jueves, 31 de julio de 2014

Construcción de iglesias

La Iglesia era corazón de la vida comunitaria en la Edad Media, y la gente vivía en el reflejo de su belleza. El pueblo, de alguna manera, se sentía ‘dueño’ de esa estructura que se alzaba hasta el cielo en su grandeza. La iglesia era testigo del nacimiento propio, del matrimonio, del nacimiento de los hijos, de la muerte. Por eso la gente común se sentía involucrada en la construcción de sus iglesias. Canteros, carpinteros, albañiles, techadores, orfebres, artesanos, vidrieros… todos contribuirán en las construcciones porque sabían que era para provecho de su vida espiritual y la del pueblo. La iglesia era expresión del orgullo y del amor de la ciudad, y si había que pasar 50 o 70 años construyéndola, la gente, gustosa, legaría a sus hijos el proyecto. Fue la fe la que engendró ese enorme esfuerzo. Participar en la vida parroquial ha sido siempre una de las grandes alegrías  que tiene la vida cristiana. El amor a Jesús se expresa en el amor a la parroquia donde lo recibimos, donde lo adoramos, donde escuchamos su Palabra, donde recibimos su Cuerpo y Sangre, donde nos lava de las culpas, donde nos encontramos con los miembros de la Iglesia.

miércoles, 30 de julio de 2014

Vitrales


Contemplar los vitrales de las catedrales e iglesias nos hace pensar en las cosas brillantes y hermosas del mundo, pero sobre todo nos eleva hacia las cosas infinitamente más brillantes y luminosas que hay en el Cielo. La belleza de la tierra evoca la de la Jerusalén Celestial. Los colores de las grandes vidrieras llaman a la única e inaccesible luz de Dios que se encarna en los cristales que aparecen ante nuestros ojos. Observar los vitrales desde la atmósfera cálida del interior de una catedral, entre cuyos muros los fieles se sienten protegidos y seguros, es una invitación a participar en la fiesta luminosa del paraíso. 

martes, 29 de julio de 2014

Alerta, noticias falsas del papa Francisco

Me preocupan los católicos que creen todo lo que se dice del papa Francisco en las redes sociales. Apareció una noticia falsa que afirma que el Santo Padre dijo que la Virgen de Guadalupe es una fábula y que el infierno no existe. La nota se difundió en la prensa y está firmada por 'agencias', pero por ninguna en particular. La información es, a todas luces, falsa. Dice: "El papa en una visita a España este pasado mes, tuvo una misa en la catedral principal de este país, El Sagrado Corazón…" La mentira es evidente. El papa Francisco jamás ha visitado España. En segundo lugar, ningún periodista escribe diciendo 'la catedral principal de ese país, El Sagrado Corazón'. La catedral primada, Toledo, está dedicada a la Asunción de la Virgen; y la catedral de Madrid está consagrada a Nuestra Señora de la Almudena.

La nota es ridícula y provoca risa. Continúa: "Al final de la misa, fue cuestionado por un periodista sobre la supuesta canonización de la Virgen de Guadalupe". ¿Desde cuándo se piensa canonizar a la Virgen de Guadalupe? Que yo sepa, en la Iglesia sólo se canonizan personas santas, pero nunca las advocaciones marianas. Lo preocupante no es que existan enemigos de la Iglesia, sino que abunden los católicos ingenuos que les da cierta angustia la lectura de estas noticias falsas. Recordemos la parábola de Jesús: "Mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue" (Mt 13,25). Aprendamos a utilizar los medios y a detectar al enemigo que siembra cizaña y esconde la mano. La información confiable sobre el Santo Padre está en los Servicios Informativos de la Santa Sede, en el periódico L'Osservattore Romano, en Aciprensa o en Zenit. Enemigos de la Iglesia Católica siguen atacando la fe de los creyentes, y el primer blanco siempre será el sucesor del apóstol san Pedro.

lunes, 28 de julio de 2014

Canciones de enamorados

“Solamente una vez” es una canción de Agustín Lara que hoy cantan muchos enamorados. Sin embargo, la inspiración que movió al ‘Flaco de oro’ a componer esa melodía no fue el recuerdo de su primer amor con una mujer, sino la llamada que Dios hizo a su amigo José Mojica para entrar al Seminario. Mojica se convirtió en sacerdote y después participó en una película donde interpretó el famoso bolero: “Una vez, nada más se entrega el alma con la dulce y total renunciación, y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse, hay campanas de fiesta que cantan en el corazón”. La canción habla del amor de Dios, que llama a algunos a dar sus vidas a Él. Veintinueve muchachos entrarán a nuestro Seminario de Ciudad Juárez este año. Ellos están decididos a entregarse ‘con la dulce y total renunciación’. Con razón esa canción fue la favorita de don Manuel Talamás Camandari, primer obispo de nuestra diócesis.

La luz en las catedrales

Los hombres de la Edad Media no construyeron las catedrales para que fueran pequeñas, oscuras y macabras estructuras que reflejaran su miedo o ignorancia. Al contrario, los maestros constructores medievales querían luz, porque su fe les enseñó a desearla. Estaban convencidos de que “la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron” (Jn 1,5). A Cristo se le llama la Luz que viene al mundo, y sus discípulos deben permitir que la luz brille para los hombres. Albañiles, carpinteros, herreros y vidrieros construyeron las catedrales, las obras de arquitectura más espléndidas que adornan la Tierra. 

Mártires cristianos a la vista

Musulmanes extremistas destruyendo iglesias cristianas en Pakistán
Imagine que a usted le dan un ultimátum, y tiene pocos días para cumplirlo. Usted deberá cambiar su religión y estar de acuerdo en pagar miles de dólares cada año en impuestos punitivos, o de lo contrario deberá abandonar su casa solamente con la ropa que lleva puesta y sin poder llevar maletas ni posesiones. Si usted se resiste a elegir entre las dos opciones, será condenado a muerte. El dilema es real y lo están viviendo miles de cristianos desde hace unos días. Deben de abandonar el nuevo estado islámico que hoy se expande por Siria e Irak. Muchos cristianos no tienen ni dinero para irse, ni lugar para emigrar. El panorama más amable prevé una crisis humanitaria masiva y, el peor, un horrendo genocidio de discípulos de Jesús. ¿Volverá a repetirse el holocausto, al estilo de los judíos? Oremos por los futuros mártires de la Iglesia de Jesucristo.

domingo, 27 de julio de 2014

Domingo, día del Señor

Dios es un tesoro escondido. No lo podemos encontrar tan fácilmente por el camino. ¿Cómo encontrarlo, entonces? Primero, el ardor para buscarlo. Como la cierva busca las corrientes de agua… Como el centinela, en medio de la oscuridad de la noche, aguarda con nostalgia las primeras luces de la aurora… Pero además, si queremos sentir la fascinación de haber hallado el tesoro o la perla preciosa –Dios– es necesario antes darnos cuenta de nuestra pobreza y fragilidad. Aquellos que están llenos de sí mismos o de basura, no buscarán a Dios. Solamente aquellos que entienden que son pobres, inmediatamente aceleran el paso de la búsqueda humilde y tenaz, y llegan a los brazos de Dios. ¡Buen domingo!

sábado, 26 de julio de 2014

“Dios existe, y yo me lo encontré” (artículo)

Ateo de nacimiento, de familia, de ambiente, de estudios, de convicciones, Dios lo espiaba ese día para darle caza. André Frossard, uno de los periodistas más respetados y temidos de Francia, esperaba a su amigo Willemin fuera de una iglesia. Durante mucho tiempo habían discutido sobre la fe y la existencia de Dios, sin que uno lograra convencer al otro. Aquel día, su amigo había pedido a André que lo esperara fuera del templo mientras él entraba a orar. Pasaba el tiempo y su amigo no llegaba. André decidió entrar para buscarlo y ver el motivo de su demora.

Abriendo la puerta de hierro, André entró como un curioso mirón. Levantó su mirada para observar los detalles artísticos de la construcción. Era una iglesia neogótica. Observó a un grupo de religiosas y algunos fieles que rezaban ante el Santísimo Sacramento. Sus ojos iban y venían buscando al amigo. No pensaba nada en esos momentos, hasta que detuvo su mirada en el segundo cirio que ardía a la izquierda de la cruz. En ese momento ocurrió el encuentro prodigioso.

En un segundo André contempló lo absurdo de su vida y quedó deslumbrado ante la realidad del Misterio. Como si fuera un Moisés que en el monte descubre la zarza que ardía sin consumirse, este periodista y pensador, se quitó las sandalias del orgullo y quedó descalzo ante la majestad del Cielo que, en ese momento, se abría para él.

Sus ojos miraron colores desconocidos hasta ese momento. Vio un cristal de transparencia infinita, de una luminosidad casi insostenible. Quedó atónito, a la manera de Pablo en el camino de Damasco. Era un universo de resplandor eterno; lo contemplaba desde la orilla de este mundo de los hombres, lleno de sombras. Era la Realidad, la Verdad, la Belleza, el Bien supremo. Era la evidencia de Dios y era la Persona que él había negado toda su vida, y al que los cristianos llamaban Padre. Su presencia –narra el mismo André– era una dulzura capaz de hacer estallar las piedras más duras.

Una inmensa alegría embargó el corazón de quien, años más tarde, sería amigo de Pablo VI y de Juan Pablo II. Comenzó a sentirse salvado a tiempo de las aguas del naufragio, y se preguntó cómo pudo tanto tiempo haber vivido y respirado en el lodo. Comprendió que la Iglesia era su familia, y que ella lo conduciría al lugar en el que Dios lo quería. Al salir a la calle con Willemin, su amigo, éste lo notó muy extraño. “¿Pero qué te pasa?”, y André Frossard respondió con los ojos desorbitados y chispeantes de gozo: “Soy católico, apostólico y romano. Dios existe y todo es verdad”.

Los familiares pensaron que André había enloquecido. Algunos pronosticaron que los efectos se le pasarían y que en dos años llegaría a ‘curarse’. Pero no fue así. André Frossard vivió alimentando su vida cristiana con el recuerdo de ese encuentro. Fue como haber descubierto un tesoro escondido o una perla de gran valor. Vinieron pruebas duras a través de los años, pero nadie pudo arrebatarle la perla preciosa de su fe católica. Ningún poder humano pudo destruir en él la certeza de que Dios es amor. “Amor –escribió–, para llamarte así, la eternidad será corta”. André Frossard narró su conversión en su libro “Dios existe y yo me lo encontré”. Murió en 1995.

Ser cristianos significa haber encontrado, en el propio camino, una Presencia de un amor sin límites, amor que llena de asombro, fascina y da al alma una inmensa alegría. ¿Hemos encontrado esa presencia misteriosa, de verdad? Si un día de nuestro pasado, a muchos, Jesús nos descubrió el cielo a través de un encuentro personal que transformó nuestra vida, nos preguntamos si vivimos aún con el cielo abierto. El gran riesgo que tenemos los cristianos es vivir la vida en el desencanto, llevando el sacerdocio, el celibato, el matrimonio o la vida religiosa sin el estupor de haber encontrado un tesoro. Decía Fabbretti que “uno de los pecados más sutiles y más difundidos entre los católicos contemporáneos es, ciertamente, el de pasar, poco a poco, de ser hijos a espectadores de la Iglesia”.

Acercarnos hoy domingo a celebrar la Eucaristía nos pondrá junto al tesoro más precioso de la Iglesia –el único realmente–, Jesucristo. Abramos bien los ojos para que la luz del Espíritu, que iluminó aquel día el alma de André Frossard, nos comunique un poco el esplendor de su gloria.

viernes, 25 de julio de 2014

Embarazada a los 11 años

Me visitó en la parroquia una señora con su hija de once años. La niña tenía un embarazo de siete meses. El padre de la criatura era un chico de trece años. No fue violación; libremente los dos niños tuvieron relaciones sexuales. Mientras los padres de la niña trabajaban, ellos quedaban solos mucho tiempo y… ocurrió. El padre del niño es drogadicto y la madre trabaja en una cantina.

En el hospital le ofrecieron a la madre de la chica que el aborto sería la mejor opción ya que un embarazo a la edad de once años era de alto riesgo, tanto para la madre como para el bebé. La señora no accedió a la propuesta de terminar con el embarazo porque, dijo, se trata de una vida humana inocente. Tiene razón: al drama de un embarazo de una adolescente, el aborto sería un evento traumático. Así que ella está decidida a tomar responsabilidad por la vida de su nieto, que ya va en el séptimo mes dentro del vientre materno.

La tendencia de los gobiernos y organismos internacionales para prevenir el embarazo de adolescentes es proporcionarles información para que ejerzan su sexualidad libre y responsablemente, que los niños tengan acceso a los anticonceptivos, que se les enseñe a utilizar el condón y que puedan decidir abortar sin el consentimiento de sus padres. Después de todo -dicen- los infantes tienen también derecho al placer sexual.

La niña que me visitó en la parroquia seguramente asistió a clases de educación sexual en la escuela a la que asiste. El chico que la embarazó también. Ellos recibieron información sobre la sexualidad y decidieron experimentar tempranamente con el sexo. ¿Habrán reprobado el examen por tener un embarazo inesperado? ¿No pusieron en práctica la información que recibieron en clase? Fueron engañados por esos maestros. Les enseñaron que el placer físico es el principio de debe guiar el juicio sobre la moralidad de la conducta sexual.

Ahora la niña está pagando las consecuencias. Su madre también. Finalmente todos en la sociedad pagamos esas consecuencias: disparo alarmante de embarazos de adolescentes, proliferación de más enfermedades de transmisión sexual, suicidios de adolescentes y más abuelitos que tendrán que cuidar a sus nietos.

Obispesas en la comunidad anglicana

La Iglesia anglicana de Inglaterra, después de años de debates, conferirá el sacramento del orden episcopal a las mujeres. La Iglesia episcopal, que es la versión norteamericana de los anglicanos, desde hace tiempo tiene obispesas. Estas iglesias aceptan el aborto y ahora los anglicanos también están debatiendo la admisión de la eutanasia que, tarde o temprano, será aprobada. Anglicanos y episcopales perdieron la brújula desde hace muchos años. No soportaron la presión de ser piedra de tropiezo para los poderes mundanos y se dejaron seducir por el espíritu del mundo que Cristo condenó. Buscaron más el aplauso de los hombres y por eso se convirtieron en sal que ha perdido su sabor. En la Iglesia católica no faltan voces que, temiendo que nuestros templos se queden vacíos por predicar verdades impopulares, piden también mayor apertura de la Iglesia en temas de moral y práctica de los sacramentos. ¿Qué buscamos en el fondo? ¿Una Iglesia numerosa que tenga los aplausos de los poderes políticos, o ser la Esposa fiel de Jesucristo, sin importar que seamos un pequeño resto? ¿Queremos ir a puerto seguro o flotar a la deriva?

El punto medio

Dos actitudes extremas suelen provocar la victoria y la derrota en el mundo deportivo. Una es la euforia por el triunfo; la otra, la desesperación por el fracaso. Miguel ‘el piojo’ Herrera, el entrenador mexicano, es ejemplo de explosión, extroversión y delirio ante los goles de su equipo. La actitud opuesta la mostraron algunos brasileños y argentinos con violencia callejera cuando sus equipos probaron la amargura de ser eliminados. Aristóteles decía que la virtud está en el término medio. Ni el frenesí por ganar, ni la furia por perder. En ese sentido la escuadra alemana dio al mundo una lección, no sólo de talento, eficacia y de juego en equipo, sino de ecuanimidad después de los goles. Recordar los triunfos templa el sufrimiento de las derrotas, y temer las calamidades hace moderar la alegría de los éxitos. Bien merecida tienen los germánicos la Copa Mundial.

Benditos confesionarios

Una menor mantenía relaciones sexuales con un adulto en el estado de Luisiana. La niña lo dijo en confesión a un sacerdote y éste, sin violar el secreto del sacramento, intentó disuadir al adulto de que dejara a la niña en paz. El hombre abusador murió y ahora los padres de la niña, asesorados por abogados, están demandando al sacerdote y a la diócesis de Baton Rouge por no haber denunciado a aquel hombre a la policía. El sigilo sacramental es el deber absoluto del sacerdote de callar todo lo que un penitente revela en el ámbito del sacramento. Si los sacerdotes estuvieran obligados a denunciar los pecados que escuchan en confesión, los fieles perderían toda confianza y el sacramento caería en desuso. El ámbito sagrado para abrir la conciencia, con la esperanza de tener el perdón divino y sin temor a ser denunciados, es justamente el confesionario católico.

Niños no dejan dormir


La crisis de los niños migrantes no deja dormir; ¿Qué niño migrante dormirá bien viajando en trenes de carga, de sobresalto en sobresalto? ¿Qué padre y madre de esos pequeños dormirá tranquilo al pensar que su niño anda con un pollero a miles de kilómetros de casa? ¿Quién puede dormir en paz en la sociedad norteamericana y su gobierno al asomarse al patio de su casa y ver a miles de niños en harapos y con hambre, esperando entrar? ¿Qué mexicano que ame a su país estará satisfecho mientras que miles de niños cruzan su territorio bajo la sombra del crimen organizado y la corrupción de las autoridades? Quienes se jactan de construir un mundo que no necesita a Dios, ¿podrán dormir al contemplar su fracaso? ¿Podrá Dios reposar en el cielo mientras observa lo que el hombre está provocando a los más débiles del mundo?

domingo, 20 de julio de 2014

Domingo, día del Señor

Mirando a Jesús resucitado, la Iglesia constantemente se purifica y se renueva. En el contacto con Cristo resucitado las escorias de la cizaña se transforman en grano puro y fecundo. Jacques Fesch, un joven de París que fue condenado a la guillotina en 1957, a causa de un robo con homicidio, en la cárcel encontró a Dios y su alma se incendió de amor. Pocas horas antes de entregar su cabeza a cuchilla de la guillotina, escribió a un amigo sacerdote: “Piensa, hermano mío: me queda solamente cualquier hora de lucha antes de conocer lo que es el Amor. Él ha sufrido tanto por mí. Espero el amor, espero ser embriagado de torrentes de alegría y de cantar eternas alabanza a la gloria del Resucitado. ¡Dios es Amor!" Esta es la gran victoria de Dios: transformar la cizaña en grano. ¡Buen domingo!

sábado, 19 de julio de 2014

Padre e hijo en discusión

“Papá, tú no puedes pretender que Jesucristo, que vivió y murió hace dos mil años, sea el salvador de los hombres de todos los tiempos”. La frase del muchacho de 22 años dejó perplejo a su padre. Desde hacía varios años habían tenido fuertes discusiones sobre el tema religioso. El chamaco, cuando fue niño, había sido monaguillo, pero creció y se hizo rebelde, sobre todo en cuestiones de fe. De pronto no quiso ir a la iglesia pero fue el ambiente universitario el que lo llevó a alejarse aún más de su catolicismo.

Una de las discusiones más fuertes que padre e hijo habían tenido fue en torno a dos amigas del joven. Ellas eran pareja. Un día revelaron a su círculo de amigos el amor que se tenían y se fueron a vivir juntas. “¡Eso es contra la naturaleza!”, decía el padre. “¿Qué tiene de malo? –respondía el hijo– si ellas así lo sienten, lo importante es que se amen”. “¡Nuestro Señor hizo tuercas para los tornillos –replicó el progenitor–, tuercas con tuercas es un pecado contra natura!”.

El muchacho, que perdía la paciencia, subió el tono de voz: “¿Qué es eso de contra natura, papá? ¿Quién entiende tu lenguaje? ¡Hablas como un viejo anticuado, como un retrógrada!”. “¡Y ya te he dicho miles de veces –habló más fuerte el papá– que te quites los aretes que te pusiste y te cortes esos pelos; al rato tú también te vas a voltear!”. Le dijo su hijo: “¡Tú crees que la felicidad se consigue viviendo en el orden que tú dices que Dios estableció! Perdóname papá, pero estás equivocado. La felicidad es que cada quien siga sus sentimientos, sus emociones y realice su vida según sus deseos. Si a mí me da la gana ponerme aretes y largarme a vivir con mi novia, ¿a ti qué? Además los chilangos en el DF ya dejan casarse a hombres con hombres y mujeres con mujeres. Y si la ley lo permite es porque se trata de algo bueno, ¿no?”

“¿Ah sí? –espetó el padre, furioso– ¿Tú crees que el aborto es algo bueno sólo porque esos políticos del DF lo aprobaron? ¡Es el asesinato de un inocente! No se te olvide nunca que Dios diseñó el cuerpo de la mujer para la maternidad”. “Pues esa es tu interpretación –contestó el muchacho–; las políticas de género dicen que tenemos derechos sexuales y reproductivos y que no estamos ligados a nuestro sexo biológico; podemos ser lo que queremos ser, y además hay muchos tipos de matrimonio y familia”.

Respondió el padre: “Matrimonio sólo hay uno, el natural. En el principio –dice la Biblia– Dios los hizo varón y mujer, hombre y mujer los creó”. “Andas mal, papá –dice el joven– ¿Y por qué en algunas culturas de África existe la poligamia? ¡Para que veas que el matrimonio varía de cultura en cultura! Ahí está mi tía Liviana, que se ha casado tres veces y tiene hijos de sus dos primeros maridos”. Contestó el padre: “La vida de tu tía Liviana ha sido caótica; siempre fue una mujer hueca, quiso ser artista y tú sabes que en ese medio hay mucho degenere, la gente se casa y se descasa”. “¡Basta papá –dijo fastidiado el chamaco– definitivamente tú y yo somos de planetas diferentes y de épocas muy diversas”, y dando un portazo se marchó, dejando a su padre masticando su frustración.

Este choque entre padre e hijo es reflejo de la dificultad que hoy tienen millones de católicos para entender que existe un orden creado por Dios, es decir, una ley natural. No terminan de comprender por qué el hombre debe ordenar su vida a un plan divino inscrito en el corazón del hombre. No queda claro, sobre todo para los jóvenes, que para todos existe un proyecto divino para la naturaleza humana, el cual podemos conocer por la fe y la recta razón. La cultura, la ciencia, la economía, los derechos humanos, las leyes, las universidades, las artes, los medios… en todos los ambientes se proclama hoy que no existe la Verdad ni un proyecto divino para el hombre, sino que cada quien puede construir su vida sobre sus sentimientos y emociones espontáneas. Si el hombre se hace a sí mismo y se dicta su propia ley moral, la convivencia entre seres humanos será cada vez más difícil y la sociedad terminará por hundirse en las arenas movedizas del relativismo.

Como Iglesia de Jesucristo, creemos que existe la Verdad y el Bien, que existe un proyecto divino para el hombre de todos los tiempos y que sólo a la luz de esa verdad y viviendo en el bien podremos realizar nuestra vocación. En el próximo Sínodo de la Familia, la Iglesia deberá buscar nuevas maneras de explicar estos conceptos a sus fieles con mayor claridad, y buscar adecuar su lenguaje a los tiempos actuales. De otra manera, padres e hijos difícilmente se entenderán y millones de católicos seguirán confundidos.

jueves, 17 de julio de 2014

Un hijo no es un derecho, sino un regalo

Rocío y Eduardo de Anda, residentes de El Paso Texas, intentaron tener un hijo durante siete años. Fue el 25 de marzo de 2013, durante la Eucaristía de la Solemnidad de la Anunciación del Señor en Catedral de Ciudad Juárez, cuando ofrecimos la Misa y oramos por ellos, así como por algunas decenas de matrimonios cristianos que no podían concebir. Ese día celebramos el inicio del embarazo sagrado de la Virgen santa. El milagro ocurrió tres meses después. Hoy Rocío y su esposo se acercaron a la catedral para agradecer a Dios por haber recibido a Eduardo Jozef, a quien impartí la bendición.

Tener un hijo no es derecho de nadie sino un regalo que se recibe de Dios como don y responsabilidad. La vida es el más grande de los milagros. Antes Eduardo Jozef no existía, ahora existe, es alguien. ¿Quién lo decidió? ¿Quién quiso darle una identidad única e irrepetible? Contemplar el esplendor de la vida humana ha llevado a los hombres de todos los tiempos a afirmar la existencia de Dios.

Las parejas que no pueden tener hijos no deben cansarse de pedir el hijo al Cielo, y abrirse a la posibilidad de otros planes de Dios para ellas. Tener un hijo no es un derecho, sino un don que se recibe de Dios. Decían los Padres del desierto que "la oración atraviesa el Cielo". Oremos siempre porque los mensajes ardientes de amor de las criaturas penetran en el corazón del Creador.

Detrás de nuestra oración está el poder de intercesión de la Virgen María. Ella nos ha aceptado de manos de Jesús como sus hijos. ¿No querremos nosotros acogerla como Madre? Quien la recibe en su casa como su Madre, tendrá la ayuda más grande para cruzar el gran océano de la vida. ¡Felicidades a Rocío y Eduardo! ¡Bienvenido Eduardo Jozef!

martes, 15 de julio de 2014

Satanás, piedra de tropiezo

Diariamente se ven personas que circulan alrededor de catedral buscando brujos, adivinos y curanderos. Es curioso que en esta época, en donde hay grandes avances científicos, y donde otros tantos afirman que el demonio es un mito superado, muchas personas se inclinan así hacia el mundo de lo oculto. En Muchos canales de televisión aparecen adivinos y pitonisas. El fenómeno no es exclusivo de las clases humildes de la sociedad. Conozco gente de clases acomodadas -políticos incluso- que, llenas de superstición, son clientela de santeros y brujos. Sin embargo muchas personas no creen en la existencia del diablo. ¡Pobres, allá ellos! Tanto compadezco a quienes abren sus ventanas al mundo oculto, como también a quienes niegan la existencia de Satanás como ser personal, ángel caído que se dedica a hacer la guerra a los hombres. Quienes no toman en cuenta a los demonios como entes reales y operantes en el mundo, viven más desprotegidos contra las fuerzas de las tinieblas.

domingo, 13 de julio de 2014

Domingo, día del Señor

Una vez, un hombre le dice a un sacerdote que viajaba con la Madre Teresa de Calcuta: “Padre, no sé qué cosa me está sucediendo, pero me parece que Dios me está mirando a través de los ojos de aquella mujer”, y señaló a la Madre Teresa. El sacerdote le dijo a la religiosa lo que ocurría y ella dijo con simplicidad: “Dígale que Dios, desde hace mucho tiempo, lo estaba mirando. Él no se daba cuenta antes, pero hoy ha hecho un acto de humildad y sus ojos se abrieron a la luz”. Oremos para que nuestros ojos también se abran: la luz está lista para entrar y los brazos de Dios ya están abiertos para abrazarnos. ¡Buen domingo!

Caprichos de Goya

Llegaron al Museo de Arte de Ciudad Juárez los ‘Caprichos de Goya’, una serie de grabados en los que el pintor español hace una crítica a la sociedad del siglo XVIII, principalmente a la aristocracia y al clero. Goya era un creyente católico y desarrolló una gran producción de pintura religiosa. Sin embargo fue crítico de algunos aspectos de la vida de la Iglesia de la época, como las órdenes religiosas y la Inquisición. Luego el pintor se abrió a las ideas de la Ilustración, ese movimiento cultural europeo que tenía la finalidad de disipar las ‘tinieblas’ de la humanidad –la religión, según ellos– mediante las luces de la razón. En la última producción de sus ‘Caprichos’, Goya muestra una desilusión de las ideas ilustradas y cae en una oscuridad y un sinsentido de la vida. Y es que, cuando se apaga la luz de la fe, la razón se queda en tinieblas y la vida, sin esperanza.

Oscura popularidad

En una visita que realicé a una ciudad norteamericana, me sorprendió encontrar, en los escaparates de algunos comercios, letreros llenos de insultos al presidente Barack Obama. En muchos ambientes se percibe una verdadera repulsión al mandatario, y las encuestas lo confirman: Obama es considerado como el peor presidente de esa nación desde la Segunda Guerra Mundial. En ambientes católicos Obama no es muy querido. Los obispos han criticado fuertemente algunas de sus políticas que afectan la libertad religiosa y la cuestión migratoria. Empresas han lanzado el grito de guerra contra el ‘Obamacare’ por pretender obligarlas a pagar servicios de contracepción y abortos a sus empleados. También los migrantes están desilusionados, pues ha sido el presidente que más los ha deportado, separándolos de sus familias.

Exorcistas en el Derecho Canónico

La Congregación para el Clero reconoció jurídicamente a la Asociación Internacional de Exorcistas. Son 250 sacerdotes de 30 países que fueron agrupados por el padre Gabriele Amorth en 1991, y que cada año se reúnen para prepararse mejor para este ministerio tan descuidado en la Iglesia durante décadas. Satanás ha sido una piedra de tropiezo para muchos católicos, incluso para teólogos y sacerdotes que no reconocen su existencia como ser personal –ángel caído que hace la guerra a los hombres–, y por ello minimizan su importancia. El Magisterio y los últimos papas no han dejado de señalar la acción del Maligno –Francisco muchas veces se ha referido a él en sus alocuciones públicas– por lo que esperamos que pronto se integre al plan de estudios de los Seminarios el tratado de demonología, que aclare y ayude a combatir la feroz presencia del mal en el mundo.

Crisis de los niños migrantes

Juan es un joven agricultor guatemalteco de 14 años. Cuando tenía dos años, a su padre lo mataron en un asalto. Su madre falleció por una enfermedad un año después. Él y sus cinco hermanos se quedaron solos en la lucha por salir adelante. El 22 de julio del 2013, un coche recogió a Juan y a otras personas para llevarlos con un coyote que los trasladaría a Estados Unidos. Un familiar había pagado 12 mil quetzales –alrededor de 20 mil pesos– al traficante para trasladar a Juan hacia el sueño americano.

El muchacho inició su aventura acompañado sólo por una mochila llena de ropa. El coyote les dijo que en 18 días llegarían a Estados Unidos. Subió al autobús y halló a 22 personas, todas guatemaltecas, entre ellas algunos menores de edad. Todos rezaban nerviosos implorando la bendición de Dios para el viaje. En una ocasión caminaron 36 horas, día y noche, sin comer ni beber agua. De pronto les gritaron que subieran a un tren que ya estaba en marcha. Mientras corrían para alcanzar el tren, iban dejando tirada ropa, cepillos y jabón para correr más rápido.

Más adelante comenzó su pesadilla. “Cuando íbamos en el tercer tren –relata Juan– se subieron cuatro hombres con machetes y cuchillos. Mi primo y yo sólo nos tomamos de la mano porque si llorábamos nos pegarían”, expresó. Los delincuentes les quitaron los celulares y mochilas a los que integraban el grupo. “¿Quieren colaborar con algo?”, fue la pregunta de los hombres que enseguida le quitaron su mochila y los únicos 40 quetzales –65 pesos– que llevaba para su largo viaje a Estados Unidos.

En México, al llegar al estado de Nuevo León, los agentes de migración los bajaron y les pidieron sus papeles, pero como eran indocumentados, los capturaron junto al coyote. “Estuvimos alrededor de 13 días –dice Juan–, luego nos trajeron a Guatemala. Estoy triste porque regresé otra vez, ahora no sé si volveré a intentarlo”.

Mientras tanto, en la frontera sur de Estados Unidos los agentes de migración tienen capturados alrededor de 52 mil niños que, como Juan, soñaron con una vida mejor o con encontrar a sus papás en alguna ciudad de la Unión americana. En una estación, cuatro agentes con audífonos hacen numerosas preguntas personales y dedican más de una hora a cuestionar a cada adulto, y más aún a los niños. Éstos, generalmente, son desconfiados de la autoridad. Y si a juicio del oficial de migración el niño no demuestra tener miedo de regresar a su país por causa de la violencia, el menor automáticamente es deportado.

A miles de kilómetros al norte, en Washington, un hombre de Iglesia habla al Congreso de Estados Unidos. Es Mark Seitz, obispo de El Paso Texas. El prelado, antes de iniciar su discurso, ha contemplado a Jesús, quien cuando fue niño tuvo que huir a Egipto, acompañado por sus padres, María y José, para salvar su vida de Herodes que quería matarlo. Algo muy parecido ocurre hoy con los niños de Centroamérica que huyen de la violencia pandilleril de sus tierras. El obispo fue a Washington llevando a los niños migrantes en su corazón y en el de toda la Iglesia.

¿Qué ha pedido el obispo al Congreso? Cinco cosas básicamente. Primero, tratar el tema de la migración de niños no acompañados como una crisis humanitaria que requiere la cooperación del gobierno de Estados Unidos, y proporcionar los fondos necesarios para responder a la crisis de forma integral, subrayando la protección a la infancia.

Segundo, el obispo pide políticas para garantizar que los niños migrantes no acompañados reciban los servicios adecuados de bienestar infantil, asistencia jurídica y acceso a la protección de la inmigración cuando proceda. Tercero, que se vele por los intereses superiores del niño en los procedimientos de inmigración para los niños extranjeros no acompañados. Cuarto, examinar las causas que impulsan la migración forzada, como la violencia en los países de origen, la falta de seguridad ciudadana y los mecanismos de protección a los menores. Y por último, buscar soluciones innovadoras en los países de origen y en los países de tránsito que permitan a los niños permanecer y desarrollarse con seguridad en esas tierras.

Los católicos no podemos permanecer indiferentes frente al drama de los niños migrantes. Hemos de compartir nuestra riqueza con quien necesita ayuda. Y nuestra riqueza se llama Jesucristo. “Les aseguro –dice el Señor– que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa”.

lunes, 7 de julio de 2014

Qué significa educar

El acoso escolar o ‘bullying’ es un fenómeno que preocupa no solamente a quienes padecen el hostigamiento, sino que ha llamado la atención de psicólogos, maestros, padres de familia y hasta el mismo gobierno. Me alegra mucho. Como sacerdote he tenido que atender casos dramáticos de muchachos que quedaron llenos de un odio grande hacia sus compañeros, un rencor que se fue petrificando en sus almas y que hoy les obstaculiza seriamente sus relaciones interpersonales. El fenómeno pone el dedo en la llaga a nuestro sistema educativo. ¿De qué se trata la educación? Si pensamos que tener educación es pasar los exámenes que piden saber números, fórmulas, datos y fechas, estamos en la calle. Si, en cambio, tener educación es además aprender valores y actitudes de amor, respeto y promoción de los hermanos, vamos por buenos caminos.

sábado, 5 de julio de 2014

Desorientación en las familias

En la Iglesia hay matrimonios que utilizan métodos anticonceptivos. Para ellos nada hay de malo utilizar preservativos, dispositivos intrauterinos o esterilizarse. Algunos preguntan a los sacerdotes si es correcto hacerse la vasectomía, y otros muchos simplemente deciden, sin consultar a nadie, ‘cerrar la fábrica’ porque ya tuvieron la parejita de hijos que siempre quisieron.

A menudo se acercan al confesionario jóvenes que revelan que, en su noviazgo, están teniendo vida íntima con sus parejas, pues dicen que ‘todo mundo lo hace’. Cuando llegan al matrimonio a muchos les va mal, y ven el divorcio como una salida legítima porque, simplemente, el amor acaba. No son pocos a quienes les parece que la Iglesia debería de cambiar sus posturas sobre algunos puntos de la moral familiar.

Por el contrario, existen también un buen número de cristianos que están entusiasmados a vivir el evangelio en el ámbito de la familia y de la transmisión de la vida. Al tener una experiencia de encuentro con Jesús y entrar en el camino de la fe, van descubriendo el plan de Dios y, de asombro en asombro, profundizan en el misterio del matrimonio, la sexualidad y la familia. En él han encontrado tanta luz y paz para sus vidas.

“Yo acepto que los jóvenes debemos vivir un noviazgo en la castidad –me decía un chico de mi parroquia– pero estoy de acuerdo en que podamos utilizar anticonceptivos en el matrimonio, y también apruebo el aborto, pero únicamente en los casos de violación”. Por otra parte conozco esposos que se han visto injustamente abandonados por sus cónyuges y, creyendo que el matrimonio es indisoluble para toda la vida, deciden no contraer nupcias nuevamente. Otros, en cambio, buscan nuevas uniones y afirman que la Iglesia es injusta al no permitir el divorcio.

Existe hoy una gama de opiniones tan grande como diversos son los seres humanos que integramos la Iglesia. Al estar dentro de una sociedad que ha dejado de ser mayoritariamente cristiana practicante, los católicos se ven fácilmente seducidos por las nuevas tecnologías y los medios de comunicación, la cultura hedonista, el relativismo moral y religioso, el materialismo, el individualismo y una creciente secularización que ha dejado de dar importancia a Dios.

A veces encontramos personas que vagan de sacerdote en sacerdote, preguntando si la Iglesia permite a la mujer ligarse las trompas de Falopio, o si una relación homosexual está permitida, pues fueron con un ministro de Dios que, por su opinión, los dejó vagando por senderos desorientados. Otras parejas estériles quieren probar tener un hijo a través de la fecundación artificial o fecundación ‘in vitro’, pero se encuentran con un párroco que ignora todo sobre el tema y es incapaz de ofrecer un consejo adecuado.

Estas son algunas de las situaciones que se viven hoy en el mundo, y que han llegado a la mesa del Sínodo de la Familia para ser discutidas por el papa Francisco, cardenales y obispos durante los próximos meses. Fueron recogidas en los cuestionarios que se distribuyeron en todas las diócesis del planeta. Las respuestas nos dejan ver que el mal de muchos laicos y de algunos sacerdotes es la ignorancia que prevalece sobre el Evangelio del matrimonio, de la sexualidad y de la transmisión de la vida. Aunque la doctrina sobre la familia está definida en la Biblia y en muchos documentos del Magisterio, no es accesible para todos y existe una gran desorientación en un sinnúmero de fieles.

El meollo del asunto del Sínodo de la Familia no será rediseñar la doctrina de la Iglesia. Ésta es divina y sólo se puede profundizar, pero nunca cambiar. El gran desafío que, en los años venideros, tendremos los pastores y fieles laicos será encontrar nuevas maneras para transmitir dichas enseñanzas, hacer accesible a todos la belleza de lo que nos comunica el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia sobre la comunidad familiar. Fuera de la doctrina de la Iglesia estaremos sólo en las arenas movedizas de la opinión y en la confusión de las conciencias.

viernes, 4 de julio de 2014

Fiestas religiosas

Las fiestas religiosas son la expresión gozosa de que Dios está a favor de su pueblo. En ellas celebramos la victoria de Dios sobre la muerte, y por eso vale la pena recordar esos acontecimientos victoriosos. Pero cuando las celebraciones religiosas dejan de ser importantes, cuando queremos que acabe la fiesta, manifestamos que Dios no es motivo de alegría sino obstáculo para nuestra felicidad. Amós, el profeta, revelaba dos castigos por este motivo: "se oscurecerá el sol en pleno día", es decir, los días perderán sentido, la vida se volverá monótona y depresiva, habrá hastío y confusión. El segundo castigo es "andar errantes buscando la Palabra del Señor pero sin encontrarla". Se trata de la incapacidad de reconocer la voz de Dios, algo para lo que el hombre fue creado. Son dos profecías cuyo cumplimiento vemos hoy día en la vida de muchos hermanos.

Amar el domingo como día principal de la semana, encontrar a la comunidad de discípulos, celebrar juntos la Eucaristía, escuchar la Palabra de Dios, recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesús como prenda de su victoria sobre el mal y la muerte. Así nuestro paso por la tierra se vuelve una experiencia gozosa, los días adquieren sentido por la cercanía de Jesús resucitado, y el sol de Dios brilla sobre nuestras cabezas como el mediodía.

jueves, 3 de julio de 2014

Vida en la Edad Media

El arte medieval refleja cómo era la vida en aquella época. Nadie podía sentirse solo. La gente siempre estaba ocupada. Se trabajaba con los vecinos de al lado, se dormía en una cama con otras tres o cuatro personas, se pertenecía a algún gremio. Y cuando se iba a la iglesia, durante las celebraciones, se estaba rodeado de gente. La vida no era monótona: se disfrutaba de ropa colorida, especias de Oriente, vino dulce del Mediterráneo. Se gozaba con la música, la danza y la poesía popular. Quizá los estudiosos de hoy hablan poco de la Edad Media, no porque la vida fuera monótona en aquella época, sino porque rebosaba de vitalidad y de luz. Y tendrían que frotarse los ojos para acostumbrarse a tanta luz. (Guía políticamente incorrecta de la Civilización Occidental, José Javier Esparza).

martes, 1 de julio de 2014

blog del padre Fortea: La Gran España frente a la balcánica tierra ibéric...

blog del padre Fortea: La Gran España frente a la balcánica tierra ibéric...: Yo escribo posts con palabras, pero he aquí que hoy he encontrado un vídeo que expresa con imágenes lo que he intentado decir, en otras...

Edad Media: la Edad de la Luz

Muchos libros de texto enseñan que la Edad Media fue una época oscura de la historia. Dicen que la gente vivía deprimida y en la miseria, en la superstición y que la Iglesia destruyó el conocimiento. Todo eso es absolutamente falso y se debe al odio ilustrado contra la cristiandad. La realidad es que, en la Edad Media, Europa disfrutó de una de las culturas más florecientes jamás vistas en el mundo. Y fue porque las campanas de la Iglesia daban el ritmo a la vida de los hombres. La gente amaba a su tierra, a sus pueblos, sus colinas, sus coloridos festivales, su comida y bebida. Disfrutaban de la libertad de la esperanza. No estaban bajo la presión mortal de tener que crear un cielo en la tierra, una esperanza que acababa en la desesperanza. Cualquier estudio serio de la Edad Media puede desengañarnos de esa visión fanática que los enemigos de la Iglesia nos han hecho creer.