Una de las herramientas más eficaces para aquellos católicos que tengan deseos de mejorar su vida espiritual es tener un plan de vida espiritual y llevarlo a la práctica. Para la mayoría de los cristianos esto puede parecer extraño. Muchas veces hemos escuchado hablar del kerygma –el gozoso anuncio de Jesucristo como Aquél que murió y resucitó por nuestra salvación–; en nuestras catequesis hemos escuchado diversos temas para profundizar nuestra fe; también conocemos medios importantísimos que nos da la Iglesia para crecer espiritualmente, tales como la escucha de la Palabra de Dios, la vida de oración, el recurso precioso de los sacramentos y las obras de caridad. Pero del plan de vida espiritual se habla muy poco, quizá por creer que es un recurso reservado para personas de vida consagrada. En realidad es uno de los métodos más eficaces para crecer en la vida cristiana, abierto a laicos, sacerdotes y religiosos. Muchos santos lo tuvieron. Es frecuente que no logremos superar nuestros ...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos