dinero aunque se saque del estercolero.

¿Cómo creer que el Concilio Vaticano II tuvo por objetivo imponer ideas liberales? ¡Por Dios! Eso es absurdo. El Concilio, por el contrario, abre una propuesta, un diálogo con el mundo para ofrecerle la salvación en Jesucristo. En su Constitución Gaudium et Spes, el Concilio nos puso en alerta sobre los desequilibrios de nuestro mundo originados por una crisis del espíritu humano debida a la pérdida de la fe. Cuando expulsamos a Dios de nuestra manera de pensar entonces surgen las ideologías que tratan de sustituirlo por filosofías mundanas que, en su intento por dar recetas fáciles para resolver los problemas, acaban por convertir al mundo en un infierno. Esta es mi opinión sobre el liberalismo. Espero haberte servido y te agradezco tu confianza. 

Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras

Comentario a la Palabra de Dios, lunes XV del tiempo ordinario: Mt 10, 34-42

Todos tenemos tentaciones que quieren obstaculizar nuestro proyecto de vida. A veces pensamos en hechos del pasado, en amores de otros tiempos -de personas o cosas- que fueron legítimos o quizá desordenados. Hoy que nos hemos decidido por el Señor y su proyecto, sea en el matrimonio o en el sacerdocio, esos recuerdos pueden tentarnos para volver la vista atrás.

Acoger, recibir, hospedar, son palabras muy bellas. Sin embargo para Jesús son términos muy exigentes. Una casa saturada de cosas no es una casa grata para recibir a un huésped. Así es el corazón del hombre. Para que Jesús pueda hospedarse en él, es necesario, primero, liberarlo de amores egoístas y posesivos. "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí".

San Juan de la Cruz, en estos asuntos, era muy radical. Escribía en su Cántico espiritual: "Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas, ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras".

No se trata de convertirnos en anacoretas o personas ásperas y hoscas. Se trata de aprender a perder esa vida pseudo afectiva de compensaciones egoístas, para encontrar la auténtica vida del propio ser, en su auténtica capacidad de amar.

Aquel que tiene el valor de liberar su casa interior de deseos de posesión y de sentimientos egoístas, encuentra la libertad y la alegría de hospedar, de acoger a Jesús. Así el corazón queda libre para acercarnos a los hermanos y, de esa manera, acoger al amor infinito de Dios: "El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió".

Enseñaba santa Teresa de Calcuta que es fácil sonreír a quienes están fuera de nuestra propia casa. Es fácil cuidar a las personas que no se conocen bien. Pero qué difícil es ser amables y serviciales, sonrientes y plenos de amor con nuestros familiares que viven en nuestra casa, día tras día, especialmente cuando estamos cansados y de mal humor.

Hoy buscaré alegrarme por la oportunidad que Dios me da de acoger, comprender, consolar y servir a los demás, sin pretensiones egoístas.

domingo, 16 de julio de 2017

Las palabras pueden crear cielo o infierno

Comentario a la Palabra de Dios, Domingo XV del tiempo ordinario: Mt 13, 1-23

En el año 1944 la ciudad de Trento era bombardeada. Un mujer llamada Clara Lubich y otras más, amparadas en los refugios de la ciudad, decidieron reunirse en torno a la Palabra de Dios. Era lo único que les daba seguridad y esperanza en una ciudad devastada por las bombas. Nació así el movimiento católico de los Focolares, que hoy ha evangelizado buena parte de Europa y del mundo.

La Iglesia nos presenta las imágenes de la lluvia que baja del cielo para hacer germinar la tierra; y la imagen de la semilla que genera la vida. Son imágenes de la Palabra de Dios. Es maravilloso saber que Dios nos habla, que no es un Dios de muertos sino de vivos, que tiene boca y oídos, no como los ídolos que tienen boca y no hablan (Sal 114, 5).

Nosotros hemos sido creados a imagen de Dios. El Padre celestial tiene un Verbo desde toda la eternidad: "Y el Verbo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1,14). Somos imagen de Dios porque somos capaces de hablar, de comunicarnos y establecer relaciones interpersonales. Pero para ser semejanza de Dios hemos de imitar el hablar de Dios. Y Dios, cuando habla, comunica verdad, vida, amor, consuelo.

Nos preguntamos, ¿qué uso hacemos de la palabra? Su abuso puede crear cielo o infierno entre nosotros. Cuando decimos al otro sus defectos para herirlo; cuando utilizamos violencia verbal en nuestros hogares; cuando los chismes, las murmuraciones y las críticas abundan en los lugares de trabajo, incluso dentro de las comunidades parroquiales. La palabra mal utilizada puede crear un ambiente irrespirable, anticipación del infierno.

Sin embargo san Pablo nos da la regla de oro en nuestra manera de hablar: "No salga de vuestra boca palabra desedificante, sino la que sirva para la necesaria edificación y hacer el bien" (Ef 4,29). De esta manera podemos edificar familias y comunidades con sabor a cielo.

Podemos poner en práctica tres palabras clave, recomendadas por el papa Francisco, para edificar nuestras familias y comunidades en la armonía y la paz. Pedir permiso es la primera palabra; es decir, ser delicados, respetuosos unos con otros. ¿Me dejas? ¿Puedo? La segunda palabra es dar las gracias. Es una palabra maravillosa que abre tantas puertas. Necesario es educarnos en la gratitud. Y la tercera palabra es pedir perdón. Es el mejor remedio para impedir que nuestra convivencia se agriete y se corrompa.

Esta semana podemos ejercitarnos en el buen hablar. La palabra buena es la que sabe acoger lo positivo de la otra persona y comunicárselo. La palabra buena es la que, cuando corrige, no humilla ni ofende. Es la que sabe dar aliento y esperanza.

Nuestro Señor entregó su Palabra a la Iglesia para hacerse presente en el Sacrificio Eucarístico. Cuando el sacerdote pronuncia "Tomen, esto es mi Cuerpo; beban, esta es mi Sangre", el Verbo desciende del cielo y edifica la comunidad eclesial. Recibamos con fe y amor a Aquel que es la Palabra en la Eucaristía, para que así nuestra vida de frutos para la vida eterna.

sábado, 15 de julio de 2017

El sufrido pueblo de Venezuela

Comentario a la Palabra de Dios, sábado XIV del tiempo ordinario, Mt 10, 24-33)

Los venezolanos atraviesan una situación muy difícil: hambre, enfermedades, escasez de bienes materiales, rapiña, inseguridad y violencia. Las protestas, que llevan más de cien días, han dejado una estela de muertos y desolación por todas partes. Hay muchos católicos en aquel país hermano que tratan de sobrevivir y vivir el Evangelio para fortalecer su esperanza.

Tengo algunos amigos por aquellas tierras del Orinoco, uno de ellos es obispo. Se trata de Víctor Hugo Basave, con quien compartí la vida del Seminario en Roma. Como obispo, Víctor Hugo debe estar sufriendo mucho al ver las heridas de su pueblo y de la porción del rebaño que Dios le pidió pastorear. ¿Cómo consolar a un pueblo tan lastimado, como es el venezolano?

Jesús nos dice hoy en el Evangelio: "¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros" (Mt 10,24-33)

En tiempos de Jesús tampoco los israelitas tenían la vida sobre un lecho de rosas. Era un pueblo sometido a los romanos donde las condenas a muerte eran frecuentes y crueles. Los pobres, las viudas y los extranjeros llevaban una vida sin muchas perspectivas. En ese contexto Jesús predicó la confianza en Dios y la conciencia de que tenemos un Padre que nos cuida y nos ama hasta la locura de entregar a su Hijo a la muerte.

La vida no es fácil para nadie y, a veces, adquiere tintes dramáticos: aparecen catástrofes naturales, nos diagnostican enfermedades incurables, hay genocidios cristianos como los del Estado Islámico, el narcotráfico y las drogas que siembran violencia y muerte. Las páginas de los periódicos parecen más un boletín de guerra donde las malas noticias tienden a desaparecer ese libro blanco de buenas noticias que Dios escribe cada día sobre la faz de la tierra.

La protección de Dios nuestro Padre nunca faltará a los discípulos de Jesús. El Misterio que todo lo abarca no puede faltar en aquellos que han decidido seguir a su Hijo, dejando sus tierras y seguridades. Cuando la desolación nos invada, contemos algunos de nuestros cabellos, y con ello hagamos memoria de la presencia de Dios en nosotros. ¡Cuántas maravillas sigue haciendo el Señor en nuestra vida!

viernes, 14 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: a mi esposo le profetizaron su muerte y tiene miedo

La pregunta: Mi esposo hace muchos años, antes de conocernos, no tenía a Nuestro Señor en su corazón; era "católico social". En una ocasión, acompañando a alguien, fueron a buscar quién les leyera la mano. Él dijo que era escéptico a esas cosas, pero se le ocurrió preguntar a la adivinadora cuál sería la fecha de su muerte. En aquel momento no le dio importancia. Después nos conocimos, nos casamos y hemos formado una bonita familia. Puedo decir que somos felices. Sin embargo desde hace cuatro años él sufre de ansiedad y tiene un gran temor de morir. Somos una pareja que nos comunicamos, y hace unos meses le pregunté directamente por aquella vez en que le dijeron cuándo se iba a morir. Me contestó que cuando tuviera la edad que tiene ahora. Por eso tiene miedo, piensa que en cualquier momento puede morir y dejarme sola. ¿Cómo puedo ayudarlo a ser feliz?

Padre Hayen: primero, ayúdalo a reconocer su error. Uno de los errores más graves que podemos cometer -espiritual y psicológicamente- es consultar adivinos pretendiendo conocer los secretos de Dios. Se trata de una falta espiritual, un pecado grave de desconfianza en los designios de la Providencia del Señor. Es una violación al primero de los mandamientos: "Amarás al Señor, tu Dios, y a Él sólo servirás". Estoy seguro de que su pecado se debe, más que a maldad, a ignorancia. Cuando somos 'católicos sociales' fácilmente hincamos la rodilla ante cualquier promesa de consuelo y solución barata a nuestros problemas. Ayudarás mucho a tu marido si lo encaminas hacia un confesionario para que Dios, por medio del sacerdote, además de absolverlo, dé paz y tranquilidad a su alma.

Segundo, hay que convencernos, una vez más, que todos esos médiums y adivinos son una caterva de charlatanes, merolicos y estafadores que quitan el dinero a los incautos y siembran dudas y confusiones en los corazones. ¿Cómo alguien puede creer que el futuro de una persona pueda estar escrito en la palma de la mano, o que nuestro destino está ligado a la posición de las estrellas? Es absurdo.

No podemos dar nuestra confianza ni al universo, ni a los astros, ni al café, a los cigarros, a las energías, a las barajas y a toda la lista de cosas materiales con que el hombre quiere conocer su futuro. Todo esto son meras criaturas, entidades, cuerpos, objetos, artefactos y, por lo tanto, todo eso es efímero y caduco. Nuestra confianza está puesta en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Solamente Dios conoce el día y la hora en que habremos de ser llamados a su presencia, y nadie más. Los agoreros lenguaraces son utilizados por el diablo para sembrar cizaña en las personas incautas y llenarles el cerebro de miedos y sobresaltos.

Tercero, a tu marido debes encaminarlo para que aprenda a entregarse en las benditas manos de la Providencia de Dios. Invítalo, si puedes, a algún retiro de evangelización para que ahí deje de ser, con la gracia del Señor, un católico social y se convierta en un católico practicante que viva como hijo de Dios y de la Iglesia, con una inmensa confianza en Él. Entonces se dará cuenta de que Satanás lo tenía ahogándose en un vaso de agua, y de que su vida, en realidad, está en las manos del Padre, quien le ha predestinado un lugar especial en su Casa. Saludos y bendiciones para ti y tu marido. 

Esos lobos del LGBT

Comentario a la Palabra de Dios, viernes XIV del tiempo ordinario. Mt 10,16-23

El lobby LGBT la ha emprendido contra la Iglesia Católica, y está dispuesto a llevar a la cárcel a cualquier persona que afirme que el matrimonio igualitario es un capricho de una minoría y no un derecho. Este lobby ha ganado muchos adeptos, incluso hay católicos que simpatizan con el aborto y ven la homosexualidad como algo para sentirse orgulloso.

Los católicos que queremos ser fieles a las enseñanzas de la Iglesia recordamos la frase de Jesús: "Yo los envío como corderos en medio de lobos". Pero, ¿dónde quedó aquella solicitud del Señor por las ovejas de su rebaño? Él había dicho que era el buen pastor que venía por la oveja perdida para llevarla a su casa. ¿Dónde quedó su ternura y su protección? ¿Por qué parece que entrega sus ovejas a los lobos?

En realidad, una primera etapa de la vida cristiana es sentirse oveja arrancada de las asechanzas del lobo, es decir, del pecado, verdadero enemigo del hombre. Pero quienes perseveran en este camino y conviven con Jesús; quienes conocen sus pensamientos y sus palabras, saben que Jesús los envía cuando dice "Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio". Sí, los envía por los caminos peligrosos del mundo, donde hay lobos.

Caminar con el débil y el abandonado trae, muchas veces, el rechazo del mundo. Cuando el papa Francisco defiende a los descartados de la sociedad, los lobos se incomodan. Cuando el papa Juan Pablo II defendía con tanta pasión a los niños no nacidos, sobre el papa llovían ardos venenosos.

No es nada fácil cambiar el pensamiento de un lobo, sobre todo cuando no se lleva bastón, ni bolsa, ni sandalias, sino sólo la fuerza del amor. Sin embargo esa fuerza que se manifiesta en la sencillez y en la humildad, es capaz de romper los corazones más duros. Teresa de Calcuta, por ejemplo, sin dinero en la bolsa, fue una mujer muy poderosa. Su poder era el poder de Dios que se manifestaba en su caridad.

Hoy pedimos al Señor que seamos sus testigos, en un mundo de hostilidad e incomprensión con los cristianos. Sea el Espíritu Santo el que nos guíe.

Sólo adultos

En un viejo cine, ya cerrado, del centro de mi ciudad, ha permanecido la marquesina con un letrero que dice 'sólo adultos'. Ese establecimiento fue antaño una sala de cine pornográfico donde se refugiaron toda clase de sátiros, faunos, exhibicionistas, depredadores y gente proclive a los gozos del libido. A un menor de edad no le estaba permitida la entrada a aquella sala. Era sólo para adultos.

A veces llegan menores de edad al confesionario y se acusan de que han visto películas 'para adultos'. Yo les digo que esas películas no son para niños, ni tampoco para adultos. La razón es porque a todos hacen daño y crean adicción. Nadie diría que la cocaína es una droga no apta para menores y sí para los mayores de 18 años. Las drogas dañan a todos por igual. De la misma manera, la pornografía se convierte muy fácilmente en una droga que afecta a grandes y chicos.

En su libro 'The porn myth', Matt Fradd explica que los neurocientíficos afirman que la corteza prefrontal del cerebro humano se localiza detrás de la frente. Es la parte que sirve como el centro de control de todo el cerebro. Es responsable de nuestra fuerza de voluntad, y regula nuestra conducta tomando decisiones basadas en juicios sobre el bien y el mal. Cuando las emociones, los impulsos y las necesidades surgen en el encéfalo, los lóbulos en la corteza prefrontal ejercen el control sobre ellos. Esta región del cerebro alcanza su madurez cuando la persona tiene de alrededor de 25 años, es decir, el pensamiento se vuelve más sofisticado y la persona tiene más facilidad para controlar sus emociones.

La pornografía tiene un fuerte impacto en esta región del cerebro. Cuando el cerebro responde a la estimulación sexual, oleadas de dopamina son liberadas, y la persona se concentra en su deseo sexual. La dopamina ayuda a traer recuerdos al cerebro para ayudar a la estimulación sexual. Pueden ser memorias de experiencias sexuales pasadas, sea con una persona, frente a una pantalla de cine, de un teléfono celular o una computadora.

Los científicos afirman que una continua exposición a la pornografía proporciona al cerebro una cantidad de dopamina mucho más alta de lo que puede gestionar, y el cerebro experimenta una fatiga. Gary Wilson, profesor de anatomía y fisiología, observa que así como el uso de drogas desensibiliza el cerebro, así también ocurre con la pornografía.

Es increíble. Así como las adicciones a drogas como la cocaína, la heroína y las metanfetaminas dañan los lóbulos del cerebro, así ocurre con la adicción sexual en grado severo. Cuando una persona adicta a la pornografía tiene el deseo de ver estas imágenes, queda muy poca fuerza de voluntad para regular sus deseos. Sus lóbulos cerebrales están afectados y la persona va perdiendo el control de sus impulsos y el dominio de sus pasiones. Por eso la pornografía crea adicción.

Lo que debiera ser un cerebro de adulto maduro, con claridad de pensamiento y fuerza de voluntad, se va convirtiendo en un cerebro más aniñado, como el de los adolescentes. Por eso el entretenimiento 'para adultos' va convirtiendo a las personas en seres más inmaduros.

Matt Fradd se pregunta: ¿Qué actividad es más madura y más propia para los adultos: tener relaciones sexuales con el cónyuge durante toda la vida, es decir, con una pareja a la que se ama, se sirve y se protege -a pesar de sus defectos-, o vivir navegando en internet, saltando de imagen en imagen, de escena en escena, durante horas para complacerse en un autoplacer?

Cuando veamos que en algún lugar se anuncien películas para adultos, entretenimiento para adultos, juguetes para adultos, espectáculos para adultos, recordemos que, en realidad, todo ello tiende a bloquear la madurez de esos adultos, a fijarlos en comportamientos adictivos y mantenerlos viviendo en el país del 'nunca jamás', como Peter Pan, en una permanente adolescencia.

miércoles, 12 de julio de 2017

La muerte de Ignacio Echeverría

Una radiografía de la vida cristiana

El pasado 3 de junio Ignacio Echeverría patinaba con sus amigos en un parque de Londres cuando vio que un hombre atacaba con un cuchillo a una mujer. Se trataba de un terrorista del Estado Islámico. Inmediatamente Ignacio bajó de la bicicleta en que iba y golpeó al agresor con su patineta. Pronto llegaron dos terroristas que apuñalaron a Ignacio y lo dejaron tendido en el suelo. Al poco tiempo estaba muerto.

¿Quién era Ignacio Echeverría, cuyo asesinato conmocionó a españoles y británicos? Se trataba de un abogado que trabajaba, desde hacía un año, en HSBC en la capital británica. Sus amigos lo describen como una persona muy religiosa, un católico convencido, que nunca faltaba a misa los domingos. Lo recuerdan también como una persona sumamente recta que trabajaba en la prevención de delitos económicos y de lavado de dinero. Por su honestidad y rectitud de intención, muchas veces puso en riesgo su trabajo.

“Era todo bondad, sensible, generoso y siempre sonriente”. Así lo definieron sus amigos. “Tenía un alma pura, era como un lago azul, no conocía la maldad ni la mentira, ni el cinismo, ni la hipocresía, ni la falsedad”. Su párroco dijo que Ignacio pertenecía a la Acción Católica, que tenía un grupo de oración semanal y que era profundamente cristiano.

Ignacio Echeverría
Lo que hace que una persona sea buena, recta, sincera y caritativa hasta arriesgar su vida por ayudar a otra persona que está siendo atacada, es la presencia de Dios en su alma. Dios es real. Le participa su misma vida a las personas habitando en ellas. La vida espiritual es lo que transforma a los seres humanos. No es que nos convirtamos en dioses, sino que seguimos siendo criaturas. Dios nos participa realmente de su bondad, de su pureza, de la verdad, de la caridad.

Enseña Adolph Tanquerey que Dios obra dentro de nosotros por cuatro medios. Primero, lo hace por sí mismo. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo habitan en las personas cuando éstas fomentan el trato y la devoción a la Santísima Trinidad. Segundo, Dios obra en nosotros por medio de Jesucristo. Sabemos que Jesús tiene todos los méritos, Él es modelo y ejemplo para nuestras vidas. Tercero, Dios obra en nosotros por medio de la Virgen María, aunque de manera secundaria. Ella es la perfecta discípula de su Hijo Jesucristo, es modelo para nuestra vida y dispensadora de todas las gracias. Y, por último, Dios obra en nosotros a través de los santos y los ángeles, también de manera secundaria. Los santos y ángeles son imágenes vivas de Dios. Son nuestros intercesores y también nuestros modelos.

El testimonio de Ignacio Echeverría nos enseña que, ante todo, hemos de oponernos a que el mal cobre fuerza en nuestra vida. Seguramente este joven tuvo tentaciones y trampas que el diablo le tendió, pero supo afianzarse en la vida de la gracia a través de los sacramentos, y viviendo una vida recta y honesta.

El trabajo del laico en medio del mundo y su vida cotidiana son el escenario de su crecimiento en la vida cristiana. Abogados, banqueros, comerciantes, empleados y obreros, todos podemos ser honestos, y nuestras obras ofrecidas a Dios pueden ser meritorias para la vida eterna.

Como Ignacio Echeverría, también nosotros podemos recibir los sacramentos de manera fructuosa, especialmente la Eucaristía y la Confesión. Si los recibimos con las debidas disposiciones interiores, el Señor nos comunicará su gracia, que nos hará más semejantes a Él. Cultivando el trato frecuente con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; consagrándonos a la Virgen Santa y teniendo devoción a los ángeles y a los santos, estaremos preparados para obras cada vez más heroicas que nos harán santos anónimos de la vida cotidiana, como lo fue aquel de dio su vida el 3 de junio pasado, por salvar la de una mujer en peligro en un parque de Londres.

El bullying entre hermanos

Comentario a la Palabra de Dios, miércoles XIV, Génesis 41,55-57.42,5-7a.17-24a.

En nuestras familias hay historias de amor y desamor. Historias de personas que sufrieron abusos físicos y psicológicos por sus hermanos, y después los que fueron abusados -por lo general eran los menores de entre los hermanos- crecieron con una enorme carga de resentimiento hacia los mayores. Estas heridas, presentes en el seno de nuestras familias, son causa de grandes malestares en las vidas adultas; fácilmente nos pueden llevar a vivir resentidos, con grandes amarguras e infelicidad. El remedio está en el perdón cristiano.

José, el hijo de Jacob, había sido vendido por sus hermanos que lo quisieron matar. Sin embargo la Providencia de Dios hizo que José llegara a ser consejero del rey de Egipto. Dotado de una gran inteligencia y de gran confianza en Dios, José es la imagen de todo hombre que sabe que Dios nunca abandona a sus hijos.

La vida da muchas vueltas. Ahora José tiene delante a sus hermanos que están pasando por una grave necesidad. Pero José no se sirve de su poder para vengarse contra sus hermanos. Al contrario, con su actitud quiere provocar que reflexionen para que tomen conciencia de que no debemos asumir la violencia para obtener beneficios de los demás.

José es figura de Jesucristo, quien perdonó a quienes lo traicionaron y lo crucificaron. Es el Señor quien busca construir la fraternidad y la comunión, a pesar de las traiciones. ¿Viviremos resentidos durante toda la vida por algún abuso sufrido en la infancia o adolescencia? La Palabra de Dios nos dice que rompamos este círculo vicioso a través de la imitación de Jesucristo, quien en sus últimos momentos exclamó: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".

El rencor y el odio son fuentes contaminadas que envenenan toda la vida. Sólo a través del perdón cristiano podemos vivir en paz.

martes, 11 de julio de 2017

De sacerdotes y laicos ociosos, líbranos Señor

Comentario a la Palabra de Dios, martes XIV, año 1

La vida del sacerdote nunca es aburrida, y lo peor que le puede ocurrir a un cura es andar de ocioso. Eso también nos enseñó san Benito. Decía el santo que en la jornada del monje no hay lugar para el ocio, que causa tantos desórdenes; el monje puede dedicarse a cualquier tipo de trabajo manual o intelectual, mientras que no impida la vida comunitaria y la vida de oración. Cuando un ministro del Señor no tiene nada qué hacer, el diablo lo tienta de múltiples formas, y al poco tiempo anda resbalándose de abismo en abismo.

A san Benito le quedaba claro que la vida cristiana tiene una parte de lucha espiritual que no podemos dejar de lado. La Palabra de Dios nos dice que Jacob, luego de que obtuvo la bendición de su padre Isaac, -bendición que le correspondía a su hermano Esaú- tuvo que enfrentar a su hermano que venía a él con 400 hombres. Jacob tenía temores y angustias, y se echó a dormir. En su sueño tuvo que combatir contra un personaje misterioso, el Ángel del Señor.

La vida cristiana es un combate espiritual contra fuerzas que están dentro de nosotros. San Pablo enseña que nuestra lucha es contra los principados, potestades y dominadores de este mundo, contra los espíritus malvados de los aires. Es decir, el apóstol nos advierte que existe el reino de los demonios, que han sido vencidos por Jesucristo, y que no dejan de tentar el hombre hacia el mal.

San Agustín, por su parte, afirma que nuestra lucha diaria es contra los ejércitos de la soberbia, la avaricia, la gula, la sensualidad, la pereza. Es difícil salir de estos combates bien librados y sin heridas. Las armas que el Señor nos ha dado son la oración, la mortificación, la confesión de los pecados, el auxilio de la Virgen María y del Ángel custodio.

Busquemos combatir el ocio y la pereza, sacerdotes y laicos, con un estilo de vida marcado por la laboriosidad y la vida de oración. Alternar la oración con el trabajo -cada uno según su estado de vida- dará equilibrio y armonía a nuestra vida. Nada se anteponga al amor a Jesús.

lunes, 10 de julio de 2017

Ayer le impartí la unción de los enfermos a mi abuela

Comentario a la Palabra de Dios: semana XIV, lunes

Ayer le impartí la unción de los enfermos a mi abuela. A sus 99 años tuvo una caída y fractura de cadera. Por eso ha ingresado en el hospital y hoy espera una cirugía. El problema es que su corazón está muy débil. Rechazó el marcapasos y sólo se ha entregado en las manos de Dios. Ella es mujer de oración y de fe grande. Sabe que su vida está en peligro y se ha entregado en las manos de Jesús, quien la ha tocado a través del sacramento de la unción.

Aquella mujer del Evangelio creía que con sólo tocar el manto de Jesús, sus flujos de sangre se curarían. Y así fue. Jacob tomó una piedra y se la puso como almohada. Era una simple piedra, pero en ella estaba la presencia de Dios. Jacob despertó y lo reconoció diciendo: "Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía". Para Jacob, una piedra sirvió para establecer una relación con el cielo. Para la hemorroísa, tocar el manto abría una relación con el poder divino de Jesucristo.

En la vida cotidiana muchos solamente vemos la realidad de manera superficial. Aparecen enfermedades, dificultades y problemas familiares o laborales, y las vemos como simples piedras del camino. Si tuviéramos una fe más viva, descubriríamos que esas piedras no son la realidad total. Vemos sólo apariencias pero, en el fondo, está el amor de Dios que nos invita a tener una relación más íntima con Él.

Le pedimos a Jesús la gracia de descubrirlo en los pequeños detalles de la vida, y que veamos en los sacramentos un puente que Jesús ha abierto entre el cielo y la tierra para santificar nuestras vidas.

domingo, 9 de julio de 2017

El amor y la ley

Comentario a la Palabra de Dios: Domingo XIV del tiempo ordinario, año A

Rubén Padilla tiene 29 años y vive en Ciudad Juárez. En su temprana juventud empieza a ingerir alcohol. Muere su abuela y, en vez de refugiarse en Dios, busca consuelo en la mariguana, luego la coca y la piedra. Finalmente en el cristal y se quiere morir. Pasa por cuatro rehabilitaciones, no puede dormir y pesa sólo 60 kilos.

Rubén Padilla y su esposa
Viene el nacimiento de su hijo, y Rubén tiene un despertar espiritual. Descubre a Dios en el milagro de la vida humana y lucha por liberarse de las fauces de la cultura de la muerte. Con la gracia divina transforma su hogar en casa de oración y hoy sirve en su parroquia, lejos de las drogas, donde ha formado un coro de niños. Muchos, como Rubén, han creído que la felicidad se puede encontrar siguiendo sólo los instintos, sin ley alguna que norme la vida.

Los gobiernos, desafortunadamente, creen hoy que le hacen un favor a los pueblos liberándolos de toda ley divina y ley natural. En el Estado de Chihuahua conducir un coche en tercer grado de ebriedad no es un delito, y se conceden permisos para que el alcohol se venda en los antros hasta altas horas de la madrugada. Tampoco el Estado nos hace un favor cuando autoriza el aborto legal, el uso lúdico de la marihuana o cuando pisa la dignidad del matrimonio y de la familia. Los pueblos se quedan viviendo en el libertinaje en todas sus formas. La vida sin ley y sin disciplina es vida regida según la carne, fuente de desorden y barbarie.

Tutelar la ley natural -la ley divina- es indispensable si queremos ser felices. La vida abandonada a los instintos y sólo al propio juicio conduce, tarde o temprano, a la muerte. Hay países en Europa cuyas poblaciones están en vías de extinción debido a las políticas anticonceptivas de sus gobiernos.

En el otro extremo está el grave peligro de aplicar todo el peso de la ley moral. Jesús denunció a los fariseos que "ponen fardos pesados y los imponen en las espaldas de las gentes, pero ellos ni siquiera un dedo se atreven a mover" (Mt 23,4). Sucedió en el siglo XVII, cuando un teólogo llamado Jansenio, predicó que los hombres estamos predestinados, unos al cielo y otros al infierno. Proclamaba una moral tan rígida y exigente, que había una larga lista de requisitos para recibir la absolución en el confesionario o para comulgar en la Eucaristía.

En España Francisco Franco, al derrotar a los comunistas en 1936, impuso un régimen de ultraderecha -el Franquismo- donde la Iglesia casi estaba tan identificada con el gobierno, que era casi una obligación asistir a Misa los domingos. Las consecuencias fueron terribles para la Iglesia en España, quien hasta hoy sigue sufriendo el odio de muchísimos españoles que se volvieron anticatólicos. El cristianismo no puede ser una carga pesada para nadie, mucho menos para un pueblo de nuestros tiempos.

Entre estos dos extremos -la anarquía moral y el rigorismo- Jesús contrapone sus mandamientos, a los que llama yugo suave y carga ligera. Él quiere que vayamos a su escuela para aprender este nuevo modo de vivir y de ser hombres: "aprendan de mí", dice. Es un rey humilde que no oprime las espaldas de nadie con cargas excesivas.

Hay quienes la moral de Jesucristo les parece demasiado severa e imposible de vivir. "¿Por qué los novios no podemos tener relaciones sexuales antes del matrimonio?", muchos se preguntan. "¿Qué tiene de malo que, de vez en cuando, me 'eche una canita al aire' con tal de que no le falte dinero a mi esposa?" Cuando vivimos el cristianismo como mercenarios que quieren trabajar con el mínimo esfuerzo y que sólo esperan la paga de su salario, estamos lejos de ser cristianos, de verdad.

Los cristianos observamos la ley con el espíritu de los hijos de Dios que hacen todo por amor. Si no tenemos este amor clavado en nuestros pechos, ser cristiano es una locura. El amor es, entonces, nuestra ley; es el que hace que el yugo de Jesús sea ligero.

Y cuando los mandamientos nos cuestan, o cuando el cansancio de la vida es tan grande por el enorme saco de pecados que vamos cargando, Jesús nos dice: "Vengan a mí". ¿Llevas en el alma un pecado inconfesable que te tiene confundido y lleno de vergüenza? "Vengan a mí, y yo les daré descanso", dice el Señor. ¿No te atreves a confesar lo que eres porque temes un juicio sobre tu persona? "Vengan a mí, yo los aliviaré", insiste. ¿Te crees condenado porque piensas que Dios no te perdonará lo que hiciste? "Vengan a mí", repite Jesús. Su rostro está en el confesionario y se llama misericordia.

Lejos de sentir una carga insoportable, la Eucaristía nos hace sentir ligeros. En ella somos los comensales de Dios. Más que súbditos que cumplen órdenes, somos hijos de Dios que caminan con Él, en la alegría de cumplir sus mandamientos, caminando hacia la vida eterna.

jueves, 6 de julio de 2017

La muerte del padre Waldo Vega

El padre Waldo Vega, el sacerdote más longevo de la diócesis, ha muerto. A sus 90 años de edad y con 66 años de vida sacerdotal, fue llamado ante el Padre de la Misericordia y el Dios de todo consuelo. El día 4 de julio se confirmó su muerte, alrededor de las nueve de la mañana. El tránsito ocurrió tranquilamente, cual cirio que, poco a poco, se apaga. Momentos antes de morir, el padre Aristeo Baca lo visitó en el sanatorio Santa María, donde el padre Vega había entrado por una deshidratación. Ahí el párroco de Santa María de la Montaña le dio los últimos auxilios espirituales al ungirlo con el óleo de los enfermos y le impartió la postrera bendición. Las hermanas religiosas Hijas Mínimas de María Inmaculada lo asistieron en todo momento, dándole baños y encomendándolo al Señor. Con una dulce paz en el rostro, José Waldo Vega Ortiz, sacerdote, fue cerrando sus ojos a las cañadas oscuras de este mundo para abrirse paso hacia el siglo futuro.

Waldo Vega fue un hombre de carácter. Nació en los tiempos difíciles de la persecución religiosa -año 1927- en San Buenaventura Chihuahua. Era un chaval de diez años cuando en su diócesis de Chihuahua el padre Pedro de Jesús Maldonado -gloria de nuestro Estado- era martirizado en Santa Isabel. Aquellos tiempos sufridos, cuando ser sacerdote en México era jugarse la piel, dejaron honda huella en el alma de Waldo. Tres años después del martirio del padre Maldonado, por invitación del padre Francisco Servín, entró al Seminario de Chihuahua. El 6 de enero de 1951, frente al altar de la Catedral de Chihuahua, se postró consciente de su nada y se levantó sacerdote para siempre. Fueron las manos ungidas del obispo Antonio Guízar y Valencia las que se impusieron sobre su cabeza. Desde ese momento dejó de pertenecerse a sí mismo para ser absolutamente de Dios y de su pueblo.

Acostumbrado a obedecer en el Seminario en una disciplina casi castrense, el padre Vega llevó su carácter y facultades a las parroquias a las que fue enviado. Lo conocieron en Nuestra Señora de Guadalupe en Ciudad Juárez, como vicario de monseñor Baudelio Pelayo. Pasó como vicario de El Sagrado Corazón de Jesús y, posteriormente, fue el primer párroco de Zaragoza, Distrito Galeana. En 1957 se creó la Diócesis de Ciudad Juárez, y la parroquia de Zaragoza quedó inscrita dentro del territorio diocesano, por lo que el padre Vega se habría de quedar para siempre en esta ciudad.

Bastantes años más tarde, cuando el padre Waldo vivió conmigo en la casa de la calle 5 de Mayo, los recuerdos de antaño fueron alegría para él. Se deleitaba contando historias de San Buenaventura, su pueblo natal, pero también de Nuevo Casas Grandes, donde fue el señor cura durante ocho años. Yo lo recordaré como el párroco de mi niñez, cuando mis padres me llevaban a misa a Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Ahí lo escuchaba hablar con un extraño acento castellano que sólo utilizaba en las oraciones litúrgicas.

Muchas personas de las parroquias Cristo Redentor, la Natividad del Señor y La Divina Providencia lo recordarán por ser un sacerdote celoso de su ministerio, puntual en sus celebraciones, exigente consigo mismo y en el comportamiento cristiano. Otros no olvidarán alguna palabra fuerte y hasta un coscorrón que recibieron del padre Vega. Iracundo y cariñoso, bilioso y sentimental, melancólico y risueño, hombre con una gran alma sacerdotal, José Waldo Vega se ganó el corazón de muchos que convivimos con él.

Los últimos años de su vida fueron, quizá, los más difíciles para él. "Tú antes te ceñías la ropa e ibas a donde querías -le dijo el Señor a Pedro-, pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te ceñirá y te atará, y te llevará a donde no quieras" (Jn 21,18). Así es la vida del sacerdote, entrenado para obedecer a sus formadores, a su obispo, a sus compromisos, al pueblo. Nunca puede programar su vida ni proyectar hacia el futuro porque es Dios quien traza los planes. No hay sacerdocio sin obediencia; el sacerdocio sin cruz es ilusión. Acostumbrado a mandar y a obedecer durante más de seis décadas, el padre Vega se sometió, durante los últimos años de su vida, a sus enfermeras y a lo que otros sacerdotes decidieron por él. Su vida sacerdotal nunca fue suya, fue para los demás, como la de Cristo, que se despojó de sí mismo y fue obediente hasta la muerte.

Hemos de apreciar estos tesoros sacerdotales, primicias de nuestra diócesis. Suba nuestra gratitud como una alabanza a Dios por la vida de quienes se desgastaron para que el pueblo de Dios tuviera vida. Descanse en la paz de Dios, querido padre Waldo.

martes, 4 de julio de 2017

"Jesús es mi inspiración y mi Salvador"

Entrevista con Leandro Carrijo, futbolista delantero de los Bravos FC Juárez

Pbro. Eduardo Hayen Cuarón/ Director de Presencia



La charla transcurrió tranquila en la sala de juntas de Periódico Presencia, a donde, hace ya algunas semanas, el futbolista de origen brasileño llegó con la sencillez y confianza de alguien que es de casa.

Aquí la plática:

E.H. Platícanos de tu familia

L.C. La familia Carrijo viene de mi mamá. Son de Brasil, de una ciudad chiquita, de un pueblo que se nombra Sacramento, pero luego se fueron todos a la otra ciudad, que es mi ciudad, Uberaba. Mi mamá tiene siete hermanos, es una familia de 7 hermanos y nosotros siempre estamos juntos, y también toca en la parte de mi papá, que se volcó mucho con la familia de mi mamá, porque a los 19 años ya no tenía ni padre ni madre, fue huérfano de padre y madre con 19 años y ya con el tiempo se familiarizó mucho con la familia de mi mamá. Así es que los hermanos de mi mamá son para él también casi hermanos…así es la partida de mi familia de parte de padre y madre.
"El fútbol es el medio entre Dios y mi familia, porque el fútbol me da las cosas, pero el que me da el fútbol es Dios, y lo que me da el fútbol es para mi familia… entonces primero viene Dios, después mi familia y después el fútbol"

E.H. ¿Qué número entre tus hermanos eres tú?

L.C. Soy el segundo: soy yo y una hermana más grande.

E.H. ¿Tu edad Leandro?

L.C. Tengo 31 años

E.H. ¿Recuerdas tu infancia como una infancia bonita y feliz?

L.C. Sí me acuerdo mucho. Gracias a Dios no tuve muchas dificultades, pero siempre fui bien educado, con gestos familiares de tener hijos, de tener familia. Antes de pensar en ser un jugador de fútbol, siempre tuve en la mente que quería tener una familia, una esposa, hijos y todo eso. Y en la infancia, como siempre, pasa el querer jugar futbol, jugaba desde los 9 años en las calles, en las plazas en los parques de Brasil, entonces vengo desde los 9 años así.

E.H. ¿Qué valores recuerdas tu que te inculcaron tus papás? Es decir, vienes de una familia religiosa, católica practicante ¿qué valores percibiste tú en la vida de tus padres y en la educación familiar?

L.C. Yo valoro mucho lo que hicierno mi papá y mi mamá, porque no teníamos muchas condiciones, pero mi papá, que siempre ha trabajado, que nunca nos faltó nada en la casa, siempre lo ví a él con mucha determinación de darnos lo mejor para mí y mi hermana. Yo me acuerdo muy bien que una vez que nosotros no teníamos carro, perdimos el camión para ir a la escuela, y mi papá nada más tenía una bicicleta, y nosotros vivíamos como a 30 minutos o más de donde se estudiaba, porque hacía poco tiempo que nos habíamos mudado de casa, pero no habíamos cambiado de escuela… entonces teníamos que ir en camión y perdimos el camión… entonces mi papa nos subió a mí y a mi hermana en la bicicleta y nos llevó hasta allá. Son cosas que yo recuerdo, tenía yo menos de 9 años hoy tengo 31 y me acuerdo de todo esto y veo que hasta hoy, voy entendiendo más las cosas del ser humano, que siempre vi en mi papá que era un guerrero, que siempre estaba haciendo lo mejor para mí y para mi hermana.

E.H. ¿Hubo problemas económicos en casa?

L.C. No yo creo que no nos faltó, pero tampoco nos sobraba. Vivíamos ajustadamente, siempre en lo justo. Que este mes se nos da o no, entonces siempre estábamos dependiendo del trabajo de mi papá.

E.H. ¿A qué se dedicaba tu papá?

L.C. Mi papá tenía una tienda de electrónicos, o sea, arreglaba televisores, los radios, estas cosas más antiguas que él arreglaba…ponía el sonido en el carro. Antes se mantenía de esto, pero hoy, con las modernidades, ya son otras cosas, pero así se mantenía. Tenía una tienda para poner accesorios en carros. Mi mamá ayudaba, lavaba y planchaba para otras personas, pero lo hacía todo en la casa.

E.H. ¿Podemos decir Leandro que tú eres un católico por tradición o tu hiciste tu propio camino de fe personal?

L.C. Para empezar puede ser que por tradición, pero ya después, entendiendo las cosas, uno escoge así de manera personal. Porque muchos sabemos que en el fútbol siempre hay los hermanos cristianos que son los evangélicos, y algunos me invitaban y siempre iba para escuchar la Palabra de Dios, porque yo nunca me fui en contra de la Palabra de Dios. Cuando estamos hablando de la Palabra de Dios, cuando estamos hablando de Jesús, nunca me puse a debatir con alguien, porque yo creo que tenemos las condiciones, estamos juntos con un propósito que Dios nos dejó, que es de amor y amar al prójimo. Entonces yo siempre vi esta parte. Y un tema que me ha tocado mucho, porque soy católico, es que a partir de la Eucaristía, la Santa Misa que me hizo mantener y profundizar en esta religión, porque es una parte para mí muy sensible, que me siento más cerca de Dios.

Para mí es una entrevista especial, porque siempre estamos por la vía del deporte y ahora me toca estar con ustedes, por la vía de la religión que practico, que es la religión católica; entonces es para mí un placer estar aquí con ustedes. 
E.H. ¿Hubo algun evento en tu vida fuerte que te haya marcado y que te haya hecho acercarte a Dios?

L.C. Sí una vez que ya era futbolista, hace 5 o 6 años, que yo acababa de conocer a mi actual esposa, era mi novia, entonces yo la dejé a ella en Brasil y yo me fui a Hong Kong para que ella se fuera después, en dos o tres meses, después de que las cosas ya estuvieran arregladas: contrato, casa y todo eso. Y en este período yo tuve una supuesta lesión, no sé lo que era, porque se hicieron todos los estudios en la espalda. Yo iba caminando en la calle y perdí toda la fuerza que tenía, me acostaron, me aseguraron para no caerme en Hong Kong, y esto lejos de todos, ahí vivía solo y con este problema de la lesión, entonces yo ya no estaba jugando futbol. Mi novia y yo empezamos a tener discusiones, porque ella nunca quería salir de Brasil, de su casa, entonces generaba una duda en si ella iba o no, y ya con esto no nos hablábamos más, y ya con esta lesión de la espalda yo no tenía nada cerca, tenía a los jugadores compañeros, pero no es lo mismo que tener una familia, que tener una persona que te quiera mucho, entonces ahí fue la forma de estar más cerca de Dios. Empecé a hacer estudio de la Biblia y esto me puso para adelante, me confortó. Y lo que me confortó fue que siempre me dio palabras para seguir adelante, que era un camino que yo tenía que pasar .

E.H. ¿Quién es para ti Jesucristo?

L.C. Para mi es mi Salvador, es un ser, es una persona. Una vez me preguntaron: si tuvieses la posibilidad de cumplir un deseo, ¿qué desearías? yo le contesté: yo quisiera vivir 2017 años atrás, para ver cómo era la persona (Jesús) y ver las cosas que hacía, porque ¿te imaginas? ¡imagínate estar ahí, viendo lo que hizo, todo lo que hablaba!… era un deseo que yo tenía de estar ahí. Jesús es una persona que es mi inspiración, es mi Salvador.

E.H. ¿Cómo te encontraste con Él?

L.C. En la Eucaristía. Me acurdo de una vez que estaba en una misa y el sacerdote viene con la hostia, pero ahí vi, no sé, pero vi una cosa que me llamaba, y ahí me profundice mucho en esta parte. Por eso siento que esta parte de la Eucaristía, con la hostia, me acerca más a Dios.

E.H. Leandro ¿cómo es tu vida de oración?

L.C. En la mañana siempre me paro y tengo una breve plática con Dios. Y los días que me voy a entrenar y me voy concentrando para entrenar, voy escuchando música de alabanzas a Dios. Y en la noche siempre me gusta leer algo de la Biblia. Tengo una aplicación que me deja ver lo que fue la Santa Misa del día, la primera lectura, el Salmo, y el Evangelio, entonces siempre estoy así, buscando qué leer siempre, y siempre que puedo voy a las iglesias, voy para estar ahí, visitar el Sagrario.
La Eucaristía, la Santa Misa me hizo mantener y profundizar en esta religión, porque es una parte para mí muy sensible, con la que me siento más cerca de Dios.

E.H. ¿Frecuentas los sacramentos, la Eucaristía dominical, la Confesión?

L.C. Sí, la Eucaristía dominical siempre que es posible, porque este mes fue de muchos viajes y concentraciones y ya no tuve ese tiempo de estar, pero en torneo regular siempre busco estar en la misa dominical.

E.H. ¿Nos puedes decir Leandro cuáles son tus ideales?

L.C. Bueno, yo busco la sencillez, no quiero tener el mundo, no quiero tener todo, busco lo que quiero para estar feliz con mi familia, con mi hija, y uno de los ideales que siempre voy a tener es dar la tranquilidad y el confort a mi esposa y mi hija. Esto es lo que siempre busco. A veces mucha gente puede pensar ¡oh!, aquel jugador piensa primero en el fútbol. No. El fútbol es el medio entre Dios y mi familia, porque el fútbol me da las cosas, pero el que me da el fútbol es Dios, y lo que me da el fútbol es para mi familia, entonces primero viene Dios, después mi familia y después el futbol.

E.H. ¿Cuanto tienes de casado?

L.C. Cumplí seis años en junio

E.H. ¿Y cómo está tu matrimonio? ¿Tu esposa te acompaña? ¿No has batallado para que ella te siga como jugador a donde quiera que vayas?

L.C. Es que antes de estar casado, a ella no le gustaba el fútbol y saber que la persona que está conmigo ya hace tiempo, sin ser un aficionado del fútbol está conmigo desde el 2011. Ella es de Brasil. La conocí en el 2010, y en el 2011 fue conmigo a Hong Kong, en enero. Regresamos en mayo, nos casamos, y desde ahí ya estamos juntos. O sea, a donde voy, ella siempre está. Sí nos cuesta, pero ella siempre me apoya, porque el primer año que llegamos a México, llegamos a un equipo donde teníamos el sueldo al día, y siempre teníamos que ahorrar, porque no sabíamos si el próximo mes íbamos a tener nuestro salario. Y ella siempre, manteniendo las cosas en la casa, nosotros con una hija de cinco meses y siempre me apoya, ya sea perdiendo o ganado, ella siempre me apoya.

Y ¿sabes? la primera vez que se disgustó a venir fue cuando salió la propuesta para venir a Juárez. Ya estaba todo arreglado. Yo salí un miércoles o jueves de Brasil, y me voy a una cascarita de unos amigos el martes, y agarro el teléfono y tenía muchas llamadas perdidas, me había marcado como cuatro o cinco veces y cuando llegué a la casa, me dice: ¡no, yo no voy porque la ciudad está muy peligrosa! y le digo, ¡sí, así se ve, tampoco voy!… entonces le hablé a Álvaro y le digo: ¿sabes qué?, no voy. Y Álvaro me dice, yo te garantizo que ya no es así. Estas son cosas que ya han pasado, quédate tranquilo. Si quieres tráete a tu familia o vente tú y después nosotros te damos todo el apoyo. Entonces yo hablé con mi esposa y le dije, mira, yo voy primero y veo como está la ciudad. Serán mentiras lo que nos muestra la Internet, si está difícil, pues no vamos. Yo llegue acá y todo es diferente, una ciudad donde se decía que a las 8 ya no había personas en la calle, y entonces llego como a las 9 y las tardes-noches la gente en las plazas, la calles llenas de carros, y todo el local para vivir, todo bien, seguro. Entonces hablé con ella y vino, y también después ya se adaptó a la ciudad, ya conoce la ciudad, ya tiene amigos en la ciudad, entonces está muy tranquila. Tenía duda, pero nunca dejo de estar conmigo.

E.H. ¿Tu esposa te apoya espiritualmente, es también una persona practicante en su fe?

L.C. Sí. Nosotros a veces fallamos un poco, pero nunca dejamos de estar en comunión, de estar transmitiendo una palabra uno a otro, cuando te vas a dormir, cuando te paras, deseando bendiciones para que pueda tener un buen día, un día de bendiciones y en la noche un óptimo sueño, pero siempre con Dios por delante.

E.H. ¿Cuántos hijos tienes Leandro?

L.C. Una hija de 4 años se llama Sara y ahí va por el buen camino. Muchas veces que se cae, cuando yo juego con ella, le digo ¡pídale a Jesús, que Jesús cura!, y me dice: sí papá, sí papá. Y a veces cuando yo llego lastimado me dice: “papá, voy a pedirle a Jesús para que te cures”, muy bien, le digo, muchas gracias.

E.H. ¿Cómo relacionas el fútbol con la espiritualidad?

L.C. Bueno el futbol sería secundario, la espiritualidad sería una parte en donde tengo que estar más enfocado. Así pienso, porque es lo que pienso, que si tú estás en comunión con Dios, tienes la comunión con el Espíritu Santo. Creo que todo te va a salir bien. Claro que sabemos que lo que va a salir bien, es de acuerdo a lo que tú hagas. No es que, vamos a decir, entonces si voy a misa y hago todo lo que tengo que hacer, voy a tener una vida maravillosa ¡no!. Por el contrario todos sabemos que el camino de Jesús es el camino más estrecho, entonces yo siempre aporto que si es una victoria, si es una derrota, siempre es la voluntad de Dios, porque contra Él nada se puede.

E.H. Me llama la atención siempre de tu persona como muestras públicamente tu fe en la cancha. Me tocó ver personalmente cómo te pusiste a rezar antes del partido, en los vestidores, cuando se reúnen ahí. ¿Cómo te ayuda esta demostración pública de tu fe, cómo te ayuda en tu persona?

L.C. No tengo vergüenza ni nada, pero es lo que yo siempre hago, si me paro en la mañana es un milagro, porque Dios quiso, y si estoy en la cancha y ponerme la camisa de los Bravos es porque Dios quiso, entonces si estoy en la cancha y anoto un gol, es porque Dios quiso. Entonces la casualidad sí puede existir, pero también hay la voluntad de Dios. Y esto nada más lo expongo para agradecer a Dios todo lo que hace todo el día, todo el tiempo, en el trabajo. ¿Por qué yo estoy acá?, es porque pienso: Dios tiene un propósito para estar acá. Yo aprendí mucho cuando estuve en Hong Kong, porque allá tenía un auxiliar entrenador también brasileño y él de cierta forma, con su actitud, me enseñó muchas cosas, porque él es un pastor de una iglesia evangélica allá, pero se ve que es una persona que no cruza la calle si está en rojo, aunque no venga carro, no cruza pues si está en rojo no se debe. Entonces son los pequeños detalles… y aprendí mucho de eso en la parte de la espiritual con él y eso sí, vi, pero no dejé de estar con mi Iglesia, pero vi que hay personas que son buenas.



E.H. ¿Qué tipo de comentarios o críticas te han hecho sobre la paz que encuentras en tu fe? ¿qué dicen tus compañeros al verte? …o ¿alguno de ellos se ha sentido invitado?

L.C. No son críticas, son comentarios muy buenos, porque se ve la persona, lo que tú eres dentro y fuera de la cancham y esto se da por las enseñanzas que nos deja la Palabra de Dios. Yo siempre busco eso: estar tranquilo con Dios, porque si estoy tranquilo con Dios, creo que no voy a tener problemas, o si el otro ve problemas, ya no es mi problema, el problema de él, que ve una cosa que no es. Siempre en lo personal intento hacer lo mejor para todos, aunque es casi imposible, pero así es como yo pienso e intento hacer lo mejor. Creo que no hay que hacer críticas malas, pero si son malas, tengo que buscar a ver si realmente me estoy equivocando, para corregirme.

E.H. ¿Te has acercado a la Virgen de Guadalupe?

L.C. Sí, es un tema que yo como católico no debo pasar, porque yo soy Guadalupano, y cuando estuve en Portugal, te acercas a Fátima y acá es la Virgen de Guadalupe entonces empiezas a ver la historia… y aparte que se ve que realmente las personas que acá están, hacen vivir lo que se escucha de la Virgen fuera de México.

E.H. ¿Algún mensaje que quieras compartir con la comunidad católica?

L.C. Yo y mi esposa, hemos visto…Ya he jugado en Brasil, en Portugal y en Hong Kong, y ahorita que estoy acá y me ha tocado ir a misas, acá se ve que los fieles de la Iglesia Católica son fieles, porque en ningún otro país nunca vi las misas en domingo donde estuviera todo lleno. Esto para nosotros es una forma de ver que las personas de México y también de la comunidad católica son muy cálidas, son muy activas en su fe, y eso hace mucha falta en los lugares que fuimos. La cantidad que hay acá siempre nos llamó la atención, ya me ha tocado en San Luis y en las iglesias por la noche, en la semana, cuando no podía ir a misa el domingo, iba entre semana, y la iglesia llena también. Lo mismo me tocado dos o tres veces que me voy a las siete de la mañana y está llena y voy a las siete de la noche y está llena, entonces mis respetos por los mexicanos que siempre muestran la fe.