Dicen que Nemesio Oceguera Cervantes, el capo del narcotráfico más peligroso del mundo era un devoto católico. En la cabaña de lujo, donde el Ejército Mexicano lo cazó, no se encontraron figuras de la muerte ni nada que tuviera que ver con rituales de brujería. El Mencho tenía un pequeño altar dedicado a la Virgen de Guadalupe, a san Judas Tadeo –santo de las causas imposibles–, a san Charbel –santo libanés muy venerado por los enfermos como el mismo Oceguera, que andaba mal de sus riñones. Además había veladoras encendidas, flores y otros objetos de devoción. Oceguera Cervantes había escrito una carta a Dios que dejó junto al altar donde había escrito con su puño y letra el salmo 90, que es uno de los salmos más rezados por muchos católicos para pedir protección contra los peligros y toda clase de males: "No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda... caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones" (Sal 90, 10.13). Un mes después de l...
Vida católica: frontera México-Estados Unidos