miércoles, 26 de marzo de 2025

Reclutados


"Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y nosotros escapamos" (Sal 124,7)

"Por favor, tengan mucho cuidado al buscar empleo –publica en redes sociales una persona anónima–. Me pasó algo horrible por la necesidad de buscar empleo. Soy licenciado en enfermería. Me encontré una oferta laboral que decía "Se busca cuidador de paciente en domicilio". Mandé mensaje y me dijeron que me presentara para una entrevista en el monumento a la bandera. Se me hizo raro pero accedí".

"Llegué al lugar y llegó una muchacha que se presentó como Sonia, que era como la encargada. Me platicó que el empleo se trataba de cuidar a varias personas y que requería salir fuera de la ciudad a cuidarlos. Me empezó a decir que yo era la persona exacta para el trabajo, que me pagaría muy bien; me dijo que ahora ya venía su hermano y que fuéramos a la casa para que conociera a su papá, la persona a la cual iba a cuidar".

"Después de unos minutos vi cómo venía una camioneta y me entró miedo. Le dije a esa persona que mejor lo pensaría; me tomó de la mano, me dijo que no fuera tonto y que ganaría buen dinero. Sentí un miedo horrible; lo que hice fue correr y la chava gritó. La camioneta que estaba por la esquina aceleró y yo sólo corrí despavorido, y gracias a Dios no me pasó nada. Ya hice mi denuncia correspondiente pero tengo miedo. Quisiera alertar a todos: tengan cuidado".

Por miedo, el enfermero anónimo pudo escapar de la trampa de los cazadores pero otros no tuvieron la misma fortuna. Quienes normalizan el mal cavan su propia ruina: "Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón, después de que perdieron toda sensibilidad se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impurezas" (Ef 4,18-19).

José Gregorio Lastra Hermida, originario de Veracruz, quien hasta agosto de 2020 llevaba una vida aparentemente ordinaria, fue reportado como desaparecido por su pareja en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Durante los tres años siguientes no se supo nada públicamente de él hasta su reciente captura. Hoy el "Lastra" está acusado de trabajar como reclutador de personas inocentes para el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Su desaparición pudo haber sido un reclutamiento forzado por parte del CJNG u otra organización criminal. Esta práctica es común en México, donde los cárteles secuestran personas vulnerables –especialmente jóvenes en situaciones económicas precarias– para obligarlos a trabajar en sus filas. Se cree que José Gregorio pudo ser capturado bajo amenaza y, con el tiempo, ascendió dentro de la estructura de la mafia debido a sus habilidades o a su disposición para colaborar. El "Lastra", reclutado y reclutador, nos enseña que el pecado termina por apagar la conciencia moral y hace llevar una vida sin remordimiento ni reconocimiento de la maldad. Es la trágica situación de los operarios del crimen de la que sólo podría despertarlos un milagro de la gracia.

Sólo quienes han sido educados en el temor del Señor y en él ponen su confianza son como pájaros que escapan de la trampa de los cazadores. José, el hijo de Jacob, cuya historia es relatada en el libro del Génesis, es un claro ejemplo. Fue secuestrado y vendido por sus hermanos y llevado como esclavo a Egipto. Durante su cautiverio fue presionado para sucumbir al mal. La esposa de Putifar, el oficial egipcio a quien José servía, intentó seducirlo y reclutarlo para que se uniera a un plan pecaminoso: "Acuéstate conmigo", le dijo. José estaba en desventaja y era vulnerable.

Como esclavo, estaba lejos de su familia y sabía que rechazar la propuesta de la liviana señora podría tener graves consecuencias. Se mantuvo firme en su integridad y respondió: ¿Cómo, pues, haría yo este gran de mal y pecaría contra Dios? Así José mostró que su lealtad a Dios estaba en principios más altos que las presiones humanas. Lo acusaron falsamente de intento de abuso y lo metieron a la cárcel. Pero José, sin arrepentirse de su decisión, siguió confiando en Dios. Finalmente el Señor lo bendijo y lo convirtió en gobernador de Egipto.

De las astucias del engañador se puede escapar por miedo, como el enfermero. Otros, como el "Lastra", no tienen la estructura moral y espiritual interior, y terminan cediendo a las presiones de la maldad. Y otros más –quizá son pocos– pueden escapar –quizá pagando con su vida– cuando llevan en el corazón el amor de Dios y su divina ley.

lunes, 17 de marzo de 2025

Izaguirre y el príncipe del mundo


Los acontecimientos del rancho Izaguirre, en el municipio de Teuchitlán Jalisco, ponen la pregunta sobre el enigma del mal. Tales campos de entrenamiento para el sicariato, narcopanteones y hasta hornos crematorios –reminiscencia de aquellos hornos en que los nazis calcinaban a sus prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial– nos habla de los niveles tan extremos de podredumbre que puede alcanzar el corazón del hombre.

México se ha convertido en un gran cementerio donde deambulan –como fantasmas a los que nadie hace caso– las madres y padres de las personas desaparecidas."Que mi súplica llegue hasta ti, inclina tu oído a mi clamor", es la aflicción del salmista que bien podemos poner en los labios de tantos familiares angustiados que buscan a su pariente cuyo paradero permanece ignoto.

La Sagrada Escritura nos habla de los niveles de maldad que alcanzan niveles sociales: opresión de los pobres, injusticia en los tribunales y adoración de ídolos acompañada de sacrificios humanos: niños sacrificados a Moloc –deidad pagana– (Lev 20,2-5); o el trágico caso de las ciudades de Sodoma y Gomorra que, por la perversión de sus habitantes, fueron destruidas (Gen 19). México hoy vive en una maldad colectiva extrema que despenaliza el aborto –incluso hasta los nueve meses– e incentiva los grupos delictivos. Es un camino de destrucción total.

¿De dónde viene el mal?, es la pregunta. Es un dato de la teología el que la naturaleza angélica interactúa con el mundo material. Los demonios, deformados por su pecado, ejercen esta posibilidad de manera despótica, arrogándose supuestos derechos sobre la realidad visible. Cuando un exorcista ejerce su ministerio llega a escuchar, algunas veces, en boca del poseso: "es mío", "me pertenece", "me lo ofrecieron". Con frases como esa, el diablo se adjudica derechos de propiedad o de dominio sobre alguien o algo que, en realidad, no los tiene.

Los derechos legítimos sobre las personas y las cosas son únicamente de Dios porque Él es Señor de todo lo que existe. Todo está bajo su imperio, incluido el diablo, cuya acción en el mundo de los hombres la permite por el misterio de su Divina Providencia.

México es un país donde se apareció Santa María de Guadalupe en 1531 y desde entonces, con la predicación del Evangelio, desaparecieron los sacrificios humanos. Hoy Satanás reclama, bajo la forma de aborto legal y la violencia del crimen organizado, lo que la humilde esclava del Señor le había quitado. Todo esto acompañado por múltiples rituales oscuros que realizan en México, desde el mundo de la política hasta el del narcotráfico así como en la cultura popular.

El diablo actúa en la tierra por motivos jurídicos. Él cree que el mundo le pertenece por un título de propiedad que adquirió por el pecado original de la humanidad, al que él indujo con su seducción, y por los pecados personales de los hombres. Pero hay pecados que, por su gravedad, sirven para que el demonio adquiera dominio sobre personas particulares y su entorno, su casa, su trabajo, su familia y hasta en grandes territorios y sociedades.

El aborto despenalizado, la eutanasia incentivada, el narcotráfico solapado así como las muertes violentas que de él se derivan, los secuestros, la trata de personas y los pactos establecidos con el diablo mediante la hechicería, son males gravísimos por los que la serpiente antigua se instala en nuestro país. Se siente un inquilino en la tierra; por eso Jesús lo llama el "príncipe de este mundo" (Jn 14,30; 16,11).

El más eficaz combate al mal no es con las fuerzas humanas de las fiscalías –necesarias, por supuesto– sino con el poder del Crucificado: "Ahora el príncipe de este mundo va a ser arrojado fuera" (Jn 12,31), declaró el Señor. Sólo los corazones que vuelven a Cristo muerto y resucitado logran levantar una cerca inviolable por la que el poder de las tinieblas no las puede tocar. Podrán sufrir los embates externos del Malo, pero sus almas están siempre en la paz de Dios.

Nuestra súplica llegue hasta Dios por el fin del aborto, del narco y de la trata. Y por toda la gente pro vida, que son como ángeles en el mundo.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Evangelio de la Vida, 30 años después


Este año se cumplen 30 años de la publicación del "Evangelio de la Vida", uno de los documentos más bellos y ricos del pontificado de san Juan Pablo II. Se trata de un documento magistral del papa Wojtyla sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana. En él se nos enseña que la vida humana tiene su origen en la Trinidad, que ha sido redimida por la Cruz de Cristo y está destinada a la visión beatífica de Dios. Por eso el aborto y la eutanasia no solamente son un mal para cada persona sino un atentado al bien común y, por lo tanto, no tienen auténtica validez jurídica (EV, 72).

La encíclica denuncia los múltiples ataques contra la vida humana, que san Juan Pablo II llamaba la "cultura de la muerte". Denunciaba el papa a esas fuertes corrientes culturales, económicas y políticas que se habían convertido en estructuras de pecado. En aquellos años se realizaron las Conferencias Internacionales sobre Población y Desarrollo, auspiciadas por la ONU, que impulsaban los servicios de salud sexual y reproductiva –anticoncepción y aborto– con el propósito de hacer decrecer la población. Dichos servicios fueron ratificados por la Conferencia Internacional sobre la Mujer en Beijing.

A esta cultura de la muerte, propiciada por las estructuras de pecado, el papa hacía un llamado a toda la Iglesia para responder con la promoción de una cultura de la vida, y a proclamar, hasta los últimos confines de la tierra, el Evangelio de la vida. La pregunta es, ¿qué tanto ha penetrado en las conciencias esta enseñanza dirigida a los hombres de buena voluntad y a los hombres y mujeres de la Iglesia?

Parece que la causa por la vida no ha tenido la resonancia que se esperaba. El mundo está cada vez más empecinado en despenalizar el aborto y en promover la eutanasia. De hecho países como Francia han consagrado el aborto como un derecho humano fundamental dejándolo plasmado en la Constitución. Las consecuencias serán desastrosas para el futuro de las personas, las familias y el bien común de esos países.

En la Iglesia "El Evangelio de la vida" no ha tenido la difusión y la acogida que se esperaba. La encíclica ha quedado, más bien, como un tesoro que aprecian mucho los grupos pro-vida, pero que se sienten solos, sin el respaldo de muchos sacerdotes que, a los temas de moral de la vida, son indiferentes.

Numerosos jóvenes católicos han adoptado una mentalidad mundana y sólo una rara minoría ha recibido una formación de su sexualidad con la visión de la teología del cuerpo de san Juan Pablo II. Podemos decir que existe un vacío en la educación del joven católico en la comprensión de su sexualidad y en los temas que conciernen a la promoción y defensa de la vida humana. Hoy no es extraño que un joven católico y un joven ateo tengan las mismas perspectivas sobre estos temas.

La llamada a las mujeres que hacía el papa en la encíclica para vivir su "genio femenino", sin caer en modelos machistas, también ha sido ignorado. Nunca como hoy las mujeres se niegan tanto a sí mismas –por influencia del feminismo radical y por el modelo de comportamiento que promueven los medios de comunicación–, hasta negar su propia naturaleza de mujeres, su capacidad para cuidar, para proteger, aceptar y reconciliar a los hombres con la vida, para humanizar los ambientes familiares, laborales y sociales. Todo esto suena extraño en la vida de muchas personas.

No obstante que "El Evangelio de la vida" no ha logrado penetrar ampliamente la cultura, ni los ambientes jurídicos y académicos, ni siquiera los ambientes de la misma Iglesia –después de 30 años de su publicación–, no podemos caer en el desánimo. Al contrario, cuando uno lee las páginas de esta encíclica se da cuenta de su permanente actualidad y de tanta luz que de ella emana para iluminar la noche del mundo. Es nuestra responsabilidad volver al documento y difundir sus enseñanzas.

Los esfuerzos pro vida en el mundo, por pequeños que parezcan, no han sido de poca monta. Al contrario, han transformado la vida de muchas personas ahí donde se han puesto en práctica. Con la oración por el fin del aborto y una labor silenciosa a favor de lo no nacidos; con el trabajo a favor de las mujeres con embarazo en crisis; a través de la educación sexual de los jóvenes y de la promoción de la dignidad de la mujer; con las reflexiones en bioética, la luz de Cristo sigue brillando entre tanta oscuridad y violencia. Es un legado absolutamente precioso para impulsar la reconstrucción del tejido social y la cultura de la paz.

Reclutados

"Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos" (Sal 124,7) "Por fa...