El pasado 8 de mayo el Pentágono, bajo la orden del presidente Trump, desclasificó masivamente archivos sobre el fenómeno ovni: fotos, videos, reportes, transcripciones. El contenido de los archivos son más de 400 reportes sobre avistamientos que han ocurrido entre 1940 y 2026. Aparecen luces flotantes, platillos metálicos en formas elípticas u objetos luminosos en forma de estrellas. Estas percepciones han sido de civiles como de militares, no sólo en Estados Unidos sino también en otros países. El Pentágono ha dicho que, en muchos casos, se trata de drones, aviones o fenómenos naturales, aunque admite que hay otros fenómenos sin resolver. Finalmente el gobierno anima a que cada quién saque sus conclusiones.
Si en Estados Unidos se habla mucho de ovnis es porque es el país que tiene más presupuesto militar y tecnología más avanzada; del tema se discute a veces en el Congreso y, por tanto, hay más exposición a los medios de comunicación. Sin embargo gobiernos de otros países suelen ser más reservados en el tema, aunque varios como Francia, Japón, Reino Unido, Brasil o Alemania tienen programas de investigación de los avistamientos de ovnis. No existe a nivel internacional una coordinación en las investigaciones sino que cada país trata el asunto según sus prioridades, que pueden ser la seguridad aérea, posibles drones enemigos o el estudio de fenómenos naturales.
Cuestiones políticas
La exposición de los archivos al público tiene un evidente trasfondo político. Por ejemplo Donald Trump, al ordenar la desclasificación de los archivos, es decir, quitarles la clasificación de "archivo secreto" y hacerlos públicos, quiere mostrar un gobierno de transparencia frente a administraciones anteriores que habrían ocultado información. Así Trump se posiciona como un presidente "que cumple sus promesas". El presidente sabe que el tema de los ovnis atrae la atención masiva y así puede conectar con las personas que desconfían del gobierno. Otros mandatarios como Carter, Clinton y Obama usaron también el tema con cálculos políticos. Sin embargo también se acusa a los políticos de usar el tema ovni como distractor de los asuntos más incómodos de la vida pública, como es ahora la guerra de EEUU contra Irán.
Cuando se trata de proteger la seguridad de un país –como con el envío de drones a cielo mexicano para combatir al narcotráfico, o con el cierre de un aeropuerto por temor a un ataque del crimen organizado o con el derribamiento de un globo chino espía en el espacio aéreo estadounidense–el fenómeno ovni adquiere gran interés para la vida política.
Alienígenas en la tierra
La mayoría de los científicos creen que es muy probable que en algún o algunos lugares del universo existan formas de vida simple como los microbios. Sin embargo las posibilidades de que existan formas de vida complejas o inteligentes es mucho menos probable. Y la posibilidad de que supuestos alienígenas vengan a visitarnos es prácticamente nula, según los hombres de ciencia. El proyecto de búsqueda de vida inteligente SETI jamás ha detectado una señal en sus radiotelescopios fuera de la Tierra. No hay evidencias de visitas de alienígenas ni se han encontrado restos de naves o de seres extraterrestres. La desclasificación masiva de 2026 no concluye, en ninguno de sus reportes, la vida extraterrestre. Es un tema de seguridad del espacio aéreo y no de invasión alienígena.
Extraterrestres y demonios
En ciertos círculos cristianos evangélicos, no tanto en los católicos, es bastante común creer que los supuestos alienígenas son demonios. Se basan en la lectura fundamentalista de algunos pasajes bíblicos como 2Corintios 11, 14 donde san Pablo afirma que el diablo se disfraza de ángel de luz; o Efesios 6, 12 donde enseña que nuestra lucha no es contra la carne sino contra las huestes de maldad que surcan las regiones celestes. También relacionan a los "Nephilim" (Gen 6, 1-4), esos gigantes misteriosos en la prehistoria salvífica, con seres de otros planetas. O bien, afirman que los extraterrestres son distractores del demonio para apartar a los hombres de la fe, según 2Tesalonicenses 2,11. Sin embargo la Biblia nunca habla de ovnis ni de alienígenas. Estas son aplicaciones de una errónea interpretación bíblica.
¿Secuestrados por alienígenas?
Hay personas que afirman haber sido secuestradas por extraterrestres y llevados a una nave para ser sometidos a exámenes y luego ser devueltas a su lugar de origen. Casos famosos como los de Betty Barney Hill (1961) o Travis Walton (1975), tuvieron amplia difusión. Los científicos explican estos hechos como trastornos del sueño, sugestiones o alucinaciones. Sin embargo desde la exorcística católica estas experiencias se pueden interpretar –sin prescindir de la colaboración de la psiquiatría– como vivencias de obsesión demoníaca en donde el demonio puede crear estas y otras visiones en la mente de la víctima. Santo Tomás enseña que los demonios pueden asumir formas visibles.
Conclusión
El fenómeno ovni existe como lo que indican las siglas: "objeto volador no identificado". Es un tema de seguridad nacional para muchos países que pueden ver afectado su espacio áereo por tecnología extranjera pero no como seres extraterrestres que vienen a invadir la tierra. Lo que se diga de más, o es producto de una fantasía alimentada por películas como "Encuentros cercanos del tercer tipo", o tiene origen en una patología mental, o viene del maligno.
Aunque la Iglesia Católica no tiene una postura dogmática sobre la existencia de vida extraterrestre, está abierta a la observación del cosmos, para lo que cuenta con dos observatorios, uno en Castel Gandolfo (Italia) y el otro en Mount Graham (Arizona). Su interés y su asombro son grandes al explorar el universo, ya que "los cielos proclaman la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Sal 19,1).

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