domingo, 28 de diciembre de 2014

Pasión por la educación de los hijos

"La familia en el plan de Dios es, sobre todo, el lugar de acogida de la vida y el lugar de la educación a la vida y a los valores que dan sentido a la vida. ¿De qué sirve colaborar con Dios en el regalar la vida a los hijos, si después la colaboración no continúa para dar a los hijos el sentido a la vida? Los padres son, por vocación, los primeros maestros de la vida. con la educación de los hijos completan su paternidad y su maternidad. Un padre y una madre que no sientan y no vivan la pasión por la educación frente a sus hijos, no son verdaderos padres, sino solamente reproductores mecánicos de vida. ¡Qué pobreza y qué desgracia para los hijos!" (A. Comastri)

La familia como bien de consumo

Hoy existe la tendencia a ver a la familia como un bien de consumo. La familia se vuelve como un coche, un refrigerador o una computadora. Se usa mientras nos sirve y después se desecha. Es decir, la ley del gozo y del capricho rigen hoy a muchas familias. Nos preguntamos, ¿qué sentido tiene entonces la indisolubilidad y la fidelidad en el matrimonio? ¿Qué sentido tiene el matrimonio cuando nadie se quiere comprometer? Tengamos claridad: quienes no creen en la familia cristiana no deben casarse por la Iglesia. Y no debemos tampoco obligar a alguien a casarse en el Señor cuando no se cree en el matrimonio religioso. Es cuestión de honestidad y de respeto a la verdad.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Discípulas de Jesús 2014

A veces llegan las mujeres de la calle al confesionario. No suelen ir arrepentidas sino que buscan a alguien que escuche su gemido de dolor. Quieren desahogarse de todo lo que están viviendo. Cuando abren su alma descubren cómo sufrieron violencia o abusos sexuales desde la niñez. O bien, se prostituyen porque no encuentran un trabajo mejor remunerado. Hay algunas que buscan la figura paterna o el amor de un hombre. Muchas otras fueron engañadas en sus tierras de origen con la falsa promesa de un trabajo mejor, y fueron convertidas en esclavas sexuales.

La Iglesia Católica, promotora y defensora de la dignidad humana, está presente en las calles, con silencio y discreción, para ayudar a esas mujeres a recuperar una vida digna y honrosa. En muchas grandes ciudades del mundo existen congregaciones religiosas o grupos cristianos que realizan su labor nocturna luchando por rescatarlas de la esclavitud sexual. Se trata de un apostolado difícil y peligroso. Hay lugares en los que los traficantes y proxenetas piden altas sumas de dinero para liberar a una mujer; y a ellos, evidentemente, no les agrada que toquen sus intereses.

Este año el Periódico Presencia reconoce la invaluable labor que realizan las Oblatas del Santísimo Redentor, con tanta ponderación y sigilo, en las calles de Ciudad Juárez. Ellas son una clara imagen de Jesús, el buen pastor, que desciende a los abismos de nuestro mundo herido para buscar a la oveja perdida. Una vez que la encuentra, la toma consigo y con delicadeza cura sus heridas para devolverla a la casa paterna. Es la labor apostólica que realizan estas hermanas religiosas. Se trata de un apostolado poco conocido pero que lleva el suave y buen olor de Jesús.

Una mujer de la calle que encuentra a una religiosa encuentra a Jesús. Como buenas samaritanas, ellas escuchan el grito silencioso de quienes venden su cuerpo y piden ayuda. Así como aquel hombre de la parábola yacía herido por el camino de Jerusalén a Jericó, así las mujeres de la calle son personas destruida psicológicamente y que viven espiritualmente muertas. Muchos asaltantes han convertido sus vidas en historias de violencia, abusos, desconfianza, baja autoestima, miedo y falta de oportunidades. Sus heridas necesitan ser curadas.

Así como Jesús devolvió su dignidad a la mujer, las Oblatas del Santísimo Redentor saben brindar a las víctimas de la prostitución, auténticas relaciones de amistad, amor, seguridad y afecto. Les ayudan a descubrir que son hijas muy amadas por Dios, a valorarse como personas y a abrirse un camino hacia un buen futuro para ellos y para sus familias. Y poco a poco las llevan hacia ese lugar maravilloso en donde existe un manantial de donde brota agua de vida eterna, agua que apaga la sed de infinito, por completo. Es Jesucristo el que ha venido a liberar a los cautivos y devolver la vista a los ciegos.

Cerramos el año 2014 con la alegría de saber que nuestras hermanas religiosas llevan la luz de Cristo en  medio de la oscuridad por los rincones de nuestra ciudad. Escrutando la Palabra de Dios y la Doctrina social de la Iglesia, las Oblatas del Santísimo Redentor nos dan un testimonio profético de la dignidad de la mujer. No las dejemos solas. La lucha por dignificar a las mujeres es de todos. Como Iglesia hemos de luchar contra la trata de personas y la esclavitud sexual, fenómeno que ha tenido incrementos significativos en el mundo durante los últimos años. Que el año 2015 nos ayude a encontrar en el camino, nuevos discípulos y misioneros de Aquel a quien seguimos.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Regalo de Navidad

Justo antes de celebrar la solemnidad del nacimiento del Pastor de los pastores, nuestro Padre Celestial a través del papa Francisco, nos ha enviado un enorme regalo navideño: el nombramiento de don José Guadalupe Torres Campos como el nuevo obispo de nuestra amada Diócesis de Ciudad Juárez. Se cumplen, una vez más, aquellas palabras del profeta Jeremías “Os daré pastores según mi corazón”.

Se mezclan los sentimientos. Por una parte se despierta en el corazón la gratitud y el cariño inmenso que sentimos por don Renato Ascencio León, por los 20 años de intenso trabajo apostólico en la diócesis y un cúmulo de bendiciones que nos hereda; la melancolía de ver partir de la curia diocesana al pastor que nos acompañó durante estas dos décadas. Y, por otra parte, el gozo y la alegría de saber que una persona tan conocida y querida por nuestro pueblo, don José Guadalupe, es nuestro obispo electo.

¡Qué grande es el amor de Dios por la Diócesis de Ciudad Juárez! La despedida de un obispo y la llegada de uno nuevo nos afirman en la confianza que tenemos en que hemos sido bendecidos desde lo Alto, y lo seguiremos siendo, en el nuevo amanecer espiritual que se anuncia en Ciudad Juárez. Jesús está con nosotros todos los días –como lo prometió– hasta el fin del mundo.

martes, 23 de diciembre de 2014

Tres pasos para la Navidad

Sencillo, bello y profundo fue un comentario que el papa Francisco improvisó durante una visita a una parroquia, antes de la Navidad. “No basta una buena comilona ni el consumismo es la mejor manera de preparar la fiesta, de forma que lleguemos con ansia al 24 de diciembre diciendo ‘me falta esto, me falta aquello’. Esta no es la verdadera alegría cristiana. Tres son los pasos para preparar de forma digna la Navidad -dice el papa-recemos en estos días, demos gracias a Dios y después pensemos ¿dónde puedo ir a llevar alivio al que sufre? Ayudar a los demás. Así llegaremos ungidos al nacimiento de Cristo, el Ungido”. El papa nos deja un buen programa para que lleguemos a la fiesta, el próximo jueves, sin caras largas ni avinagradas, sin quejas, pesimismo ni lamentos, sino con el resplandor de la presencia de Jesús en nuestros rostros. ¡Feliz Navidad!

lunes, 22 de diciembre de 2014

Si la Virgen te habla….

Murió Samuel Joaquín Flores, líder de la secta “Luz del mundo’. El líder sustituto de esa agrupación es su propio hijo Naasón Joaquín Flores. Después del funeral de su padre, Naasón explicó a más de 600 mil personas congregadas en Guadalajara para despedir a su líder, que en una noche él pedía a Dios luz y consuelo. “Oí una voz muy fuerte, como un estruendo y esa voz me decía: “Por qué me pides consuelo si tú has de dar consuelo a mi pueblo?” Terminado su discurso, el líder preguntó si todos creían en esa revelación de Dios y todos dijeron ‘sí’. Nadie cuestionó sus locuciones místicas… La Iglesia Católica, en cambio, jamás apoya su fe en experiencias místicas. El católico que diga que Jesús o la Virgen le hablan, deberá estar preparado porque tendrá fuertes cuestionamientos de parte de la autoridad de la Iglesia. Es lo más saludable para evitar fraudes.

Rajarse la piel

Cada vez son más los adolescentes que incurren en el ‘cutting’, moda que consiste en cortarse la piel con navajas o cuchillos, para luego presumir las heridas. La mayoría de quienes desarrollan esta extraña conducta son niños y jovencitos de entre 10 y 16 años de edad. No nos maraville. Los adolescentes se están cortando la piel como una forma de expresión por aquellas heridas invisibles y profundas, causadas por la violencia intrafamiliar, por el rechazo que han sufrido en sus familias o por una relación tormentosa entre papá y mamá. En todos ellos hay claramente una baja autoestima. Su forma de liberar el enojo, angustia, ansiedad o inestabilidad emocional es abrir su piel con un punzón. La familia completa de padre y madre, donde se viva la presencia de Dios y los valores del Evangelio, es el mejor antídoto contra comportamientos destructivos.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Dios te viene a buscar

Es bellísimo cuando cerca de la Navidad se escuchan, en el susurro del confesionario, los pecados más oscuros. A mí me da especial alegría, en esta época en que nos preparamos para el nacimiento de Jesús, escuchar esas confesiones donde se muestra la pus que forma parte de la vida humana. El gusto me da, no porque me complazca en las infecciones del corazón humano, sino porque ahí en el confesionario compruebo que Jesús nació para hacer pedazos nuestras maldades y darnos la paz.

Hace tiempo un chico de 26 años había vivido una ‘vida loca’ –así le llamaba a los excesos y vicios– hasta que sintió un insoportable disgusto consigo mismo. Un día se atrevió a abrir su corazón en el sacramento de la confesión. Con lágrimas en los ojos recibió la absolución. Durante muchos años creyó que confesar los pecados era una pesada carga para los católicos, y no se daba cuenta de que la carga era, justamente, el peso de sus pecados acumulados.

Gran misterio es el regreso del hombre a Dios. A veces las personas duran décadas sin confesar sus pecados. Por mucho tiempo viven en una situación espiritual de muerte. Permiten, a veces sin darse cuenta, que el mal se apropie de sus corazones haciendo costras que se van arraigando muy dentro de ellos. Satanás los tiene firmemente sujetados y, por ellos mismos, no pueden romper las cadenas. ¿Cómo interviene la gracia para sacar a esas personas del abismo? El Espíritu de Dios da toques al alma –unas veces suaves, otras más fuertes– despertando la nostalgia de Dios, pero siempre en el respeto de la libertad humana.

No fue el hijo pródigo quien por sí mismo decidió regresar a la casa paterna, luego de haber probado el fracaso de dejar a su padre. En realidad la gracia de Dios estaba obrando silenciosamente en él para disponerlo al arrepentimiento y a pedir perdón. La gracia, siempre la gracia está en el origen de toda conversión y de toda decisión de arrodillarse en el confesionario.

Nuestra justicia es diversa a la justicia divina. Cuando una persona comete un delito grave, los hombres lo persiguen, mediante la policía, para aplicar el peso de la ley y darle su castigo en la cárcel. Dios no actúa así con nosotros. Dios persigue al delincuente de diversa manera; mediante los remordimientos de conciencia lo va llamando, no para castigarlo sino para perdonarlo, no para encerrarlo sino para liberarlo.

Es asombrosa la manera discreta en que Dios actúa en el alma. Nuestro corazón es el campo de batalla donde luchan la gracia divina y las seducciones del demonio. Tengo un amigo que vivió prisionero, por muchos años, de la marihuana y la fornicación. No quería saber nada de Dios. Si Dios se le hubiera presentado de pronto y frente a frente, muy probablemente esta persona lo hubiera echado fuera con un portazo.

Pero el Señor es más astuto y aun en el pecado Dios no deja de moverse sigilosamente. Lo hace, sobre todo, ayudándonos a descubrir las trampas del maligno. Ese amigo aficionado a la droga era seducido cuando el tentador estimulaba sus apetitos y le presentaba falsas alegrías. Al ser arrastrado por la ilusión de felicidad del mal, llegaba, puntual la desilusión. Su alma sedienta de paz empezaba a advertir la inconsistencia de la promesa del príncipe de este mundo. En esos momentos la gracia de Dios entraba en acción.

¿Cómo? Aunque la astuta serpiente buscaba siempre nuevas mercancías ilusorias para ofrecerle, la cadena de ilusiones y desilusiones no podía mantenerse hasta el infinito. Llegó un momento en que mi amigo abrió sus ojos y descubrió en engaño.

Fue la primera victoria de la gracia. El mal siempre se disfraza de bien. Lo que atrae empieza a ser visto con ojos diversos. Se ve la realidad brutal del pecado. El hijo pródigo descubrió que aquel bodrio era comida de cerdos y decidió emprender el regreso a la casa del padre. El disgusto por una vida de pecado deja lugar a un deseo siempre más fuerte de pureza y santidad. La nostalgia de la belleza, de la verdad y del bien, se vuelve una fuerza que no se puede eliminar.

Ya viene la Navidad. Es tiempo para dejarnos encontrar por Dios y purificar el alma con la confesión de los pecados. Un pesebre limpio, un corazón puro, qué bello regalo para Jesús.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Tierra de María, ampliamente recomendada

Juan Manuel Cotelo me sorprendió con su película 'Tierra de María'. Desde el principio es una provocación al mundo incrédulo, a los agnósticos y a los católicos que han enterrado su fe en el baúl de los recuerdos. ¿Será verdad eso de que Dios existe? ¿Será que millones de personas en el mundo, que afirman que Jesús está vivo, han perdido la razón y necesitan un psiquiatra? ¿Es cierto que la humanidad tiene una Madre que la acompaña en su camino hacia el encuentro con Dios después de la muerte?

Me sorprendió porque es el mismo Cotelo quien, en su papel de abogado del diablo -yo no sabía que además de director es actor-, desde la incredulidad lanza preguntas como dardos al mundo de la fe, preguntas que, con el testimonio de sus vidas, responden auténticos testigos del Resucitado. 'Tierra de María' es una película-documental que he disfrutado mucho junto con algunos cientos de lectores del periódico Presencia.

Está tan bien narrada, tan ágil y adecuada a los tiempos en que vivimos, que casi no parpadeé. La recomiendo ampliamente a aquellos católicos que quieren reafirmar su fe; también a aquellos que la dejaron enfriar y que sienten nostalgia de regresar al hogar; la recomiendo a nuestros hermanos evangélicos que rechazan honrar a la Madre de Dios a la que Martín Lutero tanto honró; y también a los que viven en la incredulidad y niegan su ser hijos de Dios; quizá 'Tierra de María' toque alguna fibra íntima que les lleve a descubrir ese mundo invisible que Dios creó y que un día se manifestará plenamente como la primavera estalla después del invierno.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Anhelo de los pueblos, ven

En el mundo de Facebook las páginas con contenido religioso son las que generan más participantes activos. “Jesus Daily” es un ejemplo. Tiene la cifra impresionante de 23 millones de seguidores. Los templos y parroquias ya no son los únicos lugares de oración y de búsqueda espiritual. Hoy millones de personas exploran las redes sociales en búsqueda de una verdad religiosa. Consultan el evangelio diario, participan en foros donde se debate el tema de Dios, dejan saber sus intenciones en redes de oración y hasta pueden encontrar dirección espiritual personal on line.

“Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta descansar en ti”, frase de san Agustín que nos recuerda que ni Facebook ni las redes sociales pueden apagar la nostalgia infinita del hombre por unirse al infinito de Dios. Sin embargo el ciberespacio deja, al final, el corazón vacío. Es un espejismo de felicidad, y no sólo internet. Muchas personas comienzan a probar el hastío de la televisión y de los modelos de vida que presenta, y están buscando los valores que descartaron muy aprisa. Hay un anhelo de tener familias fieles y unidas, y son miles y miles de personas las que redescubren la belleza del servicio a los pobres, a los migrantes, a los últimos.

Los sacerdotes hemos de saber aprovechar este anhelo del corazón humano para llevar a tantas personas insatisfechas hacia el encuentro con Dios. Sin embargo podemos cometer un error. Es la equivocación de dar formación a los jóvenes o adultos que nunca han pasado por la experiencia del kerygma, es decir, de la evangelización. Kerygma es una palabra griega quiere decir ‘primer anuncio’. Se trata de proclamar, de manera fuerte y convincente, el misterio de la salvación en Jesucristo, que por lo general se hace durante un retiro de evangelización.

En nuestra diócesis existen parroquias con buenas estructuras de caridad y acción social, quizá con excelentes cursos de catequesis, pero que no ofrecen la experiencia del kerygma. Tratar de educar cristianos sin que ellos vivan la experiencia de la evangelización puede ser desgastante para un párroco, simplemente porque el laico no suele vivir enamorado de Dios. En cambio un buen retiro de evangelización ayuda a los laicos a vivir el primer mandamiento como el más importante en sus vidas: “Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas tus fuerzas”. Sólo cuando el hombre ama a Dios de esta manera, con toda su alma, puede ser libre y feliz. La inquietud, la ansiedad, la insatisfacción y la tristeza son síntoma de ausencia de Dios y se curan únicamente acogiendo al Señor en el corazón.

El Adviento suscita en nuestro interior el deseo de Dios. Una persona, si quiere verdaderamente encontrarse con Dios, debe tener dos actitudes decisivas. Si carece de ellas, jamás podrá contemplar el rostro del Padre celestial. La primera actitud es avivar el deseo. Así como el salmista decía “Señor, tú eres mi Dios, por ti madrugo; mi alma tiene ansia de ti como tierra reseca, agostada, sin agua”, así quien quiera encontrar a Dios comience a desearlo con toda su alma, hasta el sufrimiento, a la manera de Pablo: “Deseo morir para estar con Cristo”, decía el apóstol. O al estilo de Teresa: “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero”. 

La segunda actitud es reconocer la propia insuficiencia, las propias miserias. David nos da el ejemplo cuando, en el salmo 51, exclama: “Rocíame con el hisopo y quedaré limpio, lávame y quedaré más blanco que la nieve”. O el publicano en el templo, que no se atrevía a erguir su cabeza y oraba diciendo: “Apiádate de mí, Señor, que soy un pecador”. Confesar con humildad que somos pobres, miserables, indigentes, pecadores, hace que el corazón de Dios se incline hacia nosotros y se abra para acogernos.

Hoy que estamos más cerca de la Navidad podemos preguntarnos ¿hasta qué punto Jesús es mi esperanza? ¿Hasta qué punto espero al Señor? ¿Hasta qué punto ha entrado dentro de mí el optimismo y la alegría de la fe, que ilumina el juicio sobre todo acontecimiento de la vida? Porque sólo en un ferviente anhelo de Dios y la confesión humilde de nuestra pobreza para alcanzarlo, habrá Navidad.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Tierra de María

Tuve la oportunidad de conocer al cineasta español Juan Manuel Cotelo, hace un año, en Quito Ecuador. Lo conocí durante un congreso de la Misión Por el Amor de Dios en todo el Mundo. Él fue quien hizo las películas ‘La última cima’ sobre la vida del padre Pablo Domínguez y ‘Te puede pasar a ti’ en la que narra diez historias de ateos que se convirtieron a la fe cristiana. Hoy Juan Manuel ha hecho ‘Tierra de María’, sobre las experiencias sobrenaturales que diversas personas han tenido con la Madre de Dios y de la humanidad. Siempre recordaré la conversación que aquella mañana, en el restorán del hotel, tuvimos Clara Montes y yo con el cineasta. No me deslumbró tanto conversar con un hombre de cine, como hacerlo con un hombre de Dios. Tuve la sensación de haber charlado con un santo de nuestros tiempos. Por eso deseo ardientemente ver su último trabajo en la gran pantalla.

martes, 9 de diciembre de 2014

En la tierra de las flores

No conocemos la fecha exacta de la muerte de Juan Diego. Sabemos que ocurrió en el año 1548, pero no fue el 9 de diciembre. ¿Por qué entonces celebramos su fiesta en este día? La fecha la fijó san Juan Pablo II, basándose en el comentario del mismo Juan Diego cuando inició su experiencia sobrenatural, precisamente el sábado 9 de diciembre de 1531: "¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso allá donde dejaron dicho los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos en la tierra de las flores, en la tierra de nuestro sustento, acaso ya en la tierra celestial?" Ese día -señaló el papa- entró Juan Diego en el Cielo.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Hace 355 años

Los indios mansos y zumanos eran una feroz y bárbara nación –cuenta José Mario Sánchez Soledad en su libro ‘La historia oculta de Ciudad Juárez’– y convertirlos no fue nada fácil. Eran un pueblo chichimeca –así llamaban los aztecas a los grupos étnicos del norte– que adoraban al sol y a la luna. Cuando los mansos, piros, zumanos y otras tribus entraron en contacto con los franciscanos españoles que bajaron de Santa Fe (Nuevo México) anunciando el Evangelio, la Virgen de Guadalupe facilitó su conversión. Aquellos primeros evangelizadores de lo que hoy es Ciudad Juárez pusieron, por ello, nuestra tierra bajo el amparo de la Virgen morena.

El Evangelio era revolucionario y maravilloso. Los franciscanos, a lo largo del Camino Real que unía la Ciudad de México con Santa Fe, fueron fundando diversas Misiones portadoras de la Buena Nueva y, con ella, de civilización y cultura. Desde 1598 había pasado por esta tierra Juan de Oñate y sus expedicionarios, y durante los siguientes 61 años nadie tomó la iniciativa de predicar a Jesucristo a los Mansos. Éstos ayudaban en las expediciones comerciales y militares del Camino Real y así fueron contemplando las maravillas que obraban las Misiones en los pueblos indios.

“En cada misión –cuenta el padre Carlos Enríquez en su libro ‘Apuntes para la historia de la Diócesis de Ciudad Juárez– había escuela de talleres y oficios, donde los neófitos aprendían a leer y escribir, cantar y tocar instrumentos musicales, y se ejercitaban en trabajos manuales”. Los mansos seguramente escucharon la música del órgano en algunas Misiones, vieron cómo se fabricaba el vino y se cultivaban las huertas y hortalizas. Quisieron disfrutar de algo semejante y pidieron el establecimiento de una Misión.

Ciudad Juárez tiene su propia acta de bautismo. Fue el documento fundacional de la Misión de Guadalupe, que dice: “En el nombre de la Santísima e individual Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero; para su mayor gloria, honra y reverencia, y confusión del enemigo infernal. Y para servicio de la Santísima Virgen María, Señora nuestra y Patrona inmaculada; y mayor exaltación de nuestra santa fe católica…” Para los que somos católicos, emociona leer estas palabras. Marcan una identidad –sellados con la Trinidad–, una misión –la gloria de Dios– y una luz que nos inspira –la fe católica y la Virgen– para construir Ciudad Juárez.

Esta semana celebraremos a la Patrona de Ciudad Juárez, la Virgen Santa María de Guadalupe y los 355 años de la fundación de la ciudad. Miles de personas se congregarán, el día 12, para celebrar la Eucaristía en la Catedral, junto a la Misión de Guadalupe, que fue el primer edificio de Ciudad Juárez y El Paso. El 8 y el 12 de diciembre son los dos días principales del año en que exaltamos nuestras raíces juarenses. Si queremos construir el futuro tenemos que sumergirnos en los orígenes que nos dieron vida.

Hoy vivimos en una urbe con una población de alrededor de al millón y medio de habitantes. Nuestra lejanía del centro de México y la inmediación a los Estados Unidos ha transformado también nuestra idiosincrasia haciéndonos ‘fronterizos’, es decir, mexicanos de corazón pero con ciertos gustos y costumbres por algunas cosas de nuestros vecinos. Hay quienes piden dulces el 31 de octubre, otros comen pavo el cuarto jueves de noviembre y muchos niños esperan un regalo de Santa Clós el 25 de diciembre.

La llegada de una cultura tecnológica y productiva, de la industria maquiladora y de la era de la globalización ha venido a transformar, aún más, la personalidad de los juarenses. Hay un riesgo en todo ello: que el habitante de esta ciudad deje de alimentarse de sus raíces por considerarlas parte de un pasado anquilosado. Si queremos convertirnos en una ciudad humanizada donde se viva en paz, los conocimientos técnicos serán insuficientes.

Un porvenir brillante para Ciudad Juárez se alimentará de sus raíces cristianas. Con el Evangelio de Jesucristo habrá verdadero desarrollo humano. Sólo con Dios y de la mano de la Virgen el futuro será luminoso.

martes, 2 de diciembre de 2014

Bomberos y rescatistas

Hoy celebré la Misa con el Heroico Cuerpo de Bomberos y Rescatistas de la ciudad. Hablamos de fuego y de incendios. Existe una clase de incendios que amenazan nuestra vida comunitaria, incendios que sofocan a las personas, familias y sociedades enteras. Cuando al hombre se le apaga en su pecho el fuego de la fe y del amor divino, brotan estos incendios trayendo toda clase de calamidades. Es verdad: un fuego se extingue y otro se enciende. Pero éste, fruto amargo del pecado, es el peligroso porque lo arrasa todo: la opresión del hombre contra el hombre es el inicio de la violencia dentro de las familias, en las calles y así pueden arrasar con nuestras instituciones y vida comunitaria.


El mensaje de la Virgen de Guadalupe es incendiar las almas con el fuego del amor a Dios. “Yo he venido a traer fuego a la tierra, y cuánto deseo porque esté ardiendo”, dijo Jesús. Se necesitan bomberos y cuerpos de rescate que vengan a apagar el fuego. Son las almas que llevan por dentro el fuego del amor divino y que con su luz alumbran el camino de los demás. Hombres y mujeres llenos de valores del Evangelio que siembran paz donde hay violencia, amor donde hay odio, fe donde existen dudas, consuelo donde hay dolor, perdón donde hay rencor y esperanza donde hay desesperación. A través de la conversión todos tenemos acceso a la vocación de bomberos que apaguen el fuego del odio y enciendan el fuego del amor, y rescatistas que estén dispuestos a dar su vida para que otros no mueran. A ejemplo del Hijo del hombre que no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate por todos.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Exámenes finales

Hacia el final del semestre escolar vienen a mi mente las trampas que algunos estudiantes pueden hacer para pasar los exámenes: acordeones debajo de la manga, intercambio de hojas del examen al menor descuido del profesor, escribir en las palmas de las manos... Nada de eso servirá para el examen final de la vida. Es más, ni siquiera se nos harán preguntas de fe o de conocimiento del misterio de Dios. “Tuve hambre y me diste de comer” es la verdadera materia de nuestro examen final. “Lo que hiciste a uno de mis hermanos más pequeños, a mí me lo hiciste”, agregó Jesús. Si estas palabras son verdaderas –y lo son– entonces Dios está increíblemente más cerca de lo que nos imaginamos. Hoy mismo, si queremos, podemos dar de comer a Dios, consolar a Dios, confortar a Dios, acompañar a Dios, curar a Dios. Así estaremos acumulando puntos buenos para la hora en que estemos frente al divino Profesor.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Familia pequeña ¿vive mejor?

Los últimos 50 años han sido de difusión masiva para hacer creer que la familia pequeña vive mejor. Europa es un continente donde la mayoría son ancianos y sus sistemas de pensiones de jubilación están colapsando. China, con su poder de consumo de 1300 millones de habitantes impone condiciones a las primeras potencias económicas. Sin embargo las decisiones de muchas personas son guiadas por la idea de que la raza humana está en peligro de entrar en un colapso demográfico. Casi todos los gobiernos de América Latina invierten millones de dólares en programas de control natal, disfrazados de ‘salud sexual y reproductiva’. Muchos matrimonios todavía no entienden que la mejor inversión para ser atendidos efectiva y afectivamente en su vejez, no son las pensiones de jubilación, sino el soporte de sus propios hijos y nietos.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Oh ven, Emmanuel

José Antonio, un niño mexicano de 11 años, se recupera en Albuquerque después de una operación para extraerle un gigantesco tumor del tamaño de una sandía. Como él, millones de seres humanos sufren por los traumas que afligen sus cuerpos, con repercusiones en toda su existencia. Los científicos se esfuerzan por hallar la cura del cáncer, la diabetes o mitigar los dolores que agreden nuestros cuerpos, pero jamás podrán crear para todos una vida que sea inmune.

Nuestro paso por la tierra está también atormentado por dolores sociales. ¿Qué familia, ambiente de trabajo, escuela o parroquia están completamente libres de litigios, frialdades, celos, egoísmos, individualismos, traiciones, sospechas, ingratitudes, groserías y otros males por el estilo? Amores traicionados y divorcios son causa de profundas angustias. O bien, de pronto llega la muerte llevándose aquel amor que se había convertido en un sol para nuestros días.

El abajamiento moral de la sociedad es fuente de preocupaciones y aflicciones. Los hechos ocurridos en el estado de Guerrero con el narcotráfico infiltrado en el gobierno, fosas clandestinas que aparecen en todas partes; la rabia y la confusión que todo ello ha generado; los mega sueldos y bonos navideños de diputados y senadores mientras que el pueblo pobre pasa hambre. La perturbación sacude el corazón del presidente de la república y de muchos mexicanos que ven incierto el futuro del país.

En tantas almas hay carencia de auténtica paz interior. Sumidas en la depresión, en la culpa, se agitan con amargura entre remordimientos de conciencia; corazones alienados de Dios con un sentido de vergüenza y de maldición que pesa sobre ellos. Otros se han visto envueltos en males morales que los hicieron prisioneros sin que ellos apenas se dieran cuenta. Vista desde esta perspectiva de sufrimiento y dolor, con razón decía Albert Camus que “El hombre está obligado a vivir el absurdo de su existencia”.

Está, en fin, aquel que el hombre considera el supremo de los males, la muerte. Este es el momento más dramático. De cara a la muerte el enigma de la condición humana se vuelve supremo. No sólo se aflige el hombre con el pensamiento al acercarse el dolor y la disolución del cuerpo, sino también, y más todavía, por el temor de que todo termine para siempre. Todos los intentos de la técnica, por más útiles que sean, no logran calmar las ansias del hombre de satisfacer aquel deseo de vida ulterior que está dentro de su corazón. ¿Puede el hombre por sí mismo y con sus solas fuerzas, superar esta condición suya de miseria y curar radicalmente sus males? No puede, absolutamente.

 
“Oh ven, oh ven, Rey Emanuel –dice un himno medieval de Adviento–, rescata ya a Israel, que llora en su desolación y espera su liberación. Vendrá, vendrá, Rey Emanuel, Alégrate, oh Israel”. Solamente Dios puede ayudar a la humanidad a salir de su abismo. No basta una vaga fe que crea en la existencia de Dios, en ese Dios infinitamente distante de nuestra vida cotidiana. Sólo porque Él nos lo ha revelado, estamos convencidos del hecho enorme e inimaginable que Dios se hizo hombre para socorrer al hombre, hasta el grado de transformarlo en Dios.

Adviento es el tiempo para abrir este puente entre dos mundos infinitamente distantes, el mundo de Dios y el mundo de los hombres. Es el tiempo para tomar conciencia de esa familiaridad inaudita que nos pone en relación con el Dios hecho hombre.

Dios no viene a abolir nuestros dolores físicos, los males sociales o espirituales de esta peregrinación terrena. Pero sí viene a hacer que esos males que nos afligen no sean para nosotros absurdo y desesperación. De hecho, Dios viene a transformar nuestros sufrimientos en un valor precioso para adquirir los bienes incomparables que Dios nos ofrece.

Adviento viene para hacernos sentir, en la fe, que somos arcilla que se quiere entregar en las manos de un gran artista para convertirse en obra de arte. El hombre hecho de barro, solamente poniéndose en las manos de Dios se convierte en su imagen viviente.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Domingo, día del Señor

¡Qué bello diálogo entre Jesús y las almas! "¿Cuándo, Señor, te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, encarcelado?" Y contestó el Señor: "Cada vez que hiciste estas cosas a uno solo de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron". Son palabras bellísimas y terribles al mismo tiempo. Si estas palabras son verdaderas -y lo son- entonces Dios está aquí: está increíblemente cerca de mí. Dios, de hecho, está escondido pero nunca está ausente. Si tomamos en serio las palabras de Jesús, todo se ilumina de amor. Podemos, de verdad, servir a Dios, acariciar a Dios, asistir a Dios, curar a Dios en el hermano y hermana que están junto a mí. (Angelo Comastri). ¡Buen domingo!

sábado, 22 de noviembre de 2014

En el crepúsculo

Al contemplar el panorama del mundo actual es difícil negar que los hombres han dejado de beber en la fuente de la Sabiduría. Un desprecio profundo a la vida se advierte, no sólo en México con la violencia de crueldad inaudita que cunde por nuestro territorio, sino por todo el Occidente. Nunca como hoy las parejas renunciaron al matrimonio y la familia, nunca como hoy se había debatido la legalización de las drogas, el aborto y la eutanasia. Tampoco nunca la libertad religiosa se vio tan amenazada. El mundo vive en el crepúsculo que anuncia la noche.

Hace unos días hizo revuelo la noticia de una mujer norteamericana que planeó su suicidio con la aprobación de las leyes de la eutanasia en Oregon. Ignoro la historia de esa mujer, pero me queda claro que las iniciativas de ley para legalizar la mal llamada ‘muerte digna’ y ‘el derecho a decidir’ sobre la vida no nacida, obedecen a una visión pesimista y deprimente del mundo y de la vida. Una vez que se niega la dependencia de Dios Creador y la existencia del alma espiritual e inmortal, ¿a qué se reduce el hombre?

Los sucesos dramáticos de Ayotzinapa, donde se mezclan malévolamente el dinero y el poder, la anarquía, el narcotráfico, la corrupción y la muerte, son un retrato de la perversión en la que el hombre se precipita cuando se cree dueño del universo. Al final el hombre termina odiándose y despreciando a los demás y a la vida, creyendo que ésta no es otra cosa sino –como decía Sartre– una ‘pasión inútil’.

Hemos visto que en México los jóvenes son las primeras víctimas del narcotráfico. Muchachos de familia disfuncional, criados en las calles, en un ambiente de pobreza, sin educación ni oportunidades, fácilmente son presa de las mafias. Tienen en su vida un lema: “Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero”. Así, el arte de vivir la vida es para ellos el arte de jugar con la adrenalina y gozar de todo el placer posible. Y luego morir como esos mosquitos que Buda observaba, cuando eran atraídos irresistiblemente por la llama de las velas en las que morían quemados.

Fuera del ambiente del narcotráfico, innumerables vidas se dejan conducir por la misma filosofía del egoísmo más refinado. “Vengan, entonces, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud. ¡Embriaguémonos con vinos exquisitos y perfumes, que no se nos escape ninguna flor primaveral” (Sab 2,6). Es la filosofía que abunda hoy en el mundo, acompañada no por casualidad, de una sobreabundancia de angustia.

Se habla hoy de los derechos humanos por todas partes. Todos reclaman los suyos y van apareciendo nuevos derechos. Pero debemos hacernos la pregunta: ¿Se puede construir el mundo de los derechos humanos, de la justicia y del respeto, sin el reconocimiento de aquella ley divina que el Creador ha inscrito en el corazón de todo hombre? El discurso de los derechos humanos se vuelve absurdo cuando Dios no habita en los corazones, por la simple razón de que cuando se niega a Dios se termina por despreciar al hombre, como la historia lo ha demostrado ampliamente.

Mientras el crepúsculo cae en la sociedad actual, los hijos de Dios encienden sus lámparas. Ellos alumbran el camino. El testimonio de su fe es el acto de amor más grande que pueden hacer ante esta generación. Nada es más importante para la vida de la sociedad que los auténticos creyentes. Ellos, los discípulos humildes y files de Jesús, esparcidos por todo el mundo, impiden que la sociedad se precipite en la ausencia total de la verdad y el bien.

Cae la noche y los cristianos, encendidos en la caridad, llevan su luz ahí donde la Providencia de Dios los ha colocado. Nutren su lámpara con la oración, la alimentan con la Palabra de Dios, la protegen con las enseñanzas de la Iglesia. Aquellos que la incredulidad dejó ciegos, pronto buscarán la luz e irán detrás de los auténticos creyentes. Dios cuenta con sus hijos para llevar a otros hacia el camino de la salvación. Ellos son, con su fe, el anuncio de la llegada del día donde nunca se pondrá el sol.

viernes, 21 de noviembre de 2014

La Neuvaine

De 1957 a 1966 los polacos hicieron una novena de nueve años de oración intensa pidiendo por la renovación moral de su patria y la consagración a la Madre de Dios. Hoy los franceses se han inspirado y han puesto en marcha una novena de nueve meses en la que los fieles, asociaciones, parroquias, diócesis, comunidades y movimientos harán oración para que toda la nación vuelva los ojos a Cristo a través de su Madre. Cada católico francés al menos ofrecerá un momento de oración diario en el que podrá rezar alguna oración a Nuestra Señora. La iniciativa de esta novena es algo tremendo y tendrá, seguramente, efectos impresionantes para el bien del país. ¿Y México? Ante tanta violencia y muerte que el enemigo infernal ha sembrado por doquiera, ¿no podremos recurrir en una acción extraordinaria, como nación, a la Virgen de Guadalupe pidiendo que contenga la furia del dragón?

En cueros en el Vaticano

El papa Francisco acudirá el próximo martes 25 al Parlamento Europeo. Es la segunda visita de un papa a un europarlamento. Los parlamentarios están contentos con la visita, pero grupos laicistas radicales pretenden boicotear el evento, alegando que no quieren discursos religiosos en un recinto laico. Un grupo de mujeres de FEMEN, enseñando pechos y glúteos con cruces pintadas, se plantaron en la Plaza de San Pedro haciendo su berrinche. Se cree que las protestas vienen por la oposición del papa al aborto, al matrimonio homosexual y la eutanasia. Lo cierto es que esas zorras que se mostraron semidesnudas en el Vaticano y que se dicen promotoras de una sociedad tolerante, deben recordar que están mostrando la intolerancia más irracional al no mostrar respeto a una autoridad moral y religiosa –el papa– reconocida a nivel internacional durante siglos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Arte como martirio

Entre 1936 y 1939 aconteció la Guerra civil española. Un aspecto desconocido de ese gran conflicto fue el uso del arte moderno como instrumento de tortura. José Milicua, historiador del arte, ha descubierto evidencias de que algunas celdas se construyeron trasponiendo ciertas técnicas del arte moderno a un espacio en tres dimensiones. Las camas tenían un ángulo descendente de 20 grados en las que era imposible dormir, ladrillos que sobresalían del suelo e impedían andar por el suelo y dibujos surrealistas en las paredes, inspirados en obras de Kandinsky o Dalí. Dichos dibujos estaban diseñados para confundir y estresar a los presos. Quedan claras dos cosas: la crueldad inaudita de las mentes perversas de aquellos años, y la deshumanización del arte moderno. Ahora sé por qué me dolía la cabeza siempre que asistía a una exposición de pintura abstracta.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Padres pródigos

Si san Lucas viviera en nuestros tiempos, y se asomara a tantos hogares donde los niños y adolescentes están solos, podría añadir una página a su evangelio en la que narrara la parábola del padre pródigo. Porque si la del hijo pródigo describe el alejamiento de aquel muchacho de la casa paterna, ésta relataría la lejanía de un padre o madre de familia de su hogar y el rechazo a asumir la responsabilidad de haber traído sus hijos al mundo.

Mientras que en el capítulo 15 de su evangelio, san Lucas nos deja ver con cuánto amor esperaba aquel padre a su hijo –quien se había marchado a un país lejano–, en este nuevo capítulo el evangelista bien podría describir a esos niños que ansiosos corren a la puerta de su casa cuando escuchan el mínimo ruido, pensando en que encontrarán a papá o a mamá que están de regreso, después de haberlos abandonado para irse por tanto tiempo a trabajar o a vivir de una manera disoluta. Si por esos pequeños fuera, matarían becerro gordo y harían fiesta porque aquellos padres estaban muertos y han vuelto a la vida, estaban perdidos y ahora los han encontrado.

Cada vez es más frecuente encontrar jóvenes que no tuvieron guía, ni cariño ni consejo, ni disciplina en casa, ni un pecho donde reclinar la cabeza para sentirse seguros en familia. Muchas veces el resentimiento y hasta el odio se va anidando en sus corazones porque se sintieron abandonados cuando más necesitaban de una figura paterna y materna. Tenían una enorme necesidad de amor filial y de alguien más fuerte que ellos para señalarles el sendero del bien y advertirles de los falsos caminos del mal.

Los huérfanos de padres vivos suelen ser personas con agresividad. Su formación para enfrentar la vida la adquirieron en los medios de comunicación, en los amigos de la calle y si tenían un poco más de dinero, con el personal de servicio de la casa. Las personas más allegadas para ellos fueron sus hermanos mayores, la abuela o una tía que les dio consejos. Al rencor acumulado por sus padres ausentes se sumó el tener que aprender a defenderse de los demás en la jungla de la vida. Y claro, años después muchos padres se lamentan de haber estado lejanos de la vida de sus hijos porque éstos no velan por ellos cuando son ancianos. Los padres que no dan suficiente amor a sus hijos serán abandonados por ellos durante su vida de adultos. Es una dolorosa constante que hoy se repite en muchos hogares.

Recuerdo a aquel joven que me contó que él y su padre se habían peleado a golpes. Aunque vivía con su madre y su padre, en realidad era huérfano de padre vivo. Su papá había dejado de ser ‘su padre’ porque se comportaba con él como un amigo más. De tanta confianza que quiso crear con su hijo, el padre hizo su autoridad a un lado y cuando el chico le faltó al respeto, vinieron las discusiones y los golpes.
  
Viene a mi memoria un viejo tío –de feliz memoria– que contaba que se sintió traicionado por sus padres porque durante su infancia y adolescencia le hicieron creer que su familia era rica. Del trabajo y el esfuerzo aprendió nada. Que el niño no se canse ni fatigue, que disfrute al máximo los placeres sanos de la vida, que goce del club campestre, que no conozca carencias, que no vea la pobreza. Mundo de algodones que crea falsas expectativas. Y cuando llegaron las penurias –porque la vida da muchas vueltas– se sintió engañado por sus padres que nunca le enseñaron el valor del sacrificio y la austeridad.

Cada año, durante el catecismo de niños parroquial, un buen número de padres no se quiere involucrar en la formación espiritual de sus hijos. Dejan toda la responsabilidad en las catequistas y sacerdotes. Buscan aquellas parroquias donde se imparte el catecismo tradicional en el que los padres no deben de ir a clases a la iglesia. Y cuando llega el retiro anual de padres y padrinos se evaden o asisten a regañadientes. Dan mucha pena esos niños huérfanos espirituales que no tienen en casa un líder que los conduzca por los caminos de Dios.

Tener un hijo debe ser la mayor alegría; poder abrazar y besar a la carne de tu carne debe ser emocionante. Pero ser padre o madre del alma de un hijo debe traer alegrías mucho más hondas y emociones más duraderas. Lo primero sólo exige tener intimidad con una mujer; lo segundo demanda vivir en el verdadero amor que es renuncia, lágrimas y grandes sacrificios. Esa es la verdadera paternidad.

Castigar la política del aborto

Una encuesta realizada durante el reciente proceso electoral del 4 de noviembre mostró que la clave del aplastante triunfo del partido republicano fue el tema del aborto. Con este resultado electoral, Obama y el partido demócrata no sólo perdieron la mayoría en el Senado, la Cámara de Representantes y algunas gobernaciones importantes sino que su política pro aborto ha sido castigada severamente y se esperan cambios importantes en los próximos años. Desde 1973 Estados Unidos ha rechazado la bendición de Dios matando alrededor de 50 millones de bebés no nacidos. Si la ley del aborto no se revierte, los norteamericanos firmarán su sentencia de muerte. Lo mismo en México: si el Distrito Federal continúa matando niños en el seno materno y el aborto se extiende a otros estados, no podremos esperar sino más violencia y maldición para nuestro país.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Caso Ayotzinapa, nuestro rol como católicos

Qué tal, padre Hayen, formo parte de Pastoral Juvenil de la parroquia de Nuestra Señora del Refugio. Le escribo para que me oriente y me dé su opinión acerca de lo ocurrido con los 43 estudiantes. Como joven y estudiante tengo sentimientos de impotencia y de desconcierto, pero sé que como católico mi posición no debe ser de anarquista ni mucho menos. Y es por eso mi siguiente pregunta: ¿cuál debe ser mi rol como joven católico en esta situación? No es menosprecio, pero en base a opiniones de otras personas, la oración les sienta corta. Le escribe, Julián Velo.

Estimado Julián:
El caso de los 43 estudiantes es una profunda y dolorosa herida que refleja el enorme desprecio que ciertos sectores de nuestro país tienen hacia la vida humana y la dignidad de la persona. Ciertos políticos y personas de las mafias se asocian para satisfacer su hambre de dinero y de poder, a costa de la vida de personas inocentes y a costa del verdadero progreso de México.

Comparto tus sentimientos de impotencia y desconcierto; así nos sentimos millones de mexicanos al ver la rampante corrupción que nos está destruyendo y que en Ayotzinapa ha encontrado su punto más crítico. Como ciudadanos de este país tenemos el derecho –y a veces el deber– de manifestar nuestra inconformidad con las autoridades públicas, pero hemos de hacerlo de manera firme y pacífica. El decepcionante espectáculo de jóvenes anarquistas que destruyen y saquean los bienes públicos y privados nos daña a todos, y sólo aumenta la barbarie y la confusión. A río revuelto ganancia de pescadores.

Como católico debes, en primer lugar, orar por la justicia y la paz en México. En la oración Dios nos aconseja y nos da su Espíritu para guiar nuestras acciones y ahí, en la intimidad con Dios, el corazón se inflama de caridad. Cierto que a veces no basta la oración, pero ésta debe ser siempre el punto de partida de cualquier acción. A Dios rogando y con el mazo dando. Así que si decides manifestar tu inconformidad en marchas, plantones o en cualquier actividad, que tu expresión sea firme, pacífica y que esté inflamada por la caridad, es decir, por el amor a Dios y a tu prójimo. Nunca la anarquía ni la violencia, que ese no es el estilo de Jesús. 


Bendiciones, padre Hayen

domingo, 9 de noviembre de 2014

Domingo día del Señor

"En tres días lo reconstruiré". Jesús hablaba del templo de su cuerpo. Él es la piedra angular del templo de Dios y nosotros los bautizados, las piedras vivas. Habita en el templo y en cada piedra el Espíritu Santo. Cuidar los templos es la enseñanza hoy de la Palabra de Dios. Puedo profanar el templo cuando me comporto o visto indignamente en la iglesia, pero además cuando el pecado me domina y soy presa de la embriaguez, la ira, la avaricia, la fornicación o el adulterio. O bien puedo convertirme en profanador de templos si soy violento en casa, si favorezco el aborto o si destruyo, de alguna manera, a mi hermano donde Dios habita. La presencia real de Jesucristo en la Eucaristía nos ayude a amar nuestras iglesias donde Él se hace presente; nos impulse a buscar la santidad personal porque de su Cuerpo y Sangre nos alimentamos; y nos empuje a reverenciar a nuestros hermanos en el amor y el servicio ya que ellos son tabernáculos de Dios. ¡Buen domingo!

sábado, 8 de noviembre de 2014

La muerte de la señora Maynard

Anunció su suicidio con meses de anticipación y cumplió su palabra. Brittany Maynard, una señora de 29 años de Estados Unidos con cáncer cerebral, ingirió el sábado pasado los fármacos letales que le recetó su médico. Planeó su muerte y, para quedar amparada por la ley, se había mudado de California a Oregon, uno de los pocos estados que permite a las personas elegir su manera de morir.

Los promotores de la cultura de la muerte han tomado el caso para convertir a Brittany Maynard en una heroína de la mal llamada ‘muerte digna’. Mire usted lo que dijo Sean Crowley, portavoz de Compassion & Choices, organización que lucha para que se aprueben leyes a favor de la eutanasia: “Ella murió como quería, en paz, en su habitación, en los brazos de sus seres queridos”. Nos preguntamos, ¿de verdad será tan dulce esta clase de muerte cuando el moribundo sabe que será devorado por la nada en la que creía?

Tendría que ser uno muy ingenuo para creer que alguien ama de verdad a su cónyuge, a su padre o a su madre cuando aprueba su ejecución. Me cuesta imaginar a la señora Maynard despidiéndose dulce y tiernamente de los suyos después de haberse tomado las pastillas. Provocarse la muerte es la máxima falta de respeto a los seres queridos y a uno mismo. Y darle al suicida el veneno es como decirle que su vida no tiene sentido. Aprobar la ejecución de una esposa, más que cercanía y apoyo es una expresión de falta de relaciones de auténtica confianza y solidaridad con ella.

Darnos vida y muerte no nos pertenece. La señora Maynard, hace 29 años, no pidió nacer. De repente abrió los ojos y fue descubriendo que la vida era un regalo. Cuando gozaba de plena salud lo más seguro es que no pensara en el suicidio. Los seres humanos tenemos un instinto de conservación natural de la propia vida y sabemos que nuestra muerte no depende de nosotros, sino del poder de Dios que la dona y la quita. Nacer y morir escapan naturalmente de nuestro control. Es cierto que el morir puede provocarse, pero es algo antinatural y repulsivo para una persona de sano juicio.

Supongamos que la señora Maynard haya sido atea. Como buena no creyente, tuvo que apostar por la inexistencia de Dios. ‘Apostar’ porque ella jamás pudo comprobar con evidencia que Dios no existe. ¡Qué riesgo tan grande tuvo que haber tomado para negar al Creador! Porque en caso de que, efectivamente, Dios no exista, la señora Maynard, al quitarse la vida, nunca lo habrá sabido. Pero si Dios existe, qué peligroso es negar su existencia y suicidarse para ser recibida por Aquel a quien ella dio la espalda con su vida y al momento de su muerte. Por cálculo de probabilidades y riesgos, es más inteligente, definitivamente, creer en Dios que negar su existencia.

La eutanasia de la señora Maynard es reflejo de una mentalidad tremendamente individualista. Como la mujer que va a la abortería con la excusa de que “yo tengo derecho de hacer con mi cuerpo lo que quiero”, y no piensa en ser solidaria con la vida que gesta en su vientre, así el suicida sólo piensa en sí mismo; quiere hacer con su cuerpo lo que le place, y se olvida de que es un ser en relación con los demás. Su decisión de morir afectará profundamente a sus familiares y amigos. Y los demás, al darle apoyo, se olvidan de que toda vida en este mundo –la sana o la enferma– es un don para la humanidad, don que ha sido puesto bajo nuestro cuidado.

Para quien sólo interpreta la vida en clave materialista, la salud ocupará el grado más alto en la jerarquía de valores. Así la existencia se llenará de amores engañosos y dañinos. Y al aparecer una enfermedad degenerativa hará que la vida se vuelva insoportable y pierda su sentido. En cambio, una persona que durante su vida se dedicó a cultivar el amor a Dios, será inmensamente feliz y hallará sentido en todo, aún en el sufrimiento y la enfermedad. La eutanasia es síntoma de un profundo malestar con la vida y de un ínfimo grado de amor a Dios.

Jesús decía: “Si alguno me ama, vendremos a él, y haremos en él nuestra morada”. Muchos mueren con esta misteriosa presencia de la Trinidad dentro de su pecho. Es la gracia más grande, porque morir así es morir con el cielo por dentro y estar preparado para habitar eternamente en el divino océano del amor infinito. Pero provocarse la muerte con la eutanasia es despachar del alma al buen Dios que habría venido gustosamente a habitar en ella y abrir la ventana al espíritu del mal. Quizá el último segundo cambió el destino final de missis Maynard. Quizá. Oremos por ella.