Ir al contenido principal

Confesionario sin absolución: tengo dudas sobre si es útil orar

La pregunta: Buenos días padre, soy una estudiante de la universidad y desde hace algún tiempo me he sentido distanciada de Dios. Me ha surgido una duda respecto a hacer oración: ¿realmente es de utilidad orar? No quisiera caer en una visión deísta de su existencia, es decir, creer que sí existe Dios pero como alguien que no interviene en la vida de sus criaturas. ¿De qué sirve orar si de igual manera las cosas suceden? Bien sé que algunas cosas deben de pasar para nuestro propio bien, pero entonces ¿qué diferencia hace orar? Espero que se encuentre bien, y no me mal entienda, soy creyente y quiero seguirlo siendo, sólo quisiera saber su opinión al respecto. Saludos.

Padre Hayen: gracias por compartir tus dudas sobre la oración. Para entender la oración, primero hay que decir es que si aquel a quien llamamos Dios es verdaderamente Dios, entonces todo lo conoce -pasado, presente y futuro- en la vida de todos los seres. Igualmente es creador, todopoderoso, presente en todas las cosas, infinito y eterno. Por tanto, Dios sabe quién se va a salvar y quién se va condenar, y además sabe qué es lo que necesitamos.

Sin embargo, Él nos hizo libres para que nosotros tomemos la decisión de vivir con él o ser indiferentes con él o, de plano, vivir contra él. Aunque Dios conoce perfectamente lo que va a suceder, lo que ha sucedido y lo que sucederá, todo ello no ha sido programado por Dios, como en automático. Dios hizo seres libres y por ello quiso que fuéramos nosotros quienes tomemos las decisiones del rumbo que le damos a nuestra barca de la vida y a nuestra sociedad.

Los cristianos no creemos en un Dios que creó el mundo y que luego se marchó para desentenderse de sus criaturas. Ese es el dios en el que creen los masones. Ellos son deístas. ¡Nosotros no! Al contrario, creemos en un Dios personal que constantemente está interviniendo en el mundo y en la historia para invitar a los hombres a vivir en comunión de amor con Él, para ayudarnos en nuestra travesía por el océano de la vida y, finalmente, gozar en amor con Él por toda la eternidad.

Es aquí donde tenemos la necesidad de orar. Buscar a Dios en la oración es invocar su intervención en nuestros asuntos y en la marcha del mundo. Por la oración lo anhelamos, lo descubrimos vivo, alguien que se nos va revelando y nos va mostrando cómo podemos vivir haciendo su voluntad. Así, aunque Dios ya sepa lo que necesitamos, el que nos acerquemos a Él para que se lo pidamos es algo que nos beneficia a nosotros, y por eso el Señor quiere que se lo pidamos. El que se niega a orar alegando que Dios tiene conocimiento infinito, se queda al margen del amor divino, no llega a conocer su voluntad, no descubre la misión que Dios le pide y, de esa manera, se aleja de la salvación.

¿Que si es útil orar? Para alguien que cree que la única realidad es la materia, orar es una pérdida de tiempo. Pero para aquellos que buscan una sabiduría superior, para quienes se empeñan en combatir sus tentaciones y males interiores, para quienes pasan por pruebas difíciles y quieren fortaleza y consuelo, para aquellos que buscan alegrías profundas y duraderas, para ellos orar no sólo es útil, sino imprescindible.

Si te sientes distanciado de Dios, sigue el consejo de san Alfonso María de Ligorio: “El Dios de ustedes está siempre cerca de ustedes, y aun dentro de ustedes: en él tenemos vida, movimiento y ser (Hch 17, 28). A Dios le gusta que traten familiarmente con él. Trata con él tus asuntos, tus proyectos, tus trabajos, tus temores y todo lo que te interese. Hazlo sobre todo con confianza y el corazón abierto, porque Dios no acostumbra hablar al alma que no le habla; si ésta no se acostumbra a conversar con él, comprenderá muy poco su lenguaje cuando le hable”.

(Para preguntas en 'Confesionario sin absolución' puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a la cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Confesionario sin absolución: a mi san Judas se le rompió la cabeza y estoy asustado

Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude. Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tien...

380 cadáveres

El hallazgo de más de 380 cadáveres apilados en un crematorio de Ciudad Juárez, esperando durante varios años el servicio de cremación de algunas funerarias que subcontrataron dicho servicio, suscita algunas preguntas. El macabro descubrimiento hace que muchas personas pongan en tela de juicio si las urnas con cenizas que entregan las funerarias a sus clientes contienen las cenizas reales de su ser querido difunto, o si son cenizas de alguien o de algo más. Al despedir después de una ceremonia religiosa o de la velación en la capilla ardiente a un ser querido que ha muerto, los deudos confían en que la funeraria cremará el cadáver y les entregará las cenizas verdaderas. Pero todo puede resultar ser una farsa. Es importante reclamar el cuerpo de un ser querido difunto. Cuando Sara, esposa de Abraham, murió, éste reclamó el cadáver a los descendientes de Het y les dijo:"Aunque yo no soy más que un extranjero residente entre ustedes, cédanme en propiedad alguno de sus sepulcros, para...

Izaguirre y el príncipe del mundo

Los acontecimientos del rancho Izaguirre, en el municipio de Teuchitlán Jalisco, ponen la pregunta sobre el enigma del mal. Tales campos de entrenamiento para el sicariato, narcopanteones y hasta hornos crematorios –reminiscencia de aquellos hornos en que los nazis calcinaban a sus prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial– nos habla de los niveles tan extremos de podredumbre que puede alcanzar el corazón del hombre. México se ha convertido en un gran cementerio donde deambulan –como fantasmas a los que nadie hace caso– las madres y padres de las personas desaparecidas."Que mi súplica llegue hasta ti, inclina tu oído a mi clamor", es la aflicción del salmista que bien podemos poner en los labios de tantos familiares angustiados que buscan a su pariente cuyo paradero permanece ignoto. La Sagrada Escritura nos habla de los niveles de maldad que alcanzan niveles sociales: opresión de los pobres, injusticia en los tribunales y adoración de ídolos acompañada de sacrificios hum...