viernes, 31 de octubre de 2014

El camino simple a la santidad

¡Qué bello día este de Todos los Santos! Se dice que la santidad es algo inalcanzable para todos, y que sólo es para unos privilegiados. Esto no puede ser, porque la santidad es el fin de la vida, y cuando el hombre lo alcanza consigue la felicidad y se realiza. La felicidad, entonces, es algo accesible para todos, desde el momento en que la deseamos ardientemente.

No nos asuste la palabra santidad. Hay que entenderla en su genuino significado. Sin duda hay caminos extraordinarios a la santidad, que se relacionan con misiones especiales para las que Dios da gracias particulares. Muchos santos pueden provocarnos temor por la severidad de sus sacrificios y penitencias, por la profundidad de su doctrina, por las obras realizadas en el campo social y eclesial, o por los milagros que hicieron. Se trata de vocaciones excepcionales, mientras que la mayoría de los fieles estamos llamados a recorrer un camino más simple, que consiste en la práctica de las virtudes humanas y cristianas en el contexto de las tareas, deberes y compromisos de la vida cotidiana.

El evangelio de las bienaventuranzas nos marca este camino, al que podemos llamar “el camino del corazón”. Nosotros podemos recorrer nuestro camino de perfección esforzándonos por crear, día tras día, un corazón humilde, puro, manso, compasivo, paciente y desapegado de las cosas del mundo, como era el corazón de Jesús.

Respeto a las culturas

La semana pasada muchas personas, a través de las redes sociales, protestaron contra mí por haber escrito un artículo sobre los orígenes cristianos de Halloween. Muchos de ellos me dijeron que no celebrarán esa fiesta porque les parece algo ajeno a nuestra cultura. Tienen razón. Es fiesta propia de Estados Unidos. Hay otros que me dijeron que el artículo les pareció sensato y equilibrado porque quita paranoias y les permite catequizar mejor a sus hijos. Pero aquellos que me escribieron diciendo que es una fiesta de origen diabólico y que quien se disfraza o pide dulces proclama hossanas al demonio, siento decirles que están equivocados. Investiguen bien sobre los orígenes cristianos de Halloween. Es cierto que hay actividad satanista el 31 de octubre como también la hay el Viernes santo o el 25 de diciembre. Pero no por ello quien celebra Halloween secunda esas actividades.

Satanizar Halloween es, además de ignorar sus orígenes cristianos, una falta de respeto a la cultura norteamericana. Quizá lo sentimos como una invasión cultural y nos defendemos demonizando la celebración. Tal vez, por influencia del protestantismo sobre algunos movimientos carismáticos católicos o evangélicos en México, muchos ven al diablo en todas partes y ven Halloween como contrario a nuestra fe. Cuando no se conocen las culturas y la historia fácilmente podemos caer en el fanatismo.

Los mexicanos, en nuestra cultura, jugamos con la muerte, nos burlamos de ella. José Guadalupe Posadas creó a "La catrina", un esqueleto con ropajes de mujer; hoy hay muchos festivales por estas fechas donde las personas se disfrazan de catrinas; hacemos calaveritas de azúcar y comemos pan de muerto; muchos visitan los cementerios para rezar y limpiar las tumbas de sus antepasados, se levantan altares en honor a los difuntos y hasta los recuerdan preparando los que fueron sus platillos favoritos. Son hermosas nuestras tradiciones mexicanas.

Sin embargo en México hay más de 5 millones de personas que dan culto a la 'santa muerte', un siniestro esqueleto con una guadaña y vestido con un capuchón. Le llaman también la 'niña blanca' y le piden favores con oraciones. No sólo eso. También le levantan altares y le han construido santuarios en diversos puntos geográficos del país. Se trata de verdadero satanismo ya que la 'santa muerte' es, en realidad, un demonio. Como sacerdote he visto las consecuencias de personas ignorantes de su religión que se pusieron a conversar o a rezar a este personaje y terminaron en posesión diabólica.

No sería justo que personas de culturas ajenas a la nuestra juzgaran nuestras bellas tradiciones mexicanas del día de muertos diciendo que en México adoramos a la santa muerte y rendimos pleitesía a Satanás. Tener una colección de catrinas o hacer calaveritas de azúcar está muy lejos de participar en adoración a la 'santa muerte' o en cultos satánicos. Así, pedir dulces en Halloween o ir a una fiesta de disfraces nada tiene que ver con satanismo. Nadie que participe en Halloween, divirtiéndose sanamente, quedará poseído por espíritus infernales o pecará contra Dios.
 
Personalmente no me interesa Halloween ni lo promuevo porque lo siento extraño a mi cultura, pero tampoco me defiendo de él combatiéndolo. He vivido en Estados Unidos y conozco de cerca sus tradiciones. Respetemos las tradiciones de cada país y conozcamos sus orígenes. La ignorancia hace ver fantasmas por todas partes. Y, por supuesto, celebremos lo nuestro.

domingo, 26 de octubre de 2014

Monjas en apuros

Las monjitas son gente buena, pero entre la mano y el plato entra el gato. El alto cobro del impuesto predial está orillando a las congregaciones religiosas, con sede en el DF, a disminuir su obra social a favor de los pobres, a vender parte de sus espacios físicos o trasladarse a otros estados de la República. Las religiosas viven de la caridad, no tienen fines de lucro y de alguna manera ayudan al gobierno a combatir el hambre, las adicciones y la violencia, así como a cuidar enfermos, ancianos, niños abandonados y personas desesperadas. Se trata de una labor social importante. Es justo, ciertamente, que paguen predial, pero los cobros excesivos podrían hacer desaparecer monasterios, conventos y espacios destinados a obras de caridad. Para eliminar la vida religiosa no es necesario prender fuego a los conventos o fusilar monjas; basta poner candados fiscales.

sábado, 25 de octubre de 2014

El arte del buen vestir

Falleció de cáncer, a sus 82 años, Oscar de la Renta, uno de los más prestigiados modistos internacionales que vistió a artistas y mujeres del mundo de la política. Uno de los más bellos gestos del diseñador fue haber adoptado a un recién nacido que, en el año 1984, una monjas encontraron en un basurero en República Dominicana, su país natal. Cuando se enteró, de la Renta acababa de enviudar y estaba ayudando a un orfanato; decidió entonces adoptar al huérfano y bautizarlo con el nombre de Moisés, que significa ‘el rescatado de las aguas’. Es cierto que telas visten al hombre por fuera y a través de la ropa proyecta su personalidad, pero son los actos de amor a Dios, las virtudes y la caridad lo que va vistiendo al hombre por dentro. En el banquete del reino de Dios no habrá vestidos ni accesorios Oscar de la Renta. Quien no porte el vestido de la caridad, se quedará fuera.

viernes, 24 de octubre de 2014

Orígenes cristianos de Halloween

En mi juventud fui a muchas fiestas de Halloween y me gustaba poner creatividad en mi disfraz. Era bastante divertido. Nunca pensé –ni hoy tampoco lo creo– que lo que hacía era dar culto al diablo o participar en un ritual satánico de dimensiones cósmicas. Nunca escuché hablar de los ‘peligros espirituales’ de Halloween hasta que, entrado en la vida cristiana y sacerdotal, comencé a escuchar algunas voces que daban la señal de alarma. En el Seminario nunca se nos habló de tales riesgos. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos nunca ha dicho una palabra sobre el tema. Ni siquiera los exorcistas alertan sobre el peligro de quedar asediado por demonios al participar en actividades de Halloween.

En sus inicios Halloween, según algunos autores, entre ellos el padre dominico Augustine Thompson, era una fiesta cristiana. El nombre deriva de ‘All Hallows Eve’, que significa víspera de todos los Santos. Hacia el año 1000 la Iglesia celebraba el 1 de noviembre la fiesta de Todos los Santos y el 2 de noviembre celebraba un día de oración por las almas de los fieles difuntos. Eran dos días para recordar, de alguna manera, al cielo y al purgatorio.

Los católicos irlandeses comenzaron a preocuparse por las almas del infierno, no para que fueran salvadas –lo cual es imposible para una persona que muere en pecado mortal– sino para que no perturbaran, por envidia, las celebraciones del 1 y 2 de noviembre. Se hizo costumbre golpear cazos y sartenes en la Víspera de todos los Santos para que los condenados supieran que aún se les recordaba. Al menos en Irlanda todos los muertos eran recordados: aquellos salvados, los purgantes y los condenados. Evidentemente la Iglesia nunca instituyó una celebración litúrgica para los réprobos. Sólo el pueblo irlandés los recordaba como tradición popular junto a las dos grandes fiestas litúrgicas mayores. Fueron los orígenes cristianos de Halloween.

En Norteamérica se mezclaron las costumbres irlandesas de Halloween con las traídas de Francia. ¿Cuáles eran éstas? La peste negra había llevado a la tumba a millones de europeos, y los franceses solían representar la realidad de la muerte con disfraces el día de los difuntos. Con la mezcla de los dos pueblos nació la costumbre de disfrazarse durante Halloween, Víspera de todos los Santos. Hasta aquí los motivos fueron cristianos.

Posteriormente se añadió la frase “trick or treat” –truco o trato– traída a Estados Unidos por los ingleses que celebraban en Inglaterra el Día de Guy Fawkes, donde los protestantes visitaban a media noche a los católicos, en son de burla por motivo de la persecución religiosa, demandando cerveza y pasteles con la frase ‘trick or treat’.

El motivo de las brujas se añadió a fines del siglo XIX con la industria de las tarjetas de felicitación mientras que las calabazas ahuecadas y hechas linterna con una cara macabra tiene su origen en la leyenda de Jack, un granjero irlandés cuya alma vagaría en pena buscando un lugar dónde descansar. La vela dentro de la calabaza representa el fuego del infierno mientras que la cara es la de aquel granjero que no encuentra lugar de reposo.

Halloween ha variado a través del tiempo, en una mezcla de religiosidad con elementos de varias culturas. Aquellos orígenes cristianos quedaron lejos. Hoy abundan mitos y leyendas sobre la fiesta y su supuesta conexión con el satanismo y la adoración a espíritus malignos. Personalmente creo en los orígenes cristianos de Halloween –su relación con la Víspera de todos los Santos como recuerdo de la posibilidad de la condenación eterna– y no comparto la opinión de que disfrazarse o pedir dulces sea participar en ritos satánicos o invocar demonios.

Dejar que los niños pidan dulces en las casas o participen en fiestas escolares de Halloween queda a criterio de los padres de familia. Para quienes quieran participar, mi consejo es evitar disfraces del mundo tenebroso y el gusto por lo macabro. ¿Para qué exaltar el mundo de la oscuridad? ¿Para qué representar la separación eterna de Dios? Los trajes de princesas, payasos, superhéroes o vaqueros son más adecuados, y hoy cada vez más niños cristianos se disfrazan de ángeles, santos y personajes de la Biblia.

Halloween es una buena ocasión para hablar del infierno como separación eterna del amor de Dios y reafirmar nuestra opción por el Cielo, al que contemplamos lleno de santos al día siguiente, y al que esperan llegar, con nuestras oraciones, las benditas ánimas del mundo purgante.

martes, 21 de octubre de 2014

Pablo VI y el demonio

En noviembre de 1972, Pablo VI hizo algunas catequesis sobre el demonio. Ante los hechos de pesimismo que sacudían a la Iglesia después del Vaticano II, el papa dijo: “Una potencia hostil ha intervenido. Su nombre es el diablo, ese ser misterioso del que san Pedro habla en su primera Carta”. Tenía “la sensación de que el humo de Satanás se había colado por alguna fisura en el Templo de Dios”. Y pensaba que la demonología era una parte muy importante en la teología y que hoy estaba muy descuidada. La reacción de la prensa fue ácida y virulenta. Se acusó al papa de regresar a creencias ya superadas por la ciencia y de querer volver al Medioevo. Sin embargo estas fueron las catequesis más lúcidas y valientes de Pablo VI, quien se atrevió desenmascarar al enemigo, el cual, al saberse descubierto, vomitó su furia a través de periodistas inconscientes.

lunes, 20 de octubre de 2014

Pablo VI ante a la muerte

En el morir se define lo que seremos por toda la eternidad. Pablo VI escribió, con su puño y letra, en su meditación ante la muerte: “Hombres, comprendedme: a todos os amo en la efusión del Espíritu Santo, del que yo, ministro, debía haceros partícipes. Así os miro, así os saludo, así os bendigo. A todos. Y a vosotros, más cercanos a mí, más cordialmente. La paz sea con vosotros. Y, ¿qué diré a la Iglesia a la que debo todo y que fue mía? Las bendiciones vengan sobre ti: ten conciencia de tu naturaleza y de tu misión; ten sentido de las necesidades verdaderas y profundas de la humanidad: y camina pobre, es decir, libre, fuerte y amorosa hacia Cristo. Amén. El Señor viene. Amén”. El papa pedía al Señor estar en la luz cuando se hiciera de noche, y Dios se lo concedió. Vio la luz de la vida eterna el 6 de agosto de 1978. Era la fiesta de la Transfiguración.

sábado, 18 de octubre de 2014

Beato Pablo VI, Confesor de la fe

Recuerdo a Pablo VI como el papa de mi infancia. Escuché la noticia de su muerte por voz del presentador de televisión Raúl Velasco, aquel  6 de agosto de 1978, un día después de que cumplí 15 años. Nunca imaginé que aquel sucesor de san Pedro fuera el hombre que aferró el timón de la barca de la Iglesia con absoluta firmeza y valentía, en medio de huracán categoría cinco.

Escuchaba en aquellos años hablar del movimiento hippie donde la juventud se drogaba y proclamaba el amor libre. También sabía de grandes revueltas estudiantiles en el mundo contra las sociedades burguesas y oía de muertos en Tlatelolco. No imaginaba que estuviera en marcha la revolución sexual, gracias a la creación de la píldora anticonceptiva. Había euforia en millones de parejas que, usando la pastilla, podían tener mayor libertad en su vida sexual.

En aquella década turbulenta el gobierno de Estados Unidos, decidido a tomar el control demográfico del mundo, empezaba a comercializar los anticonceptivos. Había un terror demográfico; los medios de comunicación pregonaban, aquí y allá, que el nacimiento descontrolado de los niños traería consecuencias más terribles que la bomba atómica. A las parejas que tenían cuatro hijos ya se les empezaba a ver como contaminadoras de la sociedad. “La familia pequeña vive mejor”, fue el eslogan en cada corte comercial de televisión.

La mañana del 25 de julio de 1968 el papa Pablo VI estampó su firma más difícil y controvertida, la que le traería los mayores sufrimientos de su pontificado. Firmó la encíclica Humanae vitae, sobre la regulación de la natalidad. Con ese documento la Iglesia afirmaba que el amor conyugal y la fecundidad están estrechamente unidos. Rechazando la contracepción, el papa señalaba que todo acto conyugal, para ser moralmente correcto, debe estar abierto a la transmisión de la vida. El mundo se rasgó sus vestiduras.

Muchos laicos católicos sufrieron un shock. Mientras que las comunidades protestantes ya aceptaban la contracepción, el papa seguía manteniendo la doctrina tradicional de la Iglesia. Vino una oposición violenta de grupos de teólogos, incluso algunas Conferencias Episcopales europeas tuvieron posturas ambiguas. Horas después de publicada Humanae vitae, 87 teólogos norteamericanos acusaban al papa de oponerse al Concilio Vaticano II en su diálogo con el mundo, e invitaban a los católicos a ignorar la encíclica. Karl Rahner, prestigiado teólogo progresista jesuita, señaló que la enseñanza del papa era errónea y que debía ser reformada.

Jean Guitton, amigo y confidente del Pablo VI, definió aquellos dramáticos hechos como ‘la gran prueba’ del pontificado. Y confesó que el prestigio, la popularidad, el afecto y todos los apoyos sensibles disminuyeron para el pontífice. Fue la gran cruz de la incomprensión y del rechazo la que hizo al papa sufrir lo indecible. Confesores de la fe son aquellos que, a riesgo de ser mártires, afirman la fe católica, y ese fue Pablo VI.

Sin embargo para Pablo VI firmar Humanae vitae fue, además de un acto valiente y glorioso, un signo profético. Advirtió que la anticoncepción traería tres grandes males a la sociedad. Primero, el camino fácil y amplio para el adulterio y la degradación de la moral. Luego, la pérdida del respeto a la mujer, que pasaría a ser tratada como simple objeto de goce egoísta. Finalmente, el poner un instrumento peligroso en manos de los gobiernos sin tomar en cuenta las exigencias morales.

Todo lo que profetizó Pablo VI se cumplió al pie de la letra. Hoy la infidelidad conyugal es más frecuente que nunca y ha arrasado con millones de matrimonios. La anticoncepción ha desencadenado un libertinaje sexual sin precedentes y gran parte del mundo se ha convertido en un prostíbulo. El cuerpo de la mujer es visto y tratado como un contenedor vacío al que se le da cualquier significado. Y los gobiernos imponen políticas antinatalistas con campañas masivas de esterilización voluntaria o forzada.

La firma de Humanae vitae bien vale la beatificación de Pablo VI. Gracias a su fidelidad al Espíritu Santo que lo asistió y lo fortaleció, hoy la Iglesia Católica es, prácticamente, el único faro que proclama la verdad íntegra de la sexualidad, el matrimonio y la transmisión de la vida. Nos alegramos profundamente de ver llegar a este papa, confesor de la verdad, a los altares.

viernes, 17 de octubre de 2014

Sínodo y bodas gay


Aparecen noticias aquí y allá en la prensa secular afirmando que la Iglesia, con el Sínodo de la Familia, aceptará el matrimonio gay. Muchos fieles católicos quedan confundidos, pero son ingenuos por dos motivos. Primero, parte de la prensa secular se dedica a falsificar las noticias del sínodo para crear confusión, contraponiendo una iglesia conservadora y otra liberal. Las noticias auténticas de la Iglesia están en la prensa católica, y no en la secular. Segundo, ningún sínodo –ni siquiera un concilio– puede cambiar la doctrina del matrimonio, y éste es sólo entre hombre y mujer. Quienes se hacen la ilusión de bodas gay en la Iglesia, después del sínodo, quedarán defraudados. Eso sí, del sínodo se esperan líneas de acompañamiento más cercano a las personas con atracción por el mismo sexo, en vistas a una conversión para vivir casta y santamente.

lunes, 13 de octubre de 2014

La piñata debe ir más alta

Quizá tengamos menos bodas después del Sínodo de la Familia. En los primeros días de las discusiones, los obispos han dicho que la Iglesia debe de transmitir una visión del matrimonio no sólo como punto de llegada, sino como un camino hacia una meta más alta, un camino de crecimiento personal y de pareja. Se ha subrayado que el camino de preparación para el matrimonio deberá ser largo, personalizado y severo, incluso sin miedo a que eventualmente disminuya el número de bodas celebradas en la Iglesia. Se dice que los matrimonios católicos deben prepararse más y mejor para poder enfrentar los contenidos de los medios de comunicación que presentan ideologías contrarias al plan de Dios para la familia. De otra manera se corre el riesgo de saturar los tribunales eclesiásticos con solicitudes de nulidad matrimonial.

domingo, 12 de octubre de 2014

Invitados al banquete de bodas

Los santos convirtieron sus vidas en himnos a la alegría. Se sintieron felices de saborear, aquí en la tierra, el banquete de bodas de la eternidad. Benedicta Bianchi Porro fue una espléndida chica golpeada por un tumor del sistema nervioso y que se quedó sorda, paralizada y totalmente ciega. Había motivos humanamente suficientes para caer en la desesperación y en la rebelión, y en cambio la palabra de Dios una vez más fue cierta: Benedicta se entregó a Dios y Dios le llenó el corazón de una alegría indescriptible.


El 19 de abril de 1958 escribió a una amiga: “Yo pienso: qué cosa tan maravillosa es la vida, aún en sus aspectos más terribles, y por ello mi alma está llena de gratitud y de amor hacia Dios”. En el verano de 1963, pocos meses antes de su muerte, ya sorda y ciega, dictó a su mamá una carta maravillosa para un joven desesperado. Decía: “Querido Natalino, hace tres meses yo gozaba de la vista: ahora es de noche. Pero en mi calvario no estoy desesperada. Sé que en mi interior he encontrado una sabiduría más grande que la de los hombres. He encontrado que Dios existe y es amor, fidelidad, alegría, certeza hasta la consumación de los siglos”. 

Como Benedicta, también nosotros podemos cantar de felicidad, aún en medio de las penas y dificultades de la vida. Dios introduce en el banquete de la alegría a los corazones humildes y abiertos a su amor. ¡Buen domingo!


sábado, 11 de octubre de 2014

Raíces malignas de la corrupción

Hace tiempo leí a un periodista local que acusaba al cristianismo de haber fabricado el concepto de ‘pecado’ en la historia de la humanidad. Señalaba que la Iglesia es la responsable de manipular las conciencias de los feligreses para crearles un sentido de culpabilidad que no existe y así ejercer una forma de control sobre la población.

Me pregunté: si a ese escritor le hubieran robado su casa y asesinado a su esposa, ¿seguiría pensando que sólo se cometieron dos delitos de orden jurídico y que nunca se violó un orden moral y espiritual? Hace unos días volvió a ocurrir un hecho de extrema violencia en la ciudad: un policía mata a sus dos hijos y después él se quita la vida. ¿Se puede llamar eso únicamente una infracción legal? Sobornar a un agente de tránsito o desviar millones de pesos fondos públicos a cuentas privadas, ¿es sólo un delito o también un pecado?

El pecado es la raíz de toda corrupción; es una realidad incuestionable que ha convertido al mundo en un enorme hospital, y a México en un país poco atractivo para invertir. Si decimos que todos estamos enfermos del alma nos aproximamos a la verdad, mucho más de los que nos imaginamos. La tragedia es que, así como existe una gran cantidad de personas que ignoran ser portadoras de VIH, la mayor parte de los hombres no reconocen que el pecado ha infectado sus almas.

En ambiente católico hay quienes se acercan al confesionario después de 40 años sin el sacramento y sólo se confiesan de ‘alguna que otra mentirilla’. Esto ocurre porque cuando la vida entra en el pantano del mal, se desarrollan cataratas espirituales, que es una forma de ceguera peligrosa. La persona no se da cuenta de su situación existencial de pecado y en el caso de que aumenten los remordimientos de conciencia, tiende rápidamente a justificarse, y a decir “es que todo el mundo lo hace”.

Hace años conversé con un hombre no creyente que criticaba duramente las enseñanzas morales de la Iglesia. Su gran fortuna la había amasado atropellando a otras personas. Llevaba varios divorcios y presumía de una extensa colección de amantes. No acababa de entender por qué una institución religiosa podía limitar sus excesos. Lo más probable es que jamás llegue a comprenderlo. Porque cuando Dios desaparece del horizonte de la vida el alma se queda a oscuras, muy torpe para distinguir el bien del mal.

El pecado y la corrupción se perciben solamente a la luz del misterio de Dios. Mientras más alto escala el alma hacia las cimas purísimas de la luz divina, más claramente verá cualquier mota de impureza, y más experimentará malestar por ello. Pero mientras más desciende el alma en la degradación de su ser hacia los abismos oscuros, no percibirá la gangrena y ser precipitará por un camino de muerte.

La corrupción social comienza cuando las almas nunca escuchan hablar de Dios y crecen indiferentes a los valores del espíritu. La carne, con sus encantos y seducciones, les impone su dictadura brutal en la vida cotidiana. ¡Pobres almas que viven en el tiempo sin pensar en la eternidad, y no se hacen preguntas sobre el sentido de la vida y su destino después de la muerte!


 En los países más corruptos las personas no niegan, quizá, explícitamente la existencia de Dios y del alma, pero viven como si no existieran. Pasan los años y los incrédulos llegan al umbral de la muerte sin estar preparados, con el riesgo de morir como los animales. Así viven muchos cristianos hoy. Los pecados se multiplican en sus vidas como bacilos malignos que luego corromperán las instituciones, sin que estas personas adviertan la gravedad y sin tener asomos de arrepentimiento.

El camino hacia la sima de la corrupción no termina aquí. Satanás querrá transformar a sus presas a su imagen y semejanza. De la indiferencia a Dios, la astuta serpiente empuja hacia la negación explícita, hacia el odio y el desprecio a Dios y a sus obras. Necesita hombres que sean militantes de su imperio tenebroso. Es lo que sucede en muchos cuerpos de policía del mundo, en las mafias, en la fabricación de guerras y venta de armas, hasta llegar a regímenes tan perversos como el nazismo, el comunismo o el capitalismo salvaje.


No tengamos miedo a descubrir las raíces malignas dentro de nosotros. Pidamos luz al Espíritu de Dios para conocer nuestro corazón y vayamos al Médico divino que nos aguarda amorosamente en el confesionario.

viernes, 10 de octubre de 2014

Igual que con la gripe porcina

Huele a manipulación lo que algunos gobiernos están haciendo en torno al virus del ébola. Las fotos del personal sanitario cubierto de pies a cabeza con trajes especiales y máscaras antigases crean miedo. Pero, ¿cómo es que los muertos por ébola llegan a 2 mil mientras que 1.4 millones murieron el año pasado por tuberculosis y 855 mil por paludismo? Se está sembrando pánico entre los africanos al grado de aislar poblaciones enteras por horror al contagio, cuando éste se da únicamente por contacto con fluidos corporales, como ocurre con el virus del sida. Esto huele raro. Está sucediendo lo mismo que con la gripe aviar en 2005 y con la gripe porcina en 2009. ¿No será una forma de control poblacional y jugoso negocio para gobiernos y farmacéuticas? ¿Pandemia mundial? No creas sino lo que veas, y aún de lo que veas, la mitad creas.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Siempre seres religiosos

Todo movimiento político tiene, en el fondo, una visión espiritual del hombre y de la sociedad. El periodista Oscar Herradón publicó el ensayo ‘Los magos de la guerra’ sobre la Segunda Guerra Mundial. En él explica cómo los seguidores de Hitler usaron la magia para ganar la contienda electoral. En las bases del nazismo –afirma– hay una influencia esotérica y de ciencias ocultas. Pero también los Aliados, con Inglaterra al frente, protagonizaron toda clase de prácticas extrañas de horóscopos y cartas astrales en los servicios de inteligencia para derrotar a los alemanes. En el fondo el hombre será siempre un ser religioso, es decir, religado al Trascendente. El peligro de las sociedades que fueron cristianas es regresar a la superstición y a la magia, o bien, a vivir adorándose a sí mismas, creyendo que no existe Dios fuera del hombre.

lunes, 6 de octubre de 2014

Urge la belleza

Los diarios y telenoticieros está llenos de malas noticias que hacen la vida tensa y, a veces, pesada. ¿Dónde podemos hallar un oasis para descansar? Benedicto XVI se preguntaba qué es lo que puede volver a darnos entusiasmo y confianza, qué nos puede animar a encontrar el camino y soñar una vida digna de nuestra vocación. Es la belleza. Nos sentimos a gusto en lugares bellos, nos agrada encontrar personas que cuidan su estética, nos inspiran los paisajes hermosos, la liturgia bien cuidada, los lugares ordenados, las ciudades limpias y la gente amable. Y es que donde hay belleza ahí se refleja la presencia de Dios. El encuentro cotidiano con lo bello aleja la oscuridad y trae luz a la vida, hace vivir con la esperanza en alto y llena el corazón de entusiasmo. Con razón decía Kafka que “Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece”.

domingo, 5 de octubre de 2014

Misas negras

Hace unos meses una misa negra se realizaría en Harvard, y finalmente fue cancelada. El 21 de septiembre se realizó una en Oklahoma con el permiso de la autoridad pública. Los grupos satanistas han cobrado fuerza en nuestros países occidentales con rituales blasfemos donde se mezcla el sexo con lo sagrado y donde se profana la Hostia. El padre René Laurentin, miembro de la Pontificia Academia Teológica de Roma, afirma que en estos rituales sólo se mancha la apariencia, sin llegar a tocar el Cuerpo de Cristo. Y dice que la perversidad de estos grupos lleva, ciertamente, la firma del demonio, quien ha destruido en sus adeptos la imagen de Dios. El diablo ha invertido en ellos el amor en odio y los ha degradado tanto que hace de ellos también infra-personas, no-personas, incluso infra-animales a su imagen: hijos del diablo por el pecado.

Sus planes para tus niños

Sonaba raro que el gobierno federal, desde hace algunos meses, mostrara preocupación por el tema del bullying en las escuelas. Ya salió el gato encerrado y ahora sabemos por qué. Dentro del paquete de leyes a favor de la infancia que han sido aprobadas por el Senado de la República, está la consagración del derecho de los niños a la educación sexual y reproductiva. No es otra cosa, ni más ni menos, que iniciarlos en la vida sexual y meterles en sus mentes que el aborto es su derecho. Y, por supuesto, facilitárselos en un futuro cercano.

Se veía venir. Desde hace décadas las Conferencias de Población y Desarrollo de la ONU habían establecido que la salud reproductiva y el aborto debían ser accesibles para todos en el mundo. Y lo han ido logrando. El gran objetivo es que para el año 2015, niños, adolescentes y adultos tengan acceso a los métodos anticonceptivos y el aborto sea legal para todos.

Al igual que todo el Occidente decadente, México está envuelto en la espiral de la cultura de la muerte. Todos los partidos políticos y los centros de derechos humanos de este país –unos más, otros menos– siguen sumisamente las agendas que dictan los organismos internacionales y sirven a los intereses del capitalismo sin escrúpulos. Asesinar niños legalmente en el vientre materno, en México, es una realidad que está a la vuelta de la esquina, a menos de que quienes aman y defienden la vida y al familia natural hagan algo para impedirlo.

Las leyes aprobadas por el Senado van más allá del derecho a utilizar anticonceptivos y próximamente el aborto para los menores. La ley habla de derecho a la educación sexual escolar, y ésta promueve el derecho al placer sexual. Hay una lógica detrás de ello: Si los niños tienen acceso a los anticonceptivos, eso significa que podrán tener intercambio sexual sin tener hijos. Si hay intercambio sexual sin hijos, no tiene sentido el matrimonio. Por tanto, el ejercicio de la sexualidad con contracepción sería una conducta aceptable para todos, casados y solteros. Luego, ¿por qué fijar límites a la edad mínima? Basta que cualquier chamaquillo tenga una capacitación recibida en la escuela para que se ejercite en el intercambio sexual. Es una cadena donde una cosa lleva a la otra.

Aún hay más. La ley dice que el derecho a la educación de los hijos lo tiene, prioritariamente, el Estado. Ya no la madre y el padre, en primer lugar. ¿De quién es, entonces la patria potestad? A muchos gobernantes le parece que, hasta hoy, los mexicanos hemos crecido en la ignorancia y en las tinieblas de la religión. Ellos dicen ser los portadores de la luz y de la verdad, los que abrirán los ojos de las nuevas generaciones para enseñarles una nueva manera de vivir su sexualidad. Y si alguien –el padre o la madre por ejemplo–, prohíbe a su hijo alguna conducta que le parezca impropia –como esas que las religiones desaprueban– ¡cuidado!, ello puede considerarse como un atentado contra los derechos de los hijos, y pudieran venir penas y castigos.

Estamos, evidentemente, ante una nueva ética que se impone desde las élites del poder. Es la ética del paganismo y del hombre viejo. Las religiones del mundo, sobre todo la Iglesia Católica, se oponen rotundamente a esta nueva visión del hombre y de la familia que está permeando la cultura.

¿Qué se puede hacer? Es la pregunta de los padres de familia y de los sacerdotes. Al menos tres cosas. En primer lugar se pueden utilizar las redes sociales para presionar a nuestros legisladores y al mismo presidente de la república a que no aprueben estas leyes. Los políticos están muy atentos a lo que sucede en las redes sociales porque saben el poder que tienen para crear opinión, así como votos a su favor o en su contra.

En segundo lugar, hemos de buscar una mejor formación para nuestra vida cristiana. No basta la Eucaristía dominical. Es necesario profundizar la enseñanza de la moral sexual y de la vida que nos permita dar razones de nuestra fe y abrir el diálogo con los hijos y más allá de la familia.


Además es necesario hablar del tema en los grupos parroquiales y con los sacerdotes para tomar conciencia de los rumbos que está tomando la sociedad. No podemos ser parte del declive. Nos toca navegar contracorriente. Pero no sólo debemos resistir sino atrevernos a proponer la belleza del plan divino para la sexualidad, el amor y la fecundidad. Esto con el propósito de que una formación cristiana en estos temas sea parte en los programas de los grupos juveniles.